febrero 10, 2018

Totem y tabú

“Su omnipotencia era la única ley, sus celos la mano ejecutora de su injusticia, su crueldad nuestra única herencia, cobrada en vida. ¡Vida!, si hubiéramos podido llamarle así, esta historia no existiría; claro que nosotros tampoco.

De la noche a la mañana fuimos separados, escindidos de nuestro entorno afectivo; mi madre y mis hermanas se transformaron en seres desconocidos a los que no teníamos, ni siquiera, el derecho a extrañar.

No fueron sencillos los momentos padecidos en ausencia, ni agradables las penurias y la muerte de varios de nosotros. Todo ese trajinar hizo que, a lo largo del tiempo, fuera creciendo en nuestro interior un doble deseo de venganza y de usurpación del poder.

Los pocos que logramos escapar al designio de un destino aciago, que se empecinaba en medrar a costa de nuestros sacrificios, prohibiciones y castigo, tomamos como consigna el vengarnos de nuestro padre.

Luego de muchas noches de muchas y frías jornadas, sin luna, sin guía, sin la protección materna ni el fuego de la morada que nos vio nacer, maduró la conjura.

Fiera búsqueda la que nos permitió encontrar el sendero de un regreso merecido; plena confianza en que, por esta vez al menos, la fatalidad estaría de nuestro lado.

Nadie a la vista; hasta los animales parecían ser parte de un pacto de silencio y de sangre. Si todo sigue igual que cuando fuimos expulsados, en el lugar más amplio y acomodado está el destinatario de nuestro escarmiento. No hay dudas, ni titubeos; solo cumplir una consigna, que servirá como la primera ley de una nueva justicia.

Pocas escaramuzas bastaron para inmovilizarlo; uno de nosotros, pero ayudado por las manos de todos, empuñó el arma que hizo por nuestro destino, mucho más que quien, sobresaltado, no emitió ni un solo gemido antes de perecer.

Estoy encargado del fuego que permitirá completar la posesión del poder. Las mujeres, agobiadas por una inmovilidad eterna, apenas si asoman. Comienza el festín, el déspota pasa a formar parte nuestra, hasta su última hilaza; y entonces surge, de improviso, la ambivalencia del odio y el temor a nuestro padre, pero que, al mismo tiempo, se transforma en una veneración que agiganta nuestro deseo irrefrenable de querer ocupar su lugar.

La ausencia tiránica promueve un clan fraterno en donde prima, ante todo, la igualdad, y en donde se exige la búsqueda de parejas externas, ya que, el tratar de lograrla entre nuestras allegadas, merecerá la muerte, por no respetar el legado paterno.

Nuestra madre es señalada como quien nos habrá de cuidar; y será elegido, de común acuerdo y como algo que represente la encarnación protectora de nuestro padre, el animal más fuerte y más temido por nosotros, el que además de respetado y venerado, servirá para aliviar la falta que podamos haber cometido. Será establecida una jornada festiva, en donde ese animal elegido será sacrificado y devorado, para celebrar nuestro triunfo.”

(Inspirado en la obra 'Totem y tabú', escrita por Sigmund Freud en 1913)

Dante Roberto Salatino

febrero 08, 2018

Nacimiento

Un alboreo paulatino, lento, pesado, casi eterno, despunta en tornasoles rojizos, dejando al descubierto una rústica realidad, no exenta de efluvios, ni llena de ausencias.

Todo parece moverse, pero… ¿Qué es el movimiento? Seguro que nada conocido, todavía, por este supuesto relator de aquel basto y yermo paisaje, que por vasto y sin horizontes, carece de marco de referencia para poder contrastarlo.

Aun así, trémula la vida, pulula por doquier. Algo distingue un instante del siguiente; algo que impacta, que impresiona, que duele muy adentro, pero que casi obliga a seguirlo, a conseguirlo.

Lo rojizo torna a refulgente y claro, a diáfano a la vez que turbio y enrarecido. Acre y denso, fluido y untuoso; intensos contrastes aunque sin límites netos ni jerarquías, proyectado sobre un fondo verdoso.

Presto el latido, escaso el aire o algo que se parece a él; frío, mucho frío. Imperecedera y constante la ausencia de una tibia oscuridad largamente conocida, referente de un abrazador e íntimo contacto; de una palpitación externa, aunque no extraña.

Un grito sordo ahogado en llanto interrumpe el otrora pulido silencio, que solo estuviera conmovido por alguna que otra suave vibración, como la que fustiga la escasa profundidad de un mar, en donde esté rompiendo una enorme ola.

La norma se ha modificado, ha desaparecido, pero tal como una anáfora viviente, presagia algo ya dicho, ya establecido y que es necesario que se cumpla, indefectiblemente.

¡Qué duro es este amanecer! Uno en el que me encuentro sobrevolando a gran altura, o por lo menos es lo que me parece, ya que no hay nada que me indique lo contrario. ¡Todo es muy extraño! Ahora me siento, en parte, nuevamente protegido. El frío ha menguado, y aunque me parezca insólito, vuelvo a sentir un latido externo que me desplaza cual suave mimo, y que a pesar de estar más distante que el percibido por largo tiempo, lo reconozco. ¡Es el mismo, suave y consolador latido, si bien, más rápido y enérgico!

Confusos y un tanto apagados, advierto respingos irregulares que tienen un fondo un poco más parecido a un gemido que a un llanto, solo interrumpido por algo que me presiona, deslizándose delicadamente, siempre en el mismo sentido.

De pronto, nuevamente la oscuridad absoluta; sin embargo, más diversa y agitada otra vez por una sensación de vuelo, pero mucho más confortable y acogedora, que parece va a durar otro prolongado e indeterminado tiempo.

Dante Roberto Salatino

enero 27, 2018

Para reflexionar

Muchas veces las exigencias impuestas por la vida o aquellas que nos imponemos por nuestra propia cuenta y riesgo, nos hacen extraviar el tino. En otras tantas ocasiones nos dejamos embaucar por el hecho baladí de guardar las apariencias. En fin, nunca faltan aquellas que a la postre nos someten y nos aíslan, 'favoreciéndonos' con la promiscua compañía de la desidia y la indolencia.

Seguro que no servirán para cambiar ni un ápice de tu vida, pero igual, te dejo para que reflexiones algunos 'garabatos' que fueron pergeñados (pero que nunca llegarán a ser 'frases famosas') como producto del insomnio, o tal vez, de la supuesta 'gran misión' que el 'destino' (ese fantoche mentiroso) me tiene reservada, desconociendo que no es necesaria la concurrencia de una fatalidad insoslayable, sino solo del instante fugaz en que quedará definida mi historia, y la de ustedes.

La hipocresía mercantilista civilizada de nuestra ciencia positiva acecha tras el treno lúgubre de la sapiencia infame.

Mientras en la cicatrices del tiempo quedan impresas las letras que los labios no aprendieron a pronunciar, nada más hermoso que el silencio entre dos almas cómplices.

No pasará de lo superficial todo aquel análisis que acepte interpretar las apariencias llevado por la frenética seducción del razonamiento, desconociendo que gran parte del misterio radica, no en lo 'lógico' que pasa raudo delante suyo llevado en andas por lo cotidiano, sino en la caravana que le da sustento y él no ve.

Sobre la mayoría de lo que hablamos 'con sentido', no podemos 'decir' nada con sentido.

El porvenir, eso mejor llamado esperanza, es el único testigo fiel que conozco del pasado.

El mundo aparente, ese que nos afanamos en construir cada día, no es más que un pretexto para ocultar la única verdad: nuestra ignorancia.

Los golpes bajos que nos da la vida deben servir para afianzar nuestro camino, de lo contrario, no tiene sentido estar vivos.

Eres esclavo de lo que hablas y prisionero de lo que escuchas. Y como si eso fuera poco estás encadenado a lo que callas.

Son tus palabras las que pueden hacer evidente tu felicidad, pero son tus silencios los que hacen de tu vida un vergel o un suplicio.


Dante Roberto Salatino



diciembre 31, 2017

El poema

En un ademán incierto me dispongo a herir el blanco papel con el estilete de mi pluma, pero me invade y me abruma tanta belleza.

Surgen e inmediatamente se diluyen los personajes. Los escenarios, relativos en sí mismos, gravitan en el relato pero no en mi narración.

Se inflaman mis afectos aunque menguan los rencores. Desesperan los tropeles de ideas. Se manifiestan tímidos, alelados los pensamientos.

¿Cómo contar una historia que es simultánea, mediante un lenguaje que no lo es?

Borges nos enseñó que considerar el tiempo como una sucesión lineal es un error. Esta revelación, que tal vez presentía como si fuera parte de mis genes, me empuja y hasta me 'ordena' discurrir en círculos, pero no viciosos sino virtuosos.

La génesis y el aniquilamiento se superponen. Definen, es decir, le dan un torpe límite a mi universo, vanidoso y nostálgico.

La desafiante hoja sigue en blanco, aunque comencé a contar una historia que ya, casi, no me pertenece. Evadir el lenguaje escrito no medra el peso de las palabras, ni tampoco lo que uno lee, le hace real justicia. Las ideas, los pensamientos, su convergencia en la comprensión es suficiente para suplantar, o mejor dicho, para no envanecer nuestro lenguaje.

No importa mucho que la hoja permanezca impávida, sin provocar mi ego, sin evadir la posibilidad de una herida, una marca indeleble que exigirá responsabilidades. Lo que realmente importa es la historia que ha comenzado al mismo tiempo que termina.

Levanto la mirada y me veo inclinado, en la misma viciosa posición de siempre, tratando de arrancarle al papel blanco, aunque más no sea, una línea. ¡Qué iluso reclamo! El papel no tiene nada que decir, no debe decir nada. ¡Yo soy el que tiene que decir algo! Sin embargo, en esa dimensión del tiempo no existen contenidos. La blancura del papel es distinta.

Aquí, esto es, en esta suerte de desdoblamiento, esa albura siendo perfecta, no está exangüe. Es más, desborda entresijos, concita giros y reflejos simétricos, que ya de por sí son toda una historia. Comienzo a desmarcar el error de la sucesión lineal. Me doy cuenta que esto no puede ser hilo conductor de ninguna historia.

Volteo la hoja y todo un mundo aparece ante mí. Mi pluma se convirtió en mis ojos, las palabras que aún no he escrito en mis afectos, aunque mis ideas y mis pensamientos se resistan a quedar impresos para siempre.

Dante Roberto Salatino

diciembre 20, 2017

Libro sobre Lógica Transcursiva como método

Como resultado del Primer Foro Internacional sobre Lógica Transcursiva se publicó el libro 'Creatividad, Investigación y Lógica Transcursiva' que representa una selección de artículos presentados en dicho Foro.