abril 18, 2018

"Yo lo haré con elegancia"

En 1920 se llevó a cabo la 86ava convención de la Sociedad Científica de Naturalistas y Médicos Alemanes, en la ciudad de Bad Nauheim del estado de Hesse, Alemania. (Foto)

Allí concurrieron, entre otros, Gustav Hertz, Otto Hahn, Albert Einstein, pero también, un físico experimental especialista en óptica: Ernst Gehrcke y el activista anti-semita Paul Weyland, quienes hicieron sendas presentaciones donde atacaban duramente la teoría de la relatividad de Einstein.

Este episodio obligó a Einstein a elaborar una respuesta que fue publicada en el Berliner Tageblatt, del 27 de agosto de 1920, con el sugestivo título: "Albert Einstein: Mi respuesta. Sobre la Anti-relatividad teórica Co., Ltd.". Evidentemente, haciendo alusión al Sindicato de Científicos Alemanes para la Preservación de la Ciencia Pura, recientemente creado y de neto corte anti-semita.

Los problemas no terminaron allí, ya que en 1931 se publicó un libro titulado: Hundert Autoren Gegen Einstein (Cien autores en contra de Einstein) 

En principio, no es sorprendente que muchos hayan formado un prejuicio desfavorable contra la teoría de la relatividad después de haber presenciado el desarrollo de solo sus manifestaciones más externas. Este es el trabajo de entusiastas de esta teoría demasiado entusiastas pero menos bien informados, que han cometido serios errores tácticos y graves errores sin que su autor sea culpable en absoluto. Pero además, con una clara intención de atacar al físico y no tanto a su teoría.

Antes de morir, en las primeras horas del 18 de abril de 1955 en el hospital de Princeton, a consecuencia de la rotura de un aneurisma de aorta abdominal, luego de rechazar una cirugía reparadora, dijo: "Quiero irme cuando quiero. Es de mal gusto prolongar artificialmente la vida. He hecho mi parte. Es hora de irse, y yo lo haré con elegancia." ¡Y vaya si lo hizo! Cuando se enteró de la publicación del libro en contra de su teoría de 1931, el genio había dicho: ¿Por qué cien? Si estuviera equivocado, bastaría con uno solo.

Dante Roberto Salatino

abril 17, 2018

Una flor en mi camino


Como en aquella madrugada, el frío me cala hasta los huesos,
orada mis recuerdos, desarma el presentimiento, adivina lo impensable.
Como en aquella madrugada, sin luna y sin esperanzas.

Te fuíste sin que supiera, sin siquiera haber llegado,
sin embargo quedaste clavada en mi corazón, apacible, según tu temple.
Imploraste, en silencio, mi ayuda y yo no te escuché.

Tu historia que quedó sellada en ese instante siniestro,
reclama a los pájaros blancos de tu alma, su serenidad.
Y a mis desleídos recuerdos, tu imágen, tu voz, y tu cariño.

Nuestros senderos se cruzaron y fue conocer la magia,
y vestir mi apagada vida de doseles y colores.
Aunque puro oropel, porque los compromisos te consumieron.

Fiel y mansa entregaste tu vida a la rapiña callada e infame,
y una noche sin luna se calló para siempre tu sonrisa y tu luz.
A pesar de separarnos sin un adiós, dejaste una flor en mi camino.

Dante Roberto Salatino

marzo 15, 2018

Nueva publicación en el IJRMSS de Laos

Acaba de aparecer 'Language Production' (Part 1) en el fascículo 4 del volumen 3 (diciembre 2017) del International Journal of Research and Methodology in Social Science, con sede en Laos.

En el artículo se presenta los fundamentos de un nuevo modelo de producción del lenguaje convencional.

marzo 14, 2018

A mi maestra con cariño

Dueña absoluta de un espíritu diáfano, una mente aguda y de una ferrea templanza.

Virtuosa artífice, genial pensadora y respetuosa inflexible de su trabajo.

Generosa científica, excepcional docente y mejor amiga.

¡Así era mi maestra!

Alguien a quien siempre he llevado en un lugar privilegiado de mis afectos, muy cerca de mi corazón, su Leitmotiv, su derrotero, mi inspiración.

Alguien a quien respetaré, querré y extrañaré por siempre.

Alguien de quien aprendí todo lo que sé y a quien traté de imitar en la medida de mis posibilidades y esfuerzo.

Alguien que me dió todo, sin dejar nada para sí. Que postergó hasta el hartazgo su brillo, para que luciera mi modesta opacidad. Que llenó mi vida profesional, sobre todo en los duros comienzos, con la probidad que la caracterizaba y un sinnúmero de jocosas anécdotas, propias de un ser poseedor de una elevada inteligencia y una constante cavilación.

¡Norma, no sé cómo decirle adios! Entre la infinidad de cosas que me enseñó, no encontré nada que dijera cómo hacerlo.

Aquí esperaré hasta que llegue el día en que podamos compartir de nuevo esas mañanas muy temprano, café de por medio, en donde me pedía que le comentara los trabajos (en inglés) que me había dado el día anterior para que leyera.

(La Dra. Norma Doricelli de Feuillade (Cardióloga notoria) nos dejó el 12/03/2018, que en paz descanse)

Dante Roberto Salatino

El hombre y el tiempo

"La realidad es una mera ilusión, aunque muy persistente."

Así concebía nuestra realidad, quien nació un día como hoy, pero de 1879.

También, por supuesto, así consideraba el tiempo, en el que descartó la división absoluta entre el pasado y el futuro, por un presente universal o 'ahora'.


A pesar de sus recomendaciones, aún hoy seguimos confundidos y eso, básicamente, se lo debemos a nuestro lenguaje. Las palabras 'pasado' y 'futuro' permiten, de una manera algo ambigua, indicar la 'dirección' de la 'flecha del tiempo', pero de ninguna manera establecen una división neta. Lo mismo ocurre cuando hablamos de 'norte' y 'sur', porque estas palabras pueden significar o bien lugares o bien direcciones en el espacio. Además, existe una asimetría entre norte y sur, por el simple hecho de que la tierra gira. Esta asimetría nos la indica la flecha de la aguja de una brújula, que en este caso, cumple la misma función que la flecha del tiempo.

Según lo anterior, Einstein tenía razón, el tiempo es una ilusión igual que la realidad misma, aunque eso sí, muy persistente.

 (El destino, o no sé qué, quiso que juntamente hoy, falleciera en Cambridge, Inglaterra quien nos enseñó el momento preciso en que todo comenzó, inclusive el tiempo: el big-bang. Stephen Hawking tenía 76 años.)

Fuente: Einstein's unfinished revolution - Paul Davies - 1995.

Dante Roberto Salatino.