Custodia insobornable
Hay en el solar antiguas glorias y perdidos héroes, vuelos de palomas blancas y victorias sin laureles, manchas de sangre en una bandera, flechas sin destino, y un manuscrito amarillento, testigo de un largo camino. Hay en el solar un sable corvo, imágenes religiosas, retratos, y la sensación de estar asomado a nuestra historia, de a ratos. Correspondencia de remitentes gloriosos, y de destinos malogrados, y entre montañas nevadas, montados en sus caballos, enhiestos soldados. Hay en el solar acuarelas típicas, instrumentos, monedas y medallas, testigos de amarillento papel, entre cascos de pesada metralla. Habitaciones sagradas, mantillas, floridos abanicos y relicarios, lechos célebres, sillones, escritorios y bibliotecarios. Hay en este lugar alguien más, que aunque la diacronía no quiso albergar, pertenece a su raíz, a sus paredes y al sentimiento que anida en el solar. Es quien hizo que todo aquello y mucho más, proyectara su sombra memorable, y ahora lo...