Crónica de un viaje por lo imposible
Hace algunos días en horas de la tarde, caminando por una calle del barrio, con los rayos del sol languideciendo entre las verdes hojas de los paraísos, meditaba mientras percibía aquel cotidiano y renovado entorno. Cosa curiosa – pensé – que nuestros sentidos nos prodiguen tanta verdad y a la vez nos mientan tanto! . Sin quererlo (aunque consciente de ello) llegué al mismo callejón sin salida (aparente) que casi me obsesiona desde hace un tiempo (no sé cuánto!); obsesión que me empuja a visitarlo muy a menudo. Me encontraba allí como tantas veces, pero al mismo tiempo, permanecía todavía parado frente a la puerta de casa, llaves en mano y a punto de entrar. ¿Es posible esta simultaneidad? Es más, ¿es posible la simultaneidad? Si le preguntáramos a Einstein y si no estamos siendo víctimas de alguna alucinación o algo parecido, la respuesta a esta pregunta es NO. El mismo Einstein, seguramente, alguna vez se cuestionó si todo esto surgido de nuestras percepciones sensoriales rep...