diciembre 29, 2014

La Verdadera Historia de la Lógica Transcursiva - Próximo Libro

De muy próxima aparición, los dos primeros volúmenes de los cuatro con que cuenta esta obra que representa, más allá de la transcripción de los apuntes tomados durante más de 12 años, mientras preparaba mi Tesis Doctoral y escribía mis dos primeros libros, un doble análisis de todas las fuentes primarias en donde me nutrí para realizar este arduo trabajo; por un lado, el análisis hecho en el momento de la formación, el cual no dejó lugar para la crítica personal, sino solo a un asumir posturas firmes acordes a mi propuesta; y por otro lado, a la crítica actual desde una Lógica Transcursiva, que aunque no totalmente madura, si lo suficientemente sólida como para aportar un punto de vista distinto en el análisis del trabajo de eminentes personajes que nutren las filas del conocimiento humano, entre los que se cuentan a numerosos filósofos, científicos de casi todas las ramas de la ciencia, y en especial, todos aquellos que están ligados directa o indirectamente a las Ciencias Cognitivas, de las que destaco sus logros, pero soy muy crítico a la hora de analizar sus fundamentos.

No obstante su comienzo de corte novelístico, este trabajo aporta, además de una guía metodológica en investigación, todo un bagaje de conocimientos que hacen a la formación de cualquier científico, e infunde un espíritu inquisitivo que trasciende los buenos libros de texto de las distintas disciplinas que se abordan, con el fin de lograr que, quien lo lea, pueda construir una postura epistemológica propia, firme y debidamente fundada.

diciembre 24, 2014

PSYCHE - Structure and Function



PSYCHE represents the first scientific theory about the structure and functioning of the psychic apparatus, able to contribute from science, the foundations of psychology, psychiatry, psycholinguistics, cognitive science in general, philosophy where always' Mental 'is so gravitation; and even of psychoanalysis itself. Until the publication of this book, the theory of Freud was the only existing.

diciembre 11, 2014

CleCi 2014 (III)

Ficciones, solo ficciones (continuación)

Hasta aquí lo superficial de la especie, que deja constancia de la apariencia de la realidad subjetiva. Pero cuando la unidad de los elementos superficiales, la relación entre objetos, se integra con el nivel profundo (por el pliegue temporal), se convalida un ritmo propio, independiente y oculto (cambio profundo - VP), que no se corresponde con lo objetivo, sino con el sujeto, al cual, por una serie de semejanzas con lo superficial, le otorga individualidad asignándole su identidad subjetiva (sujeto con sus vertientes profunda y superficial - PSS). Otro tanto ocurre con el objeto (con sus vertientes profunda y superficial - POS), el cual alcanza su individualidad como elemento extra-psíquico, aunque en este caso, a través de las diferencias previamente establecidas. Finalmente, el cambio o la transformación en sí misma adquiere también su identidad al poder integrar una dinámica aparente o externa a una dinámica interna (el cambio con sus vertientes profunda (VP) y superficial (VS)). Todas estas etapas, en la realidad subjetiva, se dan en forma simultánea.

La figura 9 es un apretado resumen de todo lo dicho sobre el pensamiento. Por otro lado, muestra las relaciones que mantienen los procesos psíquicos superficiales, profundos e indirectos que llevan a la comprensión, con los aspectos estructurales y funcionales de la psiquis. Analicemos esto con algún detalle, guiándonos por la figura 8.


Fig. 8 PROCESOS PSÍQUICOS

diciembre 10, 2014

CleCi 2014 (II)

Ficciones, solo ficciones (continuación)

Como en lo estructural, la LT recibió la influencia funcional directa de las mismas corrientes lógicas. Como muestra la figura 4, la confluencia de los aspectos funcionales revisados dan origen a una estructura elemental: el PAU (patrón autónomo universal), que constituye la sintaxis de un lenguaje universal (LU) que engarza toda la realidad subjetiva, en donde se distinguen dos niveles: uno superficial que ‘registra’ la apariencia, de giro dextrógiro y en cuya dinámica impera una XOR; y uno profundo que registra lo que no se percibe, con giro levógiro gobernada por la equivalencia (≡). La LT describe la realidad subjetiva, arbitrariamente, como compuesta por tres sistemas reales, con sus respectivas unidades estructural y funcional: 1) sistema bio-externo, (estructural = GEN, funcional = unidad lógica); 2) sistema psico-interno (estructural = FREN, funcional = unidad de sentido; y 3) sistema socio-cultural, (estructural = REM, funcional = unidad semiótica). Todas las unidades tienen como base un PAU.


Fig. 4 ASPECTOS FUNCIONALES DE LA LT

Vemos además en la figura anterior la conformación de los nichos ontológicos; esas monocontexturas que pueden poseer cualquier contenido. La LT caracteriza las relaciones entre los continentes, aquellos dominios binarios (monocontexturas) que están distribuidos heterárquicamente, por lo que ‘funcionan’ en forma simultánea. Los sistemas reales, con sus aspectos superficiales y profundos, transcurren de acuerdo a las cuatro dimensiones que definen la realidad subjetiva, a saber: 1D) qué (estructural), 2D) cómo (funcional), 3D) cuándo (dinámica), y 4D) porqué (transcendental); todas de índole temporal.

Caracterizados los fundamentos de la LT, cabe la siguiente pregunta ¿Para qué no es útil la LT? No es útil para el estudio de todo lo objetivo producto de la observación empírica, ni tampoco, para tratar con cuestiones formales. De todo lo anterior se ocupan las ciencias de la monocontextura.

diciembre 09, 2014

CleCi 2014 (I)

Acaba de celebrarse un nuevo Coloquio Internacional CLeCi: Conceptos y Lenguajes en Ciencia. Modelos, Objetos y Entornos Epistémicos - 4 y 5 de Diciembre de 2014, en el Instituto de Filosofía de la Facultad de Humanidades, Universidad de Valparaíso - Chile; en el cual participamos con un trabajo sobre Lógica Transcursiva.


El trabajo presentado, "Ficciones, solo ficciones" pretende mostrar que el grado de realidad de los hechos se mide en función del lenguaje que los describe. A continuación, y en tres entregas, se publica el contenido de la presentación.

noviembre 15, 2014

La Música, metáfora temporal del pensamiento

La música, como todo lenguaje natural, constituye un modo de comunicación de nuestros afectos, esos que dicen cual trasunto insoslayable del quehacer subjetivo, sobre nuestros deseos y creencias, de nuestras ideas y pensamientos.
Como lenguaje, entonces, no es posible abordar lo musical, sino desde los distintos sistemas que componen la realidad subjetiva, ya que es una manifestación posible desde ella y por ella. Con esto quiero resaltar que el comportamiento musical involucra tres dominios: el biológico, el psíquico y el social.
En este artículo vamos a analizar, desde la Lógica Transcursiva (LT), los aspectos que hacen de la música una auténtica manifestación subjetiva de nuestro pensamiento, el que se lleva a ‘flor de piel’ cada vez que estamos escuchando, ejecutando o componiendo una pieza musical, ya sea ésta instrumental o cantada.

Cualquier manifestación artística, como expresión subjetiva de la creatividad tiene necesariamente, una matriz temporal que la respalda. Esto es así dado que las dimensiones que estructuran y funcionalizan la realidad subjetiva son de índole temporal. Es un error creer que, porque la forma musical es la única que en apariencia está ligada al tiempo, no puede ser comparada a ninguna de las otras formas artísticas (pictóricas, literarias, arquitectónicas, etc.). Error que deriva de confundir la formalización musical (una convención) con la verdadera estructura y función musical, que no dista en absoluto, a las que se ponen en juego cuando, por ejemplo, alguien escribe una novela o pinta un cuadro. Lo mismo ocurre cuando se confunde lenguaje natural con lenguaje convencional.

“La creatividad es una cuestión de tiempo.”

Lo que acabamos de afirmar tan enfáticamente tiene su base en la estructura y funcionamiento de nuestra psiquis, y por ende, del SNC que la sostiene.
La realidad subjetiva puede entenderse como la ‘semiósfera ’ que se despliega entre cuatro dimensiones: 1D) el qué o lo estructural, 2D) el cómo o lo funcional, 3D) el cuándo o lo dinámico, y 4D) el porqué o lo que trasciende la frontera de lo sensible. Estas cuatro dimensiones y sus interrelaciones constituyen el lenguaje universal que engarza la realidad subjetiva toda.
¿Por qué decimos que estas dimensiones son temporales?
La respuesta a la pregunta anterior es sencilla - porque nuestra psiquis está dispuesta y funciona de esa manera y el SNC en donde reside, también. Dado que ‘realidad subjetiva’ es otra manera de decir ‘experiencia de vida’; el sujeto, esto es, todos nosotros como seres vivos que somos, percibimos, comprendemos y elaboramos respuestas adecuadas a las exigencias del medio, ajustándonos a esta modalidad del manejo del tiempo. Dicho de otra manera, la estructura y el funcionamiento de nuestra psiquis son quienes les otorgan la ‘propiedad temporal’ a la realidad y sus dimensiones.
De la confluencia de las dimensiones mencionadas surgen los ‘sistemas reales’ que no son otra cosa que las estructuras que definen el universo semiótico y que emergen de la interrelación compleja (opuesta, complementaria y simultánea) que mantienen sujeto (S) y objeto (O) a través de un cambio o transformación. (Figura 1)

Fig. 1 SEMIÓSFERA O UNIVERSO SEMIÓTICO
Referencias: S = sujeto - V = cambio aparente - O = objeto - ⊽ = cambio oculto
U. = unidad - SBE = sistema bio-externo - SPI = sistema psico-interno - SSC = sistema socio-cultural
1,2, 3, 4 = dimensiones

octubre 13, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Prólogo)

Esta historia tiene día y hora de finalización; aunque por partida doble: 10/08/2013 - 11 hs., fecha en que se terminan las 2201 páginas que sirvieron de guía para este paseo por un proyecto que llegó a buen puerto luego de más de 10 años de grandes esfuerzos, y hoy - 9 hs. que es cuando terminaré de escribir estas pocas líneas de cierre y despedida, luego de un año entero de estar en contacto con ustedes y haber gozado de su beneplácito.

Hoy termina una historia que fue real, si bien, y me cito:
"Se debe tener en cuenta que la narración constituye la expresión de un pensamiento producto de un proceso de comprensión, y como tal, permite ‘construir’ una historia o esa estructura temporalizada que es abordada desde la simultaneidad psico-bio-socio-cultural, propia del hombre. Dadas estas características tan particulares de lo narrativo, es que no existen historias ‘reales’, sino solo ‘ficciones’. Esto último que puede resultar chocante y hasta grotesco, se funda en que nadie puede transmitir su experiencia individual; en el mejor de los casos, puedo generar en mi interlocutor, un estado afectivo similar para favorecer un ambiente empático, pero nada más. Tal vez se me podrá achacar un alto grado de necedad, por desconocer las tan comunes historias basadas en ‘hechos reales’, que reproducen a veces pulcramente lo sucedido. Por supuesto que estas historias existen, pero dado que necesariamente deben ser escritas o narradas por alguien, que hasta pudo estar involucrado en esos ‘hechos reales’, tal narración no deja de ser una ‘mirada’ individual que trata de ‘retratar’ lo sucedido tanto a él, como a los demás. Esta composición no es más que eso, ‘un retrato’, que será a lo sumo interpretado por el interlocutor ocasional, pero jamás comprendido. Solo es posible comprender la experiencia individual; más todo lo que nos viene ‘desde afuera’, se comporta psíquicamente, como una fantasía o como una ficción que permite satisfacer momentáneamente nuestros deseos y dar rienda suelta a nuestras creencias, lo que intuitivamente, es suficiente para complacer nuestro ego.
Solo hay una historia real, nuestra propia historia; las demás hasta pueden tener personajes que existieron objetivamente, pero eso no las hace reales, solo alcanzan para plantear nuestro punto de vista superficial y lógico sobre las relaciones que se dieron en un lugar y en un tiempo determinados entre distintos personajes." (Salatino, 2013, p. 199)

Para ser consecuente con lo anterior es que, en el capítulo 57, interrumpí bruscamente el relato de toda la historia personal que acompañaba hasta ese capítulo, a la otra historia, que contaban los apuntes. En su momento aduje justificaciones varias: falta de tiempo, o en la presentación del futuro primer volumen de esta aventura en el tiempo, dejar algo 'oculto' en la publicación de este blog y reservarlo para quien leyera el libro; pero en realidad, otros fueron los motivos. A principios de este año falleció prematuramente uno de los personajes fundamentales de aquella historia, con lo cual decidí no seguir hablando de alguien que ya no estaba; por otro lado y esto lo comprendí no hace mucho, mi relato estaba viciado de resentimiento y de bronca, por eso cada vez me costaba mayor trabajo el hacerlo.

Esto último, sin dudas, desvirtuaría el verdadero sentido de todo lo recorrido en compañía de ustedes, durante todo este año. ¡El resentimiento no es buen consejero! A quienes se animen a leer los cuatro tomos que saldrán publicados a corto plazo, sobre esta historia, sepan que en un momento determinado del relato, desaparece sin mediar explicación alguna, todo el trasfondo vivencial prometido en la introducción.

Por eso, y copiando la idea a Borges, no hay nada mejor que terminar esta historia con el Prólogo, pues se supone que es lo primero que se lee de un libro.

¡Nos encontramos en una próxima oportunidad!

octubre 12, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 365)

Cuaderno XV (páginas 2195 a 2201)

(Para este último capítulo he reservado un trabajo que habla sobre el tiempo; paradójicamente, no he respetado la cronología, pues tendría que haberlo tratado dos capítulos antes, pero lo guardé para el final porque, tal vez o por lo menos así yo lo siento, es lo mejor que he escrito en los últimos 10 años. El motivo de esa sensación surge, supongo, porque bastaron una pocas páginas que fluyeron en un instante, para expresar lo que mi cuerpo y mi psiquis aprendieron, conocieron, entendieron, interpretaron y comprendieron durante 65 años, para poder así, explicarle a usted qué es para mí el tiempo. Espero que el lector comparta esa sensación)

UN PLIEGUE EN EL TIEMPO

Todo lo visto hasta aquí sobre la estructura y la función psíquicas no tendría ningún sentido, a pesar de estar fundado en sólidas investigaciones neurobiológicas, si no damos cuenta detallada del verdadero motor psíquico: el tiempo. En el depurado manejo que la psiquis hace del tiempo está la clave para comprender su funcionamiento normal y patológico.

Hablar sobre el tiempo es, cuanto menos, complejo dada su intangibilidad, la misma que caracteriza a todo lo psíquico.

Para abordar el tema de una manera amena y simple de comprender, vamos a invocar, de una forma un tanto impertinente, a los dioses griegos que tenían el dominio temporal absoluto. Estos dioses son: Krónos (χρόνος), Aión (Αἰών), y Kairós (καιρός).

El invocar estos dioses nos enfrenta, nada más ni nada menos, con la vida y la supervivencia, pero también con la muerte; las dos antípodas temporales que debe encarar todo ser vivo.

No vamos a hablar, sin embargo, de la inconcebible reducción que comporta el tiempo absoluto (vacío) de la física newtoniana; solo adherimos, sutilmente, al espacio-tiempo einsteiniano de la relatividad especial, para explicar la existencia inequívoca de una simultaneidad relativa.

- Krónos: es el dios que ocupa el lugar del padre ancestral (Urano [Urano (Οὐρανός = cielo) es el dios primordial representante del cielo, que era hijo y esposo de Gea, la Madre Tierra]) por ser quien posibilitó la génesis de todo lo existente, al castrar al padre, y derramar así su simiente sobre la Madre Tierra. Para evitar que se cumpliera la profecía de que uno de sus hijos se sublevaría contra él, termina devorando toda su descendencia. De esta manera, Krónos, se convierte en el dios de la muerte de todo lo finito, para poder él, seguir siendo infinito. Es el dios del eterno nacer y perecer; el representante del tiempo que hay entre la vida y la muerte. Es el tiempo del movimiento aparente (paradigma de lo estático y lo discreto), del antes y del después; el tiempo lineal e irreversible del reloj, en fin, es el tiempo de la creencia, del eterno y esclavizante presente.

- Aión: es el dios eterno por naturaleza propia, el que sin generar nada ni moverse (en apariencia), da sustento a todo lo viviente o a todo lo que se mueve por propia decisión. Aión es el dios de la vida. En su figura se lo representa rodeado por una serpiente que se muerde la cola, el símbolo incuestionable de su eterno retorno.

Dueño de un pasado-futuro (pretérito futuro [Lo que fue, será. Se tiene una respuesta antes que el futuro se haga presente. Este futuro no es un ‘futurible’, es decir, no es un futuro condicionado en causa y efecto, sino solo en la causa, por algo que ocurrió con anterioridad. Podríamos de alguna manera asemejarlo a un ‘futurable’, por ser similar al futuro deseable de Jouvenel (1967) y digo similar porque aquí, a diferencia de lo propuesto por este autor francés, el deseo no se origina necesariamente en un cuestionamiento de la situación presente, cuyo origen está en lo que se aprendió en el pasado, sino que por haberse originado y satisfecho en el pasado, determina el futuro. Si algo no fuera lo que fue, seguramente no es lo que parece ser. Esto no es hacer ‘prospectiva’ o imaginar un futuro, es predecir el futuro para dar cumplimiento a un solo deseo: seguir vivo. No debe confundirse con el tiempo de verbo futuro anterior que describe una acción que va a desarrollarse en el futuro, pero que ya quedó completamente definida en el pasado, es decir, que indica una anterioridad de la acción. En el pretérito futuro nada se dice de la acción en sí, solo del ubérrimo pasado, además no es un tiempo verbal. ¡Es un tiempo vital!]) independiente del presente.

Es el tiempo de la duración (la evolución vital de Bergson, 1889) y del deseo. Lo conoceremos aquí como el tiempo interno o psíquico, ese cuya naturaleza es continua.

- Kairós: a este dios, los griegos lo representaban como un joven bello con los pies alados y una ‘balanza desequilibrada’ en la mano izquierda. Estos elementos figurativos ya nos dicen de las características distintivas de este tiempo. Es el tiempo de la oportunidad, el único artífice, según los griegos, de la belleza. Es un tiempo veloz (alas en los pies), o mejor, instantáneo, de duración ‘0’ a los ojos de Krónos. Es el tiempo que conecta los otros dos tiempos que confrontan en franca oposición, pero asegurándose de que siempre prevalezca el desequilibrio estable en favor de la vida (balanza desequilibrada) y en desmedro del tiempo de la muerte. De esta manera no se lo puede ‘deducir’ como el término medio entre los dos contrarios.

Si Kairós no existiera, solo podríamos nacer y morir. Dado que no pertenecemos enteramente a ninguna de las dos eternidades (ni a la vida ni a la muerte), necesitamos de un intermediario que nos represente para poder trascender. En realidad, éste es el tiempo que nos pertenece por derecho propio; éste es el pliegue del tiempo, en donde podemos distinguir el tiempo de la supervivencia (biológico y discreto), del tiempo de la vida (psíquico y contínuo).

Es el dios que aparece como un rayo, como la inspiración que nos traslada a otra dimensión (4a dimensión o psíquica). Es el tiempo que nos arrebata de las manos de Krónos, y nos sitúa en las de Aión, violentando la normalizada linealidad del tiempo de la muerte, para que todo cambie en lo profundo, pero para que en la superficie todo siga igual.

Para la apariencia, Kairós es un instante ‘vacío’ de Krónos; único e irrepetible que no encarna el presente en su totalidad, ya que siempre que está por llegar ya se ha ido [la tan fina como inasible línea que invocara Agustín de Tagaste como separación del pasado y el futuro]. Es el tiempo del ahora, del acontecimiento, de los hechos, de la percepción, de la observación. Krónos no es quien nos cuenta la historia, sino Kairós; ese que desde su ‘pliegue’ da la pauta a Krónos, pues introduce el tiempo de la vida en el tiempo de la muerte, pone al descubierto la verdad, nuestra verdad; es ese instante que sin serlo, sostiene los acontecimientos o los hechos que marcan el tiempo de la apariencia.

Por todo lo dicho, Kairós es el tiempo intermediario de la necesidad que separa la vida de la muerte, y de la oportunidad de satisfacción que relaciona un deseo con una creencia o aquella alforja en donde vamos acumulando a lo largo de nuestras vidas, todas las verdades que podemos capitalizar y que dan sentido a nuestra realidad subjetiva.


TOPOLOGÍA ONTOLÓGICA DEL TIEMPO
Referencias: - - - - - - = pliegue - S = sujeto - O = objeto - V = cambio aparente - 𝛁 = cambio oculto

La figura anterior nos muestra la disposición relacional definitiva de los tiempos considerados, a la vez que nos es útil para percatarnos de que el ‘corazón’ de sus relaciones constituye un PAU (patrón autónomo universal), es decir, que tiene la misma lógica que el lenguaje universal, y esto es así porque estos tiempos relacionan las cuatro dimensiones que hemos establecido como caracterizadoras de la realidad subjetiva, a saber: 1ªD) qué, lo estructural y perecedero, controlada por Krónos; 2ªD) cómo, lo funcional y eternamente cambiante, controlada por Aión; 3ªD) cuándo, la oportunidad, manejada por Kairós; y 4ªD) porqué, el cambio de dimensión posibilitado a través del ‘pliegue’.

A su vez cada tiempo, individualmente, cumple con la misma disposición dimensional:

Krónos: (qué) = muerte - (cómo) = creencia - (cuándo) = eterno presente
Aión: (qué) = vida - (cómo) = deseo - (cuándo) = pasado-presente-futuro
Kairós: (qué) = necesidad - (cómo) = satisfacción - (cuándo) = ahora

El porqué los involucra, dinámica y heterárquicamente (simultáneamente) a todos.

Final de estos gratos encuentros. ¡Gracias por acompañarme a lo largo de todo un año!

octubre 11, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 364)

Cuaderno XV (páginas 2189 a 2194)

(En este capítulo veremos los procesos operativos que lleva a cabo nuestra psiquis, y que nos permiten explicitar los pensamientos mediante nuestro comportamiento y nuestra conducta)

PROCESOS OPERATIVOS




PROCESOS OPERATIVOS
Referencias: LU = lenguaje universal - LN = lenguaje natural - LC = lenguaje convencional - vértices del triángulo = procesos operativos superficiales - círculo externo = procesos operativos profundos con su dependencia según el sistema real subjetivo que lo sustancia.

Los procesos operativos (figura) dependen directamente de los pensamientos pragmáticos (reproductor, lógico e intuitivo), ya que representan la única forma de explicitar nuestros pensamientos, mediante el comportamiento y la conducta.

Como la necesidad primordial es sobrevivir, y esto solo es posible si aprendo a adaptarme a lo que me rodea, es que el aparato psíquico nos provee de una serie de estrategias, que a nivel biológico son los PAF para lograr la satisfacción de un deseo; a nivel psíquico algo como la ironía que canalizando nuestras expectativas usando el ‘ingenio’ o la intuición, da curso a una creencia o ‘nuestra verdad’; y a nivel social, algo como la cortesía, que convalidando una franca subordinación a la norma establecida socio-culturalmente, nos permite cumplir con nuestro propósito, cual es sobrevivir socialmente, aunque para eso debamos solapar lo que creemos.

Guiándonos por la figura anterior, vamos a realizar un ejercicio en donde se podrá poner en evidencia, cómo funciona nuestro aparato psíquico según las circunstancias.

Así, si observo y luego relato, lo hago mediante el lenguaje natural y estoy expresando un conocimiento producto de una vivencia, aunque para ello utilice el discurso; si observo y luego describo, lo hago mediante el lenguaje convencional y estoy interpretando, es decir, dándole sentido a un hecho y comunicándolo respaldado en sólidas argumentaciones. Si relato y luego describo, estoy haciendo una observación sobre algo aprendido que incrementó mi conocimiento, o sea, estoy narrando según un saber práctico; si describo y luego relato, estoy narrando según mi entendimiento de una idea asida por intuición. En cambio, si relato y describo al mismo tiempo (o sea narro) estoy haciéndolo desde el lenguaje universal, y manifestando una comprensión mediante un pensamiento.

Observo para aprender, describo para explicar, relato para entender. Luego, si me expreso es porque conozco, si uso el discurso (en cualquier modalidad) es porque interpreto, y si narro es porque comprendo.

Cuando observo desde el lenguaje natural, sé; cuando relato desde el lenguaje universal, intuyo; cuando describo desde el lenguaje convencional, colijo, esto es, infiero, deduzco, concluyo, conjeturo, o argumento.

La descripción tiene una connotación espacial y es de naturaleza estática, mientras que el relato está supeditado a lo temporal cronológico y muestra una dinámica afectiva superficial y abigarrada. La narración, por su parte, al estar regida por el tiempo interno o psíquico, denota la actividad manada de la comprensión de un cambio o transformación. En estas definiciones no son tenidos en cuenta los detalles habituales invocados para determinar el género literario respectivo, sino más bien solo el arreglo implícito entre el autor (él mismo o a través de sus personajes), el que narra, relata o describe y el lector, más allá que se utilicen distintos recursos lingüísticos para poner esto en evidencia. Siendo consecuentes con la propuesta transcursiva de la psiquis, debemos decir que, las tres instancias anteriores (autor, narrador y lector) son en realidad, solo uno y el mismo sujeto. Estas tres instancias representan, ni más ni menos, que las etapas evolutivas por las que pasa nuestra psiquis en su desarrollo, y las situaciones que se dan cotidianamente en una psiquis normal, cuando tiene que lidiar con los tres sistemas reales. La novela o un cuento o cualquier otro género literario no es más que el registro concreto de una fantasía que pretende dar a conocer una versión superficializada de nuestro funcionamiento psíquico. Tan cierto es lo que acabo de afirmar que bastaría con revisar algunos de los clásicos de distintas épocas y de distintos géneros para comprobar que un autor determinado proyectó en su obra abundantes evidencias del modo de elaborar su relación con el mundo, y en no pocas ocasiones, marcados rasgos clínicos de severas alteraciones psíquicas [Virginia Wolf, Mark Twain, Hemingway, Charles Baudelaire, Christian Andersen, Herman Hesse, Edgar Allan Poe, Fiódor Dostoyevski, Silvia Plath, Jean Kerouac, Franz Kafka, Antonin Artaud o Guillermo Cabrera Infante, por solo mencionar algunos].

Se debe tener en cuenta que la narración constituye la expresión de un pensamiento producto de un proceso de comprensión, y como tal, permite ‘construir’ una historia o esa estructura temporalizada que es abordada desde la simultaneidad psico-bio-socio-cultural, propia del hombre. Dadas estas características tan particulares de lo narrativo, es que no existen historias ‘reales’, sino solo ‘ficciones’. Esto último que puede resultar chocante y hasta grotesco, se funda en que nadie puede transmitir su experiencia individual; en el mejor de los casos, puedo generar en mi interlocutor, un estado afectivo similar para favorecer un ambiente empático, pero nada más. Tal vez se me podrá achacar un alto grado de necedad, por desconocer las tan comunes historias basadas en ‘hechos reales’, que reproducen a veces pulcramente lo sucedido. Por supuesto que estas historias existen, pero dado que necesariamente deben ser escritas o narradas por alguien, que hasta pudo estar involucrado en esos ‘hechos reales’, tal narración no deja de ser una ‘mirada’ individual que trata de ‘retratar’ lo sucedido tanto a él, como a los demás. Esta composición no es más que eso, ‘un retrato’, que será a lo sumo interpretado por el interlocutor ocasional, pero jamás comprendido. Solo es posible comprender la experiencia individual; más todo lo que nos viene ‘desde afuera’, se comporta psíquicamente, como una fantasía o como una ficción que permite satisfacer momentáneamente nuestros deseos y dar rienda suelta a nuestras creencias, lo que intuitivamente, es suficiente para complacer nuestro ego.

Solo hay una historia real, nuestra propia historia; las demás hasta pueden tener personajes que existieron objetivamente, pero eso no las hace reales, solo alcanzan para plantear nuestro punto de vista superficial y lógico sobre las relaciones que se dieron en un lugar y en un tiempo determinados entre distintos personajes.

Cuando describimos o relatamos, usamos obviamente, la palabra convencional, sin embargo, cuando narramos, usamos la palabra psíquica y la biológica, el nexo esta última, entre la psiquis y lo convencional.

La palabra biológica es la que permite, por ejemplo, escribir o hablar, por lo que está ligada con exclusividad a lo volitivo; mientras que la palabra psíquica la usamos como instrumento de la comprensión, lo cual la liga irremediablemente a la cognición, es decir, al pensamiento.

CONCLUSIÓN
Hemos podido ver a lo largo de varios capítulos cómo se ensamblan el pensamiento, el pensar, los procesos psíquicos y los procesos operativos para definir la actividad subjetiva. Este entramado muestra la misma disposición que se le ha dado, desde esta teoría, a la realidad subjetiva, esto es, la distribución estructural y funcional en un universo policontextural que justifica las evidencias conductuales y de comportamiento del ser humano, tanto desde el punto de vista biológico, como así también, psíquico y social.

Los procesos ontogenéticos que hemos descrito e intentado interpretar cambian absolutamente los conceptos sostenidos hasta ahora, sobre el funcionamiento psíquico.

Más allá del importante soporte neurobiológico que hemos demostrado, y que se encargan de desmitificar las teorías sobre la mente propuestas hasta ahora, el abordaje ontogenético de la psiquis, desde los principios que rigen la realidad subjetiva, han permitido desbrozar el panorama que nos brindan las neurociencias actuales.

El elemento regente de esta nueva propuesta, sin lugar a dudas, es el tiempo; ese eterno desconocido, que al igual que la psiquis, siempre ha quedado hasta hoy, carente de definición.

El pensamiento visto desde su aspecto temporal nos muestra el verdadero sentido del aparato psíquico y nos pone, por un lado, sobre la pista del descubrimiento de las causas últimas de las diversas patologías que afectan la psiquis; y por otro lado, a cubierto de los innumerables malentendidos que cercenan nuestro acceso científico a temas tan importantes, como por ejemplo, el lenguaje.

A modo de resumen se ofrece la siguiente tabla.


EL PENSAMIENTO Y SUS VINCULACIONES
Referencias: SR = sistema real - B = bio-externo - P = psico-interno - S = socio-cultural PAF = patrón de acción fijo (acción específica)

La tabla anterior nos permite acceder al amplio panorama que nos ofrece el pensamiento y sus vinculaciones; esas que involucran el sistema subjetivo real participante a través de la unidad operativa pertinente, el tipo de palabra utilizado en los pensamientos pragmáticos y los distintos procesos dependientes, la manifestación superficial en cada uno de ellos, y finalmente, el afecto que subyace.

Es importante, al considerar todo lo relacionado con el pensamiento, no perder de vista que, tanto el resultado último de las manifestaciones como el establecimiento de los afectos derivados, tienen un único origen: el deseo. Ese deseo que surge de integrar una idea, producto de una necesidad, a un PAF compuesto para situar al sujeto en circunstancias propicias para la supervivencia y el bienestar, es decir, dar cumplimiento a ese deseo. Freud diría que ese deseo es producto de una libidinización de una idea o de una necesidad.

Según la postura anterior, el que todo pensamiento o proceso psíquico dependa de un deseo, no representa el mero predominio de la reacción sexual sobre la percepción y el pensamiento, sino más bien, un impregnar a toda la actividad psíquica de ese impulso que nos permite adherir a la vida, la única y efímera excepción de una regla infinita.

En esencia ésta última es una formulación neurobiológica de las ideas de William James (1890), quien fue el primero en proponer que la experiencia subjetiva emocional (sentimientos) emerge desde la interpretación de los estados corporales que son suscitados por acontecimientos emocionales. Esto es un ejemplo de pensamiento volitivo, cuyos integrantes son: una intención (psíquica) para consigo mismo, un comportamiento (biológico) para con el entorno, y una conducta (social) para con los demás.

Hasta aquí lo que compartimos en buena medida con el resto de los animales; todo lo demás y que nos caracteriza como humanos, esto es, el pensamiento teórico o abstracto y la comprensión, artífices de la unión de ese deseo originario con una creencia elaborada, pertenece puramente al dominio de lo psíquico, ese que aunque tenga un, ahora evidente, arraigo biológico, aparece ante los demás como etéreo, intangible; a veces sumiso, otras faccioso o indómito; pero que a la postre y ante nosotros mismos, siempre, si no media una patología, está de nuestra parte y nos hace comprender la belleza de la libertad de estar vivos.

¡Nos vemos mañana!

octubre 10, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 363)

Cuaderno XV (páginas 2183 a 2188)

(Hoy veremos los procesos psíquicos cuyo mecanismo íntimo tratamos de dilucidar en los dos capítulos anteriores)

PROCESOS PSÍQUICOS QUE CONDUCEN A LA COMPRENSIÓN


PROCESOS PSÍQUICOS
Referencias: SO = sujeto objetivo - VO = cambio objetivo - OO = objeto objetivo - SS = sujeto subjetivo - VS = cambio subjetivo - OS = objeto subjetivo - Ah = ahora - - - - - - = pliegue temporal (Kairós) - PAF = patrón de acción fija - p. puro = pensamiento puro - p. crítico = pensamiento crítico - p. judicativo = pensamiento judicativo - Krónos = tiempo cuantitativo (externo) - Aión = tiempo cualitativo (interno)

La figura anterior pretende ser un apretado resumen de todo lo dicho hasta ahora sobre el pensamiento, pero además, una integración con los tiempos que maneja la psiquis, esto es, Krónos o el tiempo externo, Aión o el tiempo interno, y Kairós o el pliegue temporal, tema que desarrollaremos en el último capítulo. Por otro lado, muestra las relaciones que mantienen los procesos psíquicos superficiales, profundos e indirectos que llevan a la comprensión, con los aspectos estructurales y funcionales de la psiquis. Veamos esto con algún detalle, guiándonos por la figura anterior.

PROCESOS PSÍQUICOS SUPERFICIALES

- APRENDER (APREHENDER): está relacionado con los cambios y es el que se da en el momento de la percepción.

- ENTENDER: es el análisis o división de la realidad en categorías transcursivas, esto es, en los distintos sistemas reales para dejar plasmado un hecho en una idea. Forma la parte superficial de una especie.

- EXPLICAR: tiene que ver con, a) la inferencia o la aplicación de los principios inviolables de la lógica tradicional, y b) la asociación o implicación en base a experiencias y conocimientos previos, para dar lectura individual de un hecho determinado. Está relacionado con el manejo de conceptos a través del significado.

PROCESOS PSÍQUICOS PROFUNDOS

- CONOCER: tiene que ver con las diferencias existentes entre los objetos. Es el que permite reunir todos los objetos dadas sus diferencias (es una disyunción), y por ejemplo, que la psiquis pueda determinar que el OS (objeto superficial) o el objeto externo percibido, es distinto al SS (sujeto superficial) o el propio sujeto considerado como objeto. Es el producto del pensamiento explorador y está directamente ligado al pensar volitivo por medio del cual origina una vivencia, es decir, una ‘encarnación’ de lo aprendido, en vista de cumplir con un determinado deseo.

- INTERPRETAR: tiene que ver con separar semejanzas relacionadas por un cambio o transformación no evidente o profunda (es una conjunción). Está relacionado con una especie psíquica, y por tanto con el sentido. Es el producto del pensamiento práctico y forma la parte profunda de una especie.

- COMPRENDER: es el proceso que comienza desde una especie ya constituida, y termina con la proyección de la estructura psíquica (la idea) en una función, el pensar cognitivo. Es el producto del pensamiento teórico o abstracto, por medio del cual es posible, luego de una reorganización interna de las vertientes subjetivas de los integrantes de todo hecho real, proyectar hacia la superficie el sentido encontrado a ese hecho, vale decir, un resurgimiento de la verdad, nuestra verdad, esa que permite responder desde lo subjetivo, no solo con la voluntad sino también a una estrategia, a los planteos que nos propone el entorno psíquico. Finalmente, comprender es lo que afianza, en nuestro sentir, una creencia. La creencia es una afirmación funcional de la verdad; y la verdad aparece cuando un deseo es satisfecho y esto es coherente con alguna creencia.

PROCESOS PSÍQUICOS INDIRECTOS

- SABER PRÁCTICO: es incorporar una clase transcursiva en una especie, es decir, unir diferencias relacionadas por un cambio o transformación aparente o superficial (es una disyunción). Es relacionar la evidencia con el significado. Por el saber práctico yo puedo explicar algo sin necesidad de hacerlo prácticamente, aunque no quiere decir que lo comprenda; cuando mucho lo puedo interpretar. Es decir, no necesito hacer uso del pensamiento práctico para disparar un PAF, ya que éste es administrado por el pensamiento reproductor que es el que actuando desde el preconsciente freudiano y mediante la gestión de la memoria operativa residente en la corteza cerebelar, promueve la acción específica como respuesta motora final frente a un hecho percibido, lo cual asienta en la oliva inferior, que como hemos mostrado en otra parte, es el centro del SNC de aprendizaje y temporización de la actividad motora.

- INTUIR: es incorporar una categoría transcursiva en una especie psíquica, es decir, separar semejanzas relacionadas por un cambio o transformación oculta o profunda; en fin, es relacionar una idea con un pensamiento. La intuición es simplemente un ‘atajo’ para llegar superficialmente a la comprensión de un hecho sin elaborar pensamiento alguno.

- RACIONALIZAR: es reemplazar una clase transcursiva en donde las diferencias unen, por una clase lógica en donde las diferencias separan. O sea, es pasar de un conocimiento aparente a una presunta comprensión, dando una ‘explicación coherente’ a sentimientos, pensamientos, conductas o a los mismos hechos, recurriendo al pensamiento lógico.

- SUBLIMAR: este concepto fue descrito por Freud para señalar uno de los destinos posibles de la pulsión [Pulsión es un concepto netamente freudiano que expresa el compromiso vital que el hombre tiene con la libido, es decir, con esa transformación profunda e innata que no puede ser puesta en evidencia como no sea por sus inconfundibles manifestaciones, aquellas que determinan el proceder ante las distintas transformaciones aparentes a que es sometido el aparato psíquico], se trata de un proceso psíquico mediante el cual áreas de la actividad humana que aparentemente no guardan relación alguna con la sexualidad se transforman en depositarias de una manifestación libidinal. La lógica transcursiva toma este interesante concepto y lo extiende a las situaciones en donde un aprendizaje se transforma en una idea, sin conocimiento previo, es decir, sin vivenciarlo; lo cual impide que esa idea forme parte de la estructura psíquica; sin embargo, y de allí la correspondencia con la propuesta freudiana, el sentido sublimado de una idea que mueve a una acción (PAF) distinta de la que generaría una estructura genuina, nos dice, de alguna manera, en función de qué se relacionan ambas acciones.

¡Nos vemos mañana!

octubre 09, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 362)

Cuaderno XV (páginas 2177 a 2182)

(En este capítulo continuamos con los mecanismos que sustentan los procesos psíquicos y operativos)

El segundo tipo de novela, la costumbrista, muestra un tempótropo que a diferencia del anterior, no es ya un ‘hiato intemporal’ entre dos tiempos contiguos en una serie temporal de la vida cotidiana, sino que representa una metamorfosis o transformación que ‘conecta’ la historia principal con una historia intercalada que transcurriendo en forma paralela, posibilita el logro de una unidad compuesta (del objeto y del sujeto). Este aspecto de índole universal se da luego de la aparición de las clases y las categorías propias de una especie, como ya vimos.

En otras palabras, antes de poder interpretar o encontrarle sentido a algo, debemos lograr estas unidades mediadas por transformaciones (diferencias y semejanzas; disyunciones y conjunciones; uniones y separaciones), que se dan en la superficie (historia principal y evidente), y en la profundidad (historia paralela, subyacente y simultánea).

Esta disposición temporal tan particular constituye una suerte de ‘envoltura mitológica’ que oculta el nivel (novela) anterior. La envoltura de las transformaciones está impregnada de evolución (op. cit., p. 266), pero no de una evolución continua, sino ‘a saltos’, por lo que aparece como discreta o binaria, dando lugar a una serie temporal unidireccional entre un antes y un después, compuesta de una sucesión irrepetible de elementos disímiles que pueden o no pertenecer al mismo fenómeno. En estas circunstancias el tempótropo se descompone en segmentos temporales autónomos que ostentan una duración medible de 12,5 mseg, con lo cual, como ya el lector debe haber intuido, aquí se hace eternamente presente Krónos.

Las transformaciones evolucionan induciendo una serie de crisis en el nivel más primitivo (el de la aventura). Frente a estas crisis solo hay dos alternativas: o el cese por no adaptarse (por quedar atrapada en las redes binarias de Krónos), o el renacimiento de una situación de mayor complejidad luego de haberle encontrado el sentido a un hecho real. La principal transformación, la que se da en las crisis, representa la manera en que lo objetivo se convierte en lo subjetivo.

Estas crisis que constituyen la base de una pulcra memoria estructural, no se ponen en evidencia más que a través de una simple descripción y en un natural relato, relacionados ambos (como veremos en el próximo tipo novelesco), por una observación. Así es posible describir las relaciones que mantienen entre sí, tres elementos: el sujeto, el objeto y el cambio o transformación que los liga. Esta es la historia principal cuyo tempótropo superficial está determinado por Krónos.

Por otro lado, podemos relatar los renacimientos luego de las crisis, algo que es posible gracias a la ‘fluida’ conexión a la que predispone Kairós, entre Krónos y Aión, dando lugar a una historia paralela (oculta), que tiene dos protagonistas principales; por un lado, la situación de unión por las diferencias de los elementos de la vertiente superficial (SS y OS), lo que aproxima a una crisis encausada por Kairós; y por otro lado, la separación por las semejanzas de los elementos de la vertiente profunda (SP y OP), atesorada por Aión para producir el renacimiento, con lo cual es puesto nuevamente en vigencia un acontecimiento real entre un antes y un después en el eterno presente.

Lo anterior da al tempótropo costumbrista, características particulares que lo hacen único. Entre ellas está la que pone en relieve la no continuidad biográfica de la historia principal, sino más bien, la excepción de las sucesivas y excesivamente cortas crisis, que determinan la verdadera historia al injertar en la historia principal (la historia mortal contada por Krónos), los pequeños ‘trozos’ de vida de la historia oculta o profunda (los trazos de verdad).

Este tempótropo, a diferencia del anterior que no deja huellas, fomenta la impronta de una huella profunda, imborrable que acompaña al hombre durante toda su vida, la cual solo puede ‘perderse’ o ser ‘inaccesible’ ante situaciones patológicas graves.

Con lo dicho hasta aquí de este segundo tipo novelesco es suficiente como para homologarlo al Yo de Freud, pero además, para completar las características temporales desde una lógica del suceso o del hecho real, de índole natural y superficial, que está subordinada a otra lógica de naturaleza universal y profunda que la engloba.

La lógica global condiciona en el tiempo, por una parte, la simultaneidad relativa del sentido de los hechos reales en la historia principal, y por otra, la simultaneidad absoluta de las identidades que le dan sustancia a los sueños y las ilusiones, pero que, a diferencia de los sueños en la novela de aventuras que transitados por la angustia no movían a la acción, aquí indican con precisión qué se debe hacer, cómo proceder para cambiar el entorno, cómo y cuándo actuar para paliar la angustia de la insatisfacción transformada en el dolor por el castigo merecido por no haber protegido, en la historia paralela, el objeto cedido por los hechos reales, que posibilitará a la postre, la transformación de ese Yo en sujeto; algo que trasciende a la historia biográfica.

La serie de sucesos o hechos no solo confirman la identidad subjetiva, sino que además, permiten la construcción de una nueva estructura funcional producto de una mayor complejidad y de una regeneración baluarte de la verdad.

El manejo temporal del Yo permite llevar a cabo los procesos psíquicos que en este trabajo son considerados como superficiales o secundarios. Estos son: aprender, que está relacionado con los cambios propuestos a la percepción por los sistemas socio-cultural y bio-externo; entender, que es el análisis o división de la realidad según los distintos sistemas reales y lo que posibilita que un determinado hecho real quede ‘plasmado’ en la estructura psíquica como una idea; y explicar, que como ya hemos visto, tiene que ver con la inferencia y la implicación, para dar lectura individual, desde la apariencia, a un hecho determinado. De esta manera está relacionado con los conceptos y el significado de una expresión comunicada mediante el lenguaje convencional.

Quien escribe una novela, como cuando utiliza el lenguaje en cualquiera de sus modalidades (leer o narrar), despliega esta serie de procesos secundarios que permiten captar la realidad, ubicarla según su fuente, es decir, determinar su origen biológico, psíquico o social, y elaborar conceptos y significados para poder explicar o argumentar una determinada situación.

Debemos mencionar dos procesos anejos, que con base psíquica resultan intermediarios entre los procesos psíquicos básicos y los secundarios. Estos procesos son, como ya dijimos, por un lado, el saber práctico, que relaciona el aprender (la percepción superficial) con el conocer (la vivencia profunda), y por otro lado, el intuir, único proceso que permite ir desde un entender superficial a un comprender profundo, esto es, a la elaboración de un pensamiento sin haber pasado por una interpretación previa. Precisamente, este último proceso psíquico es el más importante a la hora de escribir, en este caso, una novela, o cuando se pergeña una pintura, una obra musical, una escultura; en fin, cualquier obra artística, pues éste es el proceso en el que se fundamenta la creatividad, la inventiva, la imaginación y el descubrimiento, por lo que, inclusive, da soporte a la misma ciencia con todo lo precisa que aparenta ser.

El tercer tipo de novela, la biográfica, se distingue porque su tempótropo, el tiempo biográfico o aquel durante el cual el hombre recorre el ‘camino de la vida’, está ligado por un lado, a la metamorfosis o transformación de la ‘envoltura mitológica’ del tiempo de la aventura, y que representa una forma primitiva de buscar la verdad, o sea, de encontrarle sentido a la realidad subjetiva; y por otro lado, a todo lo público (lo social) que lleva implícita la necesidad vital del reconocimiento por parte de los otros, dando así origen al ‘hombre exterior’. El dolor del tiempo novelesco anterior, aquí es absolutamente ajeno, pero lo es en realidad porque se ha trocado en culpa.

Ahora, tenemos necesariamente que separarnos de Bajtin, en cuanto él habla de la ‘esterilidad total’ del hombre griego (op. cit., p. 287), para respaldar su punto de vista sobre que el griego, en la antigüedad, no conocía la diferencia, que él hace, entre el exterior y el interior (mudo e invisible). “Nuestro interior” - dice Bajtin - “se encontraba para el griego en el mismo plano que nuestro ‘exterior’, es decir, era igual de visible y sonoro y existía fuera, tanto para los demás como para sí. En ese sentido, todos los aspectos de la imagen del hombre eran idénticos”.

La cita anterior contradice absolutamente todo lo que el autor ruso dijo de los dos tipos novelescos anteriores; y considerando que de alguna manera, estos tipos representan el abanico evolutivo de la novela antigua, no es correcto, según mi opinión, declarar a los griegos ‘estériles’ en este sentido [Desde mi punto de vista, esta contradicción surge en el rechazo manifiesto de Bajtin hacia un ‘yo’ individualista y privado; para él el ‘yo’ es esencialmente social]. El ‘hombre exterior’ como lo llama Bajtin es una consecuencia directa del ‘hombre interior’, y no al revés.

El ‘hombre exterior’, para nosotros, representa el carácter público, histórico-tradicional y oficial (institucionalizado) que adquieren los procesos psíquicos durante la vida en relación.

El tempótropo biográfico es el tiempo de la revelación mentirosa e hipócrita del carácter. Es el tiempo en el que se asume un rol en la sociedad para transformarse del individuo de la novela costumbrista, en la persona biográfica, esa entelequia inexistente que atempera, no sin culpa, el afán de sobrevivir socialmente a como dé lugar.

Este tiempo biográfico es irreversible, igual que la historia mortal urdida por Krónos, y por tanto, detenta una evolución que condiciona los tres subtipos propuestos por Bajtin para este tempótropo: a) el tiempo del encomio o del ideal, que para nosotros, promueve la competencia y la rivalidad; b) el tipo analítico o de los hábitos, que según vemos, sustancia el imperio de los deseos; y c) el tipo estoico o de la consolación, que desde nuestro punto de vista, instala la culpa.

En el subtipo c, no adherimos a Bajtin, porque él habla de ‘responsabilidad humana’ (op. cit., p. 268) en el tipo novelesco costumbrista, mientras que nosotros, la colocamos aquí, en el tipo biográfico, pues no puede haber consolación si no hay algo que se perdió o se hizo mal, como p.e. no haber asumido una determinada responsabilidad, es decir, haber tenido que cargar con una culpa. “Él mismo es el responsable” dice Bajtin (op. cit., p. 270). Es precisamente en este subtipo, el de la culpa, en donde comienza a tener relevancia la vida íntima, en este ‘proyectarse’ al otro, pero con una trascendencia ínfima para los otros. Se experimenta una ‘soledad’ de carácter ingenuo y relativo, ya que en última instancia la ‘dignidad pública’ prima por sobre la sinceridad personal.

Por las características enumeradas como propias del tempótropo biográfico, es lícito asociarlo al Superyó freudiano; sobre todo teniendo en cuenta, además de representar una internalización de normas, reglas y prohibiciones de índole socio-cultural; la adecuada subdivisión que incorpora la rivalidad, el deseo y la culpa como una estructura dinámica que condiciona los pensamientos: práctico, puro y lógico; y predice algunos procesos psíquicos, como son: explicar, interpretar, y especialmente sublimar.

La injerencia del tempótropo biográfico en los procesos íntimos del aparato psíquico, se transforma en relevante desde que se instala en la base de la vida en relación. La comunicación, como único medio de llegar al otro, se ve profundamente influenciada por este tempótropo, ya que es el que se canaliza a través de la descripción y el discurso, vale decir, mediante el lenguaje convencional, más allá del 10% que representa aquello que decimos y está sustentado por el pensamiento lógico, el 90% restante que comprende lo que realmente queremos decir, esto es, lo que es narrado con el apoyo de la expresión (inflexiones de la voz y lenguaje gestual), y se basa en el pensamiento teórico y en el práctico.

¡Nos vemos mañana!

octubre 08, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 361)

Cuaderno XV (páginas 2171 a 2176)

(Hoy comenzaremos con el análisis de un tema que he preparado para mi segundo libro: "Psiquis". Veremos un posible funcionamiento de los procesos psíquicos y operativos de nuestra psiquis)

ENTRE LA OBSERVACIÓN, EL RELATO Y LA DESCRIPCIÓN - LOS PROCESOS OPERATIVOS

La subjetividad, en el hombre, resulta de una integración de aspectos volitivos y cognitivos, y sus manifestaciones evidentes, de una confluencia de procesos psíquicos y procesos operativos.
Todo proceso subjetivo debe ser considerado desde dos niveles distintos, el superficial o evidente y el profundo u oculto.

Vamos a analizar funcionalmente los procesos psíquicos que se llevan a cabo utilizando ideas y pensamientos, y los procesos operativos respectivos, involucrados en la comunicación de estos productos psíquicos. Para ello, me pareció oportuno analizar lo que sucede en la psiquis de alguien que decide, por ejemplo, escribir una novela. De esta manera será más sencillo explicar algunos mecanismos complejos que se sustentan en toda la estructura y fisiología descrita en otra parte. El elegir un género tan específico como la novela no constituye una limitación como se podría suponer, de hecho, no importa el género que se escriba, los procesos psíquicos que se ponen en juego son los mismos y de la misma forma; lo que sucede es que la novela dadas sus características tan particulares, y aunque parezca extraño, en su evolución histórica nos muestra de una manera muy marcada, las distintas etapas por las que pasa nuestra psiquis en todo proceso de elaboración; algo tantas veces descrito desde la Psicolingüística, pero que cada vez se comprende menos.

Por otro lado, el asignarle todo el peso psíquico a los procesos de escritura, puede aparecer en primera instancia, como una mayor limitación aún; sin embargo debemos decir que, y lo vamos a demostrar, el autor, el narrador y el lector de una historia son en realidad, solo uno y el mismo sujeto.

Por tanto está asegurada la pertinencia de todos los procesos que vamos a caracterizar, no importando si son consecuencia del narrar, de la escritura o de la lectura, procesos éstos, que como estamos sugiriendo no necesitan, en esta oportunidad, ser diferenciados porque son la misma cosa ya que derivan de nuestra comprensión, esto es, son un producto de nuestro pensamiento teórico o abstracto.

Como guía de la caracterización histórica de la novela vamos a tomar del excelente trabajo de Bajtin, "Teoría y estética de la novela", el capítulo en donde habla de las formas del tiempo y del cronotopo en la novela (1989, pp. 237-409), como la conexión esencial de relaciones temporales y espaciales asimiladas artísticamente en la literatura; aunque prescindiremos prácticamente de las relaciones espaciales, puesto que son los ‘distintos tiempos’ los que explican el funcionamiento psíquico sustentado en los últimos hallazgos neurobiológicos.

Para cumplir con nuestro objetivo vamos a cambiar el término cronotopo, que etimológicamente deriva del griego, y en su traducción lineal significa tiempo-espacio, por el neologismo más afin a nuestros propósitos, tempótropo, el cual deriva de una conjunción etimológica grecolatina (tempo del latín témpus (tiempo), y trópo - τρόπος del griego (dirección, actitud, manera, modo de ser o estar, calidad, particularidad). De esta forma, los distintos tempótropos demarcarán las particularidades dinámicas de los tiempos que vamos a considerar, así como su alcance e incidencia en las distintas etapas y manifestaciones de los procesos psíquicos.

Así como se han asimilado ciertos aspectos del tiempo a medida que se modificaba el estado de evolución histórica de la humanidad, también y curiosamente, ha sucedido algo similar en la evolución psíquica. ¿Será esta última la condicionante de la primera? En cualquier caso, vamos a demostrar cómo el alcanzar una cierta estabilidad topológica (estabilidad en las relaciones) de los componentes de las estructuras psíquicas, condicionó la forma en que, actualmente, llevamos a cabo los distintos procesos psíquicos que aseguran nuestra supervivencia biológica, psíquica y social.
No vamos a abordar la novela, como género, en su integridad ya que excederíamos los alcances de este libro, sino solamente lo referido por Bajtin como novela antigua, a la cual divide en tres tipos esenciales: a) la novela de aventuras, b) la novela costumbrista, y c) la novela biográfica. El manejo del tiempo en estos tres tipos se superpone con asombrosa exactitud al que realiza cada uno de los tres estamentos psico- estructurales que hemos desarrollado en este trabajo, y no solo eso, sino que además da una explicación coherente de la funcionalización de dichos tiempos.

Cada uno de los niveles psíquicos estudiados aquí tiene una correspondencia absoluta con alguno de los tres sistemas reales descritos por la lógica transcursiva como los que definen la realidad subjetiva (Salatino, 2012). En otros términos, el sistema bio-externo que está representado por las estructuras neurobiológicas que dan sustento, a su vez, a la estructura psíquica; el sistema psico-interno que radica en los aspectos neurofisiológicos que posibilitan la actividad volitivo-cognitiva; y el sistema socio-cultural que mediante la coordinación de todas las estructuras cerebrales (cerebro neuronal, cerebro visceral y cerebro cortical) permite la vida de relación.

La distribución anterior se corresponde con la disposición del aparato psíquico propuesto por Sigmund Freud, algo que ya conoceremos cuando hablemos sobre los pensamientos y las ideas.

Volviendo a la novela, analizaremos el tiempo de la aventura. El tempótropo de la aventura se caracteriza por ser absolutamente nuevo y con capacidad para ‘fabricar’ un mundo ajeno a la realidad cotidiana, en donde, entre los ‘instantes argumentales’ no hay nada. Es un tiempo que se sitúa fuera del tiempo biográfico. Todo lo que pasa entre el principio y el final de la historia constituye un ‘hiato extratemporal’ al tiempo biográfico (Krónos). Este hiato no deja ninguna huella evidente o aparente en la vida de los protagonistas, ya que no reconoce la duración biológica elemental; la edad de los participantes es igual al comienzo que al final, por tanto no puede ser medido ni calculado; ese hiato en fin, representa la ‘cuña temporal’ entre dos tiempos biológicos: el del despertar de un deseo [En este tipo de novela surge una pasión irrefrenable al comienzo de la historia, la cual permanece invariable a pesar de los avatares por los que pasa la pareja protagonista, resolviéndose con una boda que convalida la satisfacción de un deseo mutuo inicial. Estos dos tiempos afectivos, precisamente por ser tales, aparecen como continuos, o como si la boda se hubiera consumado al otro día de ocurrido el primer encuentro, a pesar de la larga lista de acontecimientos relatados entre tales tiempos] (Aión) y su satisfacción (Kairós). Este tempótropo carece por completo de la linealidad del tiempo cronológico (Krónos), por tanto, desde esta óptica es ‘atemporal’, es decir, visto desde ‘afuera’ no tiene duración alguna. Así, todos los acontecimientos que se dan en la aventura, no pertenecen en apariencia, ni a la serie temporal histórica, ni al tiempo de la vida corriente, ni al de la biografía, ni al de la biología elemental de la edad, esto es, no forman parte de Krónos.
El tempótropo de la aventura está compuesto por una serie de segmentos cortos, que para la lógica transcursiva tienen una duración de 12,5 mseg, y que corresponden a distintas aventuras o hechos. Dentro de cada hecho, el tiempo es organizado exteriormente, o sea, desde el pasado, lo cual permite distinguir el presente del futuro.

Estos ‘fragmentos temporales’ se introducen en el relato, por ejemplo, mediante la expresión adverbial ‘de repente’, con lo cual se pretende dejar constancia de una ‘simultaneidad’.
La temporalidad de la aventura es infinita y cíclica (desde que está manejada por Aión), y está dirigida por el suceso o hecho real; esa intervención instantánea de la ‘irracionalidad’, de lo inconsciente que se liga ‘de repente’ a través de los ‘puntos de ruptura’, los ‘ahora’, que conectan mediante el pliegue del tiempo (Kairós) al tiempo de la cotidianidad (Krónos) con el tiempo interno (Aión), dejándole el protagonismo, durante ese ‘instante atemporal’, a las fuerzas ‘non humanas’ [Bajtin, "Teoría y estética de la novela", p. 248] (ancestrales) de la libido, o a quien pertenece la iniciativa del tiempo de la aventura.

El universo del tiempo de la aventura es, en apariencia, extraño por indefinido, por desconocido y ajeno; en donde solo existen las coincidencias absolutas de las identidades y las coincidencias relativas de la cognición. Aquí, Bajtin, está describiendo las características propias del inconsciente freudiano y dentro de él, del Ello. Por tanto, no coincido con el autor en tildar de ‘exótica’ a la novela de aventuras, pues aquí sí existe una confrontación intencional de lo que es ajeno con lo que es propio, y justamente, no hay nada más propio que nuestro inconsciente. El ajuste temporal de la novela de aventuras al inconsciente es tan preciso, que también se debe incluir en él al soñar. Los sueños comparten absolutamente el tempótropo de la aventura, y es por eso que los relatos oníricos distan mucho de lo que realmente significan, o nos están diciendo sobre la estructura y función psíquicas. Ya hemos hecho un análisis pormenorizado de este particular estado de la consciencia, aquí baste con remarcar que el tiempo primordial del soñar es Kairós.

Dado el manejo temporal que se hace desde la estructura psíquica alojada en el inconsciente, es decir, el ciclado por el futuro partiendo desde el pasado y prescindiendo del presente, al cual solo se accede en el ahora (Kairós), es que allí se llevan a cabo, durante la cuña temporal descrita anteriormente, junto a las transformaciones profundas que ligan el sujeto y el objeto, los procesos psíquicos ‘nobles’, o aquellos que aportan a la funcionalización de dicha estructura. Estos procedimientos son, en orden de importancia y complejidad: el conocer o capitalizar una vivencia; el interpretar, o a través de una especie, darle sentido a un hecho real; y el comprender o elaborar un pensamiento teórico o abstracto.

Resumiendo entonces, cuando uno escribe una novela (como cuando la lee o simplemente narra una historia), necesariamente tiene que pasar por estos tres procesos fundamentales descritos; algo que también ocurre en cualquier actividad psíquica que lleve adelante un cerebro humano, maduro y normal. Esto mismo ocurre con los elementos que identifican a la novela de aventuras, y que aparecen también en los otros tipos de novelas y aún en todos los demás géneros literarios. En este sentido se comportan como una estructura primordial y universal que, aunque a veces no sea simple detectarlos, siempre están. Luego veremos su relación con los procesos operativos.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!

octubre 07, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 360)

Cuaderno XV (páginas 2165 a 2170)

(Continuamos hoy con el análisis del funcionamiento cerebelar)

Llinás en 1974 sugirió que la oliva inferior (OI) es el centro del control temporal olivo-cerebelar de la actividad motora, y esto se basó en tres hallazgos principales: 1) la presencia de acoplamiento electrotónico entre las neuronas (Llinás et al., 1974), 2) las propiedades oscilatorias de las neuronas de la OI (Llinás y Volkind, 1973), y 3) la posibilidad de que las entradas inhibitorias que rodean las uniones de hendidura (gap junctions) desacoplen un par de neuronas de la OI (planteado por Spira y Bennett, 1972, y confirmado por Lang et al., 1996).

Así, las neuronas de la OI pueden ser vistas como ‘osciladores condicionales’ que están bajo el control de la retroalimentación GABAérgica de los núcleos cerebelosos profundos. Para llevar a cabo un movimiento, los distintos grupos musculares deben ser sincronizados en su accionar. La OI provee un mecanismo de control temporal (sincronización) usando un reloj que cicla a 10 Hz controlado por los núcleos profundos cerebelosos, que asegura que solo una parte relevante de la OI sea acoplada y oscile.

Ante la aparente imposibilidad de abarcar, por parte de la OI, todo el rango temporal que maneja el cerebelo (10 a 500 mseg), con solo 10 Hz, Jacobson propone su modelo, el cual se basa en un trabajo previo (Jacobson, 2008) en el cual sugiere que la actividad de la OI determina la salida de patrones olivocerebelosos. Según esta teoría, los patrones temporales son transportados por las espigas complejas de las neuronas de la OI y entregados en sus destinos corticales cerebrales, a través de los núcleos cerebelosos profundos, mediante la excitación directa de la OI, y mediante las espigas complejas que suprime la inhibición generada desde los núcleos cerebelosos.

Se describen cuatro principios subyacentes a la capacidad del circuito olivar de generar patrones temporales: 1) el ritmo de las espigas olivares está ligado a las oscilaciones subumbral de las neuronas olivares, 2) las neuronas de la OI oscilan de una manera coordinada dentro de una red funcionalmente acoplada en la que todas las neuronas están directa o indirectamente acopladas, 3) las oscilaciones se propagan dentro de la red generando una variedad de diferencias de fase, y 4) la red es funcionalmente determinada por la entrada GABAérgica desacopladora que procede de los núcleos cerebelosos profundos. Es decir, la OI es un oscilador controlado por los núcleos profundos cerebelosos.

De acuerdo a los principios enumerados anteriormente, una entrada a la OI que procede desde los núcleos cerebelosos profundos, formará una red funcionalmente acoplada que comenzará a oscilar con una diferencia de fase que determinará el patrón temporal de salida. Cambiando funcionalmente la red se producirán diferentes patrones temporales. De esta forma, la duración de un patrón puede ser más corta que la de un ciclo habitual, generándose un patrón único que incluye solo los intervalos definidos por las diferencias de fase entre las unidades de la red.



SISTEMA OLIVOCEREBELOSO COMO TEMPORIZADOR DE LA ACTIVIDAD MOTORA 
Referencias: SVO = patrón percibido - FP = fibras paralelas - FM = fibras musgosas - FT = fibras trepadoras FR = formación reticular - ES = espiga simple - EC = espiga compleja - E = célula estrellada - G = célula granulosa - CC = célula en cesta - CP = célula de Purkinje - CG = célula de Golgi - NCP = núcleos cerebelosos profundos - OI = oliva inferior - PAF = patrón de acción fija - 1-7 = etapas de actividad olivocerebelosa - FTEC = espigas complejas que llegan por las fibras trepadoras CP↧ = célula de Purkinje desactivada (down) - CP↥ = célula de Purkinje activada (up) 
⊕ = activación - ⊖ = inhibición
(basado en los modelos de Loewenstein 2005 y de Jacobson 2009)


Este modelo propone que la corteza cerebelosa, no solo produce su propia actividad oscilatoria, sino que controla esta actividad en la OI, reconfigurando las partes oscilatorias para generar una salida de patrones temporales requeridos por el contexto.

En la figura anterior, basado en lo presentado por Jacobson, propongo un nuevo modelo teórico de funcionamiento del sistema olivocerebeloso. Allí se pueden apreciar las distintas estructuras involucradas: los Ganglios Basales, por donde ingresa la información desde el entorno psíquico; el Cerebelo, con su corteza (memoria operativa - almacenamiento de los PAF en las células de Purkinje) y sus núcleos profundos (codificación espacial de lo ingresado); la Oliva Inferior, en donde se elaboran los PAF con su patrón temporal; y el efector o destino del PAF (músculo, p. e. ).

La secuencia propuesta del funcionamiento del modelo sería la siguiente: ingresa el contexto y se dispone ‘espacialmente’ en las células del núcleo cerebeloso profundo (NCP); selecciona ‘topográficamente’ las células de Purkinje (CP) según el patrón espacial y coloca en estado activo a las CP (CP↥) en caso de ser un patrón contextual nuevo, de lo contrario las deja en estado inactivo (CP↧); configura, inhibitoriamente, el ‘patrón espacial’ y lo ajusta a la entrada inicial; proyecta el patrón inhibitorio a la Oliva Inferior (OI); genera patrón temporal que es transmitido a los distintos destinos a través del NCP; se le da salida a los patrones temporales; y ➆ mediante una espiga compleja (EC) se transmite el patrón temporal a las CP, que si están activas, se ‘memoriza’ como un nuevo PAF, y luego de dejar constancia de su existencia, finaliza la tarea. Si se detecta la existencia del PAF, directamente se ejecuta.

Mientras ocurre todo lo relatado, se van inhibiendo, primero las CP (sus axones y dendritas), y luego por medio de las células de Golgi (CG), las células Granulosas (G), con lo que el sistema queda listo para un nuevo proceso.

¡Nos vemos mañana!

octubre 06, 2014

Nobel de Medicina para el descubrimiento de un GPS interno cerebral


O'Keefe, en la década del '70 del siglo pasado sugiere que algunas células del hipocampo del cerebro de la rata, a las que llama 'células de lugar', 'fabricaban' un mapa cerebral, no solo de las entradas visuales del animal, sino también, que generaban un 'mapa interno' del entorno en donde el animal se movía. Este investigador aporta, entonces, con el mecanismo que registraría un lugar en el espacio (Fig. 1).

El matrimonio Moser descubren, cuando registraban esta actividad descrita por O'Keefe en el hipocampo, que en ratas en movimiento se produce un extraordinario patrón de actividad en una estructura cercana: la corteza entorrinal. En este lugar, ciertas células son activadas cuando la rata pasa reiteradas veces por una cuadrícula hexagonal (Fig.2). Junto con otras células de la corteza entorrinal que reconocen la dirección de la cabeza y los límites de la habitación, forman circuitos con las 'células de lugar' en el hipocampo. Este circuito constituye un sistema global de posicionamiento, un GPS interno, en el cerebro (Fig. 3). Estudios recientes parecen sugerir que en el hombre existen componentes similares a los del cerebro de la rata.

Esto publiqué en mi libro PSIQUIS (2013, p. 78), al respecto:

El hipocampo como mapa cognitivo (O’Keefe & Nadel) pretendió demostrar que el hipocampo, como parte del cerebro, es el núcleo neural del sistema mnémico, sugerir algunas indicaciones sobre la representación psicológica (no psíquica) del espacio, y señalar la existencia de una memoria contexto-dependiente.
Estos autores llaman al sistema que genera una representación ‘absoluta’ [El uso del espacio absoluto encarna la idea de un marco o contenedor de objetos existentes en forma independiente de los objetos que contiene] del espacio, mapa cognitivo [Este término fue utilizado por primera vez por conductista Edward Tolman (1948), para definir lo que él consideraba que era el aprendizaje, es decir, no conexiones estímulo-respuesta como afirmaba Skinner, sino la construcción en el sistema nervioso de los conjuntos (o patrones) que funcionan como mapas cognitivos, que representan una disposición de campo del entorno que queda establecida en el cerebro de la rata (sus estudios fueron hechos observando la conducta de ratas recorriendo laberintos). Este investigador sugirió que los mapas cognitivos podrían formar parte de los mecanismos psicológicos empleados por el hombre en el aprendizaje], y lo identifican con el hipocampo; la cual sería una habilidad innata para representar objetivamente el mundo en el espacio tridimensional.

En cuanto a la correlación entre la estructura del hipocampo y estos mapas cognitivos, se aportan ‘evidencia’ de que existen en la región CA1 del hipocampo (ver descripción anatómica anterior), ‘unidades’ de ‘lugar’ y de ‘desplazamiento’, o sea, campos receptivos espaciales en neuronas de disparo complejo. Estas neuronas aumentan su tasa de disparo cuando el animal se encuentra en un lugar específico del ambiente. Las ‘células de lugar’ disparan en diferentes lugares del ambiente de tal forma que el ambiente entero queda ‘representado’ por la actividad de la población celular. Se cree que estas células estarían en las regiones CA1, CA3, y en el giro dentado. Con el tiempo se han llegado a describir: células de red, células de límite, células de dirección de la cabeza, y células de visión espacial.

En 1996 Skaggs y McNaughton corroboraron en parte lo anterior, registrando los potenciales de acción de neuronas de la región CA1 del hipocampo de una rata, durante un periodo de sueño previo a una actividad física, y durante el sueño posterior a la misma, que consistió en recorrer una pista triangular varias veces con interrupciones para comer en determinados lugares. Estos investigadores demostraron que los registros durante el sueño posterior a la actividad, reflejaban exactamente, los patrones temporales de actividad que ocurrieron durante la experiencia que precedió a ese intervalo de sueño. (figura siguiente)

Este mecanismo, los autores, se lo asignan a la presencia en varias partes del hipocampo, de una forma de modificación sináptica Hebbiana conocida como potenciación de largo plazo.




PATRONES DE DISPARO ESPACIAL DE CÉLULAS DE LA REGIÓN CA1 DE LA RATA
(basado en Skaggs y McNaughton, 1996, p. 1871)
Referencias: Una rata recorre varios cientos de veces en el sentido de las agujas del reloj, una pista triangular, parando a mitad de cada uno de los lados para ingerir una porción de comida. Los puntos negros indican las posiciones de su cabeza, mientras que los puntos coloreados, indican los potenciales de acción de cada una de las siete neuronas registradas.




Nótese la similitud de lo anterior con estos gráficos aportados por mi teoría, respecto al funcionamiento de, por un lado, lo que se percibe y por otro, a cómo se 'registra' esto en el psicocito o célula psíquica.




La coincidencia tanto en la dinámica como en la distribución es prácticamente exacta, tanto en el concepto de continente/contenido como en los colores que indican, metafóricamente, aspectos contrapuestos de la realidad subjetiva. Además, y esto es muy importante, las 'células grilla' generan un patrón hexagonal igual al planteado en mi teoría, que circunscribe un triángulo espacial, que no significa otra cosa que todo lo percibido.

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 359)

Cuaderno XV (páginas 2159 a 2164)

(Hoy veremos una interpretación desde la Lógica Transcursiva de la teoría de Jacobson (2009) sobre los aspectos espacio-temporales del sistema olivocerebeloso)


TEORÍA DE JACOBSON SOBRE LOS ASPECTOS ESPACIO-TEMPORALES DEL SISTEMA OLIVOCEREBELOSO

En su tesis doctoral, Jacobson (2009) nos propone un modelo que muestra que la salida cerebelar está gobernada por los patrones temporales generados en las oscilaciones de la oliva inferior.

La corteza cerebelosa, en cambio, es presentada como el elemento coordinador de la oliva inferior, ya que mediante la variación inducida del acoplamiento entre las células olivares, genera distintos patrones temporales.

Antes de detallar el modelo de Jacobson, vamos a dar algunas precisiones que el autor nos ofrece sobre el circuito olivocerebeloso (Jacobson, 2009, p. 5).

Corteza cerebelosa: las células de Purkinje (CP) son la única salida de la corteza cerebelosa, de naturaleza GABAérgicas e inhiben las células de los núcleos cerebelosos profundos. Las CP tienen dos entradas, la más potente corresponde a la que viene por las fibras trepadoras que provoca su total despolarización, gobernada [entre otros] por el ión Ca++, y produce una espiga compleja que mediante ondas de múltiples frecuencias transporta información espacio-temporal; y una entrada que viene por las fibras musgosas que aportan sus estímulos a las CP a través de las fibras paralelas de las células granulosas, que produce una espiga simple. Tras una espiga compleja disminuye la eficacia de las sinapsis de las fibras paralelas y se reduce la frecuencia de las espigas simples. Este fenómeno se denomina depresión de largo plazo, y sería la forma en que la oliva inferior influiría en el aprendizaje motor.

Las neuronas de la corteza cerebelosa son de dos tipos: neuronas de proyección (células de Purkinje) y neuronas intrínsecas o interneuronas. Estas últimas se distribuyen tanto en la capa molecular (la más superficial), como en la capa granular (la más profunda).

Las interneuronas de la capa molecular son dos: a) células en cesta y b) células estrelladas. Ambas son inhibidoras locales y reciben su estimulación por las fibras paralelas de las células granulosas, igual que las células de Purkinje. Dado que la inhibición inducida por estas interneuronas se debe a una disminución del potencial sináptico y a un acortamiento de la ventana temporal necesaria para la integración sináptica en las CP, el autor sugiere que aquí habría un mecanismo ‘detector de coincidencia’, similar al propuesto por Llinás para las células piramidales de la corteza cerebral, y que analizaremos más adelante.

Las interneuronas de la capa granulosa son: a) las células granulares y b) las células de Golgi. D’Angelo et al. (2009) proponen que las oscilaciones registradas en esta capa cerebelosa pueden cumplir funciones específicas en el procesamiento que el cerebelo hace de las señales, así, mientras sus oscilaciones de alta frecuencia preparan a las CP para la elaboración de actos motores individuales, las de baja frecuencia pueden permitirle coordinar secuencias motoras complejas.

Oliva inferior (OI): es una estructura en donde sus neuronas no muestran sinapsis químicas que las conecten con sus vecinas, sino acoples electrotónicos a través de las uniones de hendidura (gap junctions). Cada neurona olivar está conectada con otras 50 neuronas, aproximadamente. Su actividad iónica (dependiente de la conductancia del Ca++ y del K+) da lugar a dos tipos de espigas: las de Ca++ (somáticas), y las dependientes de la conductancia del K+ (dendríticas), reguladas por voltaje.
La interacción entre estas dos conductancias le permiten a la oliva inferior generar oscilaciones a una frecuencia característica de 10 Hz.

Se ha demostrado que en apariencia, la entrada inhibitoria (GABAérgica) a la OI procedente de los núcleos cerebelosos profundos, determina los aspectos espacio- temporales de la red oscilatoria, dada su habilidad para desacoplar efectivamente la red. (Jacobson, 2009, p. 12)

Las espigas complejas de las CP surgen de los potenciales de acción generados en el soma de una neurona individual de la OI. El análisis de las espigas complejas permite sacar conclusiones de la actividad rítmica de la OI, teniendo en cuenta que: 1) las espigas están limitadas a ciertas fases de las oscilaciones subumbral, y 2) que el tipo de propagación de las espigas de la OI hacia la corteza cerebelosa es relativamente constante.

Se postula, según lo anterior, que el cerebelo predice el tiempo de los eventos sensoriales, entre ellos: tareas visuales (dirigir la mirada), auditivas (su duración), y algunos aspectos temporales de la percepción del habla. El rango temporal a predecir va entre los 10 y 500 mseg. (op. cit., p. 18)

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!

octubre 05, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 358)

Cuaderno XV (páginas 2153 a 2158)

(En este capítulo aportaremos sobre dos temas que están relacionados: los relojes cerebrales y el sistema que controla el sueño)

LOS RELOJES CEREBRALES

Vamos a definir tres:

1) El marcapasos tálamocortical
2) Modulador de frecuencia: oliva inferior
3) Modulador de fase: striatum (ganglios basales)

Algunas definiciones:

Índice de modulación (frecuencia): es directamente proporcional a la amplitud e inversamente proporcional a la frecuencia.

La máxima desviación de fase: es proporcional a la amplitud, pero independiente de la frecuencia. Quiere decir que se selecciona por medio de la valencia (0, 1, 2, 3), que aquí representa la amplitud y es seleccionada por la frecuencia; aunque es para determinar el 'color' de lo que ingresa y no la 'unidad operativa' a la que pertenece.

En cambio, la modulación de frecuencia, selecciona de acuerdo a la frecuencia, aunque el 'tamaño' de la unidad operativa es 'inversamente proporcional' a la frecuencia; esto es, a mayor frecuencia se selecciona una unidad de menor tamaño, de acuerdo al siguiente detalle:

80 Hz → unidad lógica (2² elementos - 12,5 mseg)
    40 Hz → unidad de sentido (2⁴ elementos - 25 mseg)
     10 Hz → unidad semiótica (2⁶ elementos - 100 mseg)

Modulación:
Desplazamiento de amplitud (valencia) = striatum
Desplazamiento de frecuencia (marcapasos) = circuito tálamocortical
Desplazamiento de fase (modulador) = oliva inferior (independiente de la frecuencia. Siempre a 10 Hz)

Señal portadora (subjetivón): señal periódica encargada de transportar la 'información', cuya frecuencia es la frecuencia de transmisión deseada.

Señal moduladora: representa el 'mensaje' que queremos transmitir.

Modulación: modificación de algún parámetro de una señal por otra. 

Señal modulada: resultante de la modulación de una señal portadora por una señal moduladora.

Tipos de señal: a) analógica (continua - nuestro nivel profundo), b) digital (discreta - nuestro nivel superficial)

Los parámetros de la señal portadora que se modifican: 1) amplitud (valencia), 2) frecuencia (número de elementos, expresados en unidades de tiempo, lo que nos da la longitud de onda que tiene cada unidad operativa, y 3) fase (desfase a nivel de la oliva inferior, a 10 Hz)

CENTROS QUE REGULAN LA VIGILIA Y EL SUEÑO

Sistema de vigilia: la manutención del nivel de consciencia del estado de vigilia está a cargo de un heterogéneo grupo de neuronas, que se extiende desde la protuberancia alta y el cerebro medio (el llamado sistema activador reticular), hasta el hipotálamo posterior y el cerebro anterior basal.




1 = Cerebro medio
2 = Cerebro anterior basal
3 = Protuberancia alta
0 = Hipotálamo posterior

Estos grupos celulares están estratégicamente emplazados para poder liberar, sobre un vasto territorio cerebral, neurotransmisores y neuromoduladores.

Las células colinérgicas están en ② distribuidas en dos pequeños núcleos: a) tegmental pedúnculopontino (TPP), y b) tegmental laterodorsal (TLD). Ambos núcleos de ② disparan las altas frecuencias que se ven en vigilia y en el sueño MOR, que desaparecen durante el sueño NO MOR. Las neuronas colinérgicas pontinas se proyectan al tálamo y ayudan a despolarizar tanto los núcleos talámicos específicos como los inespecíficos (intralaminares), produciendo ritmos en la banda γ (40 Hz).

Las células colinérgicas del puente también se proyectan al hipotálamo posterior , donde las neuronas histaminérgicas localizadas en el núcleo tuberomamilar se proyectan a la corteza y ayudan con la alta frecuencia durante la vigilia, pero se inhiben durante el sueño MOR y NO MOR. {esto es importante porque permite distinguir entre nuestros OO (objeto objetivo) y OS (objeto subjetivo)}

Las células noradrenérgicas están concentradas en el locus coeruleus en la protuberancia alta, desde donde se proyectan a todo el cerebro. Durante la actividad tónica de la vigilia emiten ráfagas fásicas cortas que coinciden con el 'prestar atención'. {éste sería el mecanismo que lleva al nivel de consciencia desde el 80% al 100%Las células anteriores no están activas durante el sueño (cualquiera sea él).

Las células serotoninérgicas del núcleo del rafe dorsal también se proyectan por el cerebro y colaboran en el mecanismo anterior y de igual manera, es decir, solo en vigilia, pero {¡y esto es más que importante!} a diferencia de las noradrenérgicas, las serotoninérgicas NO SE ACTIVAN durante el proceso de prestar atención, sino cuando se hacen tareas repetitivas. {o sea, ni más ni menos, manejan los PAFs}

Los niveles de consciencia son el resultado de la modulación del par corteza-tálamo {nuestros S/O}, en la superficie mediante el hipotálamo que determina entre vigilia y sueño, y en la profundidad por el sistema reticular ascendente (FR) que regula el cambio entre sueño NO MOR y sueño MOR.

No obstante lo anterior, el sistema profundo (FR) es fundamental para mantener el estado de vigilia y posibilitar la percepción y la cognición, tareas que son producto directo de la reorganización profunda que posibilita la FR.

Respecto de las estructuras que participan en la vigilia, diremos que además del hipotálamo (como ya lo señalara von Economo en 1916) está la sustancia reticular del tallo (tronco) del encéfalo, siendo la interrupción de los impulsos ascendentes desde la FR, los que hacen desaparecer el estado de vigilia, y no la interrupción de las entradas sensitivas al tálamo, como se decía antes de Moruzzi y Magoun, (1949).

Dentro del sistema reticular ascendente se destacan 6 tipos neuronales, como responsables del estado de vigilia:
1) Neuronas serotoninérgicas del tronco encefálico ubicadas en el rafe (columna central de sustancia gris del tallo encefálico) que se proyectan al diencéfalo (tálamo e hipotálamo) y telencéfalo (corteza, amígdala y ganglios basales); y grupos situados fuera del rafe que se proyectan a estructuras tronco-encefálicas.

2) Neuronas aminérgicas (tronco del encéfalo) noradrenérgicas (locus coeruleus) (LC).

3) Neuronas aminérgicas dopaminérgicas (sustancia negra y área tegmental ventral).

4) Neuronas histaminérgicas: hipotálamo posterior.

5) Neuronas colinérgicas: núcleos pontomesencefálicos: TPP y TLD, y complejo del LC.

6) Neuronas glutamatérgicas: en los tegmentos pontinos y mesencefálicos y en el hipotálamo lateral y posterior.

La figura anterior distribuye las neuronas anteriores dentro de un psicocito.

Las salidas del LC actúan como moduladoras del sistema tálamocortical (Reinoso, 2011, p. 107).

Respuesta fásica → adaptación rápida (atención inminente)
Respuesta tónica → adaptación lenta (percepción ordinaria)

¡Nos vemos mañana!