agosto 31, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 323)

Cuaderno XIV (páginas 1941 a 1946)

(Hoy, continuando con el tema de la categorización, veremos la primera parte de la propuesta de George Lakoff [George Lakoff (Berkeley, 1941) es un investigador norteamericano de lingüística cognitiva. Es profesor de lingüística en la Universidad de California, Berkeley. Fue unos de los fundadores de la Semántica generativa en lingüística en la década de 1960, fundador de la Lingüística cognitiva en los 1970, y uno de los investigadores de la Teoría neural del lenguaje durante la década de 1980], cuyas ideas tienen, actualmente, gran vigencia en nuestro medio)

LOS MODELOS COGNITIVOS IDEALIZADOS DE GEORGE  LAKOFF 

Lakoff (1987, pp. 5-6) – Dice que “La categorización no es algo que deba tomarse a la ligera. No hay nada más básico que la categorización de nuestros pensamientos, percepciones, acciones y el habla. Cada vez que vemos algo, p.e. un árbol, estamos clasificando. Siempre que damos cuenta de algún tipo de cosas – sillas, naciones, enfermedades, emociones; de cualquier tipo de cosas, estamos empleando categorías”. (traducción propia)

Lakoff, no obstante, también dice separarse ‘radicalmente’ de la visión tradicional aristotélica de las categorías, aquella en la que, para ser miembro de una de ellas se debe poseer una propiedad o un conjunto de propiedades suficientes y necesarias, coincidiendo, entre otros, con el concepto de conjunto, que manejan tanto las matemáticas como la lógica.

Como contraparte del punto de vista tradicional, Lakoff propone sus modelos cognitivos idealizados, que surgen luego de una profunda investigación del extenso tema de las categorías, revisando toda la literatura crítica que va desde Wittgenstein hasta Rosch, como también los importantes aportes referidos a los modelos cognoscitivos, que desde la lingüística cognitiva, realizaron autores como Fillmore, Johnson, Langacker, Fouconnier, Rumelhart, Schanck - Abelson y Minsky, sobre los que más adelante haremos algunas observaciones.

El planteo de Lakoff se orienta a poner en relieve algunos supuestos, sobre todo los tomados como verdades indiscutibles por la filosofía occidental, que deben ser cuestionados. El punto central de discusión está en la relación planteada entre la realidad y el sistema conceptual humano, que a la postre, resultará ser el sustento de una teoría semántica cognitiva.

El objetivismo lógico sostiene que cuando pensamos, lo hacemos mediante categorías que se corresponden exactamente a las existentes en el mundo y que las relaciones lógicas desprendidas de su manejo, reflejan adecuadamente las que podemos evidenciar mediante la simple observación. Lo anterior presupone un mundo poblado de entidades independientes de la mente o del sujeto, que tienen propiedades inalterables propiciadoras de relaciones estables entre ellas. Por tanto, es imprescindible que toda entidad real posea, al menos, una serie de propiedades esenciales que le permitan ser lo que es. Contar con estas propiedades necesarias será suficiente para poder asegurar que tal entidad pertenece a una categoría objetiva. En síntesis, las entidades reales forman categorías objetivas en función de las propiedades objetivas que posean y se relacionan entre ellas de una manera lógica. Luego, el pensar se reduce a una simple manipulación de símbolos abstractos que alcanzan su significado mediante la correspondencia con entidades del mundo que están agrupadas en categorías objetivas. De esta manera la mente ‘refleja el mundo’.

Como todo esto se lleva a cabo partiendo de la estructura lógica del lenguaje, se trata de averiguar qué estructura del mundo se corresponde a dicha estructura lingüística. Para esta corriente de pensamiento, una proposición lingüística se corresponde con el mundo, de manera que una proposición se refiere a un hecho, ya sea esta una proposición verdadera o falsa. Mediante estas proposiciones se indica si una cosa tiene una propiedad determinada o está en una relación determinada. La correspondencia entre la proposición y el hecho es isomorfa (simétrica). Con los sustantivos se nombran objetos o personas individuales, con los adjetivos las cualidades de cada uno y con los verbos las relaciones entre ellos. De esta manera simple se defiende la correspondencia del universo de las proposiciones con el universo de los hechos.

La respuesta experiencialista de Lakoff al problema de las relaciones entre la realidad y el sistema de los conceptos, se basa en destacar que la racionalidad humana no surge de operaciones lógicas y abstractas, sino de la misma naturaleza de nuestro cerebro y de las experiencias vividas por nuestro cuerpo. Son los mecanismos neurales y cognitivos que nos facultan para percibir el mundo y desplazarnos por él, los que nos permiten disponer de un sistema conceptual y de las herramientas para operarlo. De esta forma, la mente no es el espejo bruñido que refleja el mundo, sino que los conceptos que ella maneja, reflejan la naturaleza corporal del sujeto que la ostenta y entonces, no habría una manera ‘natural’ de ver el mundo, sino que esta se estructura de acuerdo con el sistema conceptual de quien lo observa.

La psicología cognitiva da mucha importancia al estudio de los modelos mentales, ya que considera que el ser humano, más que un mero procesador de información es en realidad un creador de modelos, los cuales usa para comprender el mundo, aspecto este que está presente en la propuesta de Karmiloff-Smith cuya hipótesis se centra en sugerir que desde muy temprano, el niño, ‘desarrolla teorías’ para explicar el mundo.

La propuesta de Lakoff es original en su planteo al sugerir cómo toman sentido los conceptos y cómo se organizan estos en modelos cognitivos; es criticable no obstante, por la forma sin sustento en que lo resuelve. La teoría de Lakoff pretende ser, en esencia, una teoría del significado resuelta desde la suposición de que nuestro conocimiento está organizado mediante una estructura que llama modelo cognitivo idealizado (MCI), de cuya organización derivan las categorías bajo una modalidad prototípica. Estos efectos prototípicos dependen de la naturaleza de los modelos cognitivos, lo cual, a mi juicio, constituye un sesgo importante.

Cada MCI representa una estructura compleja de naturaleza conductual que puede caracterizarse según cuatro modalidades estructurantes: a) como una estructura proposicional, b) como una estructura de esquema de imágenes, c) como proyecciones metafóricas y d) como proyecciones metonímicas. A pesar de que estos modelos son de índole conceptual y no lingüística, se reflejan en el lenguaje, dado que este autor reconoce al lenguaje como una actividad cognitiva como cualquier otra. Para camuflar este abordaje lingüístico, propone los modelos simbólicos que funcionan asociados a los cuatro anteriores, pero en última instancia, todos los modelos son operados desde el lenguaje al mejor estilo de la lingüística analítica, como bien lo dejan ver las mismas palabras de Lakoff : “...las estructuras lingüísticas hacen uso del aparato cognitivo general, a modo de la estructura de una categoría. Las categorías lingüísticas son tipos de categorías cognitivas”. (Lakoff 1987, p. 57) (traducción propia)
Cada uno de los modelos detallados tiene características propias.
Los modelos con estructura proposicional utilizan objetos reales con sus propiedades y relaciones. Los hay de cuatro tipos: i) La proposición simple, definida por argumentos y un predicado básico con un esquema ‘parte-todo’, ii) El escenario o script, definido como un estado inicial, una secuencia de eventos y un estado final, bajo el esquema ‘origen-camino- meta’, iii) Conjunto de rasgos o una colección de propiedades. Esquema, un contenedor de propiedades, es decir, una categoría clásica y iv) Taxonomías, estructura jerárquica de categorías clásicas. Definición: la categoría y su esquema se caracterizan mediante un contenedor, su jerarquía mediante esquemas ‘parte-todo’ y ‘arriba-abajo’. De esta manera, cada categoría de orden superior es un todo, con las categorías inferiores como sus partes.
Es claro, según el detalle anterior, que los modelos con estructura proposicional en nada se distinguen del tratamiento que da la lógica tradicional (en principio rechazada) a sus categorías, como tampoco del concepto de conjunto o de clase que utilizan las matemáticas o la lógica objetiva.
Modelos con estructura de esquema de imágenes extraídos de la teoría del significado de Mark Johnson [Aquella que dejara plasmada en su libro: El cuerpo en la mente: fundamentos corporales del significado, la imaginación y la razón, de 1987], representan aquellos patrones o estructuras abstractas de origen gestáltico que se componen de partes que guardan relación entre sí y que se organizan en todos unificados mediante los cuales nuestra experiencia manifestaría un orden discernible. Dada la similitud, en algunos aspectos, con nuestros PAFs, estos esquemas corporeizados serán objeto de un análisis detallado en el capítulo 2 de la cuarta parte.

Modelos como proyecciones metafóricas también tomadas de Mark Johnson; las proyecciones metafóricas representan la proyección de un modelo proposicional o esquemático de un dominio a una estructura correspondiente en otro dominio. Supuestamente, estas proyecciones, nos permitirían ampliar nuestro conocimiento del mundo, a partir de lo ya conocido. Ya nos detendremos en el estudio de la metáfora en Lakoff, cuando veamos su metáfora conceptual.

Modelos como proyecciones metonímicas son modelos de uno o más de los tipos anteriores, relacionados mediante una función (proyección). Mediante una proyección estructural, se ligan dos conceptos A y B, de los cuales uno de ellos (B, p.e.) es más sencillo de comprender, reconocer o recordar. Se fabrica de esta manera una ‘estructura conceptual’ que en nada difiere del concepto de función utilizado por la lógica. Veamos: sea U un universo ad hoc que determina el alcance de una función dada y A una clase incluida en este universo que representa el dominio de tal función. Se llamará ámbito de A al conjunto de elementos que pertenecen a ella y contenido a todos los elementos que no pertenezcan a ella, es decir, que pertenezcan a su complemento B. Estas unidades de significación guardan entre sí una doble relación: a) son opuestas: una es la negación de la otra y b) son complementarias: una tiene una característica que la otra no posee.

Hay otro tipo de relación que se puede establecer en este universo ad hoc y esta es la relación funcional o función. Aquí función significa asignar un elemento del ámbito a un elemento del contenido, o sea, hay una proyección del ámbito en el contenido. El único inconveniente es que la lógica no tiene nada que ver con la analizabilidad de las funciones con las que trabaja.!

Hay varios tipos de proyecciones metonímicas:
1) Estereotipos sociales: pueden usarse a modo de categorías, son usualmente conscientes y están sujetos a discusión pública.
2) Ejemplos tipicos: inconscientes, automáticos y estables. No están en discusión.
3) Ejemplos Ideales: comprenden los casos abstractos.
4) Ejemplos comparativos: categorías que contienen casos
individuales o ideales, o sus opuestos.
5) Generadores: es posible definir algunos miembros de una categoría a través de los miembros centrales de la misma, más algunas reglas generales.
6) Submodelos: son los que se usarían en los razonamientos por aproximación. Algunos de estos tienen base biológica, p.e. los colores primarios o las emociones básicas. Otros pueden estar estipulados culturalmente.
7) Categorías o redes radiales: basadas en el trabajo de tesis de Claudia Brugman, son aquellas en donde una serie de subcategorías se estructuran ‘radialmente’ respecto de una categoría central. No existen reglas para su generación, es decir, son de índole convencional, aunque las extensiones que parten desde su modelo central, son ‘motivadas’ [Dada la supuesta relación que existiría entre tal extensión y el significado]. Su estructura, entonces, es la de una categoría y sus subcategorías. Esquemáticamente, la categoría se representa como un contenedor y sus subcategorías son a su vez, contenedores dentro de ella, disponiéndose según el esquema centro-periferia.

Las redes radiales pretenden ser categorías que poseen una estructura interna, aunque, como demostraremos a continuación, esto no es así, como tampoco lo es en ninguno de los casos anteriores. Los autores intentan aferrarse al presentimiento de que tiene que existir un ámbito de cuestiones en donde las respuestas a priori estén simétricamente unidas formando una estructura acabada y regular.
Las categorías, por definición, son constructos, es decir, abstracciones que se ajustan a similares propiedades necesarias y suficientes, no importando la manera en que se las invoque o la intención aviesa con que se las utilice.

¡Las categorías son categorías y nada más!, y por tanto, carecen de estructura propia. Brugman y Lakoff [Cognitive topology and lexical networks en Lexical Ambiguity Resolution: Perspectives from Psycholinguistics, Neuropsychology, and Artificial Intelligence], en un trabajo publicado en 1988, en el contexto de la semántica computacional [La rama de la lingüística computacional que se pregunta ¿Cómo podemos automatizar el proceso de asociar las representaciones semánticas con las expresiones del lenguaje natural?, o esto otro ¿Cómo podemos usar las representaciones lógicas de las expresiones del lenguaje natural para automatizar el proceso de hacer inferencias?. Sin dudas, para dar respuesta a las preguntas anteriores, se debe privilegiar aquella información que confirme una serie de ideas preconcebidas, sin tener en cuenta aquellas que las contradicen], intentan demostrar la existencia de una topología cognitiva [Haciendo un uso impropio del término ‘topología’ ya que lo utilizan con las connotaciones que tiene en informática (topología de red: cadena de comunicación usada por los nodos que conforman una red para comunicarse) pero lo especifican con algunos elementos propios de las matemáticas, por ejemplo, el otorgar una determinada estructura o dejando ver la intención de caracterizar ‘esquemas’ que permanecen inalterados cuando son afectados por transformaciones continuas] y lo hacen a través del estudio de la polisemia a la que caracterizan como una ‘red léxica’, es decir, una especificación de las relaciones existentes entre los distintos sentidos de un término polémico.

Esta supuesta ‘estructura’ distinguiría la ambigüedad polisémica de la homonimia, en donde no existe relación alguna entre los sentidos de los términos considerados. La argumentación esgrimida para ‘demostrar’ la pertinencia de una topología cognitiva, se sustenta en algunos preconceptos.

Aclaremos este punto: se parte del supuesto que es importante distinguir entre estos dos tipos de ambigüedad léxica considerados, porque de ello depende cómo será ‘almacenada’ la información semántica en cada entrada léxica del ‘lexicón mental’. En el caso de la polisemia, la forma más eficiente de almacenar su información semántica sería a través de una ‘red léxica’ que permita compartir y relacionar la información entre sus distintos sentidos [Quiero hacer notar que no hay demostración alguna que indique la existencia de un tal ‘lexicón mental’ y mucho menos que exista algún lugar de la corteza cerebral en donde se almacene tal información].

Por otro lado, aseguran los autores, que este estilo de almacenamiento en red es cognitivamente real ya que es usado como forma de representación en muchas áreas de la inteligencia artificial, algo que más que un preconcepto es un verdadero prejuicio.

Los autores aclaran que el concepto de red no es usado como un mero elemento notacional sino como parte de una mucho más amplia concepción de la categorización, lo cual complica notoriamente las cosas.

Las relaciones encontradas entre los sentidos de la polisemia no serían arbitrarias – aseguran - sino que serían más bien principios sistemáticos y recurrentes a lo largo del léxico y aún se trataría de una estructura común a otros ámbitos cognitivos que surge, o bien naturalmente, o bien caracterizada por una metáfora que tiene una existencia independiente en el sistema conceptual; naturalidad e independencia que ‘explicarían’ por qué la polisemia existe como un fenómeno general.

En esta contrapropuesta al paradigma de la ciencia cognitiva en donde la representación de información léxica se hace mediante símbolos que identifican aspectos semánticos que los ligan a las cosas del mundo, más que a través de un significado genuino, la mayoría de las relaciones que ‘estructuran’ las categorías radiales son del tipo llamado: transformaciones del esquema de imagen que supuestamente representan una ‘reflexión’ de nuestra experiencia espacio-sensorial, interactuando con la metáfora que caracteriza las ‘relaciones naturales’ entre los sentidos de palabras polisémicas.

Debemos señalar que cuando se categoriza, los objetos, los hechos o los elementos a ser categorizados se transforman en una especie de datos abstractos, es decir, se realiza una especificación tal de los datos que los desliga de cualquier implementación particular y da la posibilidad de establecer propiedades estructurales también abstractas. Una definición intuitiva de ‘categoría’ sería el considerar una colección estructurada de objetos (cualesquiera sean estos) que posean asociada una función operativa respecto de tal estructura.

En matemática es posible concebir una categoría acorde a la definición anterior. De hecho, se pueden identificar al menos cinco de ellas: conjunto, espacio topológico, espacio vectorial, grupo y conjunto parcialmente ordenado. Lo anterior no quiere decir que cada categoría posea una estructura determinada, sino que los objetos que cada una de ella reúne, son los que configuran una estructura relacional que puede ser caracterizada mediante una operación de composición específica.

En resumen, la categoría carece de estructura propia. Las categorías, en matemática, están dadas por dos tipos de datos: una clase de objetos y para cada par de objetos un conjunto de morfismos. Por ejemplo: los objetos pueden ser conjuntos de cierto tipo y un morfismo, una función o una transformación que se proyecta de un conjunto a otro, cumpliendo alguna condición. Si a estas relaciones se las quiere llamar estructura, básicamente no está mal. Ahora, los objetos tampoco son una colección de elementos y los morfismos no siempre son una función entre conjuntos, o sea, los morfismos no pueden ser aplicados a los supuestos ‘elementos’ constitutivos de un objeto, sino solo pueden ser compuestos con otros morfismos. Por tanto, ni siquiera el acceso a la supuesta estructura interna de los objetos está permitida. Todas las propiedades de los objetos que integran una categoría están respaldadas en las propiedades de los morfismos. Por consiguiente, si queremos hablar de estructura, solo lo podemos hacer respecto a la composición entre objetos y morfismos, pero no de la categoría que los reúne, por lo tanto, el apelativo ‘categoría radial’ carece de sentido.

Algunos defensores de la teoría de Lakoff podrían aducir que es injusto de mi parte, el encauzar la interpretación de las categorías radiales hacia las matemáticas. Asumiendo que esto fuera así, la otra alternativa es considerar las categorías desde el punto de vista aristotélico, pero esto no es posible pues esta alternativa fue rechazada de plano por este autor cuando establece que su propuesta se contrapone al objetivismo lógico en cuyo corazón ‘pululan’ las categorías aristotélicas.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!

agosto 30, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 322)

Cuaderno XIV (páginas 1935 a 1940)

(En este capítulo suspendemos transitoriamente el tema de la categorización, para abordar una serie de apuntes (necesarios) sobre Matlab. [MATLAB (abreviatura de MATrix LABoratory, "laboratorio de matrices") es una herramienta de software matemático que ofrece un entorno de desarrollo integrado (IDE) con un lenguaje de programación propio (lenguaje M) y servicio de especie. Está disponible para las plataformas Unix, Windows, Mac OS X y GNU/Linux .

Entre sus prestaciones básicas se hallan: la manipulación de matrices, la representación de datos y funciones, la implementación de algoritmos, la creación de interfaces de usuario (GUI) y la comunicación con programas en otros lenguajes y con otros dispositivos hardware. El paquete MATLAB dispone de dos herramientas adicionales que expanden sus prestaciones, a saber, Simulink (plataforma de simulación multidominio) y GUIDE (editor de interfaces de usuario - GUI). Además, se pueden ampliar las capacidades de MATLAB con las cajas de herramientas (toolboxes); y las de Simulink con los paquetes de bloques (blocksets).

Es un software muy usado en universidades y centros de investigación y desarrollo. En los últimos años ha aumentado el número de prestaciones, como la de programar directamente procesadores digitales de señal o crear código VHDL. Su propietario es The Mathworks.] El objetivo de tratar de definir los principios básicos de la Lógica Transcursiva mediante esta herramienta está orientado a poder sistematizarla)

Para manipular los elementos integrantes de la realidad subjetiva y sus relaciones desde la lógica binaria, en Matlab podemos proceder como sigue:

La función logical, en Matlab, convierte valores numéricos en valores lógicos. Su sintaxis es K = logical(A). La expresión anterior devuelve una matriz que puede ser utilizada para un indexado lógico o para pruebas lógicas. En nuestro caso, en vez de tomar los valores lógicos transcursivos de los elementos, que son S = 01, O = 10, y V = 11, respectivamente, tomamos sus equivalentes en la teoría RGB de los colores; es decir, S = 001 (azul), O = 010 (verde), y V = 100 (rojo), respectivamente. Como se ve en la figura anterior, S, V y O están expresados como vectores, o sea, es el equivalente de aplicar logical a S, V y O. Luego, el nivel superficial A = [S;V;O].

El nivel profundo (B) se obtiene en un solo paso: B = not(A), lo cual nos da la matriz complementaria: [110; 011; 101]. También se puede obtener mediante: B = [XOR(V,O); XOR(O,S); XOR(S,V) = [110;011;101] (correspondientes a los colores secundarios: amarillo, ciano y magenta, respectivamente).

Recordar que si aplicamos XOR a los códigos binarios de los colores se obtiene el ciclado profundo pertinente (figura).

El inconveniente, como bien lo muestra la figura adjunta, es que cicla también a la derecha. Una forma de hacer que estos códigos ciclen sería aplicando la operación lógica equivalencia (≣); lo cual es correcto, pero no se puede hacer esto en forma directa en Matlab; o por lo menos, yo no lo he encontrado.

Para corregir esta disparidad se puede proceder de la siguiente manera (figura):


Con lo cual obtenemos la secuencia correcta: SVO → OSV → VOS

En este caso, el nivel profundo (B) sería:


Esto mismo se puede obtener negando cada paso de lo superficial.






En el caso de las matrices con giro levógiro a nivel superficial, SOV, por ejemplo, es como indica la figura adjunta.




OTROS APUNTES SECUNDARIOS - Relaciones con el tiempo externo:

Podemos ver en la figura adjunta una relación lógica y otra espacial.





RELACIÓN DEL TIEMPO EXTERNO CON LOS CICLOS SUPERFICIAL Y PROFUNDO

Los dextrógiros: es fácil para 'extraer' los polos del tiempo externo, sacando la diagonal principal y traduciéndola en color. El hecho de que dé blanco (111) o negro (000), nada más, permite determinar que son dextrógiros, y su correspondiente nivel profundo, que tiene una dirección Dx, aunque un sentido de giro levógiro.

Los levógiros no son tan fáciles, aunque y a pesar que parece una broma, sus diagonales dan azul (001), rojo (100) y verde (010) a nivel superficial, y según el orden lógico de ciclado. Debemos resaltar que solo en el orden central (VSO) coincide el color de la diagonal con el término de orden; en los otros dos, no.

Una posibilidad de cálculo, como lo muestra la figura adjunta, es obtener la 'antidiagonal' (desconozco si Matlab tiene esta función directa). Descubrí que se puede hacer con flipud (rotación arriba-abajo), la cual transforma cada orden levógiro en su respectivo opuesto dextrógiro, que tiene una diagonal igual a su antidiagonal.

El nivel profundo sigue las mismas reglas, aunque no sería necesario el cálculo, ya que siempre, el valor de la diagonal (y el de la antidiagonal) es el opuesto al del nivel superficial; vale decir, una vez calculado a nivel superficial, se niega y listo.

En la figura adjunta se da la solución Matlab a las rotaciones.

Se hace con circshift (A, K), que permite la rotación de los elementos en la matriz A en K posiciones. Por ejemplo; circshift (A, 1), el 1 nos dice las filas que rota a la derecha. Para la rotación levógira se usa -1.





Una gran noticia: Colorspec no es una función, sino que se refiere a las tres formas en que uno se puede referir a un color: 1) nombre largo: 'green', 2) nombre corto: 'g', y 3) RGB triple [código binario del color]; obviamente, este último es el que me interesa. Cada elemento del vector (como ya sabemos) especifica la intensidad de rojo, verde y azul, respectivamente. Estas intensidades van de 0 → 1, lo cual es muy importante, pues es un continuum (un % entre 0 y 100). Ej. S = [0,0,1] es un azul puro.

También se puede hacer a través de los elementos individuales de la matriz: [A(1,1) A(1,2) A(1,3)] = azul.

ALGUNAS PRECISIONES RESPECTO A - los extremos temporales externos, y - niveles de consciencia:

Según hemos planteado desde el comienzo, en esta simple matriz cuadrada está (o debe estar) toda la información pertinente para el manejo del psicocito.

Así: en sus 3 filas queda expresado el subjetivón correspondiente
   S = 001
  V = 100
  O = 010  Su diagonal principal permite averiguar dos cosas: a) si este subjetivón es dextrógiro o levógiro; si su diagonal principal [diag(A) = 000 (negro)], traducida a color da negro o blanco; con lo cual se deduce que es dextrógiro, de lo contrario es levógiro, y b) nos dice en qué nivel (superficial o profundo) está el contacto con la realidad externa; ya sea a nivel consciente (blanco), o no (negro). Averiguando el del nivel superficial, el del nivel profundo es su opuesto y complementario. Claro que, esto dicho en b) es válido solo para los dextrógiros.

En los levógiros la información sobre el contacto con el eje del 'ahora' está, no en la diagonal principal, sino en la diagonal inversa.

¿Cómo se averigua esta información?

Si la diagonal principal (traducida a color) da: rojo, verde o azul, a parte de decirnos que es superficial (de lo contrario sería ciano, magenta o amarillo), nos diría que estamos frente a un subjetivón levógiro. El contacto con el eje 'ahora', lo determinamos mediante la siguiente operación (figura):

En donde: set (maneja las propiedades gráficas de un objeto); gcf (dice que se refiere a un gráfico actual); color (establece el color (en este caso del fondo de una figura) que está representado en la diagonal inversa traspuesta de un subjetivón levógiro); diag (extrae la diagonal del levógiro converso a dextrógiro); flipud (A)' (giro la matriz usando la segunda fila, y coloca el "triplete" inferior, arriba; mientras que el superior, abajo. Con esta operación se transforma un subjetivón levógiro (en este caso) en su opuesto dextrógiro; el apóstrofe (') indica una transposición, esto es, cambia la diagonal que se obtiene como columna a fila para usarla como determinante de un color.

Veámoslo en detalle:

[100] V
[010] O
[001] S  Esta transformación tiene sentido, pues la diagonal principal de los dextrógiros es igual a la diagonal inversa de los levógiros.

El resultado final de la operación: NEGRO. En el nivel profundo es lo inverso, por lo que no hay que hacer ningún cálculo.

NIVELES DE CONSCIENCIA: como ya lo hemos establecido, estos se disponen entre los dos polos del tiempo externo (o los dos extremos del eje 'ahora': antes y después): negro/blanco. Por lo tanto, los niveles intermedios siempre estarán expresados por una escala de grises, donde R, G y B tienen el mismo valor, para ir desde 000 (negro) hasta el 111 (blanco) de los extremos; es decir, desde la inconsciencia total hasta la consciencia absoluta. Sabemos que toda la información tiene que poder ser contenida en esta 'simple' matriz 3x3. Veamos cómo: las filas (tanto en dextrógiros como en levógiros) están ocupadas para identificar a los componentes básicos de los subjetivones, tanto a nivel superficial como profundo, además de su relación.

La diagonal principal/secundaria (inversa), expresa los extremos del eje temporal externo en los dextrógiros y levógiros, respectivamente. Por lo tanto, los niveles de consciencia, necesariamente, deben expresarse en las columnas y/o, 'la otra diagonal' que queda disponible en cada caso.

Debemos tener en cuenta que también debe ser representada otra variable, a parte del color (tono), saturación (nivel de color), luminosidad (consciencia), que es la 'transparencia' que nos expresaría el grado de subjetividad del registro, que va entre lo evidente a los demás (opaco 100%), y lo totalmente transparente para los otros (absolutamente subjetivo y personal).

Este último concepto es fundamental, pues nos explica porqué lo que expresamos en el lenguaje, sobre nuestra experiencia de vida, nunca es igual a lo que hemos vivido. Si lo que percibimos es un 'color', y así lo registramos; a la hora de expresarlo en el lenguaje, ese 'color' que tiene (salvo que estemos mintiendo, que es posible) las mismas características que lo registrado (tono, saturación y luminosidad (tal vez); pero lo que nunca es igual es el nivel de transparencia. Invariablemente lo expresamos 'escondiendo' algo; o sea, el 'color transmitido' es algo más transparente que el original.

¡He aquí el secreto fundamental de todo esto! Así es como le imponemos nuestro sello individual y subjetivo (nuestro punto de vista), que no es igual a ningún otro; que es irrepetible, inclusive por nosotros mismos, ya que nunca decimos lo mismo (o de la misma manera), cuando decimos lo mismo. Nuestro sello subjetivo varía cada vez, entre límites muy estrechos, es verdad; salvo que tergiversemos las cosas que expresamos, aún cuando utilicemos exactamente los mismos términos y construcciones idiomáticas.

Entre una expresión y otra han 'sucedido cosas, aunque hayan pasado pocos segundos entre ambas. Dicho de otra forma, nuestra historia ha cambiado y ese cambio que se ha inscrito en nuestra psiquis, oficia de catalizador para distintas reacciones y distintos resultados, a pesar que parezcan los mismos a la vista de los demás. Nuestro estado de ánimo (por decirlo de alguna forma), 'no es el mismo' en cada 'instante' de nuestro devenir histórico; cambia. De eso se trata, precisamente, nuestra historia.

Resumiendo: podríamos decir que todas nuestras matrices son simétricas. Esto nos dice que, además de ser cuadradas (3x3), son normales; es decir, conmutan con sus transpuestas.

El determinante de una matriz ortogonal es +1 o -1. Esto depende si el subjetivón es dextrógiro o levógiro. Ahora, esto es válido solo para las matrices superficiales, ya que las profundas 'no son ortogonales'. Por lo tanto: det = 1: matriz superficial dextrógira; det = -1: matriz superficial levógira; det = 2: matriz profunda levógira; det = -2: matriz profunda dextrógira.

Debemos tener en cuenta que, si bien los niveles de consciencia se pueden manejar en la diagonal 'vacante' (según el caso), colocando allí una 'mezcla' en iguales proporciones de cada color primario (o lo que es lo mismo, un color gris determinado), no es suficiente para operar con estos estados particulares. La razón es que durante la inconsciencia se debe perder contacto con la realidad externa (en distinto grado).

Lo anterior, de una manera alegórica, se logra haciendo que el espiral (ADN psíquico) formado por psicocitos (hipercubos) se transforme en una pila de discos. Pero en la realidad concreta, debemos definir un mecanismo que transforme nuestro 'hipercubo' en un 'hexágono'; esto es, hacer que las 'neuronas' que conforman los vértices de la diagonal principal, a aproximen o alejen físicamente. Como lo anterior es imposible, necesariamente, debemos lograrlo eléctricamente, en donde, el nivel de tensión que 'separa' estos puntos pueda ser variado de acuerdo a un 'tono de gris' determinado.


La separación de los extremos del eje Text tiene que ser simétrica. Esto para asegurarse que, a medida que se va 'perdiendo consciencia', se van 'embotando', tanto las entradas (aferencias) como las salidas (eferencias), hasta llegar a un nivel muy cercano a la inconsciencia absoluta, en el que ya no se 'responda a los estímulos habituales'.

La idea concreta es que a medida que la tensión entre los extremos cae (lo que simulará su mayor proximidad); o lo que es lo mismo, más alejados de sus extremos (sensitivo y motor), peor se 'lean' las entradas y más débiles sean las salidas. Así, cuando la diferencia de tensión entre los extremos sea 0, estaremos frente a un 'negro absoluto' (estado similar a la muerte). Esto nunca tendría que pasar, pues se necesita un piso, un mínimo de consciencia para 'atender' y resolver la realidad interna. Por eso, no se lograría un hexágono como el de la geometría (sin espesor), sino con algo de 'cuerpo'.

Cuando esto ocurre, el eje temporal externo, prácticamente no existe; con lo cual, los 'recuerdos' dejan de tener relación con el tiempo cronológico, y de allí, que los sueños sean 'atemporales'. Otra cosa que debe ocurrir es el solapamiento de las matrices superficial y profunda, convirtiéndose en un único arreglo tridimensional; pasando de 4D a 3D; en otras palabras, todo estaría en un mismo plano: lo evidente y lo 'oculto'; por eso la aparente irracionalidad del soñar.

La 4D estaría representada por el ensamble de una matriz ortogonal (superficial) con una no ortogonal (en apariencia, o sea, en la monocontextura). La no-ortogonalidad en las 3D se transforma en ortogonal en la 4D (el mejor ejemplo de esto es un hipercubo en revolución - ver el Capítulo 307). Cuando este 'aparato' duerme, por ejemplo, se imbrican lo superficial y lo profundo en una sola matriz (matriz identidad), que tiene todo en el mismo plano, transformándose en algo, que en definitiva, no es ni superficial ni profundo.

¡Nos vemos mañana!

agosto 29, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 321)

Cuaderno XIV (páginas 1929 a 1934)

(En este capítulo continuamos con los Prototipos como categorías)

Rosch, basándose en los principios de economía y organización que supuestamente cumplen las categorías y cuya relevancia cultural y psíquica destaca, propone concebir un sistema de categorías de dos dimensiones. Una dimensión vertical que tiene que ver con el nivel de inclusión de términos en las categorías (estructuración intercategorial) y una dimensión horizontal, que nos dice de la segmentación de las categorías en un mismo nivel de inclusión (estructuración intracategorial). Esta disposición es idéntica a la propuesta por Zadeh trece años antes: dimensión vertical = grado de pertenencia y dimensión horizontal = variable lingüística.

Analizaremos con más detalles la dimensión horizontal y la presunta estructura de las categorías: los prototipos, los cuales son considerados por Rosch como aquellos miembros de una categoría que mejor reflejan la estructura de la categoría como un todo. O sea, si las categorías representan la manera de maximizar la información sobre ciertos atributos que las distinguen del medio ambiente, los prototipos al agrupar estos atributos parece que permiten aprovechar al máximo tal información, convirtiéndose en una señal de ello dentro mismo de la categoría, señal que termina siendo un reflejo de la frecuencia de uso.

La categorización por medio de prototipos (prototipicidad), si bien no se destaca respecto de la categorización habitual, al aplicarla a procesos particulares ni al tratar de explicar la teoría de las representaciones cognitivas de las categorías, es bastante claro para Rosch que sí afectan virtualmente todos los resultados obtenidos en las variables analizadas en la investigación psicológica. Entre ellas: modifican, acortándolo, el tiempo de reacción ante una tarea determinada, lo cual se interpreta como un aumento en la velocidad de procesamiento; aumentan la velocidad de aprendizaje de categorías artificiales por los adultos y las naturales por los niños; mejoran el almacenaje, recuerdo o búsqueda categorial, es decir, sirven de punto de referencia cognitivo; mejora el manejo de la lógica natural del lenguaje; etc.

Rosch aclara en su trabajo, que hablar solo de prototipos es simplemente una ficción gramatical conveniente, y que en las categorías del lenguaje natural, hablar de una sola entidad que es el prototipo puede constituir o un grave desconocimiento de la información empírica o alguna teoría secreta de la representación mental. Los prototipos, según la autora, no constituyen algún modelo de procesamiento particular, ni tampoco una teoría de representación de las categorías y aunque deben aprenderse, no constituyen una teoría del aprendizaje de las categorías. En resumen, para Rosch, los prototipos solo limitan pero no especifican los modelos de representación; es más, esos modelos se limitan a sí mismos.

Más allá de las pertinentes aclaraciones realizadas por Rosch, su propuesta adolece de severas limitaciones y no tanto referidas a su difícil aplicabilidad lingüística o a su escaso poder descriptivo de la organización conceptual, alrededor de lo cual se han estructurado muchas de las críticas que ha recibido esta teoría, sino las que hacen a cuestiones más básicas, como por ejemplo, el no diferenciarse sustancialmente de la propuesta aristotélica.

La teoría de los prototipos roschiana sugiere que no hay un conjunto único de atributos que definan y conformen de manera suficiente y necesaria, un concepto determinado. Esta postura rechaza de plano, tanto el género como la especie aristotélica, pero acepta de hecho lo propio y el accidente con los que Aristóteles completa la definición de sus categorías. En otras palabras, la propuesta de Rosch y la de Aristóteles no son opuestas y excluyentes, sino en todo caso, complementarias.

De todas formas no creo que sea ocioso el aclarar qué son y qué representan las categorías aristotélicas, ya que supuestamente toda la corriente cognitivo-semántico-conceptualista se distingue por rechazar férreamente las ‘condiciones suficientes y necesarias’ que según dicen, son las impuestas por Aristóteles para definir una categoría.

Es importante conocer que Aristóteles nunca escribió un tratado sobre las categorías propiamente dichas, sino de formas de predicación y esto es trascendente a la hora de entender a qué nos referimos cuando pretendemos categorizar algo, ya sea por la vía aristotélica, por la senda de los prototipos o por cualquier otra alternativa de las muchas propuestas.

El tratado de Aristóteles es sobre la doctrina de los predicables, esto es, de las maneras que tienen de relacionarse sujeto y predicado. Cinco son los predicables propuestos: género, especie, diferencia, propio y accidente. Ahora, hay que hacer una distinción entre predicables (categoremas) y categorías (predicamentos), aquellos indican las formas fundamentales a través de las cuales éstas son atribuidas a las cosas (Aristóteles, 2004, p. 1).

El Tratado sobre las categorías (título que le pusieron los primeros discípulos aristotélicos) está dentro de sus tratados de lógica, ya que la lógica representaba para Aristóteles la doctrina del pensar metódico el cual se funda en las leyes de la deducción, la que a su vez, opera a través de proposiciones formadas de términos (conceptos). La lógica tiene una teoría de la proposición (juicio) y otra del concepto, que es de la que habla el tratado de las categorías.

Los conceptos aristotélicos son las ideas o nociones de los objetos.

Por tanto el estudio de las categorías es un tratado de lógica que habla sobre la metodología y la técnica del pensamiento, pero no indaga sobre qué es la realidad ontológica, ni tampoco representa un estudio de psicología, ya que no intenta averiguar cómo y por qué se originan los conceptos en la conciencia humana y qué relación tienen estos con las cosas externas.

En resumen, el Tratado sobre las categorías lo único que pretende es individualizar los conceptos supremos y encontrar las leyes que rigen su operación para llegar a conocimientos verdaderos. Todo lo anterior deja bien en claro que este tratado es de índole estrictamente metodológico y que su sustento es exclusivamente gramatical.

Aristóteles asegura la evolución de una lógica gramatical a una lógica noética y así la gramática pasa a ser una actividad creadora de categorías, permitiéndole a la mente asociar atributos y relaciones en un término léxico. Luego estas categorías lógicas derivaron en categorías gramaticales queriendo hacer ver que el pensamiento era reflejado por la gramática. El nivel semántico otorgado a los distintos tipos de palabras propició el paralelismo entre lo lógico-gramatical y el pensamiento y así la gramática lógico-noética se transformó en una gramática psicológica.

La lógica y la psicología marchando juntas intentan llegar, por esta cercanía, a la comprensión de la función cerebral en la adquisición, comprensión y producción del lenguaje y esto lo sustentan en función de la aparente vinculación de las formas verbales respecto a funciones mentales tales como: capacidad de memoria, entendimiento, creación de hábitos, etc., lo que supuestamente demarca una fuerte dependencia entre el código lingüístico y la conceptualización. Todo esto deriva en patrones que influyen en las relaciones psíquicas, que condicionan las consecuencias que ciertas patologías del pensamiento reflejan en la producción verbal, dándole entidad a una Psicolingüística y a una Sociolingüística que pretenden abordar el lenguaje desde lo profundo de la personalidad del hombre o desde el hombre inmerso en un medio social.

Como es fácil de ver, la categorización sea cual sea la investidura que calce, tiene bastante poco que ver con los procesos psíquicos, como no sea el de establecer relaciones entre los términos de un lenguaje que gracias a una ingeniosa propuesta lógica adquirieron el rango de conceptos.

En cuanto a los prototipos, específicamente, solo podemos decir que terminan siendo una forma ‘más elegante’ de categorizar, con lo que ciñen aún más las ataduras, aquellas de las que pretenden liberarse. Esta misma suerte alcanza a todas las variantes prototípicas elaboradas a posteriori de Rosch y que tuvieron en manos de prestigiosos lingüistas como Givón, Kleiber, Taylor, Langacker, Lakoff, entre otros; y que fueron ‘suavizadas’ al bautizarlas como efectos prototípicos y al invocar y malinterpretar, en muchas de ellas, el concepto de ‘semejanza de familia’ propuesto por Wittgenstein en sus Investigaciones Filosóficas.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!

agosto 28, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 320)

Cuaderno XIV (páginas 1923 a 1928)

(Hoy continuamos con el análisis de cómo tratan con las categorías las distintas corrientes lingüísticas cognitivas)

TEORÍAS CON ENFOQUE COGNITIVO-SEMÁNTICO-CONCEPTUAL

En este apartado mostraremos los distintos intentos de categorización surgidos desde un enfoque mayoritariamente semántico que se sustenta en tres hipótesis mayores (Croft, 2004, p. 1) usadas por esta especialidad, para acercarse al lenguaje, a saber: a) el lenguaje no es una facultad cognitiva autónoma, b) la gramática es conceptualización, y c) el conocimiento del lenguaje emerge de su uso.

Croft (op. cit., p. 2-5){Estas hipótesis propuestas por Croft en realidad están orientadas a la lingüística cognitiva, pero me parecen también pertinentes para enmarcar cualquier enfoque ‘cognitivo-semántico- conceptual’} detalla las hipótesis anteriores:

a) Esta primera hipótesis establece que el conocimiento lingüístico – conocimiento del significado y de la forma – es básicamente una estructura conceptual y que los procesos cognitivos que gobiernan el lenguaje en uso, en especial la construcción y comunicación del significado mediante el lenguaje, es en principio, la misma que la de las otras habilidades cognitivas.

b) Esta hipótesis está englobada en el lema de Langacker: ‘gramática es conceptualización’, que se refiere específicamente a que la estructura conceptual no puede ser reducida a una simple correspondencia de verdad condicional con el mundo. La conceptualización, afirma esta hipótesis, es la más importante de las habilidades cognitivas del hombre y es la que permite comunicar la experiencia vivida, además de poder utilizar el conocimiento lingüístico que disponemos. Todos los aspectos de la estructura conceptual están sujetos a interpretación, incluyendo la estructura de las categorías y la organización del conocimiento. Por eso, las inflexiones y construcciones gramaticales cumplen un papel importantísimo en la interpretación de la experiencia que debe ser comunicada de una manera específica. Esta hipótesis de la conceptualización es aplicable a una amplia gama de fenómenos léxico- semánticos, como son entre otros, la polisemia y la metáfora.

c) La tercera hipótesis sugiere que el conocimiento lingüístico surge del uso del lenguaje. Esto quiere decir que tanto las categorías y estructuras semánticas, como también la sintaxis, la morfología y la fonología, están construidas sobre nuestro conocimiento de expresiones concretas, usadas en una determinada ocasión. El proceso inductivo de abstracción y esquematización involucrados no se apartan de las reglas convencionales, las que son respetadas aún, en las relaciones planteadas entre construcciones gramaticales muy específicas y el significado de los términos utilizados. En otras palabras, el análisis detallado de las variaciones sutiles en el comportamiento sintáctico y en la interpretación semántica, da lugar a un modelo diferente de representación gramatical que ‘acomoda’ tanto los comportamientos lingüísticos idiosincrásicos, como los patrones generales de este comportamiento.

Analizaremos a continuación cada uno de los intentos de categorización que están respaldados en las siguientes ideas asumidas por todos los lingüistas llamados ‘cognitivos’: a) la importancia de la cognición lingüística como proceso cognitivo, b) la importancia del significado como motor del lenguaje, c) la importancia de la predicción en la determinación de los fenómenos lingüísticos a través de orientaciones y tendencias, d) la corporeidad (embodiment) del significado, dado que la experiencia filtrada por la percepción no corresponde a la descripción del mundo real sino a un significado interiorizado en la experiencia corporal, e) la estructura de las categorías cognitivas, que no solo se corresponden con las categorías lingüísticas, sino que son la misma cosa, y f) la organización en espacios mentales, los que son construidos a partir de la experiencia perceptiva y cuyo acceso y manipulación están condicionados por la cognición y el uso del lenguaje.

En este análisis detallado mostraremos, entre otras cosas, que el sustento lógico de todos ellos respeta, de una u otra forma, los inviolables principios básicos de la lógica tradicional, es decir, respeta la lógica objetiva con lo cual se transforman en herramientas inútiles para abordar la subjetividad que implica el estudio de la estructura psíquica y su funcionamiento.

LAS CATEGORÍAS COMO PROTOTIPOS

El origen de los prototipos como una forma de definir una categoría se puede establecer cuando surgió la inquietud de tratar las categorías mentales como un sistema e intuir que cambiar el concepto de categoría permitiría comprender mejor cómo funciona la mente y cómo a través de ella, comprendemos el mundo. Mediante el desplazamiento del modelo tradicional de categorización al plano social, se pretende, no definir verdaderas categorías, sino tratar de comprender los mecanismos psíquicos que subyacen a la categorización. Todo esto obligó a establecer una serie de aspectos que estas categorías debían cumplir para pertenecer a este nuevo sistema.

De los aspectos formales que servirían para definir tal sistema de categorías, podemos al menos individualizar cuatro, según nos lo propone Givón (2005, p. 39): a) Los límites: ¿discretos o continuos?, b) La estabilidad: ¿invariantes o contexto-dependientes?, c) El criterio de selección: ¿únicos o múltiples? y d) La distribución: ¿agrupadas o dispersas?.

La propuesta pionera de Eleanor Rosch (1978) fue la que intentó establecer los principios psicológicos de la categorización, aunque varios años antes de su primer trabajo, Lofti Zadeh {Lofti Zadeh es un matemático e ingeniero eléctrico estadounidense de origen iraní que hizo grandes aportes en el campo de la informática; entre lo más importante está la propuesta de la lógica difusa} (1965), presenta una variación de la lógica aristotélica que consistía en simular la forma en que los seres humanos tomamos decisiones, a través de la posibilidad de asignar a una proposición infinitos valores de verdad (entre 0 y 1), en vez de solo dos (0 y 1) como lo hace la lógica binaria.

Su operación se basa en reglas heurísticas de la forma si (antecedente) entonces (consecuente) en donde antecedente y consecuente también son conjuntos difusos.

La lógica así estructurada sirve para categorizar, pero a diferencia de la categorización tradicional (con conjuntos de límites netos) aquí tenemos categorías con bordes difusos y en donde un elemento siempre pertenece en un cierto grado (grado de pertenencia) a una cierta categoría, pero nunca pertenece del todo. Un conjunto difuso queda definido por el par: variable lingüística (puerta bastante abierta) – función de pertenencia (0.8). La figura siguiente muestra la disposición de una categoría difusa según la definiera Zadeh.


CATEGORÍA DIFUSA DE ZADEH




La figura adjunta muestra una categoría binaria o de bordes netos, en donde, la ‘puerta’ en este caso, está ‘abierta’ o está ‘cerrada’ y no hay otra posibilidad (respetando el principio del tercero excluido de la lógica clásica).





[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!

agosto 27, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 319)

Cuaderno XIV (páginas 1917 a 1922)

(En este capítulo, continuando con los aportes para mi primer libro, veremos una introducción al tema de la categorización, de singular importancia según mi punto de vista, en el estudio de la no pertinencia de las Ciencias Cognitivas)

CATEGORIZACIÓN

La lógica clásica logró transformar 
al hombre en esclavo de sus categorías. 
Dante Roberto Salatino

Discriminar adecuadamente los hechos es un acto de descubrimiento, tal como lo sugiriera Charles Peirce (Brunning – Foster, 1997, p. 193) y no la invención de una categoría como dice Jerome Bruner (2009, p. 7); como tampoco es aprender una clase como concepto para luego reconocer en ella los distintos objetos que la integran y mucho menos, que esto represente la forma más elemental y general de conocimiento para adaptarse al entorno.

En la realidad subjetiva, de esta realidad es de la que hablamos en este artículo, no existen categorías sino especies, como luego veremos.

Las categorías tienen un sustento mítico. ¿Por qué equiparo las categorías con un mito? Porque cumplen con las mismas funciones esenciales: a) son explicativas: ya que tratan de justificar o individualizar el origen, razón y causa de algún aspecto de la vida individual o social , b) sirven de representantes afectivos: al estar arraigadas al sujeto, funcionan como un asidero existencial y motivacional, y c) son pragmáticas: por ser la base, tanto de estructuras sociales, como de determinadas acciones, con lo cual delimitan el por qué una situación se da de una determinada manera y no de otra.

Como parte del gran mito que constituyen las categorías se encuentran, entre muchas otras, las categorías de identidad y de equivalencia, que surgen, en todo caso, por no haber interpretado adecuadamente la alegoría implícita en otro mito: el de la caverna de Platón. La identidad como algo único es pura apariencia e ilusión. La realidad subjetiva opera simultáneamente con 'las sombras' y también con los ‘objetos’ que las producen, luego la identidad no es una categoría que identifique 'cosas', sino un ensamble complejo que da lugar a las interrelaciones indispensables para que se sustancie un hecho real.

El ser vivo en general y no solo el hombre, reconoce hechos y no cosas, y lo hace, no por ser idénticos o equivalentes entre sí, sino por la existencia, en primer lugar, de un LENGUAJE UNIVERSAL que estructura toda la realidad, sea esto un hecho o un ser vivo cualquiera y que permite a la postre, encontrarle ‘sentido’ a esa realidad subjetiva en los distintos planos de complejidad en que se dispone la vida y, en segundo lugar, de un LENGUAJE NATURAL que permite dejar constancia de tal sentido y comunicar dicha experiencia mediante un significado. Esta segunda instancia se da en tres niveles: i) instintivo: que con un lenguaje natural táxico atiende a la vida, para seguir vivos, ii) emocional: que con un lenguaje natural sígnico permite reconocer el entorno y iii) emotivo: que con su lenguaje natural simbólico, discrimina pulcramente los avatares sociales.

La visión anterior resuelve definitivamente la falta de correspondencia entre las categorías de equivalencia y las categorías lingüísticas; incongruencia que socava severamente los cimientos de las Ciencias Cognitivas al tener que, o bien interpolar para llenar el abismo que se abre entre ellas, o bien extrapolar para 'fabricar' un nuevo tramo del 'puente' que se pretende tender sobre dicho abismo para soslayarlo. Obviamente, jamás se lograron, ni se lograrán tales objetivos, no obstante la ciencia fabrica esto formalmente, inventando categorías, es decir, especificando arbitrariamente los atributos requeridos para que 'algo' forme parte de una clase, para lo cual se hace imprescindible la construcción de un lenguaje artificial ad hoc que asegure, sin lugar a dudas, que la categorización funcional que pueda surgir desde lo subjetivo, no entre en vigencia.

La definición formal de las categorías y de todo el sistema que las sustenta, lleva como objetivo poder manejar todo este complejo simbólicamente {Quedan incluidas aquí las propuestas que reniegan de tal representación simbólica (p.e. la lingüística neurocogntiva de Lamb), asignándole el peso de la representación a las relaciones entre nodos agrupados en una especie de red, que en realidad se trata de una distribución jerárquica de lexemas, morfemas y fonemas (que son símbolos) relacionados, en lugar de palabras, con lo cual tratan de diferenciarse radicalmente de los sistemas conexionistas que son subsimbólicos, es decir, operan con ‘microrasgos’ y no con clases o categorías, por más que estas surjan de una red de relaciones} y así lograr alguna representación de él. Esto hace que, frecuentemente, estas definiciones formales tengan poca relación con aquello que supuestamente representan, o sea, no tienen muy en cuenta la falta de encaje que se suele producir entre las categorías especificas formalmente definidas y su contraparte empírica. Quizás este fenómeno tenga mayor relevancia en Psicología Cognitiva, ya que aquí, mediante este artilugio se definen conceptos, ideas, pensamientos y todo otro aspecto que hasta el mismo sentido común (aquel que fuera rechazado como motor de categorización) convalide como mental.

Sin dudas, la invención de las categorías tiene que ver con lo que nuestra vida intelectual ha heredado del realismo ingenuo que defiende el dogma de la existencia de la verdad en la naturaleza. La ciencia al no resolver el enigma de cómo los eventos están agrupados en el mundo, inventa categorías para poder operar con él; en otras palabras, crea un sistema que permita una descripción del mundo acorde con su conveniencia.

La búsqueda de tal sistema se basa en los descubrimientos que se han hecho en diferentes campos donde los investigadores han recopilado información de las formas en que las personas usan el lenguaje para describir el mundo natural. De esta manera, fue relativamente sencillo encontrar el hilo que hilvana los diversos aspectos que abordan, tanto la ciencia tradicional como las ciencias sociales y humanísticas para llegar, guiados por esta ‘brújula’, a una explicación de nuestros problemas. Por supuesto que esta explicación no soluciona el problema de cómo agrupar el mundo, sino que, simplemente, aparenta disipar nuestras dudas.

Al inventar las categorías basadas en el lenguaje nos invade la sensación de tener un amplio manejo de la diversidad infinita que nos propone el mundo y por tanto todo el problema quedará resuelto cuando logremos una ‘aproximación natural’ al lenguaje, esto es, cuando examinemos el lenguaje de una manera en la que no necesariamente debamos asumir una relación particular y precisa entre las palabras y los distintos aspectos del mundo real a los que se refieren. Todos resabios de la filosofía analítica, cuyo factor común es el análisis lógico del lenguaje, que, o bien puede ser reductivo al eliminar las ambigüedades inherentes al lenguaje ordinario creando un lenguaje ideal lógicamente perfecto, o bien puede ser parafrásico, volcando el análisis al lenguaje ordinario en busca de establecer reglas de su buen uso para evitar las ‘trampas’ a las que se ve sometido el pensamiento cada vez que el lenguaje no es bien usado.

Con todo lo anterior, en el mejor de los casos, podremos lograr una buena definición, pero con esto no es suficiente. Aristóteles nos enseñó que definir es tender a un límite, pero precisamente es en los límites alcanzados por la definición en donde nos aguardan las más incómodas ambigüedades. Por tanto, si pretendemos transitar por los senderos de la ciencia, toda definición deberá estar respaldada, indefectiblemente, por una teoría.

Revisaremos a continuación algunas teorías que desde distintas ramas de la lingüística han pretendido dar soporte a definiciones sobre las categorías. A pesar de la diversidad de enfoques, hay una serie de aspectos que son comunes a todas ellas: 1) Las categorías existen en la mente de las personas y pueden ser expresadas a través del habla y de otros modos del lenguaje, 2) Una categoría es el componente principal de cualquier proceso de organización o clasificación, y 3) Una categoría es útil para cuando se repiten circunstancias similares o potencialmente similares a las que le dieron origen.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!

agosto 26, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 318)

Cuaderno XIV (páginas 1911 a 1916)

(Hoy veremos un proyecto de presentación de una nueva perspectiva de enfoque de la morfología y la sintaxis. El fin de este apunte fue ensayar la aplicación de los principios de la Lógica Transcursiva a la Gramática)

MORFOLOGÍA Y SINTAXIS
Una nueva perspectiva

Dejaremos, en parte, un poco de lado las consideraciones tradicionales (normativas) sobre estos aspectos gramaticales y trataremos de abordarlos desde una óptica algo diferente. El motivo: comprender mejor cómo es que el lenguaje puede reflejar la realidad aprehendida en la comunicación de nuestros pensamientos.

Esta nueva perspectiva obliga a describir, aunque sea sucintamente, el contexto a aprehender. De otra forma, la realidad que nos circunda no es inerte y nosotros tampoco, ergo, de la relación que establezcamos con ella y ella con nosotros, surgirá no la cantidad, sino la cualidad de lo aprehendido.

De una manera arbitraria supondremos que los ‘ejes’ que definen lo real, podrían establecerse a través de estos cuatro elementos: qué, cómo, cuándo y porqué. A su vez, calificaremos el qué como estructural, el cuándo como dinámico, el cómo como funcional y finalmente, el porqué, como trascendental.

Para dejar constancia, en el lenguaje, del qué, del cómo y del cuando, disponemos del sustantivo, el adjetivo, el verbo y el adverbio, estas cuatro categorías léxico-gramaticales que podríamos considerar básicas. Lo causal, es decir, el porqué, reúne como buena conjunción que es, los tres ejes anteriores, que son considerados los ejes aparentes de la realidad (los que se nos muestran cotidianamente). El porqué representaría ‘lo oculto’ de la realidad y lo que integra (a modo de reorganizador) los tres aspectos anteriores, o lo que es lo mismo, el qué de la aprehensión extra-lingüística de la realidad, el cómo de esa aprehensión y cuándo ésta se realiza.

A nadie escapa que los aspectos morfo-sintácticos están profundamente ligados a los semánticos. Ahora, es imprescindible distinguir en cuanto al significado (que aquí no es equivalente a sentido) se refiere, el léxico del gramatical. El significado integral de una expresión, sin dudas, conlleva ambos. En cualquier caso, si hablamos de contenidos semánticos, estamos hablando de categorías o modos de significación. En esta nueva propuesta no hablaremos de categorías, pues estas son constructos (es decir conceptos no empíricos y que por tanto no se pueden demostrar), sino de especies, ya que éstas al tener una estructura interna, permiten su abordaje analítico.

Esta visión distinta de la ontología encaja mucho mejor con las relaciones de las que pretende dejar constancia la gramática a través de sus categorías.

Un vistazo rápido sobre la ‘anatomía’ de una especie, quizás explique mejor a qué me refiero.
(figura adjunta)

Los procedimientos de análisis gramatical se basan en las relaciones que mantienen las unidades en la cadena expresiva y el sistema (determinado por las interrelaciones de las unidades léxico-gramaticales).
Estas relaciones son, en primer lugar, las establecidas entre los elementos coexistentes en la cadena o relaciones sintagmáticas o relaciones Y, y por otro, entre los elementos que pueden aparecer en un mismo punto de la cadena o relaciones paradigmáticas o relaciones O.

Estas denominaciones relacionales obedecen a un planteo formal. Así, las relaciones Y se refieren a la conjunción lógica (la simultaneidad de aparición de determinados elementos, por eso definen, entre otros, la concordancia y el orden dentro de una expresión).

Para nosotros, esta conjunción, o la separación de las semejanzas, determinan la categoría, es decir la relación sintagmática establecida entre el sujeto y el objeto (cualquiera sea la forma en que sean expresados), relación que tiene carácter implícito, o sea, no es evidente o visible a simple vista (por eso una categoría no es empírica).

Por su parte, las relaciones O que expresan formalmente una disyunción lógica (la exclusión de una forma por otra), son para nosotros, la unión de las diferencias que establece, en forma evidente y superficial, las relaciones paradigmáticas entre sujeto y objeto.

Para aclarar lo anterior, intentaremos una definición un tanto diferente de morfología, diciendo que sería el estudio de la composición y estructura interna de las palabras (de lo que se ve, como de lo no que no se ve) que permite identificar las distintas especies; y de sintaxis, como el estudio del orden y combinación de esas especies.

Debemos aclarar que aquí sintaxis se aborda desde dos puntos de vista. Por un lado estaría la sintaxis a la que podríamos llamar endomórfica o interna y que define la función primaria de un morfema y por otro lado, tendríamos la sintaxis exomórfica o superficial o tradicional que asignaría una función secundaria a las especies.

En mi trabajo de tesis dejo constancia de la posible existencia de dos tipos de lenguajes: un lenguaje universal, en el que estaría argumentada toda la realidad y un lenguaje natural que oficia de reorganizador de esa realidad para poder comunicarla como experiencia vivida, que es patrimonio de cada ser viviente y poseedor de una complejidad acorde a la biología del ser de que se trate.

Así, definimos los siguientes lenguajes naturales: el táxico, propio de los seres unicelulares y plantas; el sígnico, propio de los animales (seres vivos multicelulares con sistema nervioso central); y finalmente el simbólico, propio del hombre. Las diferencias básicas entre estos lenguajes son: el táxico solo puede aprehender el cambio; el sígnico puede aprehender la relación de dos objetos a través de ese cambio y el simbólico permite aprehender la relación entre un sujeto y un objeto a través de tal cambio. El primero es de naturaleza instintiva, el segundo es de carácter volitivo y el humano es de índole cognitivo, es decir, es interpretativo. El hombre sería un ‘compilador’ de los tres lenguajes naturales y estaría representado el manejo de cada uno de ellos en su sistema nervioso central (básicamente en su cerebro): el táxico en los ganglios basales, el sígnico en el sistema límbico y el simbólico en la corteza cerebral.

El lenguaje universal propuesto tiene SOLO SINTAXIS, o sea, atribución de funciones primarias. Como el lenguaje natural derivaría del lenguaje universal, su morfología derivaría de la sintaxis. El lenguaje natural parte de la morfología y sus variantes genéticas (hago en mi tesis un símil del lenguaje con la genética biológica) determinan la sintaxis, o sea, las funciones de cada especie según su posición o combinación. Por esto es posible aplicar, aún dentro de una palabra, una especie de sintaxis o relaciones de dependencia entre sus componentes endomórficos.

El proceso, en forma muy resumida sería así: la sintaxis interna o función primaria (o genotipo en su símil biológico) deviene en forma (morfología) y luego se produciría el proceso inverso, la morfología condicionaría la sintaxis superficial o función secundaria (fenotipo biológico).

Finalmente y para ver lo ‘sintáctico’ de la morfología vemos algunos ejemplos:

[[[der[i[[respetu]os]]der o]flex s]flex

En la palabra la afijación derivativa precede a la flexiva. Los sufijos derivativos preceden a los evaluativos y estos, a su vez, a los sufijos flexivos.

[[[[moned]er]der it]ev o]flex

Esta sería la sintaxis oculta que define la morfología y es la que se heredaría del lenguaje universal.

Que esto sea posible, es decir, que constituya una sintaxis básica no proyectada o expandida como sucede a nivel sintagmático, se debería tal vez, a que carece de procesos predicativos evidentes.
En general se hablaría de morfología antes que de sintaxis pues, si bien se propone un hipérbaton, éste estaría oculto o implícito y porque consideramos que es lo universal, a diferencia de la sintaxis que, de una u otra forma, es su derivado y no es universal. Lo morfológico tiene mayor grado de cohesión.

Se acepta que el hipérbaton es impensable en morfología, pero en realidad (y esta es la nueva propuesta) es porque NO SE VE, no surge a la superficie.

A partir de aquí, entonces, tenemos tres mecanismos fundamentales que expliquen la variabilidad lingüística: la derivación, en lo léxico, la flexión, en lo gramatical y el hipérbaton endomorfico, que afectaría a ambos aspectos. Por otro lado se propone, que aún el núcleo morfémico tiene un origen que no es único, esto quiere decir que para nosotros, no existen las palabras simples, sino que cuando menos, son todas complejas y su constitución estaría dada por formantes léxicos y no gramaticales. ¡Espero poder demostrar esto algún día!

¡Nos vemos mañana!

agosto 25, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 317)

Cuaderno XIV (páginas 1905 a 1910)

(Hoy continuamos con los 'Universales Lingüísticos')

El orden básico de las palabras en Alemán, Givón (2001, p. 247) lo explica así: cuando se gramaticaliza el verbo principal, de la conservación de la posición a la izquierda del complemento [levógira], deviene automáticamente, el orden de las palabras de la cláusula principal, es decir, SVO; o sea, las subordinadas, las adverbiales, etc. son más conservativas (persisten en el formato OV), mientras que la cláusula principal es más innovadora, adoptando el formato VO.

En nuestro esquema, el alemán se comportaría como si estuviéramos frente a una lengua ‘dentro de otra’ o se hubiera adquirido una segunda lengua, es decir, el esquema sería:


Pregunta: ¿Será por esto que el alemán se parece tanto al inglés (que es SVO) (ambos son lenguas germánicas) y no al español (lengua romance) que también es predominantemente SVO?

Responder la pregunta anterior sería importante pues se está diciendo que hay elementos superficiales que ligan a las distintas lenguas de las distintas familias (las variantes dextrógiras y levógiras), pero también que hay elementos profundos que lo hacen y explicarían porqué hay lenguas como el ruso, por ejemplo, que tiene un orden superficial aparentemente libre, aunque muestra una ligera tendencia levógira en alguna de la variantes.

- Propuesta de Lehmann: este enfoque reductor divide a las lenguas en VO y OV, lo cual permite integrar otras correlaciones, además de las sugeridas por Greenberg, e incluir dentro de este esquema simple, más cantidad de lenguas. La tabla siguiente resume los lineamientos más importantes de este enfoque.

En el detalle de la tabla adjunta están agrupados los patrones de Greenberg en los dos tipos de lenguas y además remarcado el factor de concomitancia, es decir, en las lenguas OV el elemento concomitante de O es V, a la derecha, por lo tanto el resto de los modificadores de O irán a la izquierda (complemento a la izquierda). Lo mismo, pero en sentido inverso, sucede con las lenguas VO.

Lo anterior no coincide con la disposición de los patrones universales propuesta en este trabajo, que es:

Como se ve claramente en la tabla, hay dos excepciones ‘cruzadas’ (*) a la regla lehmanniana. Los patrones más frecuentes son SOV y SVO (en ese orden), según lo estableciera Greenberg. Cada uno de ellos es el patrón paradigmático de las divisiones que sugirió Lehmann, es decir OV y VO, respectivamente. Nuestra propuesta caracteriza al paradigma de las lenguas OV como levógiro (LV) y al de las VO como dextrógiro (DX). Nuestra diferencia con respecto a Lehmann deriva de dónde agrupamos el resto de las posibilidades de ordenamiento.

A favor de Lehmann está: que las asociaciones OV/VS y VO/SV son más frecuentes que las OV/VS y VO/SV.

A favor nuestro está: que SVO es una forma intermedia entre formas con V inicial y V final (Dryer, 1991), lo cual da origen a nuestra variante dextrógira: SVO → OSV → VOS, nucleando así 3 de los 6 dominios definidos por Greenberg.

Lo anterior constituye una verdadera variante de las lenguas agrupadas de esta manera, y por otro lado, estaría de acuerdo con aquellos que no aceptan a VSO como una posibilidad VO, por interponerse el S.
Esta secuencia, además, responde a los cálculos realizados anteriormente, según lo muestra la figura I.


Figura I  CICLO A LA DERECHA EN LAS VARIANTES SUPERFICIALES DEXTRÓGIRAS

La variante levógira se podría construir de la misma forma y responder a los mismos cálculos. O sea SOV → VSO → OVS, de acuerdo a la figura II.


Figura II  CICLO A LA IZQUIERDA EN LAS VARIANTES SUPERFICIALES LEVÓGIRAS

En el caso anterior la forma intermedia (OVS) sería la imagen en espejo de SVO. Todo lo de la variante levógira no está comprobado, o mejor dicho, no está investigado, es solo una propuesta deductiva.

Hay algunos detalles ‘lingüísticos’, no menores, que podrían apoyar nuestra propuesta. Por ejemplo, la inversión que se aprecia del orden SVO en el orden VSO, que es una de las excepciones, presentes en distintas construcciones que denotan énfasis. Así, en la poética inglesa (el inglés es SVO) podemos encontrar a veces el orden VSO. Las oraciones en árabe usan el orden SVO o el VSO, dependiendo de si el importante es el sujeto o el verbo, respectivamente. Las lenguas no-VSO que usan el orden VSO en la forma interrogativa son: el inglés y otras lenguas germanas; el francés y el español (no siempre). Con todo lo anterior queda demostrado que VSO es menos VO que levógira.
Algo similar pasa con la forma OSV (la otra excepción), que si bien es una forma rara, se ve en algunas lenguas brasileras (Xavante, Jamamadi, Apurona, Kayabí y Nabeti) y en el italiano hablado. No es infrecuente en el Yiddish, en donde es usada para destacar distintas propiedades del objeto. Es ocasionalmente visto en inglés (tiempo futuro) o usado con la conjunción but. Tanto en el inglés como en el alemán, aparece en las cláusulas relativas en donde, el pronombre relativo, es el objeto (directo o indirecto). También es usado en el lenguaje de signos estadounidense. Otras lenguas que usan OSV son el árabe y la forma pasiva del Chino. Finalmente, y aquí está el detalle más importante, es uno de los dos órdenes más comunes en el Malayo, el otro es SOV. Es decir, queda demostrado que OSV es menos OV que dextrógira.

Si tomamos la tabla de Comrie basada en Greenberg, vista anteriormente, y la distribuimos en los 6 universales de Greenberg (SVO, OSV, VOS, OVS, VSO, SOV) y luego lo repartimos según la división de Lehmann, con las reservas hechas anteriormente, se logra la UNIFICACIÓN de las dos propuestas: la funcionalista (inductiva de Greenberg) y la formalista (deductiva de Lehmann), en una sola y universal: la abductiva, propuesta por la Lógica Transcursiva y que como ya vimos, sirve como soporte a las Lenguas Maternas Universales, que darán origen a todas las Lenguas Maternas Naturales, las cuales son adquiridas en función a responder a un Lenguaje Universal que regula todos los sistemas reales: el bio-externo, el psico-interno y socio-cultural.

¡Nos vemos mañana!

agosto 24, 2014

24 de Agosto - Día del Padre

En 1.953 la docente Lucía Zuloaga de García Sada presentó a la entonces Dirección de Escuelas, la iniciativa de festejar el 24 de agosto el Día del Padre.

Fundamentó su presentación en que ese día de 1816 nacía la hija del General Don José de San Martín, en la actual calle Corrientes 343 de la ciudad capital de Mendoza.

Según consta en acta de bautismo, el 31 de ese mes, el vicario general castrense bautizó en la Iglesia Matriz, a Mercedes Tomasa, hija legítima del gobernador intendente de Cuyo, coronel mayor general en jefe del Ejército de los Andes y la Sra. Doña. María de los Remedios Escalada. Fueron padrinos el sargento mayor Don Antonio Alvarez de Condarco y la Sra. Doña Josefa Alvarez.

La insistencia de la señora Lucía Zuloaga logró que la Dirección General de Escuelas dictara la Resolución 192-T-53, que lleva la firma de Orlando Vargas Leiva, disponiendo la fecha de 24 de agosto como Día del Padre. Tiempo mas tarde el Ministerio de Educación de la Nación lo incluyó a su calendario escolar.

Una firma comercial extranjera, para promocionar una máquina de afeitar, inició una masiva y fuerte publicidad presentando al 17 de junio Día del Padre en honor de John Bruce Dod, padre estadounidense.

Esta situación llevó a la Sra. Lucía a luchar incansablemente para revertir el hecho. No pudo lograr este objetivo porque el Consejo Nacional de Educación retiró del calendario escolar la celebración del Día del Padre.

En cuanto a nuestra provincia, en 1982 el gobernador Bonifacio Cejuela, mediante decreto nª 2.119, lo dejó instituido. La Unión Comercial e Industrial de Mendoza, reconoció la fecha y en 1.985 , la docente Raquel Correas, de la Asociación Cultural Sanmartiniana Mi Tebaida, del departamento Gral. San Martín de esta provincia de Mendoza, obtuvo del Concejo Deliberante la adhesión al decreto 2.119.

Al año siguiente la Honorable Legislatura de Mendoza sancionó la Ley nª 5.131, en cuyo artículo nª 2 se lee: “Derógase toda norma que se oponga a la presente ley” y el gobernador Felipe Llaver decretó: “Téngase por ley de la provincia la sanción nª 5.131. Desde 1.964 hasta ahora diputados nacionales por Mendoza presentaron proyectos de ley pero jamás se trataron en el Congreso. La señora de García Sada siguió accionando ante los senadores por Mendoza para que influyeran en la Cámara.

En el IV Encuentro de Asociaciones Sanmartinianas de Mendoza , realizado en mayo de 1.994, se decidió realizar una campaña nacional. Aunque se hizo con insistencia, hasta la fecha no se han obtenido resultados favorables.

Sin lugar a dudas es un deber ineludible festejar el 24 de agosto “Día del Padre” como justo homenaje a la figura del Libertador de medio continente. El nos legó un claro ejemplo de virtudes, para ordenar la conducta de los argentinos.

Si tenemos ley, ¿Porqué no se cumple?, ¿Será por desidia, ignorancia o por una cuestión comercial, ya que en agosto en nuestro país se festeja el día del niño?.

Por otra parte, la ONU celebra el 20 de noviembre el Día del Niño o Día Universal del Niño en conmemoración a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1.959. Si se festeja el Día del Padre en agosto, no resulta conveniente para la industria y comercio por ser en ese mes el Día del Niño. ¿No sería mas justo pasar el Día del Niño al 20 de noviembre, en coincidencia con el Día Universal de los Derechos del Niño?

Esto podría solucionarse con la sanción de una ley del Congreso de la Nación. Por último y basándose en estos fundamentos, pueden estas fechas pasarse al segundo domingo de agosto y noviembre respectivamente.



Edit Marzetti

Vice-presidenta de la Asociación
Cultural Sanmartiniana de Mendoza

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 316)

Cuaderno XIV (páginas 1899 a 1904)

(Hoy veremos la primera parte de un extenso artículo que escribí en Junio del 2010 sobre los universales lingüísticos, luego de nutrirme en varios autores y haber cotejado distintas opiniones. Posteriormente, este artículo formará parte de uno de los capítulos de mi primer libro, en donde plasmo los fundamentos de mi teoría: "Aspectos psico-bio-socio-culturales del lenguaje natural humano - Introducción a la teoría psíquica del lenguaje")

SOBRE LOS UNIVERSALES LINGÜÍSTICOS

El tema de los universales, tan discutido entre filósofos en primer lugar y luego entre lingüistas y filósofos, ha alcanzado, según lo ven Mairal y Gil (2006, p. vii), en lo referente al enfoque lingüístico, un momento de explicaciones adecuadas, al ofrecer respuestas satisfactorias al porqué de las diferencias entre los distintos lenguajes. Estas respuestas están fundamentadas, desde las ciencias cognitivas, en la supuesta demostración de que las diferencias son solo superficiales, ya que al mismo tiempo se encuentran también, supuestas e innegables regularidades que subyacen en sus estructuras profundas.

La apreciación anterior que lleva el indeleble sello chomskiano, en realidad, no constituyó nunca una respuesta adecuada al no poder demostrar concretamente, esa pretendida doble estructura de un simple código, aquella que amparada en la tautológica ‘gramática generativa’, aspiraba ser un reflejo de patrones innatos controlados por el cerebro.

El problema de los universales no es ni filosófico, ni lingüístico, sino psico-bio-socio-cultural y ni siquiera es un problema, todo lo contrario, es una solución subjetiva al verdadero problema: sobrevivir.

Sin embargo, vamos a encarar el tema desde lo lingüístico porque es el enfoque más cercano, en apariencia, a lo subjetivo dado que involucra nuestro medio de comunicación predilecto. No obstante, no caeremos en la tentación cognitivista de considerar la distinción entre universales internos (o teóricos o chomskianos) y universales externos (o empíricos o de los funcionalistas, semanticistas o pragmatistas cognitivos [Langacker, Dik, Van Valin, Bybee, entre tantos otros]). Solo haremos un análisis estéril, por híbrido, por dos razones: en primer lugar, para evitar la reproducción de preconceptos y prejuicios, y en segundo lugar, al invocar el orden de las palabras de una manera muy superficial, porque se asemeja en los términos, aunque no en el significado, a nuestra nomenclatura y porque de alguna manera, tiene connotaciones sintácticas, igual que nuestro lenguaje universal. La segunda razón obliga a considerar también, la propuesta de Greenberg.

Entre los diversos universales lingüísticos propuestos están los referidos a la sintaxis y específicamente, en lo que se refiere al orden de las palabras.

Según un enfoque de este criterio las lenguas se dividen en configuracionales o aquellas que se ajustan rígidamente a una estructura determinada y las no configuracionales o las que, aparentemente, no siguen ningún esquema prefijado. (Greenberg, 1963, pp. 73-113). Entre las primeras, la tipología de Greenberg, hace referencia, entre otros aspectos, a la posición ocupada por el Sujeto, el Objeto y el Verbo. Son ejemplos: el Español (SVO) o el Vasco (SOV). Entre las segundas tenemos, por ejemplo, el Ruso, con secuencias: SVO, OVS y VSO, las que utiliza según el contexto. La propuesta inicial de Greenberg incluyó tres tipos de lenguajes, que identificó como I, II y III y representaban los lenguajes hoy conocidos como: VSO, SVO y SOV, respectivamente. Con el tiempo y ante la evidencia práctica, esta cantidad inicial fue extendida hasta cubrir todas las posibilidades combinatorias entre los tres elementos básicos, es decir, se agregaron: VOS, OVS y OSV.

Lehmann (1978, p. 3) redujo los seis tipos anteriores, a solo dos: OV y VO, arguyendo que lo verdaderamente importante era el orden que guardaba el verbo (V) con respecto al objeto (O) y que la posición del sujeto (S), carecía de importancia.

Según Lehmann, las lenguas VO incluirían las secuencias: SVO, VSO y VOS de Greenberg; mientras que las OV abarcarían las secuencias: SOV, OSV y OVS.

En la actualidad, de las muchas propuestas surgidas a lo largo del tiempo sobre los universales, estas dos consideradas son las que siguen en vigencia: la funcional de Greenberg, de naturaleza inductiva y la formal de Lehmann, de carácter deductivo. No tendremos en cuenta los aportes de Vennemann y de Dik por ser de manejo restringido.

- Propuesta funcional de Greenberg: muchos de los universales que propone este autor, de un total de 43, los formula en términos de una implicación, es decir: si una lengua X tiene una propiedad A, entonces también tiene la propiedad B. Generalizando podemos decir: si x entonces y, y de aquí llegamos a:

En la tabla adjunta, extraída de Comrie (1989, p. 17), x = absoluto e y = incondicional. Los dígitos binarios son la correspondencia con la Lógica Transcursiva.




Dik (1997, p. 27) muestra la siguiente tabla, en donde se disponen los cuatro tipos de universales que se distinguen desde el trabajo de Greenberg (1963):


TIPO A (11): Absolutos e incondicionales: todas las lenguas tienen la propiedad X. Para nosotros es la propiedad que surge del cambio evidente, o sea, superficial.
TIPO B (01): Relativos e incondicionales: casi todas las lenguas tienen la propiedad X.
TIPO C (10): Absolutos e implicativos: si una lengua tiene X, entonces también tiene Y. Estos son, en nuestro caso, tendencias universales o generalizaciones lingüísticas, más que verdaderos universales.
TIPO D (00): Relativos e implicativos: si una lengua tiene un X, probablemente tendrá un Y. Para nuestra propuesta, aquí están los verdaderos universales, aquellos que permanecen ocultos o que no son evidentes a simple vista, es decir, nuestro sustantivo primigenio y el eje temporal, que sí están en todas de las casi 7000 lenguas conocidas del mundo.

Comrie (1989, p. 18) dice que se cumple la siguiente regla: siempre se dan tres de estos cuatro universales, en cualquier lengua. Es decir, uno siempre queda oculto.

Según nuestra propuesta, los tipos A, B y C son fenotípicos (superficiales y evidentes), mientras que el D es genotípico (oculto y profundo) y el verdadero universal. Esto coincide absolutamente con el modelo ABC de los colores ocultos y la propuesta de Goethe sobre la universalidad de la hoja en el origen de los órganos de las flores, y así se explicaría la regla de Comrie, se cumplen 3 de los 4 tipos; uno siempre queda oculto y ese es, según mi punto de vista, el verdadero universal, porque es el que condiciona a todos los demás, es decir, los hace manifiestos ya sea solos o combinados y aún puede llegar a ocultarlos completamente.

El concebir los universales como una lista constituida por las variaciones superficiales de un número elevado de lenguas, inclusive de todas, es posible que nos lleve a cometer errores al asignarlas a un tipo determinado.

Respecto a lo anterior, en el alemán, por ejemplo, no se pudo resolver la polémica sobre el orden básico de las palabras hasta que no se advirtió el orden subyacente SOV (el alemán es SVO, como otras germánicas; el inglés, p.e.), y mediante las operaciones sintácticas que caracterizan el fenómeno del verbo en 2a posición (SVO), se pudieron explicar sin problemas, todos los órdenes aparentes de esta lengua, sin necesidad de suponer que las cláusulas principales, que son SVO, seguían un orden básico distinto a las subordinadas o adverbiales (entre otras), que son SOV.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!

agosto 23, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 315)

Cuaderno XIV (páginas 1893 a 1898)

(Continuamos con el trabajo de Heine y Kuteva)

Este trabajo se basa en la aplicación de la teoría de la gramaticalización (TG) que descansa sobre las regularidades del cambio lingüístico de las formas y construcciones, aplicando el principio de unidireccionalidad en la reconstrucción del estado del lenguaje inicial.

Gramaticalización: es definida como el desarrollo desde las formas léxicas hacia las formas gramaticales, y desde estas formas gramaticales, hacia más formas gramaticales. {tal como yo he aplicado el concepto} Dado que el desarrollo de las formas gramaticales no es independiente de las construcciones a las que pertenecen, el estudio de la gramaticalización tiene, al mismo tiempo, que ver con ellas. Luego, la gramaticalización tiene que ver con la génesis y desarrollo de las formas gramaticales en el espacio-tiempo, y con explicar porqué ellas están estructuradas como lo están.

Una de las principales motivaciones de la gramaticalización consiste en usar las formas lingüísticas para significar lo que es concreto, fácilmente accesible, pero también, lo menos fácilmente accesible y con significados menos claramente delineados. En este extremo, las expresiones léxicas o menos gramaticalizadas son 'empujadas' hacia el significado {¿?} por la expresión de las funciones más gramaticalizadas.

Esto hace posible llevar la reconstrucción lingüística hacia atrás, a las primeras fases de la evolución lingüística; esto es, en las fases donde el lenguaje humano, o los lenguajes, se asumen como distintos, en estructura, a los que encontramos hoy día.

Metodología: la TG tiene que ver, por un lado, con las regularidades en el lenguaje en uso que se pueden observar en los discursos hablados y escritos, y por otro, con el cambio en el lenguaje, sin hacer ningún presupuesto teórico formal.

Los parámetros: el cambio gramatical es descrito en términos de una amplia variedad de modelos, que hacen hincapié en dos aspectos del cambio: a) el semántico, y b) el pragmático. El método usado en este trabajo supone que la gramaticalización resulta de una interacción de factores pragmáticos, semánticos, morfosintácticos y fonéticos.

Los parámetros son: a) extensión: surge un nuevo significado; b) desemantización (blanqueo semántico): pérdida o generalización del contenido semántico; c) decategorización: pérdida de las propiedades morfosintácticas características de las formas léxicas; y d) erosión (reducción fonética): pérdida de la sustancia fonética.

Aclaran los autores {lo cual era necesario}, que este proceso no significa una 'degeneración estructural', sino el 'ganar' propiedades y características que se usarán en nuevos contextos.

El orden de estos parámetros refleja la secuencia diacrónica de la gramaticalización. [lo cual no nos dice nada que no sea algo que se ajuste perfectamente a la teoría que los autores quieren imponer]

A continuación hacen un análisis detallado, y a veces extenso, de cada parámetro. Lo único que pude rescatar de él, es lo siguiente:
a) Extensión: un extenso desarrollo que no deja, prácticamente, nada. Esto no explica el mecanismo, solo se limita a enumerar posibilidades superficiales.

b) Desemantización: argumentan que, frecuentemente, es disparada por procesos metafóricos; con esto, vamos directamente hacia Lakoff y Johnson, y ya sabemos como termina.

c) Decategorización: poblada de obviedad, no menciona el mecanismo que, según yo creo, es el único que explica todo esto: la metábasis [En lingüística, una translación (también llamada transcategorización o metábasis) es el paso de una categoría gramatical a otra]

d) Erosión: sin comentarios.

Este trabajo ha sido muy criticado, porque algunos aducen que no es una teoría sino un proceso, y otros tantos, que no es un proceso unidireccional.

Yo estoy de acuerdo que es un proceso, pero con lo que no coincido es que no sea unidireccional. La unidireccionalidad, en nuestro caso está dada de la siguiente forma: sustantivo → verbo → adjetivo → adverbio.

Las preguntas que trata de responder este trabajo, son:
a) ¿Cómo surgieron las categorías funcionales?
b) ¿Cuáles son los mecanismos responsables de tal surgimiento?
c) ¿Qué nos dicen ellas sobre la génesis y la evolución del lenguaje?

Los autores dejan bien claro que el alcance de este libro en muy estrecho; es decir, no hace ninguna consideración sobre aspectos teóricos, tales como: una gramática universal; si el lenguaje es o no, parte de una facultad distintiva del hombre; si es un 'órgano' o un sistema; o si el lenguaje, como entidad, necesita de ciertas facultades cognitivas especiales; ni si el lenguaje es o no, innatamente determinado. {por suerte, estos son todos los aspectos que tratará nuestro libro, y de los que casualmente, nadie se ocupó, excepto Chomsky, y muy mal}

Un resumen de la evolución gramatical: {¡Comenzamos mal!} Se preguntan: ¿Qué fue primero? El lexicón {algo que no existe} o la gramática. ¿Cuál fue la estructura del lenguaje humano cuando evolucionó la primera vez? ¿Cómo fue el cambio del lenguaje desde su génesis hasta ahora? ¿Fue la evolución del lenguaje, abrupta o gradual?

Describen la evolución gramatical en términos de un conjunto de 'capas'; esto es, grupos de categorías que muestran un mismo relativo grado de gramaticalización, tanto las categorías desde donde derivan, como en las que se transforman. {¡Muy interesante!}

- Nombres y Verbos: son los únicos ítems que son estables en todas las lenguas analizadas [más de 500], aunque igualmente, se comportan claramente como categorías abiertas, aún en lenguajes en donde se muestra una ausencia de verbos, o no existe una distinción clara entre ambos. {esto es muy importante para nuestra postura y muestra que los autores estuvieron cerca de acertar} Con referencia a su comportamiento en la gramaticalización, ellos pueden ser llamados 'primitivos evolutivos' {nuestros 'primitivos son: sustantivo, verbo, adjetivo y adverbio, aunque, el verdadero primitivo universal es el sustantivo, desde donde derivan todos los demás. Que los autores privilegien sustantivos y verbos (porque así debe ser) se justifica, según nuestra postura, en la interacción entre sustantivo y forma nominal del verbo (infinitivo) → que es el verdadero verbo derivado de un sustantivo. ¡Esto, sencillamente es GENIAL!} Lo de 'primitivo', según los autores, viene porque no derivan, productivamente, de ninguna otra categoría morfológica o sintáctica. {aquí los tengo que corregir: el verbo deriva del sustantivo, vía el infinitivo; por tanto, el único primitivo real es el sustantivo}

Primera capa - Sustantivos: sustantivos → otras categorías {¡De esto se trata toda nuestra teoría!}

Sustantivo → adjetivo: {yo no lo hubiera puesto al comienzo} no me convencen sus explicaciones porque no usa verdaderas categorías gramaticales, y mucho menos, léxicas.

Sustantivo → adverbio: dicen que puede ocurrir hacia distintos tipos de adverbio. {y en esto los apoyo} La mayoría de las veces es hacia adverbios de modo; o sea, los modificadores verbales específicos. {¡Genial!}

{les faltó Sustantivo → verbo, como en el Hopi, por ejemplo}

Segunda capa - Verbos:

Verbo → adposición:  no vamos a considerar este caso; solo señalar algo que es muy importante, porque en nuestra propuesta es la clave y la constante. Dicen textualmente "Como una regla, no son los verbos finitos (intransitivos/transitivos) los que inflexiones en persona, tiempo, etc, al ser gramaticalizados, sino los no finitos, tales como los infinitivos o gerundios/participios."

Verbo → adverbio: dicen que la forma común en que sucede esto es a través de la serialización de dos verbos, en donde, uno de ellos asume la función de modificador del otro. {en nuestro caso, cuando esto se da, también lo hace mediante dos verbos: uno finito y otro no finito; vale decir, verbo + gerundio → adverbio. Caso que los autores también contemplan, aunque mediante el infinitivo. Convengamos que no sería, en nuestro caso, la única vía natural o habitual de evolución del adverbio, ya que puede derivar del adjetivo, a través el gerundivo; aquí sí por serialización}

{les faltó Verbo → adjetivo y Verbo → sustantivo}

Tercera capa - Adjetivos y Adverbios {los ponen juntos porque son modificadores}: los adjetivos, dicen, pueden derivar en una serie de marcadores funcionales, clínicos y afijos. También en adposiciones.

Adjetivo → Adverbio {por esto, solamente, yo los hubiera separado en dos capas distintas}:
{Entre los muchos que ponen está Adverbio → tiempo, lo cual no tiene sentido, pues éste es un tipo de adverbio y no una transformación}

{Les faltó Adjetivo → Sustantivo, Adjetivo → Verbo, Adverbio → Sustantivo (el nexo fundamental entre el 'ciclo profundo' y el 'ciclo superficial'), Adverbio → Verbo y Adverbio → Adjetivo}

Cuarta capa - Demostrativos, Adposiciones, Aspectos y Negación: {que para nosotros, carecen de importancia}

Quinta capa - {una mezcla sin ningún crédito}

Las etapas finales: con todo lo anterior, dicen los autores, no termina la gramaticalización, sino que el proceso debe continuar hasta que el significado y la sustancia fónica, de un ítem bajo gramaticalización, se pierdan. {una observación más que obvia}

Tratando eventos como objetos: {dicen algo muy importante} "Los sustantivos pueden comportarse como verbos y los verbos como sustantivos; y si bien no se puede establecer {yo creo que sí} una significante direccionalidad observando la gramaticalización de ambas categorías, la relación entre las dos está lejos de ser simétrica, ya que aparece con cierta unidireccionalidad {abrumadora, diría yo}, el desarrollo de expresiones reservadas a sustantivos o conceptos nominales, para codificar acciones o eventos; esto es, funcionar como verbos. No hay evidencia, en cambio, que los verbos sean regularmente gramaticalizados para expresar conceptos nominales. {regularmente no, pero sí se da, y hasta hay verbos nominales, ¿O no?}

Entre todas las lenguas hay datos que sugieren que esto se da en función de estrategias cognitivo-comunicativas. {¿¿¿???} {esto les pasa por adherir a Darwin}
(a) Predicados verbales que tienden a ser estructurados en términos de morfología nominal (subordinación)
(b) Verbos que tiende a ser presentados como verbos (auxiliarización)
(c) Complementos verbales que son tratados como complementos nominales (negación)
(d) Acciones y eventos que tienden a ser tratados pronominalmente como sustantivos.

{Todos estos mecanismos no hacen más que apoyar mi postura, ya que no se pueden explicar directamente desde la superficie; hay un mecanismo oculto (continuo) que explica perfectamente estas 'aparentes' excepciones, que sugieren una asimetría en la direccionalidad de la transformación, inexistente}

¡En cuanto a "Un escenario de la evolución", sin palabras!

¡Nos vemos mañana!