mayo 31, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 231)

Cuaderno X (páginas 1387 a 1392)

(Hoy continuamos con el trabajo de Escohotado y aportamos, además, algunas cosas propias)

b) Alma sensible {diádica}: en donde la definición ha llegado hasta un sí mismo que unifica el sistema orgánico y se mueve; {algo que 'arrastra' del nivel anterior} el movimiento tiene como condición el sentido. {esto siempre es así; en el anterior también - aquí, en realidad se agrega el poder 'relacional' dos objetos: él y el que se hace presente - justamente, sin sentido, la locomoción sería algo vacío y contrario a la supervivencia → o intención natural (¿pulsión?). En nuestro caso es extensible a los animales y son sus equivalentes: secundidad y signo}

c) Alma pensante {triádica}: donde la capacidad de 'sentir' se ha transformado en capacidad de 'juzgar' sobre el sentido {intención psíquica} y penetra más profundamente en la definición de su materia. {se acerca más al límite, y esto por 'verse' involucrado en la acción, sabiéndose 'fuente' del cambio. Es exclusiva del hombre y sus equivalentes: terceridad y símbolo}

Luego de lo visto, concluimos que podemos caracterizar tres tipos de intencionalidad:
a) Natural → supervivencia → vida → para estar vivo → para ser sujeto
b) Sensible (pulsión) → reproducción (libido) → para perpetuar la especie → para ser individuo
c) Psíquica → convivir (sociabilidad) → para ser persona (homo socius) (adquirir una 'máscara' que lo incluya entre sus pares)

De estas intencionalidades, a nivel psíquico, surgen el:

a) Compromiso con la vida (Ello de Freud)
b) Compromiso con la especie/Ego (deseo sexual procreativo/recreativo) (Yo de Freud)
c) Compromiso con el otro (Superyó de Freud)

APUNTES SOBRE LAS ESPECIES


Materia inerte: objetos
Materia viviente: unicelular-planta/animal/hombre
Materia mixta: phanerhomo

La figura superior muestra la relación onto-filogenética de nuestras especies. Vemos que la ontogenia, efectivamente, recapitula la filogenia, indicando en cada uno, el lugar que ocupa el (los) nivel(es) inferior(es). Esta estructuración, por supuesto, es gravitante sobre las características propias de cada especie. Así:

Unicelular/planta: solo trabaja en el plano de la actividad (acción), la cual está gobernada por el equivalente a la 'consciencia' (luminosidad) de los niveles superiores. Para él es fuente de vida la 'claridad', y es causa de muerte lo oscuro. Por tanto, se acercará (será atraído) a la fuente de vida y se alejará (rechazará) la posible causa de muerte. Existe, en su comportamiento, un punto medio en donde responderá con indiferencia ante un estímulo. Su mundo es monocromático (tiene solo color blanco = vida), es monádico = 1D. Su sensibilidad se manifiesta mediante una reacción; su conducta mediante un taxismo; su lenguaje es una señal; y su intencionalidad intrínseca es sobrevivir.

Animal: tiene la capacidad de 'manejar' relaciones. El elemento relacional utilizado es 'heredado' del nivel anterior (inferior): la acción. El aspecto relacional está dado entre un sujeto (que es él, pero como individuo, como distinto a lo demás; como un objeto distinto a los otros; como un signo que está en representación de otro) y un objeto; o sea, relaciona dos objetos. Otra interpretación geométrica del animal sería:

Muestran una cierta actividad psíquica. Alternan estados de consciencia (vigilia) con estados de inconsciencia (sueño).

Su nivel sensible se manifiesta a través de la reacción y el sentimiento. Es capaz de crear hábitos. Su conducta se hace evidente, no por medio de taxismos, sino por su equivalente: acto reflejo y comportamiento instintivo. Esta conducta es regulada por la convivencia con sus pares, respecto de una jerarquía. Su lenguaje tiene como elementos: la señal y el que lo caracteriza: el signo. Su intencionalidad intrínseca: sobrevivir y procrearse. [su intencionalidad extrínseca: adaptarse al entorno]

Hombre: maneja relaciones calificadas, las cuales son establecidas a tres niveles: a) de la actividad (heredada del nivel celular), b) de los sentidos ( heredada del animal), y c) de la subjetividad, aporte este, original que permite reconocer y reconocerse como sujeto, al cual asigna la categoría del objeto como destino de ese cambio. A estos aspectos de subjetividad y objetividad, puede agregar el reconocimiento de lo biológico (en este caso, el sustrato neurobiológico), de lo conductual a través de sus manifestaciones intencionales evidentes, y de lo psíquico a través de sus ideas, pensamientos y del uso de un lenguaje verbal.

Su sensibilidad se ve caracterizada por la reacción, el sentimiento y las manifestaciones psico-somáticas. Su conducta incluye el acto reflejo, el comportamiento y la intencionalidad psíquica (extrínseca). Su lenguaje es una integración de señales, signos y de un nuevo elemento: el símbolo, que oficia de signo interpretado. Su intencionalidad intrínseca abarca: el sobrevivir, el procrear, el convivir. Esta intencionalidad intrínseca se ve modificada y condicionada, fuertemente, la intencionalidad extrínseca (psíquica). Su vida en comunidad da origen a una adaptación a pautas (reglas o normas culturales) de su aspecto intencional intrínseco de convivencia.

Dentro de las especies mixtas, tenemos un solo elemento que es: el phanerhomo (el hombre aparente). Este elemento de nuestro universo ficticio, surge por definición. Así, como hemos definido un animal que comparte con el hombre la vida y parte de su psiquis; en forma simétrica, es posible considerar un 'elemento' que comparta con el su materialidad y parte de su psiquis , aunque no así, la vida. Es como si hiciéramos lo que Mendeleiev, con su tabla periódica, que dedujo la existencia de elementos químicos que no se conocían, pero que si la secuencia encontrada era correcta, esos 'huecos', necesariamente, debían ser llenados por elementos intermedios. Phanerhomo representa un elemento intermedio entre el hombre y la materialidad extrema. Sus características son infinitamente menos complejas que las especies vivientes (aún de las más simples), aunque comparte algunas de sus características, como son: actividad psíquica primitiva, manejo de la objetividad y evaluación de su conducta, y por otro lado, el manejo de un lenguaje que le permite comunicar su 'conocimiento' del mundo circundante y de su 'mundo' psíquico a semejantes y a otras especies.

Resta, en este universo, caracterizar los objetos, representados por una especie de materialidad absoluta, sin más.

Usaremos como metáfora para caracterizar todas las especies antes mencionadas, la teoría del color de la luz, manejada mediante la Lógica Transcursiva.

¡Nos vemos mañana!

mayo 30, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 230)

Cuaderno X (páginas 1381 a 1386)

(Hoy veremos, exclusivamente, una serie de aportes personales)

Caracterización semiótica del lenguaje natural:


En el esquema anterior se intenta caracterizar el 'lenguaje' que maneja cada una de las 'especies' que pueblan la realidad subjetiva: 1) Unicelulares: cuyo medio expresivo es la señal y solo el cambio, 2) Animales: cuyo medio expresivo es el signo y un cambio que interrelaciona dos objetos, y 3) Hombre: cuyo medio expresivo es el símbolo y un cambio que interrelaciona un sujeto y un objeto.

La realidad se hace evidente mediante signos, y por tanto, es lícito postular que la totalidad de la experiencia, desde sus orígenes en el sentido, hasta sus más altas realizaciones en el entendimiento, como así también la realidad en la que estos operan están estructurados por signos, que en nuestro caso particular es el PAU (Patrón Autónomo Universal o signo patrón) todas, la misma disposición: gene´tica (doble helicoidal como el ADN). Estas unidades son: sistema psico-interno: PHRENES; sistema bio-externo: GENES, y sistema socio-cultural: REMES.

Estas definiciones de Signo de San Agustín, son magníficas:
"Un signo es una casa que además de la especie presentada a los sentidos, trae por si misma al pensamiento, alguna otra cosa". (De Doctrina Cristiana: II, C.1, N.1)

"Signo es lo que se muestra a los sentidos y que, además, muestra algo al espíritu" (Principia Dialecticae, V, t.32, col.1410)

Definición de Semiótica a tener en cuenta: "Es el conocimiento acerca de la Semiosis. Es la explicación lógica de los signos, lo que hacemos con ellos y de lo que ellos hacen con nosotros."

La caracterización anterior, además de dejar constancia del sujeto (S) y su entorno, deja constancia de la subjetividad (construyéndose así, el contexto) a través de la aparición de un cuarto elemento: ⊽ (cambio no aparente).

Los 'entornos' son los elementos que establecen el 'puente' real entre el polo subjetivo (SO), y el polo objetivo (OS) del PAU.

En la figura adjunta podemos ver que el origen de cada uno de los ciclos está en el 'polo opuesto': así, en SVO (011110) que define el polo objetivo, su comienzo S(01) se encuentra en el polo subjetivo; en otras palabras, es lo de subjetivo que tiene el polo objetivo. Está indicado por el superíndice 's'. Lo contrario se observa en el polo subjetivo: O⊽S (100001) que define el polo subjetivo, tiene su origen O(10) en el polo objetivo, indicado por el superíndice 'o'.

Además la figura muestra, claramente, la relación estrecha que existe entre O(10), y organización (11); y por otro lado, la que existe entre S(01) y desorganización (reorganización) (00).

En toda neurona podemos identificar 4 zonas específicas: dendritas, soma, axón y espacio sináptico; y 2 variedades de intercambio sígnico: las señales eléctricas (digitales - discretas), y la liberación de neurotransmisores (analógicas - continuas). Como vemos, hasta la neurona tiene la misma estructura dinámica que el PAU {¡Esto es increíble!}


La ilustración anterior, muestra lo que fue considerado por mí, como lo más trascendente descubierto hasta ese momento (07/09/2007), en esta investigación: un nuevo tipo de neurona artificial, que reproduce exquisitamente, lo que se conoce del funcionamiento electrofisiológico en la actualidad, alejándose, de esta forma, del simple algoritmo que controla el funcionamiento de una 'neurona artificial' como la descrita por la informática de las redes neuronales artificiales.

Sin dar muchos detalles, podemos ver en la figura la equivalencia exacta entre las zonas consideradas de una neurona biológica y los elementos que estructuran un PAU; y por otro lado, la definición precisa de dos niveles de acción: uno superficial que maneja el aspecto eléctrico y otro profundo que se encarga del accionar de los neurotransmisores.

UN APORTE INTERESANTE

Podemos suponer que este esquema se equipara al sistema de colores de la luz (RGB), en donde S, V y O puedan tener 256 valores distintos de un determinado color primario. Esto permitiría 'traducir' los hechos de la realidad en 'distintos colores' que surgen de la 'mezcla', en distintas proporciones, de cada uno de ellos; algo similar a como hemos definido ya, nuestras especies.

Lo interesante de esta propuesta, si llegamos a demostrar que hay una equivalencia semiótica entre los hechos (las relaciones entre sujeto y objeto a través del cambio) y las distintas gamas de colores, es que podría constituir un verdadero método de 'registro' psíquico del 'color', esto es, de la realidad circundante.

Animados por lo anterior, sugerimos las siguientes posibilidades de registro psíquico del color:

Vemos, en la figura adjunta, y codificados en binario, la 'ubicación' de los colores primarios (Azul = 001(S), Rojo = 100(V), Verde = 010(O)), y de los colores secundarios (complementarios) (Amarillo = 110(S᷉), Ciano = 011(⊽), Magenta = 101(O᷉))

Las operaciones lógicas en el Psicocito son inversas a las encontradas en el 'entorno'.

A continuación se muestran estas operaciones, tanto a nivel superficial, como a nivel profundo.






Podemos ver, en la figura adjunta, nuevamente, el detalle del código binario de los colores primarios. También se pueden ver los códigos binarios (extremos: 000 = negro; 111 = blanco) asignados a la 'luminosidad', y en la psiquis, al nivel de consciencia. Se ven, por otro lado, el ciclo discreto (el salto de un color primario a otro) cuando se le aplica la operación inversa del grupo (equivalencia). Finalmente, y en la parte inferior de la figura, el ciclo continuo (profundo), cuando se le aplican a los colores secundarios, la operación de composición (XOR).



Vemos aquí los colores secundarios o complementarios, con sus respectivos códigos.

Estos colores secundarios son 'lo que le falta' a los primarios para transformarse en blanco (111).












Para relacionar el ciclo superficial con el profundo, proponemos lo que se ve en la figura adjunta.

Esto, en realidad, no sé si es necesario. Tengamos en cuenta lo siguiente: cuando el ciclo superficial está en S (001), el profundo, necesariamente, está en S᷉ = 110, ya que este último representa su complementario y nos dice 'la verdad de lo que ocurre': que los colores (elementos) que actúan son, en realidad, V y O.

Cuando paso de S a V, acontece lo mismo: el ciclo profundo (girando en sentido opuesto), se desplaza a ⊽(011); o sea, al extremo del bucle que representan a los verdaderos actores, en esta instancia: S y O; y así sucesivamente hasta 'cerrar' ambos ciclos. En pocas palabras, ambos ciclos son opuestos, complementarios (tanto lógicos como isoméricos) y simultáneos, cumpliendo con las premisas de complejidad ya definidas.

Para apoyar aún más las conclusiones previas y asegurarse que lo profundo es un proceso continuo, basta realizar la siguiente operación: si el superficial está, por ejemplo, en V(100); su complementario está en ⊽(011), la equivalencia con el '0' del sistema de referencia, obtenemos:

    011(⊽)
≣ 000(N)
------------
   100(V) → el elemento superficial 'percibido', que es de donde partimos.

Esto se cumple en todos los casos. Si bien, a nivel superficial, desde el punto de vista lógico, pasa lo mismo:

    100(V)
⊕ 111(B)
------------
    011(⊽) → cuando se lo refiere al centro del sistema de referencia, el proceso no es continuo, ya que 'salta', es decir, es discontinuo y no tiene la continuidad que 'no muestra' lo profundo.

Veamos algo sobre las especies:
Tenemos que definir las siguientes:
- Los seres vivos
- Los objetos (materia inerte)

Dentro de los seres vivos, distintos niveles:                               Psiquis
- Unicelulares y plantas
- Multicelulares con SNC --------------------------------------------- 50% (con vida y con psiquis)
- Hombres --------------------------------------------------------------- 100%
- Los mixtos (Phanerhomo = hombre aparente) ------------------- 50% (sin vida y con psiquis)

La vida pura será: S(100%) (Azul)
La materia pura será: O(100%) (Verde)


Los seres vivos:
Los 1D se manejarán con tonos de grises - solo una línea que va entre el negro y el blanco (0 → 1), y un solo elemento: V.
Los 2D se manejarán con un solo tipo cromático (mono-elemento); en este caso, O(verde) → materia, mezclado con los 'acromáticos' (blanco y negro) que arrastra del nivel anterior (inferior). Es un plano (triángulo que va entre el verde (O), el blanco y el negro, y con dos elementos: O y V (en realidad, S es considerado como O; es lo que hacen los animales).
Los 3D se manejan con tricromía: los 3 elementos (S, V y O), posibilitando todas las combinaciones. Es un cubo al se suma, como extremos de variación, las combinaciones entre blanco y negro (la luminosidad).

Entre los 2D y los 3D, la diferencia fundamental está en la psiquis (que está representada por la transparencia del color), que en los 2D es del 50% y en el 3D es del 100%.

¡Nos encontramos mañana!

mayo 29, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 229)

Cuaderno X (páginas 1375 a 1380)

(Hoy veremos, apenas, la introducción del Capítulo IX del libro de Escohotado - que continuaremos más adelante - , para pasar luego a considerar un aspecto central en mi trabajo de investigación, como lo es la Semiótica. Para tal fin, analizaremos la obra de Umberto Eco "Tratado de Semiótica general", de 1976, preparándome para cursar la materia; otra de las exigidas en la Carrera de Doctorado)

Capítulo IX - LA PLENITUD DEL SABER ANTIGUO (II)

De modo que, el alma {psyché} es al cuerpo {soma}, lo que la visión es al ojo; no tanto la capacidad (dynamis) de ver, como la realización (energeia) práctica de esta capacidad. [muy buena definición]

Psicología (en Aristóteles): teoría de la vida como estructura para algún funcionamiento.

Aristóteles toma las tres almas de Platón y las reelabora, describiendo así {¡de un modo magistral!} los momentos esenciales de la escala evolutiva de la vida. {por lo tanto, de la psiquis y por supuesto, del lenguaje}

a) Alma vegetativa {monádica}: dedicada al previo subsistir y reducida, por lo mismo, a la nutrición y la reproducción. Es el alma más general, sobre la que se apoya cualquier viviente corruptible, y también, el grado mínimo de animación en un organismo. {para nosotros es lo único que tienen o detectan (por ejemplo, los animales elementales y las plantas). En distintos planos, son equivalentes: primeridad y señal}


Apuntes del "Tratado de Semiótica General" (U. Eco, 1976)

{En mi caso, la Semiótica es tomada como una 'Lógica del sentido' - según una visión muy cercana a la peirceana}
{Para mí, la Semiótica se ocupa de cualquier sistema lógico al cual se le pueda asignar un sentido}

Teoría de la mentira. {¡Me gusta!}

p#32  "No se puede hacer investigación teórica sin tener el valor de proponer una teoría, y por consiguiente, un modelo elemental que guíe la exposición posterior." [esta idea fue la premisa que dio origen a la Lógica Transcursiva (LT)]

p#34  "La Semiótica estudia todos los procesos culturales como 'procesos de comunicación'. Y, sin embargo, cada uno de dichos procesos parece subsistir solo porque por debajo de ellos se establece un 'sistema de significación'."

Proceso comunicativo: paso de una señal (que que significa un signo) desde una fuente, a través de un transmisor, a lo largo de un canal, hasta un destinatario (o punto de destino).

{Lo que quiere decir es que solo hay un proceso comunicativo, cuando existe un código; o sea, un sistema de significación; es decir, una interpretación, y no solo un 'paso de información'; esto es, un mero mensaje, que es lo definió Shannon en su momento. Por eso, teoría de Shannon no es una teoría de la comunicación, ni mucho menos de la información, como habitualmente se cree. Podríamos decir que tenemos una teoría de la información cuando hay de por medio un proceso de interpretación, y por lo tanto, incrementar el conocimiento que se tiene de algo; de lo contrario, lo que se transmite son solo datos}

p#35  Sistema de significación: es una construcción semiótica autónoma que posee modalidades de existencia totalmente abstractas, independientes de cualquier acto de comunicación que los actualice.

{La única construcción semiótica autónoma es el sistema de sentido, ya que es no convencional}

Todo proceso de comunicación presupone un sistema de significación, pero no viceversa.

{Es correcto nuestro planteo de: 'observación semiótica', ya que esto evita la presunción imperialista (como dice Eco) de suponer que la Semiótica puede explicarlo todo. Todo puede tratarse semióticamente, algo que es bien distinto}

Dos definiciones de Semiótica:
Saussure (1916): proponía una ciencia que estudie la vida de los signos en el marco de la vida social. Podría formar parte de la Psicología Social (ergo, de la Psicología general) y la llamó Semiología (del griego: semeion = signo); definiendo al signo como una entidad de dos caras: significante y significado, que se establece sobre la base de un sistema de reglas (la lengua). Tomó al significado como algo que se refiere a la actividad mental de los individuos dentro de la sociedad. Consideraba, implícitamente, al signo como un 'artificio comunicativo'. {lo cual comparto}

Peirce: "doctrina de la naturaleza esencia y las variedades fundamentales de cualquier clase de semiosis." (1931, 5.488) "Por semiosis entiendo una 'acción', {en nuestro caso, también es una acción, pero concreta: reorganizar un sistema lógico, al cual se le puede asignar un sentido} una influencia que sea o suponga una cooperación de 3 sujetos, como por ejemplo, un signo, su objeto y su interpretante; influencia tri-relativa, que en ningún caso puede acabar en una acción entre parejas." (CP 5.484)

p#48  Límites naturales: inferencia y significación. Signos naturales: dos tipos de signos que parecen escapar a definición de términos comunicativos: a) fenómenos físico de origen natural, y b) comportamientos humanos inconscientes.

Luego de una serie de elucubraciones, Eco concluye: a) un signo no es una entidad física {en nuestro caso es el origen de un comportamiento que surge de relacionar dos objetos a través de la acción}, y b) un signo no es una entidad semiótica fija, sino un lugar de encuentro de elementos mutuamente independientes. {esto, de alguna manera, en nuestro caso es así}

Expone la definición de Hjelmslev (1943 - Prolegómenos), el cual dice que "hablando con propiedad, no existen signos, sino funciones semióticas." {podríamos decir nosotros: no existen señales, signos ni símbolos, sino lenguajes naturales}

p#105  Aquí hace 'jugosas' precisiones de cómo considera la teoría hjelmsleviana. Más allá que no coincido con sus apreciaciones, expone algunos conceptos de Hjelmslev que son muy útiles. Por ejemplo: Hjelmslev sugiere, repetidamente, que las sustancias son 'cosas' identificadas gracias a la 'forma lingüística'. Esto, de alguna forma, en nuestro sistema es tal cual, ya que nuestras 'cosas' (hechos sémicos) son una 'forma lingüística' del lenguaje universal en el que está 'escrita' la realidad, y cuya sintaxis estructura al PAU. En otro lado dice que 'materia' la asimila a un 'continuum material', (en nuestro caso es la realidad toda) y se la asignan no solo a los estados físicos del mundo, sino también a los fenómenos psíquicos, como las ideas, que según se supone, se producen en la mente de los usuarios de las 'funciones semióticas', y que en realidad, son hechos materiales en cuanto fenómenos químicos y eléctricos a nivel de los circuitos nerviosos y de los fenómenos corticales; compartiendo así, en alguna medida, nuestra 'visión pan-realista'. Inclusive, luego agrega el aspecto antropológico (social), con lo que estamos completos.

p#118  Siempre que se manifiesta una posibilidad de mentir estamos ante una función semiótica que significa posibilidad de significar (y por tanto de comunicar) algo a lo que no corresponde un determinado estado real de hechos. {lo que quiere decir, según yo lo veo, es que la semiosis, a pesar de constituir el 'procedimiento' lógico del sentido, cumple con mostrarnos la 'apariencia' de los hechos, ocultándonos su esencia verdadera: ¡Esto es mentir!. Por eso creo que dice: "siempre que hay mentira hay significación"; en este sentido, nuestro lenguaje habitual es un instrumento al servicio de la mentira.

Algunas reflexiones propias luego de leer a Eco: Semiótica: es el estudio de la lógica del sentido. Sistema Simbólico: es la estructuración del sentido y, por ende, de la interpretación; por ejemplo, nuestro lenguaje natural. El sentido es interpretado; el significado es interpretable; el primero es natural (biológico), mientras que el segundo es artificial (convencional).

Existe signo cuando se puede relacionar dos objetos mediante una acción: no se requiere de interpretación (es interpretado). El sujeto (S), cualquiera sea (unicelular, planta, animal o humano), no tiene que 'traducir' nada, está corporeizado como un conocimiento en sí; no es elaborado en función a reglas o convenciones. La generación de señales, signos y símbolos, está relacionada, estrictamente, con el PAU, cuya estructura responde a un 'grupo de Klein'.

Refiriéndonos al lenguaje natural humano (verbal, simbólico) [esta clasificación luego será abandonada, para adoptar la que finalmente promueve la LT: lenguaje universal (LU), lenguaje natural (LN) y lenguaje convencional (LC). Como vemos, lenguaje natural no es el lenguaje de todos los días, sino aquel que le permite, al S, comunicar sus afectos], ese tipo tan complejo de competencia social (como lo llama Eco - p#169), podríamos coincidir con nuestro autor en que es un sistema de sistemas de funciones semióticas, en la medida que responde, según nosotros lo vemos, a una estructura que resulta de la 'proyección' de otra estructura, que es un sistema: el PAU. Construyamos la cadena generativa del lenguaje natural humano:


En el libro de Llinás: "El cerebro y el mito del Yo", p#13, se muestra la evolución filogenética del sistema nervioso. Curiosamente es idéntica al desarrollo filogenético del lenguaje natural que yo propongo:

A: solo hay respuesta motriz al estímulo directo del entorno (señal: VVV → solo se detecta el cambio)

B: hay una entrada sensible desde el entorno y eso dispara una respuesta motora (signo: OVO → el cambio interrelaciona dos objetos (él y el sensado)

C: hay una entrada sensible, pero que no produce respuesta motriz ninguna. Aparece un mediador entre esta entrada y la salida motora, produciéndose así, una 'especialización' celular. (símboloSVO → el cambio (el verdadero mediador) interrelaciona un sujeto (S) (quien promueve la acción) y un objeto (O), quien es el destino de dicha acción)

Semióticamente, según yo lo propongo, esto funcionaría así: el cambio V es el verdadero intermedio o mediador entre lo 'externo' (O) y lo 'interno' (S). Tener en cuenta que (en la figura) A tiene contacto con el exterior, mientras que B no, por lo menos directamente, aunque sí a través de C que actúa como mediador.

La filogénesis semiótica difiere de la filogénesis neurológica: el estadio V corresponde, semióticamente, a los animales no humanos, que por supuesto, neurológicamente, ya tienen neurona intermedia → condición biológica que aparece con el desarrollo del SNC. Como algo agregado: la situación C, propia - semióticamente hablando - del hombre, permite la aparición de ⊽ → el mediador invisible que posibilita que hablemos, propiamente (y desde el punto de vista semiótico) de psiquis → aquello que puede llegar a modificar la evidencia externa de mediación, y además, quien posibilita la subjetividad.

ALGUNOS APORTES


Todo lo real es un proceso reflexivo que responde en la base a un mismo patrón: el PAU.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!

mayo 28, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 228)

Cuaderno X (páginas 1369 a 1374)

(Continuamos con la segunda parte del trabajo final de Psicolingüística)

3.2 ANTECEDENTES

Este sistema complejo puede, más que representar lo ‘fotográfico’ de la R, evidenciar lo ‘vivo’ de ésta, ya que puede retener en un desequilibrio estable la diversidad de la identidad, lo indeterminado de lo determinado, lo continuo de lo discreto, lo profundo de lo superficial, lo oculto de lo evidente, el sentido del significado; en fin, la esencia del ser o sea, lo vivo.

Podemos caracterizar este boceto evolutivo de lo real, como fenómeno, afirmando que: la unidad (lo uno y continuo. 1 = 01 = presencia de desorden) deviene en diferencia (lo otro y finito. 2 = 10 = presencia de orden), lo opuesto, pero no directamente sino a través de la relación (el cambio. 3 = 11 = presencia simultánea de las diferencias), en lo que une las diferencias de los opuestos, lo aparente, lo limitado, lo determinado, lo inmediato y superficial, lo que organiza, el fenómeno en sí, el parecer. Lo que trasunta propiedades y relaciones entre Sujeto (S) y Objeto (O) como inmediatamente asequible por los sentidos. Lo que se revela exteriormente o lo que representa esta condición. Lo trino de la relación deviene en desconexión, la independencia, lo que separa, lo que desorganiza (0 = 00 = ausencia simultánea de las diferencias) trascendiendo el límite de lo fenoménico, lo que está más allá de la frontera y como tal, lo profundo, lo no evidente, lo indeterminado y difuso, lo determinante, el ser. Aquellas relaciones que predisponen para la evolución y que son distorsionadas por la apariencia que se desenvuelve en franca contradicción. Lo profundo en fin, deviene nuevamente en lo superficial y evidente, reorganizándose, recomenzando otro ciclo y terminando uno que ha evolucionado desde lo profundo hasta esta recaída en la inmediatez (Hegel, 1817).

Las dos tríadas esbozadas anteriormente: una superficial (aparente) y otra profunda (oculta), ensambladas mediante una dinámica particular, constituyen la más pequeña evidencia de R que podamos concebir.

Una evidencia que gana presencia en la historia misma del pensamiento occidental; es más, aún desde sus precursores, y que se proyecta hasta nuestros días.

Esta historia que se inicia en Jonia y la Magna Grecia y que radica el comienzo de nuestra filosofía y nuestra ciencia, también es el final hoy.

Las aproximaciones sobre la R propuestas por los Filósofos Presocráticos influenciadas en forma importante por relatos míticos como los de Homero y Hesíodo, permiten plantear un patrón real que coincide marcadamente con el diagrama presentado, y como podremos comprobar, se repite casi sin variantes por más de dos milenios.

Sin replantear la polémica sobre si el origen de la filosofía fue consecuencia del ‘milagro griego’ o de una ‘racionalización del mito’, debe reconocerse la gran influencia que tuvo el pensamiento mítico en el tratar de buscar un orden (cosmos) más allá del caos (desorden), y en encontrar un algo único y originario (arkhé), aunque bajo una perspectiva más racional.

La tríada orden, desorden y unidad da inicio a una serie de coincidencias que vamos a resaltar, entre estos prístinos planteos y nuestra propuesta. Hay que destacar que el hecho particular de la búsqueda de una unidad (universal), escudriñando un orden en el caos imperante, no invalida la similitud. Que se planteara la búsqueda de un ‘orden oculto’ partiendo del ‘caos evidente’ no altera en absoluto el propósito final: el patrón universal, que es el verdadero orden oculto. Por otra parte, lo captado obedece a una multiplicidad de órdenes ligados de una forma aparentemente caótica y no a un caos absoluto. En definitiva, lo significativo es que se parte desde la pareja de opuestos: desorden – orden (que aquí asimilamos a lo general y lo particular o lo que es equivalente: S y O) y a través de su interrelación, se dirige la atención hacia una unidad o patrón universal.

Por otro lado, una serie de conceptos que acuñan los Presocráticos dan sustento a la estructura que hemos definido. Así, los fragmentos 8 y 80 de Heráclito, describen ajustadamente lo que acabamos de plantear:
“Lo que se opone es concorde, y de los discordantes [se forma] la más bella armonía, y todo se engendra por la discordia” (Fragmento 8) (Diagrama 3)


Diagrama 3

“De los contrarios el que conduce al nacer se llama guerra (pólemos) y discordia, el que conduce a la aniquilación se llama concordia y paz” (Fragmento 80)(Diagrama 4)


Diagrama 4

Cada uno de los vértices del diagrama anterior constituye el sustrato de sendas definiciones presocráticas. Así: el desorden está implícito en el apéiron de Anaximandro que lo concebía como sin término, sin límite, sin definición, lo internamente ilimitado; y a la vez, lo consideraba arkhé (comienzo o fuente) del cosmos (orden) (aquí S), igual que en nuestro caso en que es fuente de cambio. El orden, el opuesto del anterior, se ve reflejado en el átomo de Demócrito que más allá de lo indivisible, caracteriza lo determinado y con límites; los fenómenos de multiplicidad e individualidad que simultáneamente se le presentan a los sentidos (aquí O). La organización (aquí V) que en nuestro caso se identifica con el cambio, tiene su expresión en el logos de Heráclito, ley universal que deja constancia de los procesos naturales sometidos al cambio; verdadero intermedio o mediador entre lo ilimitado (y origen del cambio: S) y lo determinado (destino del cambio: O); lo que reúne o promueve la determinación. Queda de esta manera estructurada la triada superficial, aparente y determinada; lo que puede caracterizar un fenómeno. La desorganización (aquí ∇) se puede asociar, por un lado a la verdad (alétheia) de Parménides como opuesto a lo aparente (a la doxa u opinión) y por otro a la etimología de alétheia que podemos definirla como “descubrir lo oculto sin olvidar lo pasado”. En nuestro caso esto equivaldría de alguna manera a descubrir ‘lo actual’ (ser, lo oculto, lo dependiente de 00 (∇)), no olvidando ‘lo pasado’ (fenómeno, aparente, lo dependiente de 11(V)); coincidiendo con la definición de verdad que da Zubiri: “La verdad es la propiedad de ser real” (Zubiri, 1980). De acuerdo a la definición griega de verdad, nuestro sistema (PAU), es una unidad alética o verdadera ya que ‘descubre’ lo oculto (∇) y ‘recuerda’ lo pasado (V). Por otro lado y siguiendo con Parménides, el parecer podrá decirse de distintas formas (naturaleza, materia, contenido, fenómeno, evidencia, objetividad), y lo mismo el ser (razón, forma, pensamiento, sustancia, subjetividad, vida) pero es condición de verdad, que ambas dimensiones coincidan; que los opuestos sean simultáneos. No habrá algo verdadero que no sea la unidad del parecer y el ser (lo superficial y lo profundo). Leucipo y Demócrito afirmaban que esta simultaneidad de los contrarios constituye la fuente de todo movimiento; claro que a diferencia de Parménides, aquí los contrarios tienen ambos existencia; tanto lo que es, como lo que no es. Esta última postura, aleja el tratamiento de este esquema, mediante la lógica tradicional que formalizara Aristóteles, dado el principio de no contradicción.

Hemos hecho un paralelo entre elementos del PAU y algunas de las ideas que los Presocráticos tenían de la R. El Diagrama 5 muestra la nueva disposición.



Diagrama 5

Los cuatro elementos señalados constituyen los valores de verdad de la lógica polivalente que estructura la R.

Para completar la estructuración real están faltando dos elementos que son los que integran la tríada profunda. Dijimos anteriormente que esta tríada estaba formada por S (01) y O (10) mediados por ∇ (00) pero, S y O son elementos superficiales por lo tanto, no son ellos mismos los que intervienen en la formación, sino sus representantes profundos. Estos representantes también fueron definidos por los Presocráticos y ellos son: i) eidos que designaba el aspecto de las cosas, su manifestación o aparición y que en nuestro esquema se contrapone a ápeiron pues, representa en el nivel profundo, lo determinado, el parecer; tiene el mismo valor 10 (O) que su referente superficial. ii) nous tomado en la forma aproximada en que lo entendía Anaxágoras; vale decir, como un principio eterno e infinito. En otras palabras, lo que representa lo ilimitado, por lo que se contrapone a átomo; tiene el mismo valor 01 (S) que su referente superficial.
Con el agregado anterior podemos tener una idea clara de cómo queda estructurado nuestro PAU en función de las definiciones que sobre la R, nos legaran los Presocráticos. (Diagrama 6)


Diagrama 6

3.3 LOS TRES SISTEMAS REALES Y SUS UNIDADES

Las tres ‘parejas de opuestos’ que se han planteado permiten, aunque de una forma arbitraria y solo a los fines de su estudio, definir al menos tres sistemas que estructuran la R: i) Sistema psico-interno soportado en eidos-nous; ii) Sistema bio-externo respaldado en átomo-ápeiron y iii) Sistema socio-cultural sostenido en logos-alétheia.
Que este enfoque presentado tiene una orientación admisible lo respalda la existencia de fuertes asociaciones. Baste como ejemplo la evidente relación entre lenguaje y lógica (lógos) y verdad (alétheia).
El PAU como estructura genérica relaciona el parecer y el ser, lo discreto y lo continuo, la apariencia y lo oculto; y el sustrato es la interrelación entre S y O a través del cambio: evidente como expresión del parecer y oculto como expresión del ser.
En cada uno de los sistemas reales arbitrarios se puede definir un S y un O determinado y también una unidad operativa que está en todo de acuerdo al PAU genérico. Esto quiere expresar que se considera la siguiente disposición:

        psico-interno                 psico-interno
   ╱                                 ╱
S ⇨ bio-externo          O ⇨ bio-externo
   ╲                                 ╲
        socio-cultural                socio-cultural

Las unidades aludidas son:
Sistema psico-interno: FREN ⇨estructura superficial: idea
                                                ⬂ estructura profunda: pensamiento

Sistema bio-externo: GEN ⇨estructura superficial: fenotipo
                                               ⬂ estructura profunda: genotipo

Sistema socio-cultural: REM ⇨estructura superficial: parecer
                                               ⬂ estructura profunda: ser

El propósito de definir estas unidades es establecer la estructuración dinámica de la R tomando como modelo la molécula de ADN, la cual, mediante sus constituyentes universales (nucleótidos) es el equivalente lógico de un alfabeto en el que está escrita la estructura de la vida en su infinita diversidad.

LAS ESPECIES
Tenemos ya definida una estructura básica; un patrón estructural que nos permite interrelacionar S y O, trascendiendo la mera categoría. La presencia simultánea de lo que los distingue y la ausencia simultánea de lo que tienen en común, configura un ‘ensamble’ de la unión de lo que los diferencia con la separación de lo que los iguala. Esto no es un paralogismo; muy por el contrario, constituye una lógica coherente de estructuración básica de un universo en el que sus ‘actores reales’ tienen como soporte, este mismo ensamble. No hay en este universo categorías sino especies.
Aquí la categoría es ‘parte’ pero no ‘todo’ como en Aristóteles. Si quisiéramos ver la realidad como él la veía, podríamos asimilar nuestro S a su Forma y nuestro O a su Materia. Ambos están separados por sus diferencias y ligados por su categoría (Figura 6).


Figura 6

La Figura 6 muestra de alguna manera, la anatomía íntima de una especie. Como las sustancias primeras aristotélicas, S y O, de acuerdo a esta propuesta, observan una gradación en su interrelación, de acuerdo a una proporción determinada. Esta gradación da lugar a distintos sistemas identificados de acuerdo a un grado de complementariedad; es decir, un índice que nos muestra el grado de participación en la interrelación de los polos antagónicos y complementarios: Sujeto y Objeto. Esta participación se dispersa en un rango continuo entre 0 y 1 (0% y 100% respectivamente de participación), lo cual da la posibilidad de cubrir infinitas combinaciones. La Figura 7 nos muestra un conjunto difuso de sistemas caracterizados por el grado de complementariedad de cada elemento constitutivo y cuya expresión es función del contexto.


Figura 7

Según muestra el gráfico precedente, quedan sugeridas tres zonas difusas que agrupan elementos en torno a un núcleo que las caracteriza. Los respectivos núcleos están definidos en función de la ‘proporción’ que guardan cada uno de nuestros elementos polares (S y O) en un corte determinado. Así: en el extremo derecho (100% O), está el núcleo de los sistemas observados; o sea, de aquellos compuestos exclusivamente por materia inerte y que por tanto son heterónomos (o gobernados desde afuera. En nuestro mundo su estudio es patrimonio de la cibernética de primer orden o de la observación). En el extremo izquierdo (100% S), está el núcleo de los sistemas observadores; o sea, de aquellos compuestos exclusivamente por materia orgánica (viva) y que tienen la capacidad de evolucionar, complejizándose en función del entorno y de su propia producción; por tanto, son sistemas autónomos o aquellos que se gobiernan a sí mismos, auto-organizándose a través de su capacidad de especificarse, esto es, de definir lo que le es propio. En nuestro mundo su estudio es patrimonio de la cibernética de segundo orden y que es la que analiza la observación de la observación. Desde su perspectiva un observador de segundo orden puede observar "qué" y "cómo" (dos de los 4 ‘ejes reales’ (Salatino, 2007)) observan sus observados, independientemente del “cuándo”; es decir, les es posible captar los esquemas de distinción con que operan los observados. Finalmente en la zona media (50% O, 50% S) queda establecido el núcleo de los sistemas auto-observadores; un tipo de sistema un tanto particular porque en su ‘composición’, no intervienen estrictamente lo inerte o lo biológico sino, la potencialidad operativa que tienen sobre estos dos aspectos reales. Se los cataloga como auto-observadores porque tienen como capacidad exclusiva de ser autoscópicos; vale decir, se pueden observar observando y por tanto, observarse a sí mismos pero sin ‘abstraerse’ de lo observado, los que les da la posibilidad de auto-reconocerse. Además pueden observar el “cuándo” de lo observado (su historia) e inclusive el “por qué” (cuarta dimensión de lo real) que tiene que ver con el acople estructural (Maturana, 1996: 161 )(ensamble) entre lo evidente presentado a la observación y lo oculto de un estado interno, dando origen a una subjetividad que a diferencia del nivel anterior, no solo tiene que ver con la individualidad biológica, sino con una lógica del sentido de lo observado. No es constitución sino constitucionalidad. (Zubiri, 1985)
Si aceptamos la propuesta anterior tenemos lo necesario como para caracterizar cualquier integrante real de nuestro universo y su funcionamiento; o sea, su realidad que como podemos ver, está planteada como un observable que existe, más allá de que sea observado, en al menos tres niveles: objetivo, individual y subjetivo. Podemos ir desde un mero objeto inerte, a un sujeto vivo de distinta complejidad y que subsume el nivel anterior en su ‘composición’ y llegar inclusive a caracterizar una psiquis que como sistema real, forma parte exclusiva del hombre, al cual para individualizarlo, lo caracterizamos a su vez como una expresión integradora y dinámica de los tres sistemas.


Nota 8
Conjuntos difusos: La realidad no se comporta como lo sugiere la lógica clásica; es decir, no está compuesta por situaciones discretas (perfectamente acotadas); la realidad es un continuum, no tiene límites definidos. El mismo Aristóteles lo dejó claro en su ‘definición’ que caracterizaba como un ‘ir hacia el límite’, sin alcanzarlo jamás. La realidad si bien es discretizable (como lo muestra el análisis científico) no está discretizada.
Peirce (CP. 2.450) fue uno de los primeros en considerar la no pertinencia de la separación abrupta entre la verdad y la falsedad, y que en el continuum real, todo tenía que ver con la ‘vaguedad’ y con los límites ‘borrosos’ de las categorías. Russell (1923) fue quien habló por primera vez de ‘grados de vaguedad’ y finalmente Zadeh (1965) la formalizó en una lógica multivalente (en contraposición a la clásica bivalente) en donde eran posibles los ‘grados de verdad’. Nace así la Lógica Difusa (LD) que logra generalizar la clásica teoría de conjuntos (desarrollada por Cantor en el S.XIX), mediante un ‘grado de pertenencia’ de un objeto a un determinado conjunto (clase o categoría) que no se restringía a los enteros 1 y 0. Con esto se pretendió representar lo continuo de la realidad, ya que así la verdad sobre la pertenencia de un objeto a un conjunto, podía tomar cualquier valor , entre los infinitos que existen, en el intervalo 0 – 1. La LD se basa en Conjuntos Difusos (CD) y relaciones difusas.
Los CD entonces, nos permiten representar y tratar con la ‘vaguedad’ de la realidad de todos los días y sortear así las formas mecanicistas de verla, como pueden ser las ecuaciones diferenciales.
Un ejemplo fundamental (para este trabajo) de ‘vaguedad’ lo tenemos en nuestro lenguaje habitual, que es una forma representativa de cómo asimilamos y usamos (actuamos sobre) datos difusos, reglas vagas e información imprecisa; siendo capaces de tomar decisiones sobre situaciones las cuales, son vistas como gobernadas por un elemento de cambio. Esta es una forma muy natural e intuitiva de ver la realidad.
Si bien la LD aparece como pertinente para lidiar con la realidad, tal pertinencia es aparente pues, no existe aún una teoría de conjuntos difusos que haga equivaler esos conjuntos con objetos reales. Los CD son siempre (y solamente) funciones, sobre un universo de objetos y dentro de un rango de pertenencia a ese universo. En otras palabras, las funciones pueden ser un CD pero, llegan a ser un conjunto realmente solo cuando coinciden con alguna cualidad imprecisa de los objetos existentes en ese intervalo. El ver un CD como una función, es abordarlo desde el punto de vista algebraico pero también, se lo puede tratar desde el punto de vista geométrico y así puede ser un ‘punto’ en algún ‘espacio’. Estos espacios no pueden ‘verse’ en la realidad (aunque existen) pero, si se puede comprender la ‘distancia’ entre dos CDs como el ‘largo’ de un segmento de línea que conecta dos puntos o la ‘vecindad’ de un CD, como una esfera que lo contiene en su punto central; en fin, un CD cambiante o adaptativo como un punto moviéndose a través del espacio.
Un CD discreto tiene una geometría simple: es un punto en un cubo difuso. Un cubo difuso es un hipercubo unidad que tiene el intervalo unidad [0, 1], como cada uno de sus lados. El intervalo unidad forma por sí mismo, el más simple de los cubos difusos (cubo 1D), que aloja un objeto y con él, todos los valores verdaderos de una LD multivalente.


Nota 9 (Cuadernos de Información y Comunicación)
La cibernética de segundo orden se ocupa del sistema con causalidad circular que operan en base a la auto-referencia. De acuerdo con von Foerster (1979), la cibernética de segundo orden nace en el momento en la cibernética pasa de observar sistemas a observar sistemas capaces de observar (sistemas observadores), esto es, capaces de producir y gestionar las diferencias a partir de las cuales se constituyen como sistemas.

¡Nos vemos mañana!

mayo 27, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 227)

Cuaderno X (páginas 1363 a 1368)

(Hoy veremos la primera parte del trabajo final presentado en la Cátedra de Psicolingüística, necesario para aprobar la materia. El tema propuesto por la Cátedra: "La adquisición del lenguaje. Teorías de la adquisición y el desarrollo del lenguaje. El enfoque conductista. Enfoques vigentes: innatista, ambientalista o constructivista y conexionista. El modelo de Karmiloff- Smith." Dada mi condición de cursado especial (Alumno Vocacional), propuse la presentación de un avance de lo realizado hasta ahora en mi Tesis, que en buena parte, abarca estos y otros temas del campo de la Psicolingüística; algo que fue aceptado. Por esta razón, presento el siguiente trabajo.)

SOBRE LA REALIDAD


INTRODUCCION

En el sentir popular la realidad (R) está estrechamente ligada a lo material; a aquello que es por peso propio. Menos apego a lo real tienen la vida, el transcurrir o un proceso dado; y definitivamente etéreos aparecen, la actividad psíquica y el fenómeno socio-cultural.

Lo vivo y lo inerte no se diferencian por su grado de R. Es un saber empírico, el que algo vivo es una formación inmensamente superior a algo inerte pero ello no coadyuva para que se le asigne más R a uno que a otro. Ambos comparten la individualidad, la existencia (ambos son perecederos y destructibles) y los mismos rasgos exteriores de cosa sensible y tangible. Ambos son de la misma manera.

Algo similar es válido para las formaciones psíquicas: de la conciencia y los actos, de las personas y los caracteres, las palabras y las obras; los individuos y las comunidades; el proceso histórico, la cultura y el saber. Obvio es que aquí, la apariencia no es la misma; no se dispone ‘en mano’ de un arreglo espacial o de una concreción aprehensible por los sentidos; de una materialidad aparente. Sin embargo su comportamiento temporal es el mismo: todas ellas surgen y terminan (tienen una determinada duración), son irreversibles (suceden solo una vez) y son individuales. Además todas comparten el pertenecer a un orden, mostrando a la vez que además de la dependencia, también las caracteriza una relativa autonomía. Tan solo son entidades de distinta índole y distintos son los sistemas en los que están insertas.

No hay ninguna duda que la decisión humana de llevar a cabo un acto intencional y la evaporación del agua son fenómenos distintos. Pero el carácter de estos fenómenos es el mismo. La estructura general de una toma de decisión y de la evaporación es la misma, y no es otra que la de la R.

Lo particular de la R es justamente esto: que entidades tan aparentemente disímiles como lo inerte, lo vivo, lo psíquico, lo social y lo cultural, coexistan y se influyan mutuamente. Se condicionen, se toleren, se incomoden, se combatan y hasta se exterminen. Todo esto es posible tal vez porque todas tengan una estructura común; una misma organización y todas, simultáneamente, hagan de la R una ‘unidad’ poseedora de una verdadera sintaxis.

Una teoría de la R entonces, no puede limitarse a proveer una ‘visión convincente’ de algunos aspectos del mundo; debe tener también, alguna fuerza explicativa. Si bien la ciencia dicta que una teoría debe proporcionar predicciones que se puedan probar y en un lenguaje adecuado, ello no obsta para que permita el disenso, porque quizás sea éste el único salvoconducto para el arribo de nuevas ideas y ampliar así, la visión del panorama que se pretende abarcar. En ningún caso por supuesto esta ‘ampliación’ sugerida, tendrá que atentar contra el dominio de la teoría en cuestión, el cual siempre debe permanecer absolutamente claro en toda su extensión.

Planteamos un marco referencial, un dominio concreto proponiendo que la R impregna las cosas y la vida. Que sería como una finísima trama que ‘soporta’ y da sustancia a todo lo que existe y a todo lo que hacemos y decimos pero, no a modo del lienzo de un cuadro que está como telón de fondo de nuestra existencia sino, como una organización activa y dinámica de variaciones miles y tornadizos encuentros. Hablando en abstracto, no sería la R una variable dependiente o independiente o un elemento finito que pueda ser manipulado en un laboratorio bajo pretenciosas y arbitrarias ‘condiciones basales’. La R sería un todo, continuo y sistémico. Dijimos también que sería una organización y esta es una de las características básicas que harían de la R un legítimo sistema.

Si hablamos de sistema, hablamos de estructura y si hablamos de estructura, hablamos, según Piaget, de un todo provisto de transformaciones que se auto-regulan. Dicho de otra forma: un todo cuyos elementos al interactuar (transformarse) hacen posible su existencia o acción (autorregulación, reorganización, cambio, expresión).

Por lo tanto lo que se está proponiendo es que la R sería un sistema y como tal, tendría una estructura y sus manifestaciones (cualesquiera que sean) representarían un evento genésico, re-organizativo y evolutivo.

Las relaciones simbólicas, así como los compromisos ontológicos derivados de estas, que son reclamados para que algo sea considerado real, pueden ser entendidos a partir de la distinción entre –al menos– dos actos de significación, a saber, el de referir o denotar y el de mostrar –no sólo en el sentido de la ejemplificación o representación sino en el de la puesta en operación de una tesis. Toda tesis necesita de un escenario para ser representada y, por este medio, probada; de manera tal que una tesis sobre la R puede ser la utilización como marco de referencia, de un universo alternativo en donde, bajo el cumplimiento estricto de leyes naturales propias, permita concluir que lo que allí sucede es tan posible de ser real y verdadero como lo es en el nuestro, gozando del mismo valor simbólico y la misma entidad ontológica.

1.1 UNIVERSOS POSIBLES

Desde hace ya más de medio siglo que en disciplinas como la lógica, la filosofía del lenguaje, la filosofía de la mente o la epistemología, siguiendo la vertiente analítica, se ha constituido en norma metodológica, la noción de ‘mundos posibles’. Aunque los ‘mundos posibles’ fueron introducidos por Leibniz, esta tendencia metodológica tiene su origen en la obra de Ludwig Wittgenstein (Tractatus Logico-Philosophicus, 1922) en donde el mundo deja de ser un ‘conjunto de objetos’ con sus distintas propiedades y atributos, para pasar a ser un ‘conjunto de hechos’. Esta visión de Wittgenstein, que fue propuesta para explicar la relación entre lenguaje y realidad, dejaba entrever que a través del lenguaje podemos concebir no solo cómo es el mundo, sino también cómo no lo es; es más, cómo podría ser.

Más allá de todas las críticas de las que haya sido objeto esta visión de la realidad (a mi juicio inmerecidas y en su mayoría por una interpretación errónea), rescatamos este concepto de lenguaje en un sentido lato. Un lenguaje, que como expresión de la trama real en un espacio lógico determinado, constituye una genuina sintaxis; una expresión a la que Wittgenstein compara con la proyección geométrica (TLP, 2.1), ya que una figura geométrica puede ser proyectada de distintas formas, cada una de ellas en un lenguaje diferente pero, las propiedades de proyección de la figura original permanecen inmutables. Esta inmutabilidad de la forma (que en definitiva expresa su lógica) es en sí, un lenguaje universal. Un lenguaje que no solo es aplicable a un determinado universo, sino a cualquier universo posible.

1.2 MUCHOS UNIVERSOS, UN SOLO LENGUAJE

Siguiendo a Wittgenstein entonces, podemos decir que la R (no importando en que universo) está organizada en ‘patrones’ (hechos) o ‘emergentes’, de características autónomas y autopoiéticas. Estos patrones están constituidos por partes a las que llamamos ‘espacios o nichos ontológicos’ que, dadas sus interrelaciones, conforman como patrón, una unidad compleja. Estos nichos son los continentes de elementos generadores de sentido que en definitiva posibilitan un ensamble entre lo particular y lo general. A pesar que esta concepción que apunta a la caracterización de un objeto y un sujeto, pueda aparecer hoy como totalmente superada, aquí se propone entender la R como un ensamble que permita urdir una trama que se geste desde la unidad estructural, dinámica, funcional y trascendente de estos ‘polos’ opuestos; de esta dialéctica. Un lenguaje único que estructure una R que esté caracterizada, no por las cosas, sino por la totalidad de sus expresiones en donde participen ambos polos interrelacionados. A este lenguaje y a todas sus expresiones, los llamaremos R.

MARCO TEÓRICO

Tanto las Ciencias Naturales que se preguntan ¿cómo son los hechos?, como las Ciencias del Hombre que se preguntan ¿qué significan los hechos?, persiguen desde su óptica el caracterizar la realidad. Uno de los pasos trascendentes (entre otros) con el fin de acotar el problema de la realidad lo constituyó la aparición del concepto de estructura: Una ordenación de elementos según una ley de composición que determina sus relaciones (Piaget, 1968). No obstante, este concepto está imbuido de la ambigüedad propia del uso en diversos ámbitos y en distintas épocas. De hecho esta noción fue utilizada en matemáticas, básicamente en Álgebra (Bourbaki, 1957); en Psicología, relacionada con el concepto de la forma (Gestalt) (Köhler, 1930); en Lógica (Piaget, 1949); en Biología, donde a menudo se entiendió como sinónimo de sistema (Bertalanffy, 1968). También en Lingüística (Saussure, 1916) y a partir de aquí se extendió a otras ciencias sociales. Así, surge en Sociología (Radcliffe-Brown, 1952); en Etnología - Antropología (Lévi-Strauss, 1974); en Crítica Literaria (Barthes, 1970); en Filosofía (Foucault, 1966; Deleuze, 1988; Derrida, 1967), en Psicología y Epistemología Genética (Piaget, 1949 y 1970); en Semiótica (Greimas, 1966); etc. Jean Piaget fue sin dudas, el científico más importante en esta corriente que se propone encontrar relaciones firmes entre estructura, lenguaje, biología, pensamiento y realidad.

De todas las variantes planteadas del concepto de estructura, destacaremos la de grupo, descubierta por Evariste Galois (Galois, 1832). La trascendencia que se le asigna a esta estructura se fundamenta en primer lugar, en la posibilidad de ‘recorrer’ la estructura mediante una operación de composición y poder regresar al inicio del recorrido; y en segundo término, la posibilidad de alcanzar el mismo objetivo por caminos diferentes y sin que dicho camino modifique el punto de llegada.

Si bien esta estructura del grupo es coherente con los principios lógicos clásicos, se plantean en este trabajo, principios lógicos distintos como reglas alternativas de regulación interna y auto-organización y que constituyen en sí una lógica alternativa que permite ensamblar a una estructura una dinámica compleja.

Por otro lado, el manejo que se hace del grupo, permite constituir como unidad lógica, una Conexión de Galois; vale decir, el planteo de la oposición de dos elementos, a través de otra oposición. La oposición entre Sujeto (S) y Objeto (O) (la de tener o no tener una propiedad) no se hace en forma directa sino a través de otra oposición (conjunción/disyunción), lo que la asimila así al concepto de ‘negación mediada’.

ASPECTOS FILOSÓFICOS DE LO REAL
“Lo que se opone es concorde, y de los discordantes [se forma] la más bella armonía, y todo se engendra por la discordia”
Heráclito
“De los contrarios el que conduce al nacer se llama guerra (pólemos) y discordia, el que conduce a la aniquilación se llama concordia y paz”
Heráclito
“La única verdad es la realidad”
Aristóteles
“La verdad es la propiedad de ser real”
Zubiri

Desde que el hombre hizo manifiesta su existencia, lo hizo en una realidad que interpretó de diversas formas. La magia, el mito, el ritual, la leyenda, su alma, su pensamiento, su conducta, sus sentidos; en fin, el estar vivo, fue el artífice de algo que conectaba directamente su espíritu con el mundo natural y dotando a eso que se ‘sentía’ exterior, de una voluntad particular, proyectaba su deseo a lo objetivo desdibujando el límite que había con su subjetividad. Este fluir de lo subjetivo a lo objetivo imprime en toda su experiencia una dinámica continua que no se platea un detallado análisis, sino por el contrario, opera una captación íntegra de lo que acontece en sí mismo.

El abarcar lo real íntegramente sin plantearse distinciones hace presa al hombre de un espectro que pronto lo anuló, tornándose inmanejable aquella armonía entre lo alborozado y lo aterrador, de lo exterior en lo interior, de lo emotivo en lo sensible; sus propias ocupaciones (afines a su preocupación por sobrevivir), le hizo percibir fuerzas y tensiones extrañas que lo arrastraban y superaban perdiendo así, por lo menos en parte, un dominio que parecía asegurado. Surge la conciencia de su ignorancia e inventa formas de paliarla; en un principio lo intenta invocando la ‘protección’ de aquellas fuerzas que aunque desconocidas, le habían demostrado su supremacía; luego, y en salvaguarda de saberse un ‘algo’ individual que es dependiente no solo de lo que juzga como supremo, absoluto y misterioso sino de lo que lo rodea, esboza los prolegómenos de un intentar conocer y conocerse.
Ardua tarea constituyó esta aventura sin límites que aun hoy no termina.

En ese largo camino recorrido y en el que le queda aún por recorrer, surgieron, surgen y seguirán surgiendo intentos de explicación que le ayuden a paliar su ancestral ignorancia, no solo sobre su existencia sino también sobre su muerte y de la diacronía que esto implica.

Se ha progresado mucho: del mito a la religión, de la alquimia a la ciencia, del sentido natural de conocer el mundo a la filosofía; pero se ha perdido otro tanto. La cultura humana con su grado superlativo de desarrollo, ha logrado en gran medida, ‘embotar’ aquel sentido natural para conocer el mundo. En este aspecto, el animal quizás aventaje al hombre porque jamás se plantea su ignorancia y conoce de la muerte solo el mismo día que deja de existir; por tanto, no necesita de la religión, ni de la filosofía, ni de la ciencia.

Plantearse una definición de la R es querer recorrer una gran distancia, llevando a cuestas cada tramo del camino recorrido. Todos los planteos que el hombre se ha hecho, y se sigue haciendo, sobre su existencia y sobre el medio en que esta se da, son variados intentos de esconder lo que ignora. Como el origen común de todos estos planteos es el resabio de su sentido natural: ‘conocer para sobrevivir’, básicamente ninguno de ellos esta radicalmente equivocado, y ya que el parámetro de medida que utiliza para certificar su legitimidad: la verdad, surge del intento de ‘normalizar’ algo ignorado, habría que incluirlos a todos en una misma definición.

Aceptando lo dicho, cualquier postura que se adopte para abordar la R es absolutamente lícita, siempre que se guarde la coherencia necesaria para que las conclusiones provisorias a las que se arribe sean aplicables a cuanto integra un universo determinado; vale decir, en este sentido sean universales y constituyan así un intento de explicación.

3.1 FUNDAMENTO FILOSÓFICO DEL PAU

Quizás una de las maneras más simples de interpretar la R sea, como lo fue en los comienzos de la filosofía, el intento de poner límites, no en el sentido de atemperar una supuesta ‘confusión categorial’, sino en el de diferenciar entre lo que siempre está como indeterminado, exento de cualidad, difuso, continuo y en eterno movimiento y lo finito. Así, el mundo sensible se haría presente como un cúmulo de determinaciones (límites), como negación de lo continuo. Esta separación de ‘contrarios’, de lo ilimitado y lo que tiene límites, puede sustentarse en una ‘pareja de contrarios’ con soporte físico: desorden – orden.

Es posible entonces describir la R como compuesta por lo que ‘se ve’, lo sensible, lo que aparenta, lo finito, lo limitado, el orden; y lo oculto, lo ilimitado, lo difuso, el desorden. Lo anterior nada dice de lo que la R es. No explica nada. Solo define; o sea, se aproxima a un límite.

Un intento de explicación es per se algo dinámico y para explicar la R se debe dar cuenta de esto a través de sus signos de evolución.

El aspecto dinámico estaría representado por un movimiento cíclico de ‘cohesión’ y ‘disgregación’ de estos contrarios (orden y desorden): lo que separa a través de la unión de las diferencias entre ambos ‘polos’, constituyendo así la apariencia, los hechos; y lo que se une como una manifestación de la separación de similitudes entre los mismos (germen de las categorías), que constituye el generador de sentido de un hecho; lo oculto.

Podemos entonces caracterizar como integrantes de lo real cuatro elementos: desorden, orden, la unión de sus diferencias que llamaremos organización y la separación de sus similitudes que llamaremos desorganización. (Diagrama 1)¹



Diagrama 1

Así vista la R, queda planteada como una oposición ‘mediada’ por otra oposición. Esta estructura se puede concebir como formada por dos tríadas: por un lado, la constituida por orden y desorden mediados por la organización, la cual dejaría constancia de apariencia (lo finito) y que se desplegaría en los tres ejes ‘visibles’ de la R (ortogonales entre sí): el estructural (qué), el dinámico (cuándo) y el funcional (cómo). Por otro lado, la tríada formada por orden y desorden mediados por la desorganización, que constituiría lo ‘no visible’ de la R; aquello que se despliega en una dimensión superior (cuarta dimensión): lo trascendente (por qué) (ortogonal a los otros tres) (Diagrama 2)


Diagrama 2

El aspecto evolutivo de esta estructura se sustenta en su complejidad; vale decir, en la triple interrelación que liga a estos cuatro elementos: oposición, complementariedad y concurrencia o simultaneidad. Esta particular disposición estructural permite a esta tétrada funcionar como una unidad evolutiva (un verdadero sistema) ya que se adapta a los cambios continuos que surgen tanto en lo que lo rodea como en su seno, definiendo, de esta manera, un estado (o una tendencia al límite de desintegración absoluta), estableciendo un desequilibrio estable (estado estacionario) que cuando está próximo al límite, obliga a toda la estructura a ‘elegir’ entre dos alternativas (se bifurca): o le ‘roba’ complejidad al entorno y auto-produciéndose reorganiza su estructura pasando a un nivel de complejidad mayor (evolución), o desaparece por no poder adaptarse (desintegración).

A esta unidad dinámico-genésico-evolutiva la llamaremos PAU (Patrón Autónomo Universal) y la concebiremos como la ‘célula’ de lo real.

¹ La razón de utilizar diagramas para expresar aspectos filosóficos obedece a que la figura geométrica bidimensional no solo significa forma, sino relaciones. Las relaciones son de tipo lógico y tienen un carácter topológico. Las propiedades topológicas representan, en cierto sentido, las propiedades fundamentales de las estructuras espaciales. Se busca con un diagrama simplemente, otro modo de simbolizar la misma estructura básica.

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!

mayo 26, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 226)

Cuaderno X (páginas 1357 a 1362)

(Hoy interrumpimos circunstancialmente el análisis del trabajo de Escohotado, para presentar el segundo trabajo de Psicolingüística, realizado por pedido de la Titular de la Cátedra, con motivo de poderme evaluar en la materia, luego de haber cursado la segunda parte del ciclo lectivo. El tema exigido: "Comprensión Lingüística")

COMPRENSIÓN LINGÜÍSTICA

Para la realización de este trabajo se han elegido dos publicaciones sobre la comprensión del lenguaje que abarcan distintos aspectos; por un lado, el diálogo ‘cara a cara’¹, un tema poco abordado en la investigación. Por otro, cohesión y la coherencia como elementos facilitadores de la comprensión del texto escrito².
En la primera publicación, el abordaje se realiza básicamente desde los aspectos pragmáticos y cognitivos. A través del marco teórico planteado, las autoras, dan cuenta de los distintos modelos propuestos para analizar el fenómeno de la comprensión lingüística y tratan de mostrar que los modelos que vienen del área de la psicolingüística, abarcan fundamentalmente la comprensión del texto escrito y los de corte pragmático, atienden más a lo oral aunque, según lo manifiestan ellas, siendo poco claros a la hora de deslindar ambas modalidades. Se establece un nicho de investigación que es cubierto con el análisis y la propuesta de un modelo para tratar con una modalidad particular: la oralidad dialógica ‘cara a cara’.
Basándose en la ‘teoría de la mente’ de Leslie (1987) y en un enfoque más orientado a lo psicosocial, plantean un modelo que a mi juicio, nada aporta a lo ya dicho. Ensamblando lo psicolingüístico con lo sociolingüístico, se pretende destacar la importancia que tiene el contexto en el diálogo directo, no solo como un modelo mental (van Dijk³) sino también, como todo lo extralingüístico que según lo entienden las autoras, tiene mayor importancia, en lo que respecta a la significación del discurso directo, que lo propiamente lingüístico; rasgo que, por otro lado, ya había sido destacado (Halliday, 1987; LaPolla, 1998). El mecanismo central, el tipo de información, los procesos psicológicos y los niveles de representación planteados en el modelo, no constituyen una novedad ya que han sido tomados de distintos autores que vienen investigando estos temas desde hace por lo menos 30 años. La inclusión de algunos conceptos como los aportados por la teoría de la relevancia (Sperber y Wilson, 1994), y el traslado del enfoque a lo inter-subjetivo, más que a las representaciones internas o intra-subjetivas (Gardner, 1985); tampoco justifican la conclusión de un aporte en este sentido; pues la co-construcción del significado, en la relación social dialógica es algo planteado desde hace mucho tiempo y en distintas áreas (filosofía, sociología, antropología, lingüística, etc.); por tanto, este ‘nuevo modelo’, no es tal.
Refiriéndonos a la segunda publicación, diremos que es la mostración del funcionamiento de un modelo para demostrar la importancia, desde distintos puntos de vista, de la cohesión de las indicaciones textuales para obtener constructos representacionales coherentes.
La analogía con un rompecabezas que se utiliza para explicar la relación entre cohesión y coherencia no es muy feliz. Las piezas que ‘apenas’ se notan (que se supone representan al texto), no dan una idea clara de lo que representan las indicaciones textuales que son el fundamento de la cohesión y que por otro lado, no solo tienen que ver con la forma (como en el caso de las piezas) sino también con la función ya que describen eventos, y es la coherencia de estos últimos, lo que en realidad permitirían (aceptando las teorías vigentes), la construcción de representaciones mentales adecuadas a una determinada significación y que en definitiva, posibilitarían la comprensión de un texto.
No obstante lo anterior, se hace un buen planteo en lo que se refiere a lo que entendemos por cohesión y coherencia, fundamentando bien, la falta de consenso al respecto.
Se precisa claramente cada uno de los términos, según los entiende el autor: “La cohesión es la consistencia de los elementos en el texto; la coherencia es la consistencia de los elementos en la representación en la mente de quien comprende”; y aunque se relativiza la importancia de la cohesión, queda claro que cohesión y coherencia interactúan entre sí, en este proceso que significa la comprensión.

El modelo de van Dijk y Kintsch (1983) es tomado como base para caracterizar el procesamiento del discurso y sugerir el mecanismo de formación de las representaciones mentales. Por otro lado, han servido como guía en la caracterización de los distintos tipos de coherencia, los trabajos de Givón.

Es bien caracterizada la guía tanto de la cohesión, como de la coherencia, a través del vocabulario y de la gramática y muy bien ejemplificadas las distintas tipologías.

Finalmente, se muestran aplicaciones tanto en investigaciones psicolingüísticas basadas en la medición del tiempo de lectura y seguimiento visual, como en la aplicación de un modelo computacional (rama de la lingüística en la que el autor muestra tener amplia experiencia) para simular y así estudiar, el proceso de comprensión del discurso. Se debe destacar que en la descripción somera que se hace del modelo computacional, queda claro para el experto en computación de la Inteligencia Artificial que se ha utilizado herramientas de avanzada, en la elaboración de las estrategias lógicas que conducen al modelo computacional; como por ejemplo, cuando dice: “Usando álgebra de matrices, el modelo aplica la estrategia de la supervivencia del más apto a la red de proposiciones” deja claro que lo que está utilizando son Algoritmos Genéticos que constituyen la técnica más eficiente que se conoce hasta hoy para hacer ‘búsquedas’ del ‘camino más corto’ en una red de posibilidades tan frondosa como la que hay armar para este tipo de análisis. Este trabajo realmente es un aporte importante por dos razones: por un lado da pautas de cómo se puede probar si los modelos tomados como guía, explican realmente, si bien no los procesos que subyacen a la comprensión, si los elementos a tener en cuenta para mejorarla; y por otro lado, propone un método psicolingüístico para medir la dificultad de un texto a la hora de su comprensión en donde, dice, que dicha dificultad debería medirse en términos de su cohesión y coherencia, más que a través de aspectos superficiales, como son: la longitud de palabras y oraciones usadas en las fórmulas de lecturabilidad. Para reforzar esta última propuesta, presenta una herramienta computacional: el Coh-Metrix, que es capaz de analizar textos en más de 236 tipos de relaciones cohesivas, y hacer medidas de lengua, texto y lecturabilidad. Se puede realizar con este programa, el análisis y prueba de una gran variedad de rasgos tanto en texto oral como escrito y teniendo en cuenta aún factores fisiológicos como por ejemplo, el movimiento de los ojos. Además estos rasgos cubren desde el nivel de palabra hasta el de discurso.

El aporte que se hace tiene un alcance interdisciplinario ya que permite apoyar investigaciones en psicolingüística, lingüística computacional, lingüísticas de corpus y reforzar los estudios literarios que investigan cómo la cohesión afecta la coherencia.

CONCLUSIONES

El analizar estos trabajos sobre distintos aspectos de la comprensión lingüística, motivó para que revisara este amplio campo de la psicolingüística, por lo menos, en sus hitos más trascendentes.

Me queda muy claro el enorme esfuerzo que ha demandado y demanda, el estudio de la significación como sustento de la comprensión de nuestro lenguaje.

El avance logrado es importante y está mucho más allá de lo que suponía; sobre todo en el área de la lingüística computacional, como apoyo imprescindible a la psicolingüística.

Más allá de que no comparta los modelos cognitivos en los que se basa toda la elaboración de la comprensión lingüística, ni de cómo es que todo lo que vemos o escuchamos pasa a formar parte de nuestras estructuras mentales, es obvio, luego de revisar buena parte de la literatura especializada, que este enfoque ha servido y mucho, para entender qué cosas sirven para mejorar la comprensión del lenguaje.

Tengo la impresión que la mayoría de los autores relevantes, padecen de un exceso de confianza en los procesos descritos (en su mayoría basados en el paradigma computacional) y les hace perder de vista que el hecho de haber descubierto, tras arduo trabajo, cuáles son los factores que inciden en la comprensión del texto oral o escrito y haber edificado modelos de muy buen desempeño en la lingüística aplicada, no significa que se han descubierto los procesos que posibilitan tal comprensión. Por tanto, la utilidad de los estudios psicolingüísticos no puede cuestionarse bajo ningún punto de vista salvo, si se pretende utilizarlos para explicar cómo funciona la mente y cómo el lenguaje puede estructurarla. Esta última salvedad tiene sustento en un solo y fundamental detalle: la subjetividad de quien adquiere, comprende y produce el lenguaje no es tenida en cuenta, como no sea para señalar al poseedor de determinadas ‘construcciones internas’ estructuradas en un supuesto lenguaje mental universal. Comparto la homogeneidad de la estructuración psíquica (y no mental, por su ambigüedad) pero en ningún caso creo que ese ‘lenguaje interno’ tenga algo que ver con el mentalese de Fodor (1975) o de Pinker (1994), ni que esté estructurado en sentencias del lenguaje natural como sugería Sapir (1921); y mucho menos, que sea una gramática universal como la de Chomsky (1962).

Desde mi punto de vista, la comprensión del lenguaje podría ser explicada en parte, si se la enfocara desde la subjetividad y desde la realidad que connota el sujeto parlante, desde su psiquis y su biología; como así también, la sociedad en que está inmerso y la cultura que lo apaña ya que el lenguaje, según yo lo veo, es un emergente psico-bio-socio-cultural.

¹ Crespo, N.; Manghi, D. “Propiedades cognitivas e intersubjetivas de la comprensión del lenguaje oral: Posibles elementos para un modelo”. Revista Signos 2005, 38(59), 269-285.
²  Louwerse, M. “Un modelo conciso de cohesión en el texto y coherencia en la comprensión”.
Revista Signos 2004, 37(56), 41-58.
³  ALED, Revista latinoamericana de estudios del discurso 1(1), 2001, pp. 69-81.


Dante Salatino
Mendoza, 16/05/2007

BIBLIOGRAFÍA

Belinchón, M. et al. (1992). “Psicología del lenguaje. Investigación y teoría”. Editorial Trotta, Madrid 1996.
Cubo, L. et all (2005). “Leo pero no comprendo. Estrategias de comprensión lectora”. Editorial Comunicarte, Córdoba 2005.
Leslie, A. “Pretense and Representation: The Origins of ‘Theory of Mind’. Psychological Review, 1987, 94(4), 412-426.
van Dijk, T. “Algunos principios de una teoría del contexto”. ALED, Revista latinoamericana de estudios del discurso 1(1), 2001, pp. 69-81.
van Dijk, T. “La ciencia del texto”. Editorial Paidós, México 1978.
van Dijk, T. (1980). “Estructuras y Funciones del discurso. Una introducción interdisciplinaria a la lingüística del texto y a los estudios del discurso”. Editorial Siglo XXI, México 1996.

¡Nos encontramos mañana!

mayo 25, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 225)

Cuaderno X (páginas 1351 a 1356)

(Continuamos con Escohotado y con Aristóteles, del que veremos, muy brevemente, su obra "Acerca del alma")

¡El pasaje que viene es sublime! Hace una descripción majestuosa de nuestras especies.

Las sustancias primeras observan una gradación en su theos (por una tradición mitológica estas sustancias eran consideradas Dioses) o divinidad, de acuerdo con la proporción de materia y forma (lease S y O) en ellas vigente. Si bien no hay - en acto - o 'actualmente' una materia desprovista por completo de forma {nosotros también lo planteamos como algo absolutamente teórico} (un perfecto apéiron o 'caos'), si hay una forma sin materia o con un mínimo de materia, que para Aristóteles, constituye la sustancia más noble y evidente a la vez. (esta forma sin materia es la inteligencia (nous)) {la psiquis para nosotros} que atraviesa el mundo de parte a parte. La cosas {los seres vivos} llevan la inteligencia {viviente} dentro, pero su sutileza hace imposible retenerla en envoltura material alguna.

Veamos nuestro esquema (que elaboramos hace ... no sé cuanto tiempo; pero seguro, mucho tiempo antes de leer a Aristóteles):

Referencias: S = sujeto - O = objeto - A = animal
F = fanerhomo (androide) - H = hombre

Para nosotros, S es la forma y O la materia. En la justa medida (50%/50%) está H: el hombre como especie. Desde H (sujeto) parte el aspecto psíquico (psiquis, que se va completando a medida que se evoluciona desde sujeto a individuo; esto es, desde lo puramente biológico hasta lo social, pasando por lo psíquico propiamente dicho) hacia la forma (S) y hacia la materia (O). En 50% H y 50% S se encuentran los animales (A). Tendiendo hacia H = 0%, los demás seres vivos. En 50% H y 50% O se encuentran los fanerhomos (F = ⊚). Tendiendo hacia H = 0% están los demás engendros artificiales.

En nuestro caso, la forma pura (S = 100%; O = 0%) no es el nous (eso es de Anaxágoras) (inteligencia) como en Aristóteles, sino la vida como concepto abstracto. (O = 100%; S = 0%): representa a los objetos inertes (sin vida propia). Compuesto todo el esquema, tenemos: el animal (A): (50% de vida; 50% de psiquis); el hombre (H): (100% de psiquis; 50% de vida; 50% de materia); y el fanerhomo (F): (50% de psiquis; 50% de materia). En los extremos están S = 100% de vida, y O = 100% de materia. ¡Hemos definido, así, todo cuanto existe en la realidad!

Pura información, inteligencia pensándose en lo inteligible o, más simplemente, bios theoretikos (vida contemplativa). Es despersonalizada por completo esa sustancia {el pensamiento} que 'muere' del modo más perfecto: desde adentro (la quintaesencia [En la Edad Media, la quintaesencia (en latín = quinta essentia) era un elemento hipotético, también denominado éter. Se le consideraba un hipotético quinto elemento o "quinta esencia" de la naturaleza, junto a los cuatro elementos clásicos: tierra, agua, fuego y aire. En una cosmología no estándar es equivalente a la curvatura del espacio-tiempo de la relatividad general de Einstein.][en Lógica Transcursiva equivale al elemento oculto, la libido o el motor de la psiquis; además, aquí no constituye el quinto elemento, sino el cuarto. Los otros tres son: S, O y V; vale decir, sujeto, objeto y el cambio o transformación aparente que los relaciona. El cuarto elemento es un cambio o transformación oculta])

Lo mismo que el nous de Anaxágoras, no es un creador, sino un foco de discernimiento que precisa y delimita. {¡Hermosa definición de nuestra psiquis!}

{Nosotros desubjetivamos la vida como tal. La tomamos solo como fundamento de todo ser vivo; sobre lo que se soportan (aquí entra a jugar la definición de sujeto de Aristóteles) y por tanto, como 'concepto', carece de psiquis.

El hombre no es, según nuestro esquema, psiquis pura, sino, como lo manifestamos en la definición anterior, se dan en él, el mayor grado de discernimiento (de precisión y delimitación) de toda la escala biológica y engendros artificiales.


El esquema anterior plantea, como eje, la psiquis (H) que, por un lado se relaciona con la vida (izquierda), y por otro con la materia (derecha). Lo cual muestra que los engendros artificiales, aunque pueden tener psiquis, carecen de vida.

Para Aristóteles, esta sustancia intelectual {para nosotros psiquis} carece de influencia subjetiva en el curso de las cosas. Es concepto (no voluntad), sencillamente 'informa', como coronamiento de un universo real, que se autoregula y que en su autarquía (en su 'ser en sí) constituye una finalidad inconsciente y espontánea.

Dimensión de las formas materializadas, la physis, constituye un innato impulso al movimiento; siempre hubo y siempre habrá movimiento. El movimiento constituye una realización de lo movido, el 'acto' de lo que es en potencia. Acto = energeia (en: "en" ergon = "obra", "operación"). Potencia = dynamis. Para dar respuesta de que el movimiento es cumplimiento, Aristóteles, deja clara la idea evolutiva. "De modo general es visible que lo engendrado es imperfecto y se encamina hacia su principio; por consiguiente, lo último según la generación, ha de ser lo primero, según la naturaleza (physis)". {podemos decir, entonces, que la esencia es el fundamento del cambio}. Hay un movimiento circular que es idéntico al reposo, por se continuo y eterno.

Lo que así se mueve, 'reposa cambiando' (Heráclito) y 'cambia reposando' {Salatino} {Definición esta, del estado estacionario que caracteriza a todo lo vivo y que fundamenta su evolución}

Solo el pensamiento objetivo (nous) tiene el estatuto de 'motor inmóvil'; {aquí no coincido; este desequilibrio estable es patrimonio de todo lo vivo [por otro lado, pensamiento objetivo es sinónimo de pensamiento lógico, algo que, como ya se discutió, no existe]} cualquier otro movimiento es o bien natural {oculto} o bien forzado {evidente}, y en ambos casos se observa la 'mediación' de la materia por la forma, y de la forma por la materia. {esto no quiere decir otra cosa que:

V = Movimiento forzado (evidente) (falta en la figura)}

La potencia 'aspira' al acto, tal como la materia 'espera' la forma. Pero la interpenetración de una por la otra solo se realiza con esfuerzo. Debido a la resistencia de la materia a aceptar la forma, el cosmos {la realidad} solo puede elevarse {evolucionar} despacio y gradualmente desde las existencias inferiores {menos complejas} a las superiores {más complejas}



Apuntes de "Acerca del alma" - Aristóteles (Introducción de T. Calvo Martínez - Biblioteca Clásica Gredos, 14 - 1988)
[Lo esencial sobre Psicología, en Aristóteles, aparece en "De Anima", aunque en realidad está diseminada, como tema, en toda su obra, excepto en el Organon, en donde el mismo establece taxativamente, que la Lógica no tiene nada que ver con la Psicología]

Introducción: El alma para Aristóteles (o psyché) es la explicación del fenómeno de la vida. Por tanto, este tratado no es sion un tratado acerca de los vivientes, acerca de los seres naturales dotados de vida. Interpreta el dualismo tradicional cuerpo-alma a través de sus propios esquemas conceptuales de entidad/accidentes, materia/forma, potencia/acto.

Se contraponen a este enfoque, básicamente, las circunstancias históricas, las connotaciones religiosas ligadas a la idea de alma y el cartesianismo: al afirmar la autonomía e incomunicación entre las sustancia pensante (alma) y extensa (cuerpo). El alma así, queda totalmente desvinculada del cuerpo, y la vida se interpreta desde una perspectiva mecanicista. Se abandona la relación que, tradicionalmente habían tenido alma y vida.

Sobre las cosas, señala Aristóteles, que no es posible formular afirmaciones de muy distinto rango y condición: cabe, por ejemplo, decir que son, pero también: dónde, cuándo, de qué tamaño, cómo son. Se nos dice, entre todas estas posibilidades de hablar acerca de la realidad, la primera y original (protón) sería aquella que se articulara conforme al esquema lógico-lingüístico. [algo con lo que discrepo totalmente, pues Aristóteles no fue quien relacionó la lógica y la gramática con el pensar, y por tanto, con la psiquis o lo mental. Esta es una generalización antojadiza y cómoda que se hizo mucho después] ¿Qué es esto? Es obvio y trivial que, en cada caso, la respuesta concreta dependerá del tipo de realidad a que se apunte con tal pregunta, pero es importante señalar que en cualquier caso, las distintas respuestas habrán de tener una estructura idéntica. {si por estructura entendemos 'interrelaciones', entonces, esta respuesta es la realidad}

Esta contestación podrá, luego, ser determinada agregando distintas determinaciones o afecciones (accidentes) de esa entidad concreta. Afecciones o accidentes cuyo sujeto (hypokeimenon) es la entidad en un doble sentido: como sujeto físico de inherencia (ningún accidente tiene existencia ni puede darse separado de la entidad), y como sujeto lógico de predicción (los accidentes no se dicen sin la entidad). [se olvidó del sujeto más importante: el sujeto psíquico que es el único que importa a los fines de definir la realidad subjetiva. Además le falta el sujeto social o individuo (sujeto en vida de relación). El sujeto lógico, que lo podríamos asimilar al sujeto gramatical, no existe. El sujeto físico es el sujeto biológico, o sujeto sin más]

Ousía (entidad) es, por tanto, aquello que realiza la doble y coordinada función de ser sustrato físico de determinaciones y sujeto lógico o referente último de nuestro lenguaje, acerca de la realidad. [¿cabe alguna duda de cuál es la orientación que el autor le da a la obra de Aristóteles?]

Aristóteles establece como rasgos fundamentales de la entidad (ousía), el ser, algo individualizado, separado, es decir, algo determinado. Así regresamos al punto de partida, cerrando el círculo a partir del cual se origina la teoría aristotélica de la entidad: el discurso esencial se origina en la pregunta: ¿Qué es esto?; aquello a lo que la pregunta se refiere ha de ser un 'esto'; o sea, una entidad primera, individual. El sujeto y referente último del discurso ha de ser algo determinado, y la materia es indeterminada. ¿Qué hace que la materia salga de su indeterminación y se transforme en algo determinado?; evidentemente, la forma. {en nuestro caso: el sujeto (S)}

El S que se busca en el ámbito de las realidades naturales será: la materia {O} determinada, por la forma {S}, y el compuesto {V} hilemórfico.

Tres son los tipos de realidad o aspectos de lo real a los que cabe denominar ousía: la materia, la forma y el compuesto. En palabras de Aristóteles: "Solemos decir que uno de los géneros de los entes es la entidad, y que esta puede ser entendida, en primer lugar, como materia - aquello que de por sí no es algo determinado -, en segundo lugar, como estructura y forma en virtud de la cual puede decirse ya de la materia que es algo determinado, y en tercer lugar, como el compuesto de una y otra." {¡Maravillosa coincidencia con lo superficial de nuestro PAU:

Le falta lo profundo (⊽) para completarse; o sea, lo que le da vida a este complejo. La esencia que da origen a parte de la psyché}

La esencia, en Aristóteles, expresa que hay esencia, no solo en las entidades, sino también en los accidentes. {es decir, en el esquema (estructura) adjunto}
"La esencia es el contenido de la definición." {de-fin-ir: en busca del límite}

¿Qué parte de lo definido recoge el enunciado de la definición? Aristóteles considera que la definición no ha de incluir las partes materiales del compuesto, sino las partes de la forma específica, las partes de lo que Aristóteles denomina e îdos.

Es interesante considerar el significado de e îdos ya que, habitualmente, se traduce con la palabra latina 'forma'; pero forma, también es la traducción del término griego morphé. Ahora, ¡e îdos y morphé no son sinónimos! En el contexto en que estamos, la diferencia entre estos dos términos es la que existe entre la estructura de un organismo viviente, y las funciones o actividades vitales que ese organismo realiza {¡brillante!} Así, e îdos es el conjunto de funciones que corresponden a una entidad natural. {por tanto, morphé es nuestro qué, mientras que e îdos nuestro cómo} El conjunto de tales funciones constituye la esencia de la entidad natal y por tanto, constituye también el contenido de su definición. {En nuestro caso, esto requiere algunas precisiones, pues, Aristóteles se queda, de esta manera, en nuestro plano superficial. Para nosotros, esencia no solo es la función, ya que consideramos que ésta no es suficiente para 'definir' un sistema (llevarlo al límite); falta el aspecto profundo, aquel que nos diga a qué categoría [aquí, categoría es la categoría transcursiva, y no la kantiana, ni la aristotélica] pertenece la entidad considerada. Este detalle que permite que, verdaderamente, se cierre el 'ciclo' propuesto por Aristóteles, y que le permite, a esta estructura, evolucionar como sistema, mediante la reorganización autopoiética (⊽); es a lo que nosotros le llamamos 'esencia'. El motor del funcionamiento cíclico que integran el qué, el cómo y el cuándo. [a través del porqué]}

El e îdos, el conjunto de funciones que corresponden a una entidad natural, aparece como causa de la entidad natural misma. No es una causa exterior: la causalidad de la forma específica es inmanente (se trata de una concepción dialéctica, circular, de la causalidad en cuanto que la función produce la estructura - las actividades vitales mismas crean y segregan los distintos órganos - y la estructura, a su vez, a la función, si bien la prioridad es de esta última, el e îdos. En tanto que, causa inmanente, Aristóteles denomina 'entidad' (ousía) a la forma específica, en otro sentido, se denomina ousía a aquello que es causa inmanente del ser de cuantas cosas no se predican de un S; por ejemplo, el alma de un animal. Por último, el e îdos o forma específica, no solo es la esencia y la causa inmanente de la entidad natural, sino también, su causa final o fin. [se debe tener en cuenta que alma, en Aristóteles, viene de ánima; esto es, de todo aquello 'animado', es decir, que tiene vida]

Solo se contesta a la pregunta: ¿Por qué estos elementos son un hombre?, cuando son considerados desde el punto de vista de la función a que están destinados y sirven; la actividad del ser humano que constituye su razón de ser, su finalidad; la forma específica, como finalidad inmanente, es decir como télos, como entelequia, acto o actividad que es un fin en sí mismo.

Resumiendo: e îdos o forma específica es: a) esencia, b) causa inmanente, y c) causa final (fin).

[Puede parecer curioso, pero e îdos en griego, también significa IDEA (Según Platón, todas las cosas del mundo material han sido creadas a partir de unas formas, moldes, arquetipos o paradigmas que denomina Ideas), y en nuestro caso, a partir de estas ideas, que representan la estructura psíquica, se construye lo que yo llamo: memoria operativa, y que no es otra cosa que lo que mueve a la acción hecha hábito, es decir, una acción específica, que no deja de ser una 'forma específica']

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!