¡Con luz propia! Ahora la galería también posee sus enigmáticos y definitivos libros, la barandilla que resguarda, sin hacerlo, el pozo central, causa de los suicidios cada año más frecuentes, y dos hermosas lámparas que en esta ocasión, y solo por ser una presentación informal, iluminan un poco más que lo que dice el relato. Finalmente, en un despliegue descomunal, mostramos, aunque sin precisar detalles constructivos (los que están reservados solo para el constructor y para el dueño del relato), una vista panorámica con el único fin de que ustedes imaginen lo que sería caminar por esos pasillos buscando el catálogo de los catálogos, o tratando de encontrar una explicación del origen de la Biblioteca o del tiempo; o solo confirmar que, aunque la humanidad desaparezca, la Biblioteca perdurará iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta. Aquí termina esta resumida exposición de algunas de las intimidade...