marzo 14, 2015

El padre de la relatividad

Un día como hoy, pero de 1879, nacía en Ulm (Alemania) Albert Einstein, el físico que le cambió la cara a la ciencia, cuando en 1905 publicara en la revista "Annalen der Physik" los cuatro trabajos que fundamentaron su teoría. Por uno de ellos (la explicación del fenómeno fotoeléctrico) recibió en 1921 el Premio Nobel de Física. Este artículo sobre la teoría de los cuantos de luz, constituyó, con el tiempo, uno de los pilares básicos de la mecánica cuántica.

El tercer artículo publicado en este "Annus Mirabilis", se refería a la electrodinámica de los cuerpos en movimiento; puntapié inicial de la teoría de la relatividad especial que analiza el movimiento de los cuerpos y el electromagnetismo en ausencia de la fuerza de gravedad.

La teoría recibió el nombre de "teoría especial o restringida de la relatividad", para distinguirla de la teoría de la relatividad general, que Einstein presentó en 1915 y en donde cambia el concepto newtoniano de fuerza de gravedad al relacionarla con la aceleración y no con una acción a distancia como la describía Newton. Cabe destacar que tanto la relatividad restringida como la general, fueron obtenidas a partir de rigurosos razonamientos matemáticos y no en base a una actividad experimental. Cuando sus detractores le preguntaban a Einstein dónde estaba su laboratorio de física en donde había descubierto todo lo que presentaba, él siempre decía lo mismo: "todo mi laboratorio está entre esa pizarra y esta tiza". Si bien, fue duramente criticado por esta actitud desenfadada ante lo experimental, eso no fue óbice para que alcanzara enorme notoriedad mundial, a partir del momento en que se comenzaron a verificar cada una de sus propuestas.

Su tremenda popularidad no impidió que cosechara una legión de detractores en la comunidad científica, los que no podían concebir que la física no tuviera un sistema de referencia absoluto. Tal vez una de las controversias más notorias fue la que mantuvo con el filósofo francés Henry Bergson, por el tema de la simultaneidad, que como todos saben, Einstein consideraba como relativa. Sin ningún rodeo y haciendo uso de su habitual osadía, en una reunión realizada por la Sociedad de Filosofía francesa, que amablemente lo había invitado a disertar sobre su teoría, dijo: "El tiempo de los filósofos no existe". Bergson, que según sus declaraciones previas a la reunión, había ido solo a escuchar, no pudo evitar contestarle a Einstein por esta sentencia que consideró como una ofensa personal, ya que él había escrito sobre la "Duración" a la que basaba en la simultaneidad absoluta. Esta disputa que se prolongó por años, propició que Bergson escribiera un libro: "Duración y simultaneidad: a propósito de la teoría de Einstein", en donde delineó con argumentos más que einstenianos una respuesta.