mayo 19, 2015

Solitario

Siento que camino y sin embargo no escucho mis pasos.
Siento que me hablas y sin embargo no te veo.
Percibo la luz de la luna y sin embargo no a mi sombra.
Nadie me sigue, y no voy en busca de nadie.

Me gana la ansiedad de lo infinito y de lo desconocido.
Me señala la desesperanza y me asedia tu recuerdo.
Persiguiendo el desconsuelo me hundo en la noche.
Solo me acompaña mi soledad.

Nada quedó de la luz que irradiabas cuando te conocí.
La frescura de tu sonrisa se esfumó entre mis pensamientos.
Tus ojos claros me negaron una vez más su mensaje.
Tus manos, nunca más me regalaron su húmeda pasión.

La lluvia ya no te trae en el aire, desde donde estés.
La brisa ni se acuerda de tu pelo alborotado y suave.
Tus caléndulas recuperaron sus pétalos, porque ya no me quieres.
Mis golondrinas ya no migran en busca de tu calor.

Qué poco duró ese amor que se decía eterno.
Qué tenue y sutil la diferencia entre lo propio y lo ajeno.
Me parece lejana y extraña tu sonrisa y tu voz.
Si hasta los amaneceres se hacen perezosos sin tu presencia.

¿Consuelo? No hay consuelo si no te tengo a mi lado.
¿Esperanza? No hay esperanza si tus palabras están distantes.
¿Resignación? No hay resignación para un corazón transido.
¡Soy nuevamente un solitario! Alguien que dejó de serlo solo cuando te conocí.