octubre 12, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 365)

Cuaderno XV (páginas 2195 a 2201)

(Para este último capítulo he reservado un trabajo que habla sobre el tiempo; paradójicamente, no he respetado la cronología, pues tendría que haberlo tratado dos capítulos antes, pero lo guardé para el final porque, tal vez o por lo menos así yo lo siento, es lo mejor que he escrito en los últimos 10 años. El motivo de esa sensación surge, supongo, porque bastaron una pocas páginas que fluyeron en un instante, para expresar lo que mi cuerpo y mi psiquis aprendieron, conocieron, entendieron, interpretaron y comprendieron durante 65 años, para poder así, explicarle a usted qué es para mí el tiempo. Espero que el lector comparta esa sensación)

UN PLIEGUE EN EL TIEMPO

Todo lo visto hasta aquí sobre la estructura y la función psíquicas no tendría ningún sentido, a pesar de estar fundado en sólidas investigaciones neurobiológicas, si no damos cuenta detallada del verdadero motor psíquico: el tiempo. En el depurado manejo que la psiquis hace del tiempo está la clave para comprender su funcionamiento normal y patológico.

Hablar sobre el tiempo es, cuanto menos, complejo dada su intangibilidad, la misma que caracteriza a todo lo psíquico.

Para abordar el tema de una manera amena y simple de comprender, vamos a invocar, de una forma un tanto impertinente, a los dioses griegos que tenían el dominio temporal absoluto. Estos dioses son: Krónos (χρόνος), Aión (Αἰών), y Kairós (καιρός).

El invocar estos dioses nos enfrenta, nada más ni nada menos, con la vida y la supervivencia, pero también con la muerte; las dos antípodas temporales que debe encarar todo ser vivo.

No vamos a hablar, sin embargo, de la inconcebible reducción que comporta el tiempo absoluto (vacío) de la física newtoniana; solo adherimos, sutilmente, al espacio-tiempo einsteiniano de la relatividad especial, para explicar la existencia inequívoca de una simultaneidad relativa.

- Krónos: es el dios que ocupa el lugar del padre ancestral (Urano [Urano (Οὐρανός = cielo) es el dios primordial representante del cielo, que era hijo y esposo de Gea, la Madre Tierra]) por ser quien posibilitó la génesis de todo lo existente, al castrar al padre, y derramar así su simiente sobre la Madre Tierra. Para evitar que se cumpliera la profecía de que uno de sus hijos se sublevaría contra él, termina devorando toda su descendencia. De esta manera, Krónos, se convierte en el dios de la muerte de todo lo finito, para poder él, seguir siendo infinito. Es el dios del eterno nacer y perecer; el representante del tiempo que hay entre la vida y la muerte. Es el tiempo del movimiento aparente (paradigma de lo estático y lo discreto), del antes y del después; el tiempo lineal e irreversible del reloj, en fin, es el tiempo de la creencia, del eterno y esclavizante presente.

- Aión: es el dios eterno por naturaleza propia, el que sin generar nada ni moverse (en apariencia), da sustento a todo lo viviente o a todo lo que se mueve por propia decisión. Aión es el dios de la vida. En su figura se lo representa rodeado por una serpiente que se muerde la cola, el símbolo incuestionable de su eterno retorno.

Dueño de un pasado-futuro (pretérito futuro [Lo que fue, será. Se tiene una respuesta antes que el futuro se haga presente. Este futuro no es un ‘futurible’, es decir, no es un futuro condicionado en causa y efecto, sino solo en la causa, por algo que ocurrió con anterioridad. Podríamos de alguna manera asemejarlo a un ‘futurable’, por ser similar al futuro deseable de Jouvenel (1967) y digo similar porque aquí, a diferencia de lo propuesto por este autor francés, el deseo no se origina necesariamente en un cuestionamiento de la situación presente, cuyo origen está en lo que se aprendió en el pasado, sino que por haberse originado y satisfecho en el pasado, determina el futuro. Si algo no fuera lo que fue, seguramente no es lo que parece ser. Esto no es hacer ‘prospectiva’ o imaginar un futuro, es predecir el futuro para dar cumplimiento a un solo deseo: seguir vivo. No debe confundirse con el tiempo de verbo futuro anterior que describe una acción que va a desarrollarse en el futuro, pero que ya quedó completamente definida en el pasado, es decir, que indica una anterioridad de la acción. En el pretérito futuro nada se dice de la acción en sí, solo del ubérrimo pasado, además no es un tiempo verbal. ¡Es un tiempo vital!]) independiente del presente.

Es el tiempo de la duración (la evolución vital de Bergson, 1889) y del deseo. Lo conoceremos aquí como el tiempo interno o psíquico, ese cuya naturaleza es continua.

- Kairós: a este dios, los griegos lo representaban como un joven bello con los pies alados y una ‘balanza desequilibrada’ en la mano izquierda. Estos elementos figurativos ya nos dicen de las características distintivas de este tiempo. Es el tiempo de la oportunidad, el único artífice, según los griegos, de la belleza. Es un tiempo veloz (alas en los pies), o mejor, instantáneo, de duración ‘0’ a los ojos de Krónos. Es el tiempo que conecta los otros dos tiempos que confrontan en franca oposición, pero asegurándose de que siempre prevalezca el desequilibrio estable en favor de la vida (balanza desequilibrada) y en desmedro del tiempo de la muerte. De esta manera no se lo puede ‘deducir’ como el término medio entre los dos contrarios.

Si Kairós no existiera, solo podríamos nacer y morir. Dado que no pertenecemos enteramente a ninguna de las dos eternidades (ni a la vida ni a la muerte), necesitamos de un intermediario que nos represente para poder trascender. En realidad, éste es el tiempo que nos pertenece por derecho propio; éste es el pliegue del tiempo, en donde podemos distinguir el tiempo de la supervivencia (biológico y discreto), del tiempo de la vida (psíquico y contínuo).

Es el dios que aparece como un rayo, como la inspiración que nos traslada a otra dimensión (4a dimensión o psíquica). Es el tiempo que nos arrebata de las manos de Krónos, y nos sitúa en las de Aión, violentando la normalizada linealidad del tiempo de la muerte, para que todo cambie en lo profundo, pero para que en la superficie todo siga igual.

Para la apariencia, Kairós es un instante ‘vacío’ de Krónos; único e irrepetible que no encarna el presente en su totalidad, ya que siempre que está por llegar ya se ha ido [la tan fina como inasible línea que invocara Agustín de Tagaste como separación del pasado y el futuro]. Es el tiempo del ahora, del acontecimiento, de los hechos, de la percepción, de la observación. Krónos no es quien nos cuenta la historia, sino Kairós; ese que desde su ‘pliegue’ da la pauta a Krónos, pues introduce el tiempo de la vida en el tiempo de la muerte, pone al descubierto la verdad, nuestra verdad; es ese instante que sin serlo, sostiene los acontecimientos o los hechos que marcan el tiempo de la apariencia.

Por todo lo dicho, Kairós es el tiempo intermediario de la necesidad que separa la vida de la muerte, y de la oportunidad de satisfacción que relaciona un deseo con una creencia o aquella alforja en donde vamos acumulando a lo largo de nuestras vidas, todas las verdades que podemos capitalizar y que dan sentido a nuestra realidad subjetiva.


TOPOLOGÍA ONTOLÓGICA DEL TIEMPO
Referencias: - - - - - - = pliegue - S = sujeto - O = objeto - V = cambio aparente - 𝛁 = cambio oculto

La figura anterior nos muestra la disposición relacional definitiva de los tiempos considerados, a la vez que nos es útil para percatarnos de que el ‘corazón’ de sus relaciones constituye un PAU (patrón autónomo universal), es decir, que tiene la misma lógica que el lenguaje universal, y esto es así porque estos tiempos relacionan las cuatro dimensiones que hemos establecido como caracterizadoras de la realidad subjetiva, a saber: 1ªD) qué, lo estructural y perecedero, controlada por Krónos; 2ªD) cómo, lo funcional y eternamente cambiante, controlada por Aión; 3ªD) cuándo, la oportunidad, manejada por Kairós; y 4ªD) porqué, el cambio de dimensión posibilitado a través del ‘pliegue’.

A su vez cada tiempo, individualmente, cumple con la misma disposición dimensional:

Krónos: (qué) = muerte - (cómo) = creencia - (cuándo) = eterno presente
Aión: (qué) = vida - (cómo) = deseo - (cuándo) = pasado-presente-futuro
Kairós: (qué) = necesidad - (cómo) = satisfacción - (cuándo) = ahora

El porqué los involucra, dinámica y heterárquicamente (simultáneamente) a todos.

Final de estos gratos encuentros. ¡Gracias por acompañarme a lo largo de todo un año!