octubre 13, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Prólogo)

Esta historia tiene día y hora de finalización; aunque por partida doble: 10/08/2013 - 11 hs., fecha en que se terminan las 2201 páginas que sirvieron de guía para este paseo por un proyecto que llegó a buen puerto luego de más de 10 años de grandes esfuerzos, y hoy - 9 hs. que es cuando terminaré de escribir estas pocas líneas de cierre y despedida, luego de un año entero de estar en contacto con ustedes y haber gozado de su beneplácito.

Hoy termina una historia que fue real, si bien, y me cito:
"Se debe tener en cuenta que la narración constituye la expresión de un pensamiento producto de un proceso de comprensión, y como tal, permite ‘construir’ una historia o esa estructura temporalizada que es abordada desde la simultaneidad psico-bio-socio-cultural, propia del hombre. Dadas estas características tan particulares de lo narrativo, es que no existen historias ‘reales’, sino solo ‘ficciones’. Esto último que puede resultar chocante y hasta grotesco, se funda en que nadie puede transmitir su experiencia individual; en el mejor de los casos, puedo generar en mi interlocutor, un estado afectivo similar para favorecer un ambiente empático, pero nada más. Tal vez se me podrá achacar un alto grado de necedad, por desconocer las tan comunes historias basadas en ‘hechos reales’, que reproducen a veces pulcramente lo sucedido. Por supuesto que estas historias existen, pero dado que necesariamente deben ser escritas o narradas por alguien, que hasta pudo estar involucrado en esos ‘hechos reales’, tal narración no deja de ser una ‘mirada’ individual que trata de ‘retratar’ lo sucedido tanto a él, como a los demás. Esta composición no es más que eso, ‘un retrato’, que será a lo sumo interpretado por el interlocutor ocasional, pero jamás comprendido. Solo es posible comprender la experiencia individual; más todo lo que nos viene ‘desde afuera’, se comporta psíquicamente, como una fantasía o como una ficción que permite satisfacer momentáneamente nuestros deseos y dar rienda suelta a nuestras creencias, lo que intuitivamente, es suficiente para complacer nuestro ego.
Solo hay una historia real, nuestra propia historia; las demás hasta pueden tener personajes que existieron objetivamente, pero eso no las hace reales, solo alcanzan para plantear nuestro punto de vista superficial y lógico sobre las relaciones que se dieron en un lugar y en un tiempo determinados entre distintos personajes." (Salatino, 2013, p. 199)

Para ser consecuente con lo anterior es que, en el capítulo 57, interrumpí bruscamente el relato de toda la historia personal que acompañaba hasta ese capítulo, a la otra historia, que contaban los apuntes. En su momento aduje justificaciones varias: falta de tiempo, o en la presentación del futuro primer volumen de esta aventura en el tiempo, dejar algo 'oculto' en la publicación de este blog y reservarlo para quien leyera el libro; pero en realidad, otros fueron los motivos. A principios de este año falleció prematuramente uno de los personajes fundamentales de aquella historia, con lo cual decidí no seguir hablando de alguien que ya no estaba; por otro lado y esto lo comprendí no hace mucho, mi relato estaba viciado de resentimiento y de bronca, por eso cada vez me costaba mayor trabajo el hacerlo.

Esto último, sin dudas, desvirtuaría el verdadero sentido de todo lo recorrido en compañía de ustedes, durante todo este año. ¡El resentimiento no es buen consejero! A quienes se animen a leer los cuatro tomos que saldrán publicados a corto plazo, sobre esta historia, sepan que en un momento determinado del relato, desaparece sin mediar explicación alguna, todo el trasfondo vivencial prometido en la introducción.

Por eso, y copiando la idea a Borges, no hay nada mejor que terminar esta historia con el Prólogo, pues se supone que es lo primero que se lee de un libro.

¡Nos encontramos en una próxima oportunidad!