octubre 01, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 354)

Cuaderno XV (páginas 2129 a 2134)

(Hoy continuamos con el Autismo desde la Lógica Transcursiva)

DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE

Estas, quizás, constituyan una de las más claras evidencias de la particularidad de los trastornos autistas. Para justipreciar adecuadamente la magnitud de la modificación psí- quica que presentan estos niños, vamos a aclarar algunos conceptos. Las capacidades consideradas como ‘normales’ dentro de la actividad cognitiva, no son intercambiables, es decir, no tienen todas el mismo significado, y lejos de ello, nos están indicando, cuando faltan o se alteran, a qué nivel del sistema psíco-interno está la modificación y por tanto qué grado de incapacidad produce para adaptarse a un entorno socio-cultural determinado.

Aprender: es la capacidad de caracterizar los cambios a que se ve sometida la psiquis.

Conocer: es la capacidad de calificar las diferencias manadas de los cambios que relacionan psíquicamente el sujeto con el objeto.

Entender: es la capacidad de encontrar un significado que deriva de un proceso de categorización.
Interpretar: es la capacidad de explicar algo desde un punto de vista particular, e incluye, i) el análisis o división de la realidad en categorías, ii) la inferencia o la aplicación de los principios inviolables de la lógica tradicional, y iii) la asociación o implicación en ba- se a experiencias y conocimientos previos, para dar una lectura individual de un hecho determinado.

Comprender: es la capacidad de ejercer la función integradora y vital que permite encontrarle sentido a la realidad subjetiva.

Todas las capacidades descritas presentan un orden creciente de importancia y complejidad, con lo cual, se puede ver fácilmente, lo comprometida de la situación autista al tener un problema con el aprendizaje, lo se manifiesta muy claramente en su férrea resistencia al cambio, algo que ocurre porque en realidad no puede caracterizarlo.

Por otro lado, al no tener la posibilidad de identificar adecuadamente los objetos que se le ofrecen desde afuera, se altera el proceso necesario para conocer, ya que no puede manejar las diferencias que existen entre ellos, lo cual lo incluyen a él mismo como objeto. Lo anterior es lo que mejor define al patrón O∇O, es decir, esta incapacidad de reconocer objetos y reconocerse como objeto. En el lenguaje natural sígnico, propio de la animalidad del hombre, ese que como ya vimos, es manejado por el cerebro visceral, el patrón que se maneja es OVO, o sea, un objeto interno relacionado a un objeto externo mediante un cambio evidente.

En el patrón autista la relación entre estos objetos mal caracterizados, ya que ambos son externos, se hace mediante un cambio interno evertido, dejando al descubierto y a merced de su entorno, buena parte de su estructura psíquica, algo similar a lo que les ocurre a los que padecen de esquizofrenia, claro que por causas y con connotaciones muy distintas que no trataremos aquí. Algunos, como ya vimos, no pueden reconocer ni siquiera las partes de su cuerpo. Y en fin, no puede acceder a las capacidades más elevadas porque sencillamente carece de ellas al no tener una estructura y función psíquicas completas en donde sustentarlas.

Los niños con trastorno autista tienen como incapacidad básica el no poder dar sentido a las experiencias pasadas, es decir, a la realidad subjetiva. Es como si en ellos la Lógica Transcursiva no funcionara o funcionara de una manera distinta! Una posible explicación de lo que ocurre está en la figura 5. En esta figura se muestran todos los subjetivones posibles (ADN psíquico materno) (Salatino, 2012) reaccionando con una parte del ADN psíquico paterno, algo que la Lógica Transcursiva no admite, o mejor, el producto derivado de este proceso es anómalo, es decir, es una mutación. Por tanto, no es que no funcione la LT, sino que, precisamente porque funciona correctamente, se origina un patrón no habitual al ser violada una de sus reglas fundamentales, cual es el no admitir el cruce entre variantes distintas o no canónicas.

La imposibilidad de aquilatar la experiencia, además de una dificultad para valorar el paso del tiempo, representa la imposibilidad de comprobar, contrastar, determinar, apreciar o analizar lo que ocurrió alguna vez. Esta característica que a priori presupone, visto desde nuestra perspectiva socio-cultural, un grave defecto, no es así.


Figura 5

La apatía experiencial de estos niños se sustenta en que ellos, literalmente, viven en otro mundo. Es decir, es fundamentalmente una dificultad en el aprendizaje y no en el manejo del tiempo.

El aprendizaje es de un solo tipo: experiencial, como bien lo establecen las bases del pragmatismo. En la jerga de los programas de entrenamiento de personal, por ejemplo, se dice que una persona aprende el 20% de lo que ve, el 20% de lo que oye, el 40% de lo que ve y oye al mismo tiempo y el 80% de lo que vive por sí misma. Lo que queremos remarcar es que, los niños con trastorno autista, al no poder interrelacionar los aspectos que hacen a nuestra realidad socio-cultural, no pueden hacer experiencia de algo que pa- ra ellos no existe, porque a pesar de poder ver y oír como todos los demás, no puede capitalizar ni siquiera ese escaso 40% que supone el disponer de estos sentidos ya que no comprenden ni lo que ven ni lo que oyen.

DIFICULTADES EN LA COMUNICACIÓN

Problemas del habla:

El retraso y los problemas en el desarrollo del habla son parte esencial de los cuadros que integran el espectro autista. Varían en su gravedad. Uno de cada cuatro o cinco no hablarán nunca. Algunos pueden repetir fielmente sonidos de animales o quizás utilizar una única palabra. El resto desarrolla el habla pero con notorio retraso. Generalmente comienzan repitiendo palabras que le escuchan a sus padres o cuidadores, sobre todo la última o últimas palabras de una frase. Pueden copiar fielmente el acento y la entonación del que les habla. [lo cual denota un cierto manejo de la comunicación afectiva-no verbal – pre-verbal?].

La ecolalia que puede ser retardada, es decir, de palabras oídas en el pasado, la puede usar para pedir algo, pero como repite textualmente, cambia los pronombres: ¿Tienes hambre? [esto tiene sentido si se acepta que el daño psíquico radica en la mayoría de ellos, en la identificación del objeto y por tanto, aunque algunos puedan alcanzar una identificación deficitaria, no es suficiente para usar los pronombres, pues éstos son utilizados en reemplazo del nombre, o sea, del sustantivo, que es la única categoría léxica que manejan los del espectro autista]. Suelen utilizar la misma frase para una determinada situación, porque es allí cuando la oyó por primera vez. [otra cuestión importante, pues oír es mecánico y no necesita de otras capacidades para procesar lo que se percibe, basta con no ser sordo. Escuchar en cambio, involucra no solo recordar, sino prestar atención y entender lo que se les está diciendo, algo que se ve reforzado por la interpretación de la inflexión de voz, y de todas las demás manifestaciones de la comunicación afectiva. Obviamente, los niños del espectro autista al no tener ninguna de esas capacidades desarrolladas, muy mal pueden escuchar; están limitados solo a oír, con lo que no existe relación entre la frase que repiten ante una situación dada, y el significado de dicha situación].

Algunos no pasan nunca de la ecolalia, otros pueden comenzar a utilizar algunas palabras y unirlas en frases que ellos mismos construyen con denodado esfuerzo, claro que con marcados errores gramaticales y semánticos. Se da algo parecido como cuando alguien está aprendiendo un idioma extranjero, las palabras más complicadas son las que indican alguna relación, ya sea esta, gramatical como son las preposiciones, o semántica donde se debe saber manejar la hiponimia, la sinonimia o la polisemia, además del significado de las palabras que denotan alguna relación, todas cuestiones vedadas para los que padecen de trastornos autistas y esto es porque no manejan la ironía, no saben mentir y por tanto, tampoco, pueden ‘leer entre líneas’.7 Lo que queremos decir es que, por ejemplo, nunca aprenden a decir un chiste, pues no pueden pergeñar una reacción de- terminada en el interlocutor, algo que se logra cambiando las relaciones sintácticas o semánticas pactadas entre las palabras de un idioma particular. Lo último que se aprende en un idioma extranjero es el manejo de la capacidad de hacer reír a los cultores de dicho idioma, pues esto implica un profundo conocimiento cultural y social, justamente es de lo que carece un autista, algo que queda indeleblemente reflejado en las palabras de Temple Grandin (la doctora autista): un autista es un extranjero en cualquier idioma!

Las dificultades con el lenguaje NO limitan la comprensión de las instrucciones y les produce confusión con lo que les pide. Aborrecen el fracaso y no toleran que se les corrija cuando se equivocan.

Los niños que hablan mucho, porque utilizan mecánicamente las palabras aprendidas, parecen comprender mucho más que lo que en realidad comprenden, ya que cuando mucho, pueden captar y responder solo a una o dos palabras de una frase habitual. Las únicas palabras que tienen significado para ellos son los sustantivos y algunos verbos, aun- que estos ‘verbos’ en realidad actúan porque se los entiende como sustantivos deverbales, ya que de los dos universales del lenguaje natural, el sustantivo es el único universal del lenguaje natural que poseen, al quedarse estancados en la primera etapa de la evolución, tanto de la psiquis como del lenguaje natural, mientras que el otro, el tiempo, directamente por anulación del eje temporal, no lo administran bien, no pudiendo caracterizar adecuadamente una acción.

El resto de las palabras no las comprenden y en especial las aseveraciones negativas puede llegar a entenderlas en sentido contrario. Por eso, la palabra ‘NO’ está proscrita en el manejo de estos pacientes.

En los años escolares, los niños autistas pueden llegar a ignorar el sonido de su propio nombre.

AVANCES: Los niños del espectro autista tienen una alteración psíquica que radica en no lograr la identificación del sujeto, es decir, falla la segunda etapa de la estructuración psíquica. No obstante, en los autistas puros, me parece, el problema está en no poder ‘saltar’ a VO, o sea, no ‘siente’ haber ‘destruido’ su único objeto (p.e. su madre) y por tan- to, no se ve en la necesidad de reorganizarlo, con lo que nunca alcanza la segunda etapa. En otras palabras, no sabe cómo reconstruir su mundo interno cada vez que ingresa en él un nuevo objeto, y en su vida adulta, evidentemente no podrá resolver un sinnúmero de situaciones traumáticas, ni aún las más banales. Esto se refleja, creo, en los problemas con el lenguaje, muy bien descritos por Lorna Wing en El autismo en niños y adultos p. 49.

Un aspecto curioso de la conducta de estos niños es que al carecer de dotes imagina- tivas, cuando juega a imitar personajes, animales o inclusive objetos inanimados, da la impresión de estar viviendo el personaje o el objeto, más que representarlo, lo cual re- fuerza aún más la severa deficiencia en su identificación como objeto.

Tienen gran resistencia al cambio.
Igual que el síndrome de Asperger, no saben mentir, lo cual indica que su funciona- miento psíquico se restringe a su cerebro visceral y muy poco del cerebro cortical. Si no se forma estructura psíquica adecuada, no se puede ser mentiroso!, o a lo sumo se puede mentir, pero SIEMPRE esas mentiras tienen patas MUY cortas y no van a ningún lado!
No estoy de acuerdo con lo que dice Wing (p. 92) sobre las consecuencias de la pri- vación, en donde no distingue adecuadamente un niño salvaje de un autista.
Los niños autistas no saben defenderse y nunca lo aprenden de la experiencia. Re- cordar que la experiencia, para ellos, no existe al manejarse en lo temporal, solo con la memoria transitoria.
Pueden haber o no trastornos del lenguaje además de la deficiencia en la comunica- ción, pero éstos problemas no se pueden solucionar enseñando al niño a hablar, supo- niendo que se pueda.

TRABAJOS CITADOS
Baron-Cohen, S.; Lutchmaya, S.; Knickmeyer, R. (2004). Prenatal Testosterone in
mind. Amniotic Fluid Studies - Massachusetts, The MIT Press.
Chappa, H. J. (2003). Distimia y otras depresiones crónicas. Tratamiento psicofarma-
cológico y cognitivosocial - Buenos Aires, Ed. Médica Panamericana.
Salatino, D. R. (2009). Semiótica de los sistemas reales. Análisis semiótico de la emergencia psico-bio-socio-cultural como método de observación del lenguaje natural - Tesis Doctoral en Letras (Lingüística) - Facultad de Filosofía y Letras - Universidad Nacio- nal de Cuyo - Mendoza, Argentina.
Salatino, D. R. (2012). Aspectos psico-bio-socio-culturales del lenguaje natural hu- mano. Introducción a la teoría psíquica del lenguaje - Mendoza, Auto-edición en formato electrónico.