octubre 17, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 5)

Cuaderno I (páginas 27 a 32)

Hoy se agrega un integrante a las reuniones en el consultorio de mi 'estimado' colega. Se trata de una Doctora en Lingüística, que a su vez es esposa de otro colega que trabaja conmigo en el hospital y para cuyo servicio yo había hecho, en 1995, un sistema computarizado para emitir sus informes y registrar los estudios que allí se hacían. Yo conocía a la Dra. porque su marido, en un par de ocasiones me pidió si podía ir a su casa para solucionarle algunos problemas que su mujer tenía con la computadora hogareña, la cual usaba profusamente para su actividad docente y de investigación. En una de esas oportunidades, salió la conversación de estas reuniones que mantenía con mi 'estimado' colega, al cual conocía desde hacía tiempo, también por intermedio de su esposo. Dada esa coincidencia, la invité a participar de nuestras reuniones, lo que aceptó de muy buena manera.

Suena el timbre del portero del consultorio, - debe ser la Dra. - le dije a mi 'estimado', a quien le acababa de adelantar la novedad. Efectivamente, luego de unos instantes, apareció en la puerta del departamento. Realmente estoy contento de que haya venido, porque, sin dudas, el nivel de nuestras charlas (de mi soliloquio) se va a elevar, y en una de esas, se vuelve a transformar en un diálogo.

En la reunión de hoy voy a presentar una serie de apuntes sobre lo que he llamado, La teoría general. Según este punto de vista muy personal, la mente no es recursiva y por tanto, no es algorítmica; luego tampoco es uno o varios 'programas' encadenados. La mente no es booleana, no es biestable per se, sino que utiliza lógica difusa, o sea, en un discurrir entre lo verdadero y lo falso, transita el camino hacia la verdad. Los prototipos o clases se generan en respuesta a una experiencia de vida. Generar prototipos  = vida.

Los objetos no son un fin en sí mismo, sino un medio por el cual se consigue encontrar el nivel de estabilidad dinámica, esto es, con energía más baja y con menor error. En la mente nada es pasivo, ni siquiera las clases estáticas (estructurales), ya que se autoinfluyen en su significado. Identifico a las pulsiones como las generadoras de los objetos a modo de instancias o ejemplos de las clases por ellas creadas.

Los objetos son una instancia de una clase y llegan a ser verdaderamente objetos, la primera vez que la clase o prototipo es evocado. Los pensamientos serían objetos porque se generan en la clase activa pensamiento, y por tanto son instancias, ejemplos, objetos o agentes de esa clase. El pensar, en cambio, es un estado. Pensar es transitar el error de la vida, en busca de la convergencia, del mínimo global, del menor nivel de energía que goza del equilibrio dinámico de la estabilidad. El símil fractal u holográfico de la mente se refiere a la redundancia del contenido y no del continente, por lo tanto, no hay regresión infinita. Ser recursivos es distinto a ser reflexivos.

La mente es un sistema en conflicto. Nacer es un error (conflicto máximo). El trance de nacer y el sobrevivir pueden modelarse mediante un aprendizaje supervisado (of line), por corrección del error.

VIVIR: es transitar el error en búsqueda permanente del mínimo global (nivel de menor energía, de estabilidad dinámica), luego, pensar = vivir. (figura)

MORIR: es el mínimo absoluto (equilibrio estático) que se alcanza por sobrecarga energética excesiva o intolerable para el sistema. (figura) Sentimiento de muerte es la huída del equilibrio estático, del 0 absoluto. Es el equivalente a alcanzar la velocidad de la luz en la física relativista (?!).



En la confusa ilustración superior trato de aplicar el concepto matemático de función, para explicar que, el determinar los valores extremos de una función, permite sacar conclusiones sobre el funcionamiento óptimo de un sistema. La siguiente figura expresa más claramente estos conceptos.


En la primera figura, además, se incluyen algunos términos freudianos para quedar bien con mi 'estimado' colega, pero en el texto que la antecede, he omitido algunas referencias que hice al respecto, porque son menos conceptos claros que prejuicios míos, no obstante, utilizo la metáfora física, igual que Freud, aunque con términos más modernos.

Nunca había visto a alguien estar tan concentrado en atender una lectura como la Dra. recién invitada. No pronunció palabra alguna, solo vi que esbozó una sonrisa cuando yo emplee términos como prototipo o instancias o clase, lo cual me llamó la atención [bastante tiempo después comprendería el por qué de esta reacción]

¡Hasta mañana!