octubre 29, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 17)

Cuaderno I (páginas 99 a 104)

Nuevamente he tenido que esperar para que abrieran el café, por suerte no fue mucho. Hoy estaré poco tiempo desayunando, porque tengo que ir a cobrar la última 'cuota' del mes adeudado por el hospital de donde me despidieron. Sí, y aunque parezca mentira, también me hicieron cuestiones con la 'letra' del contrato por dos meses que yo había firmado, aduciendo que me había retirado al día 21 del mes (me retiraron), y por lo tanto, no me correspondía el pago completo. En fin, hice un negocio redondo, me obligaron a renunciar en mi trabajo oficial por haber 'abusado' de una prerrogativa que tiene todo empleado público, para poder probar suerte en otro lugar; y en ese lugar, no solo me despiden a los dos meses de haber llegado, sino que ahora no me quieren pagar ni siquiera lo que trabajé.

No puedo evitar perder unos cuantos minutos, todas las mañanas, pensando y tratando de justificar toda esta locura de la que fui objeto. O dicho en otras palabras, en dónde me equivoqué, porque no hay ninguna duda que lo hice y por mucho. En esa tarea estaba inmerso, cuando como una revelación, apareció ante mí el panorama absolutamente claro. El día que mi ex-amigo me hizo llamar por su secretaria a su despacho, a las 10:30 hs de esa nefasta mañana del 21 de Agosto de 2001, se produjo un diálogo muy escueto que vale la pena repetir, porque allí acabo de descubrir la causa de lo ocurrido. - Sentáte - me espetó mi ex-amigo, culminando su escueta oración con mi apellido, algo que me llamó la atención porque él no se dirigía a mí en esos términos, salvo que hubiera algún problema. Permaneció de pie e inclusive caminando nerviosamente de un lado a otro de la oficina, por unos instantes, detrás de su ampuloso escritorio [Por esos tiempos él ocupaba el cargo 'inventado' de administrador-interventor del hospital, además de director médico con poderes absolutos] Bruscamente se detiene delante de su sillón; repitiendo nuevamente mi apellido y extendiéndome su mano como quien se despide de alguien, me dijo - a partir de este momento he decidido prescindir de tus servicios y de tu amistad. Yo sin darme cuenta de lo que me había dicho, le estreché la mano por unos instantes, y retirándola luego, le replico - ¡Vos no me podés hacer esto!, me quedo en la calle; hace dos días que perdí mi trabajo en la Obra Social Provincial. A lo que lacónicamente respondió - eso no es problema mío; vos sos más inteligente que yo, por tanto rápidamente te darás cuenta por qué he tomado esta decisión. Yo no podía creer lo que estaba pasando, solo atiné a levantarme de la silla en un intento de acercarme, lo que él tomó, tal vez, como una actitud agresiva, por lo que alejándose precipitadamente, profirió la sentencia final, - ya te podés retirar, eso es todo lo que tenía que decirte, ¡ah!, lo de 'retirarte' es literal, a partir de hoy tenés prohibida la entrada a este hospital, buenos días.

Hoy acabo de darme cuenta que, en realidad, fui objeto de una enfermiza venganza perpetrada a lo largo de 15 años.

Debido al exagerado tono psicoanalítico que han tomado las reuniones, y fundamentalmente, a que estoy siendo influenciado en demasía por tales 'efluvios' no siempre coherentes ni con excesivo apego a la teoría freudiana, decidí escribir algo que se separa un poco de esto y aplicarlo a ese boceto de psicocito que había propuesto tiempo atrás cuando presenté la posible anatomía de una clase.

Así surgió 'de lo biológico a lo psíquico' que transcribo. "Pasa mucho tiempo entre la fecundación y el nacimiento, en el que el recién nacido comienza a alimentarse, y es obvio que la vida psíquica no puede comenzar de 'cero', desde la primera mamada. Como el aparato perceptivo representa la interface dinámica (la frontera) que regula las entradas, tanto del medio circundante, como del ámbito biológico propio (de hecho, todo lo que constituye lo 'externo' al aparato psíquico), en la medida que este aparato madura se van generando entradas que dejan algunos 'registros', los cuales también se califican, en la medida en que el aparato psíquico básico (red neuronal) da cuenta de ellos.

Dado que hasta el nacimiento, si todo está correcto, el aspecto nutricio necesario está asegurado, la red rudimentaria se comporta solo como una 'memoria asociativa', o sea, en donde se registran patrones incompletos e inconexos provenientes del entorno, quedando aquí incluido el trauma físico del nacimiento. {esta estructura heterárquica es la base de la memoria asociativa futura: memoria de largo plazo} [primera aparición del concepto de heterarquía, el cual será clave en el desarrollo de la Lógica Transcursiva]

Con el primer llanto (puesta en funciones del sistema que proveerá el 'combustible' para el funcionamiento biológico), hecho que también es registrado, se 'recargan' todos los registros habidos durante la gestación y el nacimiento. Se 'alucinan' en forma simultánea todos los patrones que solo tienen un detalle en común: su origen. El cambio biológico drástico que significa modificar la fuente proveedora de alimento, opera como un 'emulador' del origen común de todos esos registros y los 'despierta', los evoca, los 'alucina'. Esta alucinación determina la creación de asociaciones que conforman, al unir todos los registros previos, una superestructura  que representa toda la carga que impulsará a buscar el alimento por medios propios (oxígeno), dando cuenta de algunos aspectos estructurales psíquicos, como son: la posibilidad de replicar 'ejemplos' de esta superestructura (metaclase) que servirán para registrar posibles fuentes de alimento externo (clases).

El hecho de tener todos los registros un origen común, hace que la metaclase se 'conecte' con el aparato perceptivo, como administrador de entradas, y de origen a su vez, a ejemplos (clases) que 'hereden' esa misma orientación. Estas clases estarán destinadas a dejar constancia de los distintos objetos externos percibidos, y luego, cuando sea requerido (proceso de identificación), dará ejemplos suyos que constituirán los primeros 'objetos internos', en un intento de conocer el mundo externo en donde se debe encontrar la solución a la necesidad planteada.

La metaclase, fuera de detentar la conexión con el aparato perceptivo, al que identificamos como el proveedor de entradas al aparato psíquico, establece una relación con el aparato pulsional. Este aparato se origina en al fuerza biológica instintiva que va a impeler (por mecanismos hormonales, etc.) a la procreación. La conexión se produce invocando también, el origen común de los registros primitivos. Así conformadas las estructuras rudimentarias, el germen del aparato psíquico pasa a ser el intermediario que se entiende con su consumidor (el aparato perceptivo) que representa un medio para que se satisfagan las condiciones planteadas al inicio, y con su proveedor (el aparato pulsional) que impele a satisfacer sus condiciones (disminuir su carga inicial), mediante las acciones del aparato psíquico.

En los animales no humanos, los mecanismos iniciales de la psiquis organizada son los mismos. La única diferencia es que, una vez establecida una vía posible para proveerse de alimento externo, existe en ellos una serie de mecanismos, como el marcado instinto de autoconservación (algo que el hombre perdió en la carrera evolutiva), que conducen, de una manera similar a la fuerza procreadora, a acciones perfectamente establecidas para hacer efectivo el suministro de alimento, sin mediar prácticamente aprendizaje.

La metaclase, representante ahora de la fuerza procreadora que requiere inmediata satisfacción para evitar la saturación o sobrecarga del sistema que podría llevar a que se desvirtuara el sistema y por tanto a la muerte, no solo cuenta con relaciones, sino con una estructura propia que denota los distintos aspectos que va a transmitir a sus descendientes (clases) para conducir a un registro acabado de los objetos externos.

Esta estructura cuenta con algunos elementos que deben ser puntualizados, y estos son: 1) Nodo (reserva) sensible (subjetivo?), 2) Nodo (reserva) ostensivo, 3) Nodo (reserva) descriptivo (objetivo?), 4) Nodo (reserva) motriz, 5) Nodo (reserva) simbólico; y una 'marca' que indica la conexión con el aparato pulsional y que representará luego, el 'compromiso' que tendrán las 'clases hijas', de cumplir con las condiciones iniciales".

Es increíble el silencio que han guardado mis compañeros, por lo que me percato de su interés en el trabajo, pero debido a la hora, prometo dar un detalle de cada uno de los 'nodos' (reservas?) en la próxima reunión.

¡Hasta mañana!