octubre 21, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 9)

Cuaderno I (páginas 51 a 56)

Durante la presentación de mi defensa oral de la tesis, entre muchos otros, estuvo presente mi 'estimado' colega, del que me había separado hacía ya, varios años (no menos de 8). Que estuviera presente se debió a que se enteró a través del esposo de mi Directora de tesis, que yo había seguido adelante con aquel especie de juego que de alguna manera emprendimos justos, aunque por motivos muy distintos. Unos días antes de la presentación, recibo una llamada en casa; reconozco la voz cuando me dice - hola amigo, me he enterado que no solo seguiste con aquel 'jueguito' de las tres letras que yo tanto te critiqué, sino que iniciaste un proyecto de investigación que culmina ahora con la defensa de una Tesis Doctoral. ¿cómo llegaste a semejante cosa? ¿ y por qué lo hiciste solo? Inmediatamente lo interrumpí, aceptado lo de la tesis y dando una respuesta banal a las preguntas, no quedándome otra alternativa que decirle, - espero que me acompañes el Miércoles, la defensa comienza a las 9 hs. en el aula C10 en la planta baja de la Facultad de Filosofía y Letras; a lo que respondió, - por supuesto que voy a estar; no me lo perdería por nada del mundo. Bueno, espero que después que te recibas, de lo cual no dudo, volvamos a trabajar juntos, es decir, iniciemos un trabajo conjunto que podamos plasmar en un libro, algo que te propuse hace mucho, pero a lo que vos no le diste ninguna importancia. Con un trillado - luego lo charlamos, y - nos vemos el Miércoles, doy por terminada la conversación.

Luego de 15 días desde mi presentación, en donde efectivamente estuvo presente mi 'estimado colega', el que, sinceramente, me emocionó con sus palabras de elogio y admiración por mi trabajo, vuelvo a recibir una llamada suya a través de la cual concretamos la primera reunión, en casa, durante el próximo fin de semana para comenzar a trabajar, ahora basados en mi teoría.

Llevábamos dos fines de semana reuniéndonos cuando mi 'estimado' colega me dijo que el iba a hablar con un íntimo amigo que es director de un diario local, para que se me hiciera una nota que difundiera mis importantes logros. Así fue que al otro día recibo una llamada en mi celular de una periodista del diario, para concretar una entrevista en casa, con el fin de elaborar una nota que saldrá publicada en una de las secciones centrales del diario del próximo Domingo. Me sorprendió la celeridad con que todo se concretó, y el trato distinguido del que fui objeto.

Hoy es Jueves, 18 hs. en punto y suena el timbre de la casa. ¡Seguro que es la periodista! No puedo negar que me siento algo nervioso, pues no estoy acostumbrado a este tipo de eventos; más bien lo habitual es que pase absolutamente desapercibido. Atiendo la puerta de entrada, y efectivamente es ella y un fotógrafo que la acompaña. Luego de los saludos de rigor, los hago subir a la planta alta en donde se encuentra mi escritorio. Allí tiene lugar una muy agradable charla en donde contesto una serie de preguntas y se me sacan algunas fotografías. Ya ha culminado la entrevista luego de 30 minutos que me parecieron solo uno; los acompaño a la planta baja en donde mi esposa nos había preparado un pequeño refrigerio. Una vez allí, y viendo y elogiando los murales en piedra con motivos egipcios que yo hago en los tiempos libres y como una distracción, me hizo algunas preguntas de índole familiar y personal, y con la toma de algunas fotos junto a mi esposa, teniendo como fondo los murales, se retiraron. El Domingo 10 de Abril de 2011, en la doble página central de una de las secciones del diario, salió publicada una hermosa y elogiosa nota. La difusión masiva de la noticia poco habitual que un Médico se doctorara en Letras, fue el vehículo para que mucha gente (amigos y colegas) que no se habían enterado, manifestaran su generoso reconocimiento. Hasta hubo alguien que se tomó el trabajo de rastrear históricamente si este hecho poco usual se había dado alguna vez. En un rastreo hecho desde 1750 hasta la fecha de la publicación, se tenía constancia solo de dos antecedentes en el mundo, de médicos que se habían doctorado en letras. Uno de habla hispana, el peruano Jaime Luis Cisneros, quien estudió sus dos carreras en la Argentina y acaba de fallecer a sus 89 años, en Enero de este año; y  el otro, el suizo Jean Starobinski, que cuenta a la fecha con 90 años de edad, y se doctoró además en medicina, ejerciendo como Psiquiatra.



Vuelvo a llegar tarde a la reunión; el motivo, trabajo médico pendiente al cual no estoy en condiciones de rechazar. Hoy, supuestamente me tocaba hablar a mí, pero la verdad, no había tenido tiempo de preparar nada. Nuevamente salió al paso la Dra. diciendo, - Si les parece completamos algo que me quedó pendiente del trabajo que presenté la reunión anterior; lo cual ambos asentimos.

Efectivamente presentó la teoría de Tononi & Edelman que pertenece a la categoría de los procesos no especializados. De acuerdo a esta propuesta, existirían numerosas áreas cerebrales extensamente distribuidas que entran en sintonía de una manera cambiante para integrar su información. Los autores llaman a esta distribución, el núcleo dinámico. Estos autores ven a las áreas tálamo-corticales como cumpliendo un rol crucial en varios estados de consciencia, especialmente, en el conocimiento sensorio-perceptual.

Como broche de oro, la Dra. presenta una serie de preguntas pendientes de respuesta, que me parecieron reveladoras:
¿Por qué y cómo algunas causas físicas producen experiencia subjetiva?
¿El conocer una buena cantidad de procesos de información manejados por el cerebro, permitirá desentrañar todos o solo algunos de los aspectos de la consciencia?
¿Qué relación tiene la consciencia animal y la consciencia humana?
¿Es necesario que se liguen determinados procesos para que surja la experiencia perceptual consciente?
¿La experiencia fenomenológica (sensación-percepción) está necesariamente unificada?
¿Cuál es la manera correcta de describir la consciencia fenomenológica para que esté directamente asociada con los cómputos cerebrales?
¿Cuál es la relación entre los cómputos y las propiedades representaciones intrínsecas que permite que surja la conciencia?
¿Algún sistema computacional podrá lograr la funcionalidad de la mente humana, cuando no está consciente?
¿Cuál es el apropiado nivel descriptivo de la actividad neural que permita correlacionarlo con los contenidos de consciencia?
¿Serán estos correlatos de la consciencia, neuronales, o solamente computacionales?

¡Ya no tengo ninguna duda de que no estoy perdiendo el tiempo!

Nos comunicamos mañana.