julio 17, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 278)

Cuaderno XII (páginas 1671 a 1676)

(En el capítulo de hoy continuamos con el análisis del tiempo)

Neurofisiología del tiempo cualitativo (interno):

Según estudios realizados por Llinás y colaboradores, el cerebro tiene un comportamiento cíclico que está gobernado por un oscilador central que cicla, más o menos, a 40 Hz (ciclos/segundo).

Retomando el tema de las identidades, tratado en el capítulo 1, vamos a seleccionar una de ellas, SS/SO, y recordar que cada uno de sus elementos constitutivos están en contexturas distintas. Así, SS se aloja en el nivel profundo y es lo que caracteriza la subjetividad; mientras que SO está en el nivel superficial y es lo que sirve de contacto con el medio externo circundante, representando lo objetivo.

Para dar una explicación de cómo funciona el tiempo interno (continuo) o cualitativo, que como hemos visto, parece ser el responsable de la única simultaneidad que podamos caracterizar sin contrariar la física relativista.

El Yo superficial (SO), representante de lo cuantitativo, de lo que se puede medir, lo que se rige por medio del tiempo externo (Krónos); y el Yo profundo (SS), que representa lo cualitativo, lo que no es menester medir, aquello que se rige por el tiempo interno (Kairós).

Tomemos como velocidad de referencia c = 20 m/s, luego, T = 8 mseg, es el tiempo que se tarda de ir de SS a SO y viceversa.

Supongamos que se ha dispuesto un reloj junto al Yo profundo (SS), y que marca la hora T - 8. Por otro lado, se dispone de un 'reloj real' que viaja desde la profundidad hacia la superficie a una velocidad igual a c/2 (10 m/s) (velocidad real).

Si pudiéramos observar el reloj profundo podríamos ver que sigue marcando la misma hora, a pesar que el reloj real ya partió de allí; hora que solo cambiará, cuando hayan pasado 8 mseg, momento en el cual el reloj profundo, marcará T.

[la confusa situación planteada anteriormente, en la Tesis, fue resuelta con éxito proponiendo una competencia (un juego) que consiste en que un competidor (en este caso So) debe recorrer una distancia de 25 cm en 25 mseg (es decir a una velocidad de 10 m/seg); mientras que el otro (Ss) debe recorrer el doble de distancia (50 cm) a una velocidad que como máximo puede alcanzar el doble de la del otro competidor; es decir 20 m/seg. La consigna a cumplir es que ambos deben llegar a la meta al mismo tiempo (simultáneamente), o sea a los 25 mseg de haber partido.

A cada competidor se lo proveerá del equipo necesario para la contienda. A So una linterna y dos relojes, uno para controlar su tiempo de viaje y otro para controlar el tiempo de su competidor; a Ss, de una linterna y un reloj para controlar su tiempo. Las reglas a cumplir (fuera de no sobrepasar la velocidad máxima) son: Ss debe hacer una señal lumínica para avisarle a su competidor cada vez que haya cubierto 1⁄4 de su trayectoria (es decir cada 12.5 cm recorridos); mientras que So tiene que avisarle a su competidor, de la misma forma, cuando haya cubierto 1⁄2 de su camino (es decir 12.5 cm). Todo lo anterior, apoyado con un complejo gráfico, permitió dar una explicación adecuada y original.

¿Cuál es el propósito del ejemplo? Pues, demostrar que tomando como presente la línea que divide el pasado del futuro, se pueda comprobar que en la superficie se llega antes al presente que en la profundidad. Que hay un retardo en el tiempo interno en la primera fase que permitiría ‘llenar’ parte de la memoria transitoria. En cambio, que se llega antes al futuro en la profundidad que en la superficie, algo que permitiría explicar la predicción. La brecha que queda entre un AHORA y el otro sería conocida a partir de aquí con el nombre de CUÑA TEMPORAL y es en ella en donde debemos demostrar que suceden cosas con el tiempo interno mientras que en la superficie nada cambia.

Finalmente permitirá demostrar que Einstein (1905) estaba en lo correcto en sus planteos: a) la simultaneidad de los hechos es solo aparente. Como deberá poderse comprobar, los relojes al final de la competencia deben señalar una diferencia de 3.125 mseg cuando ambos competidores se encuentren nuevamente en la superficie, lo cual a la vez que invalida la simultaneidad reivindica la intuición que nos hace sospechar que la realidad, generalmente, no es lo que aparenta; b) la contracción de la longitud y la dilatación del tiempo (43,75 cm recorridos en 28.125 mseg, en vez de 50 cm en 25 mseg), probaría algunas de las consecuencias derivadas de los postulados de la teoría de la relatividad restringida, algo que solo es posible si Ss, en realidad, viajara durante todo el tiempo al doble de la velocidad que llevaba So que lo observa desde un sistema de referencia en movimiento; y esto, en la relatividad restringida equivale a viajar, como máximo, a la velocidad de la luz]

Bases neurobiológicas del tiempo cualitativo:

La actividad psíquica tiene su sustento en las propiedades eléctricas intrínsecas del cerebro (Llinás, 2003, p. 10). Estas propiedades son:
- Oscilación
- Resonancia
- Ritmicidad

- Oscilación: muchas clases de neuronas presentan una actividad eléctrica intrínseca cíclica. Esta actividad se presenta en patrones dinámicos no lineales, lo que mediante una amplia gama de comportamientos temporales, les permite adaptarse a una gran variedad de exigencias funcionales. Las oscilaciones se pueden detectar en las cercanías del soma neuronal y de las dendritas, y su rango de frecuencia entre 1 a más de 40 Hz.

- Coherencia, ritmicidad y resonancia: el comportamiento rítmico y oscilatorio de algunas neuronas, mediante sus potenciales de acción, puede influir sobre otras neuronas, conformando agrupaciones neuronales que oscilan en fase; es decir, en forma coherente o con una actividad simultánea. Esta coherencia es un medio predilecto de comunicación, y cuyo mecanismo íntimo está en manos de un 'oscilador intrínseco'; esto es, de un reloj interno que 'marca el paso', para que todas las neuronas puedan sincronizar su actividad y así, ser muy efectivas a la hora de comunicarse, aún, con unidades ubicadas remotamente.

Apuntes de "Coherent 40 Hz oscillation characterizes dream state in human" - 'Oscilaciones coherentes de 40 Hz caracterizan el estado de sueño en humanos' - Llinás, R.; Ribary, U. Proc. Natl. Acad. Sci. USA, Vol. 90, pp. 2078-2081, 1993.

Demuestran, a través del registro magnético, una gran actividad magnética coherente de 40 Hz en estado de vigilia y durante el sueño MOR (Movimiento Oculares Rápidos), y muy reducida durante el sueño delta [no MOR]. Esta actividad oscilatoria ha sido 'reseteada' mediante un estímulo sensorial durante la vigilia. Tal 'reseteo' no fue observado en ninguna de las fases del sueño. Esta actividad periódica se caracteriza por una fase fronto-occipital de una duración máxima de 12-13 mseg.

Dada la presencia, tanto en vigilia como durante el sueño, los autores proponen que esta actividad regular se relaciona con procesos cognitivos resultantes, probablemente, de una resonancia coherente de 40 Hz, entre el ciclo talámico específico y el ciclo no específico. Más aún, proponen que el ciclo específico, maneja la cognición y el no específico da la sincronización temporal necesaria para la unificación de la experiencia cognitiva.

Basados en los resultados obtenidos, proponen a esta actividad como un 'mapeo temporal global', donde las entradas sensoriales que se relacionan con el entorno son ligadas, por coincidencia temporal. Sugieren a esta actividad como un 'escaneo rostro-caudal', que constituye un mecanismo básico de sincronización global. Este 'escaneo' coherente es visto como una actividad intrínseca del cerebro, que puede ser 'reseteada' por la presencia de un estímulo sensorial. En términos más generales, proponen que la coherencia es un evento intrínseco modulado por la actividad de los sentidos, lo que se sugiere, dada la persistencia de los 40 Hz durante el sueño. Durante el sueño MOR se registra un cambio de fase (se desplaza 180º en sentido rostro-caudal (fronto-occipital)) regular que dura 12,5 mseg. Esta cantidad de cambio regular se ha visto también en estado de vigilia, aunque no tan bien organizado como el sueño.

[Con los datos aportados por los autores, hice una animación para poder explicar esto, de una manera más didáctica, en la Defensa de Tesis]




Los autores postulan la sincronización de los núcleos talámicos específicos con los no específicos y la proponen como el mecanismo principal del manejo temporal en el cerebro. Algo con lo que coincidimos, ya que en este trabajo le haremos asumir, a este 'ensamble', el control del tiempo interno.



Como se puede apreciar en la imagen anterior [que aquí se muestra en movimiento, en un video que hice para la Defensa], en este ensamble hay, por un lado, un ciclo dextrógiro (al que hemos caracterizado como superficial) que estará encargado del manejo de lo volitivo y será quien permita construir la estructura psíquica a través de las ideas y la memoria; y por otro, un ciclo levógiro (aquí individualizado como profundo) al que le asignaremos el manejo de la tarea cognitiva propiamente dicha a través del pensamiento.

Mediante la superposición, en el esquema sugerido por Llinás, de los elementos integrantes de un psicocito se puede ver, sin mayor dificultad, la llamativa similitud con nuestra célula psíquica.

Enfoque lógico transcursivo del tiempo interno:

Capitalizando los hallazgos evidenciados en el punto anterior y teniendo en cuenta los datos neurobiológicos ya aportados [y deberíamos agregar, luego de 'mil y un intentos fallidos], veremos con más detalle la propuesta que la Lógica Transcursiva tiene para ofrecer, en relación al tiempo interno o psicológico. La figura siguiente sintetiza todos estos aportes.



Como se puede observar en la figura anterior [que como en los otros casos, también es un video hecho para la Defensa], hay dos planos temporales bien delimitados: el superficial o del tiempo externo, reprensado por el eje: antes – después; y el profundo o del tiempo interno, representado por el eje: ahora.

Siguiendo a Llinás (1993) quedan dispuestos sobre el eje ahora periodos de tiempo de 25 mseg (40 Hz) de duración, de los cuales, 12,5 mseg (la mitad) representan el tiempo empleado en el rastreo rostro-caudal (para nosotros estado de consciencia), y 12.5 mg (la otra mitad) que representan la CUÑA TEMPORAL (para nosotros estado de inconsciencia).

Queda así determinado un comportamiento alternante entre estados de consciencia y de inconsciencia que se hacen evidentes entre un ahora y otro (Ah1 y Ah2 respectivamente). Esta dinámica comporta una especie de interrupción exploratoria del estado de consciencia, cuyo fin es el percibir y elaborar lo percibido; tareas que suceden durante la cuña y a las cuales se dedica parte del tiempo interno.

Estas interrupciones no son percibidas por la consciencia (dada su corta duración) y serían algo similar al temblor fisiológico, tanto en su función coordinadora como en su eficiencia operativa.
Estamos poniendo en evidencia que el funcionamiento del sistema perceptivo se despliega en estado de inconsciencia y es un proceso discreto (binario) y secuencial (y no continuo como lo presupone la psicofísica - James, 1890), con un comportamiento periódico (con fases activas e inactivas), y flexible ya que se adapta (variando su frecuencia) a las restricciones externas e internas.

Todos los aspectos del funcionamiento perceptivo durante la cuña quedan claramente graficados en la figura anterior. La identificación de So, Vo y Oo se hace ante una ‘obliteración’ absoluta del presente (del tiempo externo). En cada proceso identificatorio el tiempo interno ‘cicla’ en reversa (levógiro), lentamente (20 Hz) por la ‘rampa’ del pasado (llegando después que en la superficie a la línea del presente); retardo que utiliza para ‘llenar’ en parte la memoria temporaria (que es aquí donde reside).

Hecho lo anterior, ‘acelera’ al doble de la frecuencia de superficie (80 Hz) para lograr dos objetivos: por un lado ‘anticipar el futuro’ (el equivalente de la contracción del trayecto en la relatividad de Einstein) preparando el PAF adecuado que va a llevar a la superficie para producir una respuesta acorde al estímulo percibido; y por otro, llegar a tiempo para encontrarse en la superficie con el reinicio del estado de consciencia que convalidará la apariencia de simultaneidad que se da en un ahora concreto dentro del presente del tiempo externo.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!