noviembre 01, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 20)

Cuaderno I (páginas 117 a 122)

Llevo dos meses trabajando en los nuevos consultorios externos, en donde nos han trasladado, y lo haré hasta que algún día pueda volver a nuestro hospital. La Obra Social alquiló y acondicionó un edificio de seis pisos, en donde hace bastante tiempo atrás, funcionó un importante hotel. Estamos ubicados en pleno centro de la capital frente a la Legislatura provincial, una zona excesivamente concurrida, para mi gusto.

Se ha producido un recambio de autoridades, tanto en el gobierno de la provincia, como en la Obra Social, y si bien pertenecen al mismo partido político que ganara las primeras elecciones después de la dictadura, vienen de una línea más joven y con ganas de 'hacer'. Es así que he entablado muy buenas relaciones con el reciente Director del lugar, con quien me unen algunas inquietudes, entre ellas, la computación. Hace unos días, mientras compartíamos un café, me pregunta, - ¿sería posible automatizar toda la actividad que tenemos en este lugar, me refiero específicamente, al otorgamiento de turnos? - un tanto sorprendido por la pregunta, le respondo - técnicamente sí, más teniendo en cuenta la distribución óptima que tenemos de los consultorios en el edificio; ahora, sin dudas tendría que ser un sistema muy grande, porque ¿cuántas consultas totales se han manejado en los dos meses que llevamos aquí? - Unas 20.000 por mes y es posible que aumenten mucho más - me contestó. Y continuó, - si te animás y armás un proyecto que sea factible, yo lo puedo elevar, como sugerencia, al Director General al cual me une una gran amistad.

Le he solicitado al Director local y me ha cedido una pequeña oficina para poder allí, con mi amigo a quien he convocado, desarrollar el proyecto, fuera del horario de trabajo; tarea extra y no remunerada que la he tomado como un verdadero desafío. Mi amigo, por su parte, a pasado a formar parte, en la actividad privada, de la primera empresa en nuestro medio que atiende emergencias médicas a domicilio, otro gran proyecto hecho realidad, del que mi amigo me participa y a donde iré a 'husmear' porque me comentó que habían traído, para el manejo de las ambulancias en la calle y la base de datos de todos los asociados, que ya son muchos, una computadora gigante, como yo solo había visto en algunos de los Bancos provinciales, nacionales o en dependencias gubernamentales.

Nos estamos reuniendo con mi amigo, durante todas las tardes que él no tiene guardia hospitalaria o privada, para seguir desarrollando el proyecto de automatización del Centro Ambulatorio de Diagnóstico y Tratamiento; así se llama este lugar en donde estoy ahora. Luego de dos meses de realizar ensayos y distribuciones teóricas de cómo armar un proyecto de automatización tan importante, todo ha cambiado. Hay cambios cuantitativos y cualitativos; en cantidad porque se nos ocurrió que en una institución tan grande (que abarca la provincia entera, brindando cobertura de salud a todos los empleados públicos, que son la mayoría, con un total de 250.000 afiliados, representando alrededor del 15% de la población), en poco ayudaría el automatizar un servicio que usa solo el 10% de los afiliados; por tanto lo hemos hecho extensivo a cinco de las delegaciones más importantes del interior de la provincia. Por otro lado, sabemos que también hay problemas en el manejo de información a nivel administrativo central, y en los efectores propios, es decir, en el Sanatorio/Maternidad y en el Hospital que ya ha comenzado a refuncionalizarse.

De todo lo anterior surgen profundos cambios cualitativos, esto es, nace un verdadero sistema informático para la Obra Social Provincial, el cual incluye: a) un sistema de turnos que atienda las demandas de Medicina General y de todas las especialidades; b) un sistema de aranceles para que emita las órdenes respectivas de las prácticas que se autorizan para ser realizadas por terceros fuera del ámbito de la Obra Social (los dos sistemas anteriores, serían replicados en cada una de las delegaciones); c) un sistema de afiliados para controlar la vigencia de la condición de afiliado y para el cobro de la cuota de afiliación; d) un sistema contable para llevar la contabilidad de toda la Obra Social y que ademas incluya un subsistema para el control de todo el personal, tanto médico como auxiliar y administrativo, con la posibilidad de emisión de sueldos y jornales, ya que la Obra Social es un ente autárquico, o sea, a pesar de ser un entre estatal no depende administrativamente de la administración central del gobierno de la provincia; e) un sistema hospitalario destinado a los dos efectores asistenciales, en donde se repliquen los sistemas de turnos, de aranceles y el sistema contable, además de un control automatizado de asistencia del personal, algo que también está pensado a nivel de la administración central; por último, y a nivel del Centro Ambulatorio, un sistema de Farmacia para llevar la administración del expendio de medicamentos a todos los afiliados ambulatorios, los cuales solo pueden comprar lo que les receta cualquier médico (propio o externo), en dependencias propias, con una réplica en cada centro de internación para control de la dosis diaria de los medicamentos prescritos durante la admisión hospitalaria y de los cuales el afiliado abona un mínimo porcentaje de su costo, lo mismo sucede con las prácticas de laboratorio y exámenes complementarios.

Mi amigo que es muy bueno como dibujante técnico se ha encargado de pasar en limpio, muy prolijamente, todos los burdos esquemas que he realizado de este, ahora, complejo sistema computacional. Analizando hasta altas horas de la noche los diagramas plasmados en varios verdaderos murales (mi amigo los había realizado en el mismo papel en que los arquitectos e ingenieros realizan sus proyectos y planos de soluciones habitacionales, para lo cual había llevado un tablero profesional de su propiedad, a la pequeña oficina cedida por el Director del lugar, y que hacía las veces de nuestro 'búnker' informático), surge el 'gran problema': lo que hemos pergeñado no cumple con el precepto de 'proyecto factible' sugerido por el Director local. En otras palabras, para poder implementar semejante barbaridad, tendríamos que rebasar holgadamente los límites tecnológicos y de complejidad que poseía el sistema de cómputos del gobierno provincial, que era uno de los más grandes del país, más precisamente, el quinto en importancia.

Me propuse realizar un último súper esquema que contemplara todas las necesidades de comunicaciones y de equipamiento para conectar con un gran centro de cómputos principal, una serie de ocho centros de cómputos satélites, diseminados en cada uno de los efectores administrativo/médico, que a lo largo y a lo ancho del territorio provincial, tiene la Obra Social. Luego de varios días de duro trabajo, mi amigo ha terminado el esquema de esta 'maraña' de procesadores centrales (dos), procesadores secundarios (10), unidades de almacenamiento masivo de información (4 de discos rígidos y dos de cinta, todos de gran capacidad de memoria), módulos de comunicación telefónica (70), terminales de operación (unas 250), computadoras de escritorio (alrededor de 50) e impresoras (no menos de 50), que en teoría serían necesarios para implementar semejante sistema. Realizada tal tarea, de la cual yo estaba orgulloso, surge el último y más importante e insalvable de los problemas: ¿dónde colocábamos el centro de cómputos principal, aquel que tenía como función, coordinar el funcionamiento permanente (noche y día, y así hasta la eternidad) de todos los otros, además del suyo propio?. Decepcionados por la falta de una respuesta a esta pregunta, y ya de madrugada, nos retiramos a descansar.

Por las tardes, en el Centro Ambulatorio hay mucho menos actividad, entonces se me ocurrió pedirle a quien estaba a cargo del cuidado de las instalaciones y a la vez era el Jefe de la Farmacia, que me permitiera ver la azotea del viejo hotel. Pasando por una amplia puerta de dos hojas vidriadas, desembocamos en una amplia terraza que antiguamente, el hotel, utilizaba como una especie de 'quincho' ya que todavía permanecían en pie, una serie de cuatro churrasqueras de grandes dimensiones y un tinglado de modesta factura y bastante dañado por el tiempo, que ocupaba el tercio sur del predio, a todo lo ancho del edificio. Los dos tercios restantes estaban al aire libre y embaldosados como un gran patio; hacia el lado norte, la terraza terminaba con una serie de ocho puertas mamparas dobles separadas por columnas que cubrían los 20 metros que tenía de ancho la parte del edificio que daba a la calle. Es decir, disponíamos de una superficie de unos 160 metros cuadrados, a los que según me comentaba el encargado, no se les había dado, ni se les daría ningún destino conocido.

Con los datos del relevamiento de planta de la terraza, nos pusimos a diseñar, en lo edilicio, un centro de cómputos modelo que seguro despertaría la envidia de la misma NASA. Dispusimos, a lo largo de toda la parte frontal del predio y a 3 metros desde las mamparas, un muro falso (ya que no se podía cargar la terraza con muros de ladrillo u otro material), desde donde se desprendían 7 muros de 3 metros de longitud que conectaban con sendas columnas, las que separaban las mamparas, las cuales podían ser aprovechadas porque estaban en bastante buen estado a pesar de haber permanecido largo tiempo a la intemperie. Con esto lográbamos construir un amplio salón destinado a reuniones y 6 oficinas de buenas dimensiones. El resto de la terraza la dividimos en tres, un hall de entrada, al centro, del ancho de la doble puerta de vidrio que permitía el acceso actual al lugar, y dos salones de importantes dimensiones, de los cuales, el que estaba en el sector este, sería destinado al alojamiento de todo el equipamiento central, mientras que el ubicado al oeste, se ocuparía en tareas generales y de mantenimiento. Completaba el diseño el reemplazo de la doble puerta vidriada de acceso, por una puerta de gruesa madera lustrada, con un cartel en letras de bronce que rezara: Departamento de Informática Médica. Mañana, luego de cuatro meses de arduo trabajo y portando no menos de 10 grandes pliegos de papel con una miríada de prolijos gráficos, me reúno con el Director del Centro Ambulatorio para presentarle el proyecto.

Hoy veremos algo sobre los 'registros del psicocito' (figura), aunque mis compañeros tengan en sus rostros una mezcla de extrañeza y repulsión. Con simples anotaciones quiero dejar constancia de algunos de los detalles funcionales del psicocito, en el cual, cuando no se registra movimiento (por lo tanto no se reemplaza la Se por el To) (objeto bidimimensional), no se temporaliza, es decir, no se forma una IDEA, se activan los nodos de simbolización (Sb) y de atributos derivados (Ad), haciendo una XOR entre 'llamar la atención' (011010) y el patrón de activación de los nodos Sb y Ad (11000000), lo cual da: 11011010, que representa una 'proyección' hacia afuera de la identificación y a la vez asegura, con V =1 que no se generalice hasta tanto no sea una clase completa que dé objetos totalmente caracterizados (identificación proyectiva = mecanismo psíquico inconsciente de defensa propuesto por Melanie Klein).



La inclusión lógica es una actividad más primitiva, y la única de la que es capaz el Ello. La exclusión lógica (más elaborada) es patrimonio del Yo. Se inicia con operatorias de inclusión, propias del Ello, del tipo OR (suma lógica inclusiva o disyunción, cuyo resultado es falso solo cuando ambas opciones son falsas, de lo contrario, es verdadera). Como el Yo no ha aprendido la operatoria de exclusión (XOR), entonces, cuando se presenta un objeto externo y él como objeto, no puede utilizar la operatoria conjuntiva (AND, la cual solo es verdadera cuando ambas opciones son verdaderas, de lo contrario es falsa), y debe recurrir a una operación XOR. Esto explicaría el fenómeno de identificación proyectiva e introyectiva de Melanie Klein.

¡Nos comunicamos mañana!