noviembre 12, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 31)

Cuaderno II (páginas 183 a 188)

Hace apenas dos días que se ha dado a conocer, oficialmente, el resultado de la adjudicación de la licitación, cuando llegan a mi oficina tres personas que yo no conocía, pero que se presentaron como el 'equipo de asesoramiento técnico' de la empresa que no había salido favorecida en la licitación. Venían desde distintos lugares del país con el objeto de advertirme que iban a impugnar la licitación por haberse cometido numerosas irregularidades técnicas en la evaluación, propias de alguien, que como yo, no tenía la formación profesional adecuada. Hemos tenido una reunión muy difícil, y por momentos, sostenida en un elevado tono de voz, pero al fin, no han podido convalidar ni uno solo de los puntos técnicos 'críticos', ya que para todos ellos he tenido una respuesta adecuadamente fundada (muchas de ellas, las saqué de la 'galera'), por lo que, muy ofuscados y con un: - ¡esto no va a quedar así! - por parte del 'jefe' de la comitiva, se retiraron.

A menos de una semana de la amedrentadora reunión recibo una llamada del Director General. Con la voz entrecortada, me dice: - te ha llegado el volante? - ¡no sé de qué me estás hablando! - le respondí. - ¿Ah, no te has enterado? - continuó el Director - en horas de la tarde de ayer aparecieron cientos de volantes anónimos repartidos por toda la ciudad, y lo más grave, en cada pupitre de cada Diputado y Senador en la Legislatura, e inclusive en mi propio escritorio; en donde figurás vos como el único responsable de una cuantiosa estafa perpetrada contra el estado provincial, por una adjudicación fraudulenta del equipamiento para el centro de cómputos de la Obra Social. - no dándole mucho crédito a lo que escuchaba, y suponiendo que estaba siendo objeto de una broma pesada de parte del Director (ya nos hemos tomado una gran confianza mutua), agregué, - ¿pero, además de mi nombre, que otras cosas dice ese volante? - a lo que recibí como contestación: - mirá, es demasiado largo para que te lo lea por teléfono y no tengo mucho tiempo, porque estoy citado para dentro de media hora, por la Comisión de Salud de la Legislatura para que dé explicaciones sobre el particular, pero te puedo adelantar que contiene no menos de 20 puntos, muy bien especificados, en donde se demuestra que 'has' cometido una estafa. Yo te estoy enviando un ejemplar del volante a tu oficina y en base a lo que allí dice, elaborá una justificación de tu proceder para ser expuesta mañana, a primera hora, ante el Directorio de la Obra Social. Si no nos lográs convencer, me temo que te tendrás que despedir de tu centro de cómputos y de tu trabajo, además de responder ante la justicia, si es que se ha cometido algún delito, del que yo, aunque soy el responsable final por haberte permitido hacer todo esto, desconozco. - y con un 'hasta mañana' muy apagado, colgó.

Hoy continúo con el trabajo de Stemberg.
Una tipología de la analogía: la analogía no sería otra cosa que una manera sutil de manejar la 'distancia patrón'. Introduciremos tres formas de razonamiento analógico: 1) Analogía estructural, 2) Modelado, y 3) Analogía contextual.

Analogía estructural: si la distancia (A, B) es pequeña, la mayoría de los patrones en A, son también en B.

Modelado: es un intento de encontrar una función f, maleada en un dominio dado D, dentro de un rango dado R, que es aproximadamente, 'topológicamente conjugado' al operador estructura S(x). Esto es, f mapa D hacia R, e idealmente, S(f(x)) = f(S(x)). A menudo, R puede entenderse como un modelo de D, en el sentido que cada elemento x de D puede asociarse con un elemento de R, de tal manera que la relación de x con otros elementos y de D es similar a la relación de f(x) con los elementos f(y) de R.

Analogía contextual: es que x y x% se relacionan con diferentes patrones, pero en forma similar.

Un algoritmo general de analogía incluiría las tres formas de analogías.

Analogía e Inducción: inducción y analogía están muy estrechamente relacionados. En la inducción se asume que el futuro será similar al pasado, y trata de 'adivinar' qué grupo de patrones del pasado continuarán en el futuro. En la analogía, por su lado, se asume que entidades similares tienen patrones similares, y sobre esta base se reconocen los patrones. La diferencia estriba que en la analogía, simplemente se trata de localizar patrones de cierta entidad x, por analogía en cierta entidad x%. En la inducción, en cambio, se asume que un completo catálogo de patrones ha sido reconocido, y a partir de aquí, se trata de hacer un modelo coherente de esos patrones. Los dos procesos se complementan entre sí.

La ruidosa regla de Hebb: Donald Hebb en su clásico, 'Organización del comportamiento' (1949), buscó explicar el proceso mental en términos de una muy simple regla neural: 'Cuando una conexión sináptica entre dos neuronas es usada, su conductancia es temporalmente aumentada. Así, una conexión que ha mostrado ser útil, de algún modo, en el pasado, se reforzará'. Esto da una elegante respuesta a la pregunta: ¿dónde tiene lugar el aprendizaje?. Hoy hay evidencias fisiológicas que ese aprendizaje hebbiano ocurre. Dos tipos de cambios en la fuerza sináptica han sido observados: a) potenciación post-tetánica, la cual persiste al menos unos pocos minutos, y b) reforzamiento, el cual puede persistir horas o días.

Hebb propuso desde esta simple regla, conceptos cruciales como: ensamblado celular y secuencia-fase. El autor del trabajo propone una regla más general: si la conexión entre P1 y P3 es usada sobre todo, un cierto periodo de tiempo, y la red está estructurada tal que, P2 puede potencialmente conectarse con P3, luego la conductancia S2,3 se puede ver temporalmente incrementada (esto no está probado).

Como lo que faltaba del trabajo resultó más tedioso que lo anterior, y por otro lado, no tenemos más tiempo ninguno de los dos (la Dra. volvió a faltar), nos retiramos.

¡Hasta mañana!