noviembre 16, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 35)

Cuaderno II (páginas 207 a 212)

Llevamos discutiendo más de media hora, sobre la conveniencia de seguir o no, con lo que queda del trabajo de Monod. Según mi 'estimado' colega, es una pérdida de tiempo, ya que casi nada se ha podido (el no ha podido) capitalizar como un apoyo, a la tarea de desentrañar el Proyecto de Freud. Yo trato de hacerle ver (¡qué iluso!) que en realidad, lo que comenzó como una lectura 'profunda' del Proyecto (por lo menos para mí), se ha transformado en nuestro (mi) proyecto. - Yo no voy a parar hasta que no pueda explicar, por lo menos, algunos de los procesos psíquicos básicos; Freud sirvió como empuje inicial, pero nada más, - argumenté. - ¡Pero no podemos olvidar al maestro! - bastante molesto, me respondió. - Sinceramente te digo, no estoy dispuesto a volver a las 'investigaciones psicoanalíticas', porque no aportan absolutamente nada, ya que están enfrascadas en una especie de dogma. Luego, la única posibilidad de aportar algo en este tema, está en cambiar el punto de vista y buscar por otro lado, sin olvidar lo poco que hemos podido rescatar, - le dije con firmeza. - Está bien - continuó - acepto pero con una condición, que vayamos dejando por escrito, en un documento hecho en común y no en esos cuadernos que vos tenés, a los que yo no tengo acceso porque los guardás muy celosamente, todo lo que vamos [voy] descubriendo; así será más fácil luego publicar algo en donde también incluyamos eso que me comentaste que habías descubierto sobre el tiempo interno, ¿te acordás? - culminó. Sin dudas las ambiciones intelectuales sin esfuerzo y el impulso obsesivo-compulsivo incontrolado de quedarse con lo ajeno, pueden más, que el sentido común, en mi 'estimado' colega. Esta cruda realidad me ha empujado a tomar una decisión: le doy una reunión más para que recapacite y realmente me demuestre que asume este trabajo desde su humilde y magra posición, de lo contrario, me voy. No le hago saber lo que he decidido, solamente le pido que inicie un documento nuevo en donde resuma lo hecho por 'ambos', y de allí arrancamos.

Invariancia y perturbaciones: Las ecuaciones diferenciales - dice Monod - definen el cambio en términos de lo que permanece sin cambios. Las invariantes químicas, lo son, por su estructura y por su funcionamiento. 1) Todos los seres vivos, sin excepción, están constituidos por las mismas dos clases principales de macromoléculas: proteínas y ácidos nucleicos. Por su parte, estas macromoléculas, están formadas, en todos los seres vivos, por el ensamblaje de los mismos radicales y en número finito: 20 aminoácidos para las proteínas, y 4 tipos de nucleótidos para los ácidos nucleicos. 2) En cuanto a su funcionamiento, las mismas secuencias de reacciones son utilizadas en todos los organismos para las operaciones químicas esenciales: movilización y puesta en marcha del potencial químico, biosíntesis de los constituyentes celulares.

Los constituyentes universales, es decir, por un lado los nucleótidos y por otro los aminoácidos, son el equivalente lógico de un alfabeto en el que estaría soportada la escritura, o sea, las funciones asociativas específicas de las proteínas. {similar a un lenguaje de programación} Con este alfabeto puede, por lo tanto, ser escrita toda la diversidad de las estructuras y las performances que contiene la biósfera. Además, es la reproducción sin variación en cada generación celular del texto escrito bajo la forma de secuencia de nucleótidos en el ADN, la que asegura la invariancia de la especie.

La variante biológica fundamental es el ADN.

La estructura del ADN - replicación y traducción:
ADN: dos dobles secuencias idénticas. (replicación)
ADN: doble secuencia de nucleótidos complementarios. (traducción)
Polipéptidos: secuencia lineal de radicales aminoácidos. (expresión)
Proteína globular: repliegue de la secuencia lineal de aminoácidos.
El secreto de la replicación invariante del ADN, reside en la complementariedad estereoquímica del complejo NoC que constituyen las dos fibras asociadas en la molécula.

El principio fundamental de la estereoespecificidad asociativa, que explica las propiedades discriminativas de las proteínas, está en la base de las propiedades replicativas del ADN. En el ADN, la estructura topológica del complejo es mucho más simple que en las proteínas, y esto es lo que le permite funcionar a la mecánica replicativa.

1) La estructura estérica del complejo puede ser completamente representada en dos dimensiones (2D), de las que una, finita, contiene en cada punto un par de nucleótidos mutuamente complementarios, mientras que la otra, contiene una secuencia potencialmente infinita de estos pares.
2) Dada una cualquiera de las dos fibras, podrá ser reconstruida la secuencia complementaria. Así es cómo cada una de las fibras, 'dicta' la estructura de su complementaria para construir el complejo completo. El ADN está formado por cuatro nucleótidos que difieren en la estructura de la base nitrogenada: Adenina, Guanina, Citocina y Timina. Por razones estéricas se asocian AT y CG. (figura)



La estructura global de la molécula de ADN es la fibra helicoidal, definida por dos operaciones de simetría: traslación y rotación {igual que el tiempo}. Esta estructura es comparable a un cristal aperiódico, ya que la secuencia, en ella, de los pares de bases no es repetitiva. {se puede apreciar, a la izquierda y en la zona media de la figura, una sugerencia  de 'relaciones estéricas' entre los componentes de la realidad S, O, V (cambio superficial), y ⊽(cambio profundo)}

La traducción del código: aquí son las interacciones estereoespecíficas, también, las que explican el mecanismo. Los constituyentes que intervienen al principio de la cadena de transferencia de información, 'ignoran' totalmente 'lo que sucede' en el otro extremo. Si bien es cierto que el código genético está escrito en el lenguaje estereoquímico, en el que cada letra está constituida, a su vez, por una secuencia de tres nucleótidos (un triplete) en el ADN que especifica un aminoácido entre 20, en el polipéptido NO existe ninguna relación estérica directa entre el triplete codificante y el aminoácido codificado. (figura)


Los polinucleótidos del ARN tienen algunas diferencias estructurales con el ADN; fundamentalmente, cambian: la base Timina por Uracilo. {en el ARN psíquico cambiaría V por ⊽}
Para la mayoría de los aminoácidos existen varias notaciones distintas, bajo la forma de 'tripletes' de nucleótidos. En un alfabeto de 4 letras se pueden formar 4³ = 64 palabras de 3 letras, y de éstas hay que seleccionar 20 residuos. (figura)


I, II, III en la figura representan la primera, segunda y tercera letra del triplete, respectivamente, que en la grilla están reemplazados directamente, por los radicales aminoácidos, según el detalle en la parte inferior. A la derecha (inferior) un detalle de los tipos de unión observados en la cadena polipeptídica.

Los tripletes UAA, UAG y UGA se nombran como (sin sentido) porque no representan ningún aminoácido. Tienen, sin embargo, un papel muy importante como 'signos de puntuación' en el mensaje 'escrito' en la secuencia nucleotídica. El significado que se le da cuando se lee alguno de estos códigos, por ejemplo, puede ser para indicar el inicio de una cadena o fin de la misma.

El mecanismo de traducción es irreversible. El sistema es total e intensamente conservador, cerrado sobre sí mismo y absolutamente incapaz de recibir cualquier instrucción desde el mundo exterior. El sistema es fundamentalmente cartesiano y no hegeliano: la célula es una máquina. {¡no estoy tan seguro de esto!

Doy por terminado el trabajo de Monod, ese sobre el que, mi 'estimado colega', no ha hecho ningún comentario, ni a favor (porque no se acuerda de nada de lo que aprendimos cuando estudiábamos medicina), ni en contra (porque, ahora, tampoco aprendió nada, pues no le interesa).

[como siempre, durante el desarrollo de este tema, se ha tratado en esta reunión de una serie de conceptos que fueron tomados o emulados durante el desarrollo de la teoría: el número de elementos que aseguran la invariancia, el carácter universal del ADN, su mecanismo de replicación, la cantidad de elementos que forman el ADN y su nivel de complementariedad y de ensamble estérico, comparar este código con un alfabeto y un lenguaje, asociar la forma helicoidal al registro del tiempo, la traducción del código, la tabla de tres entradas de los 'tripletes' que dan base al código genético, el intercambio de bases entre ADN y ARN, y en último lugar aunque no por eso menos importante, la puesta en duda de que el sistema no sea hegeliano; de hecho, la Lógica Transcursiva surge de la modificación sobre una modificación hecha a la lógica de Hegel, por Günther. En la última figura es de destacar un cubo, esbozado en lápiz (en el margen izquierdo), como un intento de distribución de los elementos constitutivos de un psicocito, siguiendo, de alguna manera, las reglas que rigen al código genético]

¡Nos encontramos mañana!