noviembre 11, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 30)

Cuaderno II (páginas 177 a 182)

Hoy, aunque me parezca irreal, me dispongo a escribir el capítulo número 30, algo impensado poco tiempo atrás. Cuando asumí el desafío de escribir un capítulo diario a lo largo de todo un año, a poco de comenzar, me invadió una sensación extraña; una mezcla de obligación y arrepentimiento, cuando no de hastío. Si les digo que me fue fácil, les estoy mintiendo, porque en realidad no lo fue. Las pruebas irrefutables de ello están en los últimos tres capítulos, en donde se detuvieron las 'historias paralelas', y en los post intermedios, de índole gráfica.

Cuando algo que estoy haciendo me aproxima al límite del hartazgo, mi descarga pasa por el camino gráfico; esto hace que, en algunas circunstancias dependiendo del nivel de sobrecarga, pueda llegar a 'perder' (nunca es así dado que siempre trato de aprender algo nuevo en el manejo del software que utilizo para estos menesteres) toda una tarde entera, o una mañana (los fines de semana), e inclusive, un día entero, a pesar de tener 'mucho' que hacer. Pienso que lo anterior es un mecanismo de defensa de mi psiquis, porque cuando insisto en hacer lo que tengo que hacer (lo cual lo transforma en obligatorio) y me siento en esa situación de cuasi-saturación, baja la calidad de lo que hago, en forma notoria; algo que me molesta más que si no lo hubiera hecho.

Todo esto que tiene la 'cara' de una elegante excusa por no haber escrito lo que debía, si bien he llegado al día 30 (lo cual, creo, es un logro importante), no lo es. Yo diría que es una transición necesaria que se tenía que dar. No tengo experiencia en escribir 'tanto', la estoy tratando de lograr en este instante y en cada día que me siento a escribir. Se está dando una transición entre una obligación y un placer; tal como lo muestra la Lógica Transcursiva, estoy 'internalizando', haciendo profundo algo aparente (la obligación), para transformarlo en placentero, lo estoy haciendo mío, lo que es un aprendizaje muy duro.

En resumen: no se ha escrito lo que se debía, dadas mis otras ocupaciones (ganar el 'peso' para el bienestar de mi familia, un curso de egiptología a distancia que dicta la Universidad Autónoma de Barcelona (que va por la mitad), y alguna que otra tarea doméstica (pocas)), que fueron tomadas como rehenes, como excusas. La verdad es que en más de una ocasión me he visto desbordado, pero 'a los tumbos' he continuado para llegar hasta aquí, ¡que no es poco!, a pesar de representar menos del 10% de lo que quiero (y no de lo que debo) hacer. ¡Gracias por seguir leyendo, a pesar de todo!

Por fin tengo el pliego licitatorio en mis manos, nunca imaginé lo difícil que es esto, más cuando se carece, como en mi caso, de los conocimientos mínimos, algo que tuve que lograr a fuerza de puro 'meterme' en todos lados (desde el Departamento de Suministros de la Obra Social, hasta el Departamento de Contabilidad, pasando por la Asesoría Letrada local y de la provincia), además de recibir el apoyo técnico imprescindible de un Ingeniero amigo. Lo concreto es que ya se lo estoy llevando al Director General para que instrumente, por las vías pertinentes, la publicación de la apertura de la licitación y se comience a recibir los oferentes.

Acaba de cerrarse la recepción de ofertas y se han presentado cuatro, tres internacionales y una nacional. Debo aclarar que a las internacionales, se les exigió que tuvieran un representante en el país con una residencia no menor a 15 años, y una sucursal local con no menos de 10 años de permanencia y asistencia a las instalaciones (casi todas oficiales) que tenían en la provincia. La única que no cumplía con la exigencia anterior (como es habitual) era la empresa nacional que radicaba en Bariloche (a más de 1200 kms de aquí) y no tenía ningún representante local que respaldara su equipamiento ni equipos instalados, motivo por lo que será descartada, además porque se presentaba solo en un rubro menor, y aquí se estaba solicitando una solución integral; así fue como se logró evadir la ley del 'compre nacional' sin incurrir en un delito e ir preso, según lo vaticinara su dueño, por teléfono.

Si todo el proceso anterior fue difícil, el que hoy comienza, lo es mucho más. Inicio oficialmente el análisis de las tres ofertas que calificaron, para determinar a quién se le adjudica la provisión del equipamiento. Tengo 30 días para expedirme y es una tarea que solo yo puedo y debo hacer; el Departamento Legal le impide inclusive a mi amigo, que tome contacto conmigo durante este proceso. Me he trasladado a la Dirección General, en donde se ha dispuesto una oficina para tal fin, convenientemente aislada en donde, prácticamente, permaneceré recluido durante un mes, asistido por una secretaria, y donde, a parte de los pedidos lógicos que se le hacen a una asistente, no puedo hablar con más nadie, Director General incluido. Me amedrenta un poco, tanto ostracismo.

Recomponiendo grandes planillas rellenadas a mano y luego de un sinnúmero de cálculos (desde velocidades de transmisión, hasta capacidad de procesamiento, pasando por una gran cantidad de conversiones monetarias), he llegado al día 30 con un resultado coherente y fundado en calidad y precio, que es lo que exige la ley. Solo hubo que decidirse por una de dos empresas, ya que la tercera en cuestión, cuando comencé a 'hilar fino', presentaba una serie de deficiencias en el cumplimiento de estándares que obligó a desestimarla. Decidir entre las dos que quedaron no fue difícil ya que a calidad y respaldo equivalentes, habían U$D 600.000 de diferencia; U$D 900.000 la que ganó, contra U$D 1.500.000 de su oponente. Estoy satisfecho por la tarea cumplida, y porque la cifra final era ligeramente menor de la que yo había vaticinado al comienzo de esta locura.

Siguiendo con la revisión de una serie de trabajos que puedan aportar 'algo' a la teoría, hoy traigo uno para discutir con mis compañeros, en realidad solo con mi 'estimado' colega, porque la Dra. no ha venido (¿su ausencia tendrá algo que ver con la rencilla de la última reunión?). Se trata de un trabajo titulado 'Inteligencia y Mente' que está incluido en la 'Más allá del CI: Teoría triárquica de la inteligencia' publicado en 1985 por Robert Stemberg, de neto corte cognitivista.

En este trabajo, las estructuras y procesos que subyacen a la inteligencia son divididos en tres distintas categorías: a) metacomponentes, b) componentes de performance, y c) componentes de adquisición de conocimientos. Desde el punto de vista de la estructura interna, la inteligencia es entendida como una actividad 'solucionadora' de problemas, para lo cual tiene que identificar problemas desde alguna fuente externa. Entre los componentes de adquisición de conocimientos, hay al menos tres importantes: 1) discriminación de la información relevante de la irrelevante, 2) detector de coincidencias significativas, y 3) fusionador de varios 'bits' de información dentro de un modelo coherente de la situación.

El autor postula que hay una 'estructura universal de la inteligencia' {yo postulo que hay una estructura psíquica universal}

La inteligencia, para Stemberg, es la habilidad de comportarse apropiadamente bajo condiciones impredecibles.

Impredictibilidad: Intuitivamente, un sistema es impredecible si una gran cantidad de información sobre su estado en el pasado, aporta solo un poco de información sobre su estado futuro. {la definición de Stemberg es ¡contextual!} Podríamos definir la mente como la estructura de un sistema inteligente {yo, como una especialización de la psiquis [algo que con el tiempo deseché absolutamente al eliminar de mi léxico, por ambiguo, el término mente]}

En el sentido anterior, la mente, no es una entidad física, más bien es un sistema de funciones {esto está bien ya que maneja pensamientos (lo funcional)}. La mente está dada por patrones más que por 'partículas'

Inducción: según Occam una simple explicación es la más probable de ser la correcta.
Hacia un algoritmo de inducción general: el principio de Peirce es solo el comienzo. Hay un principio filosófico básico que asegura la posibilidad de inteligencia mediante el reconocimiento de patrones. Todos los métodos matemáticos estándar para predecir el futuro se basan en la teoría de la probabilidad. Mostraremos (dice el autor) que es posible combinar la predicción basada en patrones con la predicción basada en la probabilidad. Esto implicaría un método híbrido de predicción, 'patrón-teorético-probabilístico', sobre la base de reconocer patrones en el mundo, en el pasado. Es la probabilidad que un patrón dado x, pueda ocurrir con intensidad k en el futuro, sobre una escala t, t+v, cuando t es el presente.

Inducción, probabilidad e inteligencia: una posible respuesta a la pregunta kantiana: ¿cómo es posible la inteligencia?, es repitiendo los siguientes pasos esquemáticos:
1) reconocer patrones en el entorno.
2) construir un modelo basado en la predicción.
3) estimar qué estrategia es la más adecuada.

Analogía: Bronowski relaciona analogía con estructura, por medio de la hipótesis de la 'analogía generativa'. Se usan analogías para generar inferencias. Con el objeto de probar esta hipótesis se desarrolla un ámbito teórico adecuado para el proceso analógico, llamado: 'mapeo estructural'. De acuerdo con esto, el razonamiento analógico es concretado al derivar aspectos sobre un dominio destino T, desde aspectos sobre un dominio base B. Cada dominio es entendido como compuesto por un número de 'nodos' y una colección de 'relaciones' entre esos 'nodos'.

Esencialmente, un 'nodo', puede ser cualquier tipo de entidad (un objeto, un color, etc.). Un 'maleo estructural' comienza con una 'relación' que involucra ciertos 'nodos' B, dentro de ciertos 'nodos' T. Esta explicación no es suficiente para decirnos, por qué, ciertas relaciones son mejores candidatos para la analogía, que otras. Peirce proclama la tendencia de 'hacer hábito' como una 'ley de la mente' {proclama que apoyo}, y divide dicha ley en tres partes: deducción, inducción y abducción o analogía. Cuando hablamos en términos de patrones, la inducción y la analogía son más elementales que al deducción.

Similitud estructural: está dada por lo distancia entre dos secuencias y definida por la aproximación de estas secuencias con respecto a un grupo de funciones dadas.

Como mi 'estimado' colega se me está durmiendo (¡y lo comprendo!), seguimos en la próxima.

¡Nos vemos mañana!