noviembre 20, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 39)

Cuaderno II (páginas 231 a 236)

Todo está saliendo mucho mejor de lo que se había planeado. Hay mucha gente, incluidas personas que nunca me hubiera imaginado que iban a venir. Un gran despliegue periodístico, que obviamente no tiene como objetivo mi persona, sino la del Director General y todos los beneficios políticos que esto va a traer aparejado. Muy rica la comida y las bebidas, ambas provistas con una notable abundancia y degustadas por los presentes (entre los que me incluyo) con fruición.

Todo hacía pensar que por fin el éxito se acercaba a mi vida y me rozaba con sus intangibles alas, pero no, no todo es como aparenta. Cuando ya se habían retirado los medios gráficos y gran parte de las autoridades, e inclusive del público en general, mi amigo se me acerca, muy serio, y me dice: - yo me voy, - lo cual me sorprendió un poco, porque había que hacer cosas antes de irse, como por ejemplo, ayudar a ordenar todo para que mañana ya podamos tener la primera reunión con el grupo de personas seleccionadas para ingresar al Departamento, como programadores, operadores, secretaria, etc.. No atiné más que a preguntarle: ¿ya te vas, tan temprano? - a lo que respondió con tono grave y de evidente molestia: - no, no me entendiste, no me voy de la fiesta, sino que dejo de pertenecer a 'tu Departamento', gracias por todo, - y haciendo un ademán frustro, como para despedirse, pegó media vuelta y enfiló hacia la puerta de salida.

Un poco aturdido por lo que estaba pasando, tardé en reaccionar unos segundos, luego de los cuales salí corriendo para tratar de alcanzarlo. Lo logré seis pisos más abajo, un poco antes de llegar a la calle, y tomándolo del brazo, le dije: ¿me podés explicar que cosa te está pasando?, - a lo que replicó - ¡no creo que valga la pena! - ¡eso no es una respuesta a mi pregunta! - insistí, arremetiendo de nuevo - ¡te exijo, como amigo tuyo que soy, que me aclares lo que ocurre! - ¿amigo mío? - expresó, con una cara de aparente tristeza. Para resumir, me llevó toda una cuadra de ir a toda velocidad a su lado, para convencerlo de ir a tomar un café y que me contara qué ocurría.

Después de varios escarceos logro que me diga cuál es el 'tremendo problema' que lo aqueja y que lo llevó a tomar la actitud de fuga. En un momento dado, al principio de la fiesta, cuando todo era un alboroto y luego de una palabras dichas por el Director General para asignarse el mérito de la instalación (como siempre pasa), los medios gráficos se volcaron a hacerle un especie de entrevista, aunque muy desordenada. Uno de los periodistas, más precisamente, de un periódico, ante semejante desastre, se apartó del grupo y se dirigió a mí para realizarme una serie de preguntas respecto a la trascendencia de lo que se estaba inaugurando, ya que se había enterado, según él mismo me manifestó, que yo había sido el artífice de todo esto. Es así que me vi sorprendido por una verdadera entrevista, aunque no me había percatado de ello. Para mí, estaba solo hablando con un periodista, informalmente. Pero no fue así, ya que me sacaron fotos mientras hablábamos (algo que no percibí) e inclusive había alguien (a quien tampoco vi) que estaba grabando la charla.

Para quien no pasó desapercibido lo anterior, fue para mi amigo, quien apartado algunos metros de la escena, veía con 'mucha pena' cómo, quien se decía su mejor amigo, lo hacía a un lado al momento de cosechar los laureles, merecidos por tanto trabajo en conjunto. Estuvimos dos largas horas hablando, vale decir, yo rogándole que me perdonara, pero que no había sido mi intención el trascender a expensas de él; que porque me dejé llevar por el entusiasmo de explicarle a alguien de afuera lo que habíamos logrado, no me percaté de lo que realmente estaba sucediendo. No obstante, no lograba convencerlo; por tanto, y casi con lágrimas en los ojos, le lancé un ultimatum: - ¡si vos te vas, yo también me voy y dejo que todo el trabajo que nos ha costado llegar hasta donde hemos llegado, que no es poco, se vaya al cuerno! - me levanté, pagué los cafés y salí casi corriendo del lugar. Ahora fue él quien, corriendo también, me alcanzó y me dijo: - ¡está bien, te perdono, pero que sea la primera y última vez que pase esto entre nosotros!.

Hoy, que hasta ahora no ha llegado nadie que venga a molestar y siendo muy temprano, me dispongo a analizar una serie de conceptos que juzgo como muy importantes para el proyecto. Estos conceptos, en su mayoría, derivan del inmenso trabajo de Chomsky, quien ha aportado gran cantidad de detalles sobre el funcionamiento, si no de la mente, sí de una computadora cuando procesa un lenguaje de programación totalmente distinto de los que, hasta sus trabajos, se manejaban.

Uno de esos temas es el 'análisis léxico'. Aquí el sistema (el analizador sintáctico) ejecuta acciones activadas por patrones dentro de las cadenas analizadas. Utiliza un lenguaje patrón-acción y los patrones se especifican por medio de expresiones regulares (gramática tipo 3 de Chomsky). Una cadena o secuencia de símbolos es aceptada como válida, si y solo si, al terminar su reconocimiento se alcanza un estado de aceptación. (figura) No son válidas las cadenas vacías. (E).


El artilugio informático-lógico que se utiliza para reconocer una secuencia de símbolos (hacer un análisis sintáctico), se llama máquina de estados finitos (o autómata finito), de la cual un ejemplo, es la que aparece en la parte superior y al centro de la figura, y que se llama máquina de Moore.

No voy a dar los detalles técnicos porque no aportan demasiado, simplemente decir que estas máquinas tienen un comportamiento distinto, dependiendo de la cantidad de 'estados de aceptación' que posea. Se le llama determinista cuando posee solo un estado de aceptación o final, es decir, el que tiene la 'respuesta' al análisis del símbolo considerado. La cadena es 'procesada' en distintos pasos y durante cada uno de ellos, en forma secuencial, se van analizando (identificando) uno a uno los integrantes de la cadena ingresada hasta llegar al último, con lo cual se consigue determinar si esa cadena representa una 'palabra' aceptada por el sistema; esto es, si constituye una 'orden' que lo obliga a una acción específica.

Un caso particular de lo anterior es la traducción dirigida por la sintaxis, que en realidad constituye el trabajo inicial de Chomsky, sobre lo cual versa su tesis doctoral, y que consistía en descubrir un método (análisis sintáctico) para poder encontrar el equivalente en inglés de una palabra en otro idioma; todo esto hecho por una máquina y en forma automática.

La traducción así entendida consiste en asociar producciones gramaticales a determinadas reglas semánticas. La evaluación de las reglas semánticas puede generar código, guardar información en tablas de símbolos, emitir mensajes de error, o realizar otras actividades. La traducción de la cadenas de componentes léxicos es el resultado obtenido al evaluar las reglas semánticas.

Retrotrayéndome al trabajo de Pinker, que ya hemos visto, hago a continuación una composición de las distintas variantes de orden de las palabras (las que como ya sabemos, todas tienen sentido en español), y eso lo relaciono con el 'papel' que juegan S, O y V. (figura)


Los objetos se distinguen en función de si son la fuente o el destino de la acción.
Podríamos decir que el entorno está compuesto por objetos. Los hay indiferentes y aquellos que me provocan cambios. A estos últimos los llamaremos acciones. Los objetos indiferentes los distinguiremos a su vez, entre los que son originadores o fuentes de acciones y que llamaremos sujetos, y aquellos que son destino de acciones y que llamaremos simplemente objetos.

Por tanto el entorno puede describirse como compuesto de: sujetos, objetos y acciones.

La percepción de la realidad se produce cuando se presenta 'algo' al aparato perceptivo. Inicialmente solo es posible distinguir que se generan cambios; por ejemplo, a través de movimiento reflejos de acercamiento(aceptación)/alejamiento (rechazo). Luego, ya es posible distinguir entre objetos indiferentes y acciones. Esta distinción es registrada en una clase (psicocito) como unidad psíquica, en la cual se registra lo que 'se presenta', no lo que es (noción primaria = presencia o estar presente). Percepciones sucesivas completan la grilla de los llamados 'verbos de estado' (ocupar, existir), hasta que el psicocito logra una 'vivencia'. Ésta es ostentada (ubicada espacio-temporalmente) y da origen a una IDEA que culmina con los verbos de estado: ser (tener una idea de algo - objeto o acción). Al poder determinar perceptivamente cómo se comporta lo que ha sido percibido, permite distinguir y calificar a lo aprehendido, como sujeto, como objeto, o como acción. El asignarle (mediante la actividad simbólica del psicocito), un símbolo representante a la clase (obteniendo así un pensamiento), perceptivamente se puede distinguir qué es lo que se percibe, no en su esencia sino en su significado, o lo que es equivalente; cuándo un símbolo e idea entran en resonancia; cuándo algo tiene 'sentido'; y además se puede determinar qué lugar ocupa en la Gramática Universal, primordio del lenguaje.

[Primera vez que aparece, en ciernes, un boceto de parte de la teoría definitiva. Aquí se describe el supuesto mecanismo que gobierna las entradas al sistema psíquico: la percepción, y una sugerencia de cómo estaría constituida la realidad a percibir.]

¡Nos vemos mañana!