noviembre 02, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 21)

Cuaderno I (páginas 123 a 128)

Ingreso a la oficina del Director del Centro Ambulatorio, y soy recibido por él diciéndome - pensé que te habías olvidado del tema, como pasó tanto tiempo..., pero ¿qué has traído? - ¡lo que me pediste!, aunque... no te hice caso - manifesté, - ¿en qué sentido me lo decís? - volvió a preguntar, - en que, no sé si el proyecto es factible - respondí en voz baja y con cierto temor. La cara de sorpresa que ha puesto el Director es digna de ser retratada, cuando comienzo a desplegar uno a uno los distintos mega-esquemas que definen el proyecto. - ¡Se te fue la mano! - me dijo entre suspiros, y luego de algunos instantes que me parecieron eternos, y con voz firme, continuó - ¡esto es un verdadero disparate!, esto... no solo no es factible, sino que es ¡imposible!; ¿vos querés que el Director General deje de ser mi amigo?, ¡él está esperando algo razonable!, no esto.

Me quedé mudo, por lo menos, un par de minutos, al cabo de los cuales y muy tímidamente le pregunté - ¿querés que lo haga de nuevo y me ajuste estrictamente a lo que habíamos conversado? - Mirándome a los ojos con una expresión adusta y con el entrecejo fruncido, hizo otro prolongado silencio. Le sostengo la mirada pero no se me ocurre qué decir o hacer. Finalmente se escucha - ¡estás totalmente loco!, pero más loco debo estar yo, porque le voy a llevar el proyecto al Director General - y parándose me despidió. Estoy saliendo de su oficina, cuando a mis espaldas escucho - ¡ah! y te felicito, has hecho un magnífico trabajo.

Hace una semana que presenté el proyecto, y mientras estoy haciendo un ecocardiograma, la secretaria del servicio me informa que tengo una llamada telefónica desde la Dirección General. Atiendo y del otro lado de la línea se escuchan estas increíbles y sentenciosas palabras - Buenos días Doctor, le habla la secretaria de la Dirección Central, para comunicarle que el Director General lo espera hoy a medio día en su despacho, sea puntual por favor. He llegado 15 minutos antes a la cita, y a las 12 en punto, se abre la puerta del despacho del Director General y él, personalmente, me invita a pasar. - Tome asiento, por favor - me indica muy cortésmente, y continúa - ¡veamos qué tenemos aquí! - mientras despliega el esquema principal del proyecto sobre su amplio escritorio, y utilizando un cenicero, un portarretratos con las fotos de su esposa e hijos (me imagino), una pequeña esfinge de bronce con pie de mármol, y un cortapapeles con mango de cuero, para evitar que el papel se volviera a enroscar, me pregunta - ¿Usted se cree con la capacidad suficiente como para llevar adelante este mega-proyecto, y concluirlo exitosamente? Ansioso, aunque impávido ante el beneficio que me otorgaba con su duda, contesté - si Usted me asegura el suficiente apoyo económico y me da plenos poderes para dirigirlo, sí - ante lo que precisó, - de lo primero no se preocupe, pero..., ¿con lo segundo, a qué se refiere exactamente? - sin nada, o todo que perder, respondí - necesito que me exima de mis tareas asistenciales en Cardiología; que modifique el organigrama de la Obra Social y cree el Departamento de Informática Médica que dependería directamente de Usted y me designe como su Director; que me permita tomar todas las decisiones necesarias para la consecución del proyecto sin tener que consultarlo previamente, incluyendo la asignación del personal de mantenimiento para adecuar el edificio, del personal administrativo para elaborar la propuesta de licitación de todo el equipamiento, y del personal rescatable de la Obra Social para la futura implementación y manejo del sistema, previo dictado de cursos de adiestramiento que yo mismo compaginaré; y finalmente, que el proyecto tenga prioridad 'uno', es decir, que el Honorable Directorio que Usted preside, no anteponga necesidades imperiosas o urgencias que detengan el curso del proyecto; ¡ah! y sepa que a la Obra Social, de mi parte, no le costaría ni un peso más de lo que me pagan actualmente.

Me miró fijamente y esbozando una sonrisa, exclamó - sin dudas es Usted muy ambicioso, pero me agrada su estilo tan directo y osado; por tanto, y como de su capacidad no dudo puesto que está respaldada por la recomendación de un amigo, a partir de mañana deja Usted de pertenecer formalmente al Servicio de Cardiología y pasa a ser el Director del Departamento de Informática Médica a crearse mediante una resolución que saldrá de la reunión de Directorio del día de la fecha, y con plenos poderes; si me disculpa, los miembros del Directorio me están esperando - mientras se despedía de mí, le dijo en voz alta a su secretaria - dale al Doctor mi número de teléfono directo - y dirigiéndose nuevamente a mí, me pidió - ¡manténgame informado, por favor! - Con una mezcla de alegría, sorpresa y desasosiego, a duras penas pude salir a la calle y buscar un café en donde meditar sobre lo que acaba de ocurrir.

'Los registros internos', ese es el tema que nos convoca en la reunión del día de la fecha. Los registros internos son 'lugares' de la memoria de 'largo plazo' que están relacionados directamente con el psicocito. Constituyen la reserva estructural indeleble asociada a los cambios que afectan a la 'célula psíquica', en las etapas concurrentes de su formación. Una vez completado el registro de las etapas básicas, su función es primordial, pues aportan la información que será transmitida a los objetos que surjan de la activación celular (herencia) y determinarán la respuesta somática adecuada, ante ciertos estímulos que involucren determinadas representaciones.

Existen tres registros internos, y estos son: 1) RIA: registro interno de activación, 2) RIO: registro interno de operación, y 3) RIE: registro interno de estado.

1) RIA: es el encargado de dejar constancia en la etapa de activación 'nodal' en que se encuentra la célula, lo cual dice, directamente, sobre el grado de 'madurez' psíquica de la misma. Este 'grado de madurez' expresa el grado evolutivo de la representación, y dependiente de esta, será el nivel de participación en la generación de elementos de intercambio psíquico (noción, vivencia, idea, etc.).
Se representa en forma figurada, como compuesto por ocho lugares en donde, cada uno representa la activación o no de los nodos periféricos definidos en la constitución del psicocito: Ad, Sb, To, V, As, Se, Eo, M; siguiendo un orden determinado, la activación de nodos sucesivos expresa una 'relación' entre ellos, a modo de 'segmentos de unión' que representan la ligazón entre lo externo presentado al aparato psíquico, y la representación interna.

La primera activación psíquica registrada por el RIA se refiere a la relación que se establece entre la 'carga' biológica que ha quedado ligada al nodo Se (herencia de la metaclase), y un estímulo procedente desde el aparato perceptivo, al cual ha quedado ligado el nodo As (atributos secundarios), por el mismo proceso hereditario. A esta actividad se la caracteriza como: noción primaria, y constituye el 'primer peldaño' en el aprendizaje del mundo exterior, denotando el 'estar', o la presencia de 'algo' que puede disminuir la carga planteada (disminuir el error).


El RIA, desde el punto de vista de su funcionamiento, se lo debe considerar como formado por dos unidades, que abarcan, cada una, la mitad del registro (figura anterior). La de baja definición (B) que registra básicamente lo vivencial (o cuantitativo), y la unidad de alta definición (A) que se encarga del registro de los aspectos cualitativos de la célula. Ambas unidades están normalmente ligadas por el 'núcleo celular'. El proceso de registro se lleva a cabo desde la unidad B hacia la A, y el de lectura, a la inversa. En procesos patológicos (en la psicosis, por ejemplo), como ya veremos, por rotura del 'núcleo celular', se produce una escisión del registro, quedando las dos unidades desconectadas; esto altera el proceso de lectura del RIA, y obviamente, sus resultados.

2) RIO: es el dedicado al registro secuencial de las 'descargas' que posibilitan la activación de los distintos nodos del psicocito, y su registro en el RIA. En el proceso de lectura del RIA, la 'pila' de descargas es evaluada en sentido inverso a cómo se almacenaron (en modo LIFO (Last Input First Output) = el último en entrar es el primero en salir). Este mecanismo permite, normalmente, 'reconstruir' la ligadura biológico-psíquica, en una evocación (re-presentación).

En el psicótico, donde el proceso anterior no está afectado, se produce un trastorno de 'ligadura' biológico-psíquica, porque no hay una relación adecuada entre lo 'leído' del RIA, y lo 'leído' del RIO. En otras palabras, el RIA en un psicótico afectado queda de la siguiente forma (figura) {se debe aclarar que solo aparecerá daño celular, en células maduras, o sea, que tengan núcleo, esto es, que hayan llegado al estadio de IDEA}: por razones a determinar, el psicótico realiza operaciones 'calificadoras' erróneas del psicocito, y esto provoca que el 'núcleo celular' 'estalle', escindiéndose el RIA.


Cuando este RIA 'desvirtuado' sea leído, aparecerán incongruencias en el sistema, pues se tratará de relacionar con un RIO que se lee correctamente, y entonces las ligaduras establecidas, darán cuenta de algunos de los signos y síntomas de la patología.

Si analizamos lo que quedó de la IDEA, una vez que se operó sobre ella erróneamente, veremos que realmente es muy poco lo que esta estructura 'maltrecha' puede ofrecer, vale decir, solo un registro de lo 'pulsional' a nivel bajo (B), y la posibilidad de conectarse con el aparato perceptivo para proyectar (evacuar) esta pseudo-estructura y ligarla con algo externo que permita operarla, ya que el Yo, no puede hacerlo. Queda además inhibida la posibilidad de generalización (valencia (V) ocupada), dado que lo que se pueda lograr, no constituirá seguramente, una célula (clase) típica, cuando el Yo intente recuperar lo almacenado. Esta 'célula dañada' liga lo único que queda a nivel básico, que es el registro de la pulsión, como una alternativa al contenido del RIO, entonces por ejemplo, se proyectan 'movimientos'- eje Se-Mo (agresividad).

Dado que el nodo Ad representa una apertura hacia el exterior, en parte, a través del aparato perceptivo que configura la noción secundaria, lo prepara para recibir entradas que no pueden ser calificadas, y fundamentalmente se 'viven' como una sobrecarga (sobre todo los movimientos), como una agresión (paranoia); también es vivido como agresivo o persecutorio la presencia de 'partes' del aparato psíquico proyectado. Cuando lee el RIO, el registro de la descarga inicial, que ahora sí coincide con lo existente en el RIA, es 'mal interpretado', pues al no existir registradas las etapas previas en el RIA, se toma como una 'verdadera existencia', como si no se estuviera leyendo, sino registrando, y por tanto funciona como una sobrecarga o una agresión interna (Se-Se = hipocondría).

El 'estallido nuclear' además de escindir el RIA, deja a la célula sin el nodo ostensivo, lo que genera una serie de signos y síntomas, dado el mal funcionamiento de la caracterización espacio-tiempo, como por ejemplo, la imposibilidad de introyección; cada objeto externo que impacta el aparato perceptivo (inclusive el mismo objeto que sea percibido en dos o más posiciones distintas) constituye una 'clase sustituta anómala' (sin simbolización), que es 'apilada' afuera (identificación proyectiva masiva), utilizando este mecanismo como elemento comunicacional, ya que no puede operar simbólicamente.

La simbolización, entonces, es otro de los atributos celulares que se pierden al desvirtuarse el 'núcleo', lo que da origen a la generación de 'neologismos'. Al destruir las IDEAS y al tener, por tanto, la imposibilidad de caracterizar pensamientos (estructurales y abstractos) (no hay simbolización), se altera el sutil equilibrio entre lo que ingresa vía perceptiva y lo registrado a nivel celular que se ve recargado por el aparato pseudo-pulsional yoico, pero ahora sin la protección de la represión que ejerce normalmente el Yo mediante el plano vivencial, que quedó tan destruido como el núcleo, se produce un desborde representacional (alucinaciones).

NOTAS: es sabido que algunos cuadros psicóticos remiten y hasta 'curan', aunque hay consenso en que la restitución no es ad integrum. Esta situación podría explicarse de la siguiente manera (figura):


En un intento reconstructivo el Yo lee la IDEA patológica (escindida), pero como el registro (RIA) tiene dos unidades independientes, las lee como si ambas fueran de baja resolución (B), lo cual produce dos 'guarismos' (9 en A y 4 en B), que al aplicarles la actividad sintética del Yo (de la que algo todavía queda), los 'reúne' y no los suma, luego obtiene: 94. Como no se pudo restituir las operaciones que se realizan sobre la célula, 'divide' este registro y logra restituir (remendar) el 'núcleo celular' (aparece To), pero queda con un patrón de registro cuantitativo (unidad B) francamente inmaduro, por no tener 'expresada' la verdadera actividad sintética que se logra con la actividad normal.

Queda una IDEA con excesiva información básica (primitiva). No obstante esto, permite que el paciente pueda volver a pensar, aunque ahora sus pensamientos van a ser cuali/cuantitativamente distintos; quedan con pensamientos 'raros' o 'bizarros', pero operativos por haber recuperado la capacidad de simbolizar. Pueden permanecer algunos síntomas secundarios (conducta paranoide) porque al recuperar (leer) la IDEA y correlacionarla con el RIO, encontrando coincidencias entre ellos, la presencia de activación nodal primitiva (Se-Eo), es vivida como 'real' a pesar de estar re-presentando el registro, y es así entonces que puede persistir la hipocondría y la paranoia. Esta última, por distintos grados de racionalización, puede ser atemperada.

¡Nos comunicamos mañana!