noviembre 25, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 44)

Cuaderno II (páginas 261 a 266)

A las 8 de la mañana doy por inaugurado, en la práctica, el Departamento de Informática Médica, con la primera reunión de trabajo. Dentro de instantes comenzará a llegar todo el personal que he seleccionado para que me acompañe en esta aventura, aparte de mi amigo, por supuesto. En total son 14, entre los que se cuentan 6 operadores centrales, 6 programadores, 1 secretaria técnica y 1 secretaria administrativa. Mi amigo y yo estamos como Analistas de Sistemas; mi amigo además, como tarea administrativa, oficia de jefe de personal, y yo de Director del departamento.

Este grupo humano, bastante homogéneo, tiene una historia muy pintoresca que creo, vale la pena recordar. Cuando comencé a reclutar el personal que sería contratado para trabajar en el Departamento, hace unos meses atrás, y como seguía yendo muy asiduamente a la Dirección General, un día cuando iba rumbo a una reunión con el Director General por este tema, fui literalmente interceptado por una gran cantidad de empleados que estaban reunidos (amotinados diría yo) en el gran hall central del edificio. Había empleados, no solo de la Dirección (que estaban todos), sino que reconocí a varios que venían de las unidades asistenciales (Hospital y Sanatorio, respectivamente), como de otras entidades periféricas como el depósito general, el depósito de farmacia, y alguno otro más.

Después me enteré, se habían reunido 241 personas (una barbaridad) para interpelarme en boca de quien llevaba la voz cantante, que era un dirigente gremial, por haber 'contratado' a personal externo y no haber tenido en cuenta, prioritariamente, a mis compañeros de trabajo. Realmente, cuando me vi en medio de esa inmensa rueda humana que cada vez se estrechaba más y más, y al parecer, con intenciones no muy buenas, me preocupé un poco. Luego de la arenga gremialista, se me cedió la palabra, y la verdad, no sabía por dónde empezar.

Traté de explicar que la mano de obra que se necesita para manejar semejante instalación debe ser calificada, ante lo cual, no se hizo esperar una voz que emergió de la tercera o cuarta fila, diciendo: - Y, por supuesto, le fue más fácil pensar que todos los que estamos hoy aquí, somos demasiado 'brutos' y simples como para ayudarlo a manejar ese monstruo que ha creado con nuestro dinero, ¿no es verdad, Doctor?, salvo claro, un par de acomodadas de las que no voy a dar el nombre, pero que estoy mirando - Me quedé petrificado, pues esas palabras llevaban un alto grado de agresividad y fueron dichas con firmeza y asentidas con movimientos afirmativos de las cabezas de todos los presentes. Con las 'acomodadas', se refería a las dos secretarias, de las cuales, la técnica, nos venía acompañando, a mi amigo y a mí, desde el principio; mientras que la administrativa, era una amiga de mi familia, por eso le ofrecí que me acompañara. - ¡No, por favor, no quiero que piensen eso! - solo se ocurrió decir, y continué: - lo que sucedió es que..., - cuando fui interrumpido por una voz conocida que venía desde muy atrás; desde uno de los pasillos que conectan con la oficina del Director, que completó abriéndose camino a través de la gente: - lo que sucede, no lo que sucedió, es que todos tus compañeros tienen razón, no los tuviste en cuenta, ni yo tampoco, por lo cual les pido perdón. - Efectivamente, era el Director quien había salido en mi defensa y una vez que llegó a mi lado, en el centro del ruedo, prosiguió: - el Doctor y yo vamos a organizar una serie de cursos de nivelación para todos, luego de los cuales, él hará una evaluación y todos los que aprueben, pasarán a realizar cursos específicos para capacitarlos en las tareas que ellos elijan. Finalmente, la gente que dicte esos cursos específicos que haremos todos, el Doctor y yo incluidos, y que estará a cargo de la empresa que ha colocado los equipos, nos dirán quiénes podrán ser cambiados de funciones y finalmente estarán aptos para poder trabajar en este lugar privilegiado ¿Les parece bien? - completó el Director, a lo que respondieron afirmativamente en palabras de su vocero. Cuando se despidió del personal, el Director, casi al oído, me dijo - ¡Gracias, por nada! - ante lo que solo esbocé una relajada sonrisa y asentí con la cabeza, ante tamaño acto de rescate.

De las 141 personas que hicieron el curso de nivelación, solo lo aprobaron 8, los que realizaron los tediosos y largos cursos específicos (de 3 meses de duración); resultando aprobados solo 5. Este número que parece insignificante (algo más del 3%), no solo calmó los ánimos y permitió volver al trato afable que siempre habían tenido para conmigo todos mis compañeros, no importando el rango, sino que además, me dio algunas sorpresas. De los cinco seleccionados, solo uno estaba en la Universidad y cerca de recibirse de Contador; venía del Departamento Contable. De los otros cuatro, uno venía del Departamento de Personal; dos del Depósito de Farmacia, y en sus ratos libres, uno de ellos era taxista y el otro estaba completando su formación secundaria en horario nocturno. Aunque el que más me sorprendió fue el restante que ni siquiera era empleado de la Obra Social, sino que estaba contratado por la empresa privada que se encargaba de la limpieza de todos los edificios; y allí, cuando no estaba limpiando, oficiaba de ascensorista. Más de una vez, cuando estaba en Cardiología haciendo ecocardiogramas en el Centro de Diagnóstico, me llevó al quinto piso en donde estaba mi consultorio. Este personaje delicioso y simple, estaba tratando de terminar su formación primaria durante la noche, sin embargo, no solo pasó holgadamente todos los cursos, sino que se transformó en el mejor operador central y uno de los mejores programadores que tuve la suerte de dirigir en el Departamento, a parte de ser un empleado ejemplar y una maravillosa persona. [vaya este sencillo, pero sentido recuerdo para Víctor]. [Los cinco terminaron siendo excelentes programadores, y hoy creo, se desempeñan como tales. Esto me hace sentir muy bien porque, de alguna manera, ayudé a que, en la mayoría de ellos, cambiara su vida al aprender una digna profesión. Todos completaron sus estudios]

El resto del personal estaba conformado por la hija de un colega de Cardiología; la secretaria de la empresa de emergencias en donde trabajaba mi amigo; uno de los 'secuaces' que nos acompañaron a mi amigo y a mí en ese intento frustro de empresa informática y un amigo de él que traía muy buenos antecedentes como programador. Finalmente, un programador estrella sugerido por la empresa que trabajaba y había hecho el sistema que manejaba la Cooperativa de Farmacia de la provincia, y dos pasantes de Informática que estaban haciendo su práctica en la empresa proveedora. ¡Un equipo de lujo!

Vamos a ver hoy el primer esquema, más o menos completo, de la psiquis en donde, además de dar precisiones estructurales, se bocetan algunas funciones específicas. (figura)



En el margen izquierdo de la figura, y en forma vertical, están especificados los tres estamentos en que se divide la psíquis: el qué del sistema, en donde se dan los procesos de transformación (vivencias); el cuándo del sistema, en donde tienen lugar los procesos de traslación de índole nuclear (ideas); y el cómo del sistema, en donde son posibles los procesos de interpretación o simbolización (pensamientos).

Sin entrar en excesivo detalle, señalaremos los elementos destacados en cada uno de los estamentos o niveles. En el qué del sistema, asistimos a la formación de la primera clase desde los aportes de las nociones: primaria (estar), secundaria (ocupar) y terciaria (existir); posibilitadas por el aparato perceptivo (desde el 'espacio físico') y dados los ciclos complementarios que aparecen en los patrones formados por los elementos fundamentales de la realidad (S, V, O). A partir de aquí se vuelven operativas las equivalencias que ya hemos visto y es así que, por un lado, surgen los atributos derivados del objeto percibido, como una acción asignada a un objeto, que no dice sobre el objeto en sí mismo, sino sobre el uso que se hace de él (posible primer símbolo). Pero por otro lado, y por una transformación equivalente surge lo que se proyecta (a la mamá), determinándose de este modo, una primera división entre interno (subjetivo) y externo (objetivo). Un proceso de introyección dará origen a la primera vivencia y con ella, a un plano vivencial que ya comienza a separar lo básico y estructural (el Ello de Freud), de lo funcional primitivo (el Yo de Freud). De aquí y también por una serie de equivalencias, surge el primer objeto interno, que se logra por traducción del código almacenado en la 'clase', a través de la 'regla del estado complementario'. El funcionamiento de este objeto interno está dado según una 'modalidad operativa' o secuencia de estados finales (SEF).

El cuándo del sistema define el 'espacio psíquico' y en él se da el 'proceso de ideogénesis', es decir, el nacimiento de las ideas. Un mismo proceso (simultáneo) de Proyección e Introyección, en presencia de las modalidades vivenciales y del tiempo, dan lugar a una IDEA. Finalmente, el cómo del sistema, nos dice sobre el 'espacio mental', en donde tiene lugar la actividad pensante o la formación de los pensamientos. Allí suceden, básicamente, dos procesos: el de aprehensión por identificación proyectiva y el de comprensión + explicación, o la inteligibilidad fundada en leyes, determinaciones, reglas, estructuras, procesos organizacionales, etc.

Regla del estado complementario: la descripción de cualquier grado de complejidad, de cualquier entorno se puede hacer a través de la relación de sus tres regularidades o patrones constituyentes: sujeto - acción - objeto, y solo mediante estas relaciones. Relaciones que descansan en propiedades 'estereoespecíficas', es decir, en la capacidad que tiene cada patrón de reconocer a los otros patrones según su forma determinada y su estructura (propiedad discriminativo-cognitiva).

Toda la estructura psíquica que se origine del registro de esta complejidad, si realmente la representa, debe tener las mismas propiedades. Así, es de la estructura de cada patrón registrado, de la que depende la discriminación estereoespecífica particular que constituye su función. En la medida que se pueda hacer evidente el origen y la evolución de esta estructura, se daría cuenta también, del origen y evolución  de la función a que se dedica. Las relaciones complementarias de los objetos del entorno (y por ende de su representación psíquica) son tales que cada objeto tiene como complementarios a los otros dos. Esto equivale a decir que los objetos son mutuamente complementarios, y que se puede definir un 'sentido de giro' de las relaciones completarias que determina la modalidad operativa del conjunto, ya que define el orden de las SEF. Habitualmente es dextrógiro, o sea, con sentido de giro hacia la derecha o en el sentido de las agujas del reloj; existe un sentido de giro levógiro.

Esta forma de interpretar las relaciones complementarias da una base sólida para explicar por qué las modalidades gramaticales universales más frecuentes son SVO (dextrógira) y SOV (levógira) (figura)


En la figura se sugiere (aunque con dudas) que ambos sentidos de giro son una imagen en espejo, uno del otro. Constituyen estructuras psíquicamente activas, ya que rotan el 'plano vivencial' a la derecha o a la izquierda.

Por otro lado, si a un mensaje registrado se le cambia el sentido de giro (del plano vivencial), al momento de re-presentarlo se logra una migración de la variante operativa, que por equivalencia, se comporta como otra modalidad gramatical, lo cual da también la base de una explicación para la aparición de las modalidades menos comunes. Dicha migración está representada al pie de la figura anterior. Como vemos la migración no se concreta en dos modalidades que son muy particulares por su escasa ocurrencia en la práctica, además de ser simétricas y no rotar el plano vivencial; por este último hecho la hemos llamado racémicas, por recordar a las mezclas racémicas de isómeros, esto es, sustancias cuya estructuras son simétricas pero no superponibles y por estar, en una solución, en iguales proporciones, son ópticamente inactivas, vale decir, no rotan el plano de la luz polarizada.

Al variar el sentido de giro solo se cambia la modalidad operativa, no el mensaje registrado, ya que en un sentido o en otro, se logra traducir el código almacenado al mismo objeto interno, luego de tres pasos complementarios:

SOV(V)     SOV(V)
VSO(S)     OVS(V)
OVS(V)     VSO(S)
SOV          SOV
Dextro       Levo


Finalmente, poco para explicar sobre la figura anterior, como no sea el destacar la frenética necesidad de precisar los códigos y depurar las operaciones que permitan pasar de una modalidad a otra; por lo demás, solo tibios escarceos de definiciones poco precisas.

[En este capítulo han quedado establecidos, bien claramente, los tres niveles en los que se desarrollará la teoría general y que a la postre, terminarán identificándose con los sistemas reales, aquellos que definen la realidad subjetiva. Se debe destacar un grosero error, aunque se haya acompañado con un signo (?); me refiero a la supuesta imagen en espejo de los giros; este pequeño detalle, ya lo veremos en varias ocasiones, trajo aparejado un profundo estudio de los grupos, tanto desde el punto de vista matemático (algebraico), como geométrico (topológico). Esto se puede considerar como una 'iluminación', porque me llevó a encontrarme luego de un considerable tiempo y muchas lecturas, nada más y nada menos, que con la teoría de Galois, base de la explicación lógica de las relaciones de la realidad subjetiva, y por ende, de la Lógica Transcursiva que la explica. Otro detalle que será eliminado en el futuro es el apelativo 'mental', por ambiguo, y todas las caracterizaciones del proceso del pensar, por no decir, exactamente, ¡nada!]

¡Nos encontramos mañana!