noviembre 21, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 40)

Cuaderno II (páginas 237 a 242)

A las 8 de la mañana de un frío Sábado, ya estoy listo y esperando a mi 'estimado' colega para iniciar la reunión de hoy. Sin darme cuenta he estado haciendo algunos resúmenes de trabajos interesantes sobre el funcionamiento cerebral, por casi dos horas, ya que mi 'estimado' colega faltó a la cita (sin aviso), cuando suena el teléfono. Del otro lado de la línea, la voz de su esposa que me dice: - mirá, tu amigo no ha podido ir esta mañana a tu casa porque está internado en el hospital (en el mismo del que me echaron en el 2001), y me dijo si podrías ir a verlo esta tarde, - a lo que respondí afirmativamente, por supuesto.

Mi 'estimado' colega padece de una serie de desórdenes metabólicos serios y de afecciones cardiovasculares de mucha importancia, pero él ha optado por no cuidarse. Su exceso de peso y el seguir fumando como si nada hubiera ocurrido en el pasado, precipitaron la situación actual. En horas de la tarde me fui al hospital a verlo y a estar un rato con él. Realmente estaba muy descompasado y su estado era reservado. Estuvo internado durante tres semanas durante las cuales fui a verlo todas las tardes, más que nada a entretenerlo, ya que llevaba algo de material electrónico para leerle y tratar de 'avanzar' en lo que intentábamos (intentaba) hacer. Estuvo muy agradecido de mi compañía, sin la cual, algunos días, los hubiera pasado muy solo.

Hoy, también Sábado, viene a casa y por primera vez mi 'estimado' colega, luego de recibir el alta médica. Con varios kilos menos y respirando mucho mejor; dice que ha dejado definitivamente el cigarrillo; nos disponemos a 'trabajar'. Me muestra algunos apuntes que ha realizado durante las interminables mañanas mientras estaba internado, lo que de alguna manera me alegra, porque, es la primera vez que se pone a trabajar por su cuenta y produce algo hecho por él. Si bien no hay nada original en lo que trae, por lo menos se tomó el trabajo de elaborar una introducción al supuesto libro que 'estamos' escribiendo y algunas sugerencias, no muy firmes, sobre algunos de sus capítulos. Leer y tratar de comprender lo realizado, nos ha llevado toda la mañana.

Ya estoy instalado en el café y frente a 'mi' mesa doble, en donde habitualmente me pongo a trabajar cada mañana, de Lunes a Viernes, aunque no así los Domingos, dado que mi 'estimado' colega también viene a reunirse con sus amigos políticos, periodistas, y de otras profesiones, con el propósito de arreglar el país. Para los Domingos he buscado otro café, que estando también sobre la misma avenida principal de la ciudad, se encuentra a varias cuadras de allí; esto solo, para evitar encuentros incómodos, no solo con él, sino también con mi ex-amigo y el ex-APM, y otros 'insoportables' por el estilo.

He traído para analizar un trabajo de Ken Richardson publicado en Psycoloquy en 1999, titulado: 'Hiperestructura en el cerebro y la cognición'. En su introducción deja constancia de la dificultad que existe para establecer una relación concreta entre el cerebro y el conocimiento. Él lo atribuye a que la mayoría de los dominios en donde se trata de investigar esta relación está bajo la poderosa influencia de 'metáforas generales', más que de modelos detallados. Este trabajo, según lo deja ver su autor, apunta al análisis de la aprehensión de los objetos en la percepción, y su procesamiento a través de conceptos de tales objetos.

Hace un detalle somero de las distintas teorías vigentes a la fecha de la publicación y especifica, según su análisis, cuáles son sus limitaciones y sus faltas. Centra sus críticas más duras sobre aquellas teorías que se sustentan en el reconocimiento de las 'características' aparentes que definen un objeto a ser percibido. Llega a muchas conclusiones obvias, que según yo veo, sirven tanto para descartar las teorías analizadas, como la que está presentando el autor, ya que se basa en un 'arreglo' tan caprichoso como las anteriores, hecha sobre una 'hiperestructura' que surge, supuestamente, de la única información consistente sobre un objeto en la experiencia, que parece ser un conjunto de 'covariaciones complejas' inherentes a la transformación espacio-temporal de las partes en una infinita diversidad de orientaciones y distancias. Este modelo, también supuestamente, sería capaz de explicar cómo el proceso 'visual' de los objetos se relaciona con las 'funciones conceptuales'

Dice el autor que existe 'abundante evidencia' (que como siempre no aporta) de la existencia de estas 'hiperestructuras' en el cerebro. Y mediante la supuesta evidencia empírica esgrimida, tampoco se puede demostrar nada relevante. En resumen: lamento profundamente el haber perdido un buen tiempo tratando de desentrañar desde un inglés enredado, algo que prometía algún aporte. Todavía no aprendo a distinguir, en estos temas, lo bueno de la hojarasca.

Vamos a un aporte personal, un poco más concreto. (figura)


En la parte superior de la figura se puede ver la primera propuesta concreta de un autómata finito para analizar las 6 combinaciones, aunque solo funciona con un análisis no continuo de una cadena, es decir, debe ser utilizado cada vez con el código de un solo elemento. Luego, y comenzando de nuevo, se analiza el segundo elemento, y para terminar, el tercero [va a pasar un buen tiempo antes que descubra cómo hacer esta tarea en forma fluida, o sea, en donde la cadena de códigos binarios sea analizada de 'corrido', y obtener así los tres estados finales integrados en una tríada, que es como se supone que se perciben].

La tabla auxiliar y la lista de la figura hacen una especie de conversión entre el código correspondiente a cada tríada y un código resumido que surge de operaciones binarias llevadas a cabo dentro mismo de la secuencia. Acompañando a estos arreglos hay una serie de indicaciones, como son: a) un sujeto considerado como objeto es aquel capaz de producir o ser origen de una acción; b) un objeto considerado como objeto es aquel inactivo o indiferente con respecto a mí; c) Una acción considerada como objeto es aquella capaz de producir un cambio; d) un sujeto se comporta como sujeto cuando es origen de una acción que produce en mí, un cambio; e) un objeto se comporta como objeto cuando me produce un cambio; y f) solo es considerado como objeto aquel que se comporta como objeto, cuando se presenta como objeto.

Finalizo con una serie de consideraciones en donde trato de hacer 'encajar' una interesante calificación gramatical de las distintas lenguas propuesta por Chomsky, y lo que hemos analizado anteriormente, aunque las equivalencias alcanzadas (que se pueden ver al pie de la figura anterior), no me convencen demasiado. En el margen inferior izquierdo hay un par de referencias que tengo que investigar, sobre la estructura y sobre los universales tipológicos de Greenberg, mencionados en la bibliografía del libro de Pinker.

¡Seguimos mañana!