enero 11, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 91)

Cuaderno IV (páginas 543 a 548)

(Continuamos con el trabajo de Francisco Varela)

- Intencionalidad y neuro-lógica: la vida ordinaria es necesariamente una de agentes ubicados, sugiriendo continuamente qué hacer frente a actividades paralelas continuas en sus varios sistemas perceptivo-motores. Esta continua redefinición de qué hacer, no es un plan almacenado en un repertorio de alternativas potenciales, sino algo muy dependiente de la contingencia, improvisación y mucho más flexible que algo planeado. [si esto fuera toda la diferencia, entonces nunca habría aprendizaje.] Esta 'ubicuidad' significa que una unidad cognitiva [de la cual, hasta ahora, desconocemos prácticamente todo] tiene, por definición, una perspectiva. [plan y perspectiva, en la práctica, es lo mismo.] Esto dice que no están relacionados con su entorno objetivamente [de hecho, ninguno lo está; la única relación posible es la subjetiva.], esto es, independientemente de la localización del sistema, de su origen, sus actitudes y de su historia. [entonces, este 'agente' no es una unidad cognitiva, se trata solo de una unidad arbitraria que, justamente, no puede ser dependiente de nada que no sea la 'regla' que la crea.] En cambio se relacionan por la constante emergencia de propiedades del propio agente, y en términos del rol que tal redefinición, juega en la coherencia de todo el sistema.

Nuevamente, como se hizo con el self mínimo celular [una entelequia (en sus dos acepciones: 1) cosa real que lleva en sí el principio de acción y que tiende por sí misma a su fin propio, y 2) cosa irreal, que no puede existir en la realidad.) que el autor ha escatimado en su definición y caracterización.], debemos diferenciar marcadamente entre entorno y mundo. Y de nuevo, el modo de acoplamiento es doble. Por un lado, tal 'cuerpo en el espacio', claramente sucede a través de interacciones con el entorno, del cual él depende. Estas interacciones del tipo 'encuentros macrofísicos' [¿?] - transducción sensorial, fuerza y performance muscular, luz y radiación, y así...) nada sorpresivos. [¿?]

Sin embargo, este acoplamiento es posible solo si los encuentros son 'abarcados' desde la perspectiva del sistema mismo. Esto equivale, muy específicamente, a la elaboración del 'excedente de significación' relativo a esta perspectiva. Cualquiera sea el encuentro, debe ser evaluado en una forma o en otra [¿de acuerdo a un plan preconcebido?] - placer, displacer, {indiferencia} - y actúa de una manera o de otra - atracción, rechazo, {tolerancia} [estos aspectos, como ya hemos visto hace varios días atrás, son solo una mínima parte de lo que se debería caracterizar a un sujeto.] Esta valoración básica es inseparable de la forma en la que el acoplamiento de los eventos de encuentros, funcionan en la unidad perceptivo-motora, y da origen a la intención {está tentado de decir deseo}, que es la única cualidad de la cognición viviente. [Algunas cosas que aclarar: la intención, que es una sola, está presente desde que surge un ser vivo, y no es otra que sobrevivir. Por tanto, todo comportamiento, conducta o acción (cualquiera sea ella) que evidencia un ser vivo es intencional. Por otro lado, esto que hasta ahora ha descrito, bastante pobremente, el autor, corresponde exclusivamente al área volitiva y no cognitiva propiamente dicha, salvo que tome, erróneamente, como cognitivo el hecho de aprender al servicio del cual está la intencionalidad, con fines adaptativos.]

Puesto en otros términos: la naturaleza del entorno para un self-cognitivo, adquiere un curioso status en el cual se 'presta' a sí mismo, un excedente de significación. [otra entelequia] Igual que en la improvisación de jazz [¿?], el entorno provee la 'excusa' para la 'música neural', desde la perspectiva del sistema cognitivo involucrado. Al mismo tiempo, el organismo no puede vivir sin este constante acoplamiento, y las constantemente emergentes regularidades; sin la posibilidad de la actividad de acoplamiento, el sistema puede transformarse en un mero 'fantasma solipsista'. [solipsista no sé, pero fantasma es seguro]

En ocasiones, la luz y la reflexión (entre muchos otros parámetros macrofísicos, tales como los bordes y las texturas, pero tomados simplemente como argumentos [¿de una función?¿de un algoritmo?]) conducen a una amplia variedad de espacios de color, dependiendo del sistema nervioso involucrado en tal encuentro. Durante sus respectivos cambios evolutivos, los peces teleóstatos, pájaros, mamíferos e insectos, han conducido a varios espacios de color, no solo con distinta significancia en el comportamiento, no importando la mayor o menor resolución de los colores. [¿?] El color no es una propiedad que puede ser 'recuperada' de la información ambiental, de una sola forma. [afirmación que se presta a confusión, porque según ella, no estoy seguro de lo que cree Varela sobre lo que es el color.] El color es una dimensión que se muestra solo en el diálogo filogenético entre el entorno y la historia [filogénesis e historia son la misma cosa, por lo tanto, a lo sumo puede ser un monólogo] de un self activo autónomo [¿?], el cual en parte, define qué se incluye como entorno. [¿me equivoco o está sugiriendo que el color es parte del entorno?; porque si es así, le está asignando a la materia una propiedad que no tiene.]

La luz y la reflexión {física} proveen un modo de acoplamiento, una perturbación que dispara; lo cual da la ocasión de una enorme capacidad in-formativa de las redes neuronales para constituir correlaciones sensitivo-motoras, y por lo tanto, poner en acción su capacidad para formar imágenes y presentar. Es solo después de que todo esto ha sucedido, después que un modo de acoplamiento comienza a ser regular y repetitivo [esto se llama PAF (patrón de acción fijo) y es un mecanismo neurológico comprobado. Claro que aquí, ni por asomo, se está refiriendo a esto.], como los colores en nuestro y en otros mundos [¿? ¿por qué se empecina en mezclar todo esto con la lógica?; si nunca, por este camino, va a llegar a demostrar nada.] que nosotros, observadores, por la facilitación del lenguaje decimos, que color corresponde a o representa un aspecto del mundo. [con lo cual nos equivocamos absolutamente. Además no comprendo ese 'empalme' cuasi-mágico que hace con el lenguaje.]

Un dramático ejemplo de este 'excedente de significación' y la deslumbrante performance del cerebro como generador de 'narrativas mentales', es el provisto por la 'realidad virtual'. La percepción visual y el movimiento dan origen a regularidades, las cuales son propias de esta nueva manera de acoplamiento perceptivo-motor. Lo más significativo, para mí aquí es la 'veracidad' del mundo al cual rápidamente salté. Nosotros habitamos un cuerpo dentro de este nuevo mundo; un corto tiempo de prueba de la nueva situación, y la experiencia es de estar verdaderamente volando sobre valles o sumergido en universos fractales.

La abstracción hace perder la esencia de la inteligencia cognitiva, la que reside solo en su encarnadura. Esto es como si se separaran, los problemas cognitivos, en dos partes: aquella que puede ser resuelta por abstracción y aquella que no se puede resolver. La segunda es la típica percepción-acción y la destreza motora de agentes en entornos inespecíficos. Cuando nos aproximamos hacia esa perspectiva auto-situada, no hay lugar para que la percepción pueda dar una representación del mundo en el sentido tradicional. El mundo se muestra a través de representar regularidades perceptivo-motoras. Así, cuando no hay representación central, no hay sistema central. Cada capa de actividad conecta la percepción con la acción directamente. Es solo el observador de la 'criatura', quien imputa una representación central o un control central. [¿no era que no existía tal homúnculo?]
La criatura en sí misma, no la tiene, es solo una colección de comportamientos competitivos. Fuera del caos local de sus interacciones, es donde emerge, en el ojo del observador, un patrón coherente de comportamiento. [Es increíble la cantidad de 'preconceptos' que utiliza Varela para tratar de caracterizar un fenómeno natural y sencillo. Se equivoca cuando valora la 'realidad virtual', ya que parece desconocer que se trata de un 'juego sucio', en donde nuestros sentidos, son engañados. Otro aspecto que desconoce es que, precisamente, no hay nada más fácil que engañar a nuestros sentidos, puesto que éstos son el ingreso de las 'apariencias' del entorno, no de su esencia. No puede decir que las sensaciones percibidas bajo el influjo de la 'realidad virtual' sean verdaderas. Y se equivoca mucho más, cuando trata de convencernos que el ojo, como órgano, instrumenta un patrón 'coherente' de comportamiento. Todo el comportamiento (lo propiamente volitivo) es manejado por el cerebro y no por los órganos de los sentidos, que no representan otra cosa que un 'artefacto' apto para captar lo que viene de afuera de nuestra psiquis.]

Para concluir, destacaremos dos puntos claves del self-cognitivo: 1º) se ha tratado de hablar de la naturaleza de su identidad, como un cuerpo en movimiento y espacio, a través de un cierre operacional de la red interneuronal. [lo que, entre nosotros, no define absolutamente nada.] Esta actividad es observable como múltiples subredes que actúan en paralelo y entretejidas en un complejo 'bricolage', dando origen, una y otra vez, a patrones coherentes que se manifiestan, por sí mismos, como comportamientos, [¿todo esto es observable?¿de qué modo?¿dónde?¿qué lógica lo conduce?¿la neuro-lógica?] 2º) se trató de clasificar cómo esta dinámica emergente, paralela y distribuida es inseparable de la constitución de un mundo, el cual no es otro que el 'excedente de significación' y las intenciones llevadas por el comportamiento ubicado. [no lo que no dice es que nada de esto se probó, por lo tanto, no puede decir que se logró.]

Si los vínculos al entorno físico son inevitables, la unicidad del self-cognitivo es esta constante génesis de significación. [¿qué diferencia a este 'self' de un fantasma solipsista?] O, de nuevo, invirtiendo la descripción, la unicidad del self-cognitivo es esa escasez constitutiva de significación que debe ser suministrada frente a las permanentes perturbaciones y rupturas, en la continua vida perceptivo-motora. [¡ahora me doy cuenta, no hay ninguna diferencia!] La cognición es la acción  sobre lo que se pierde, sintiendo la falta desde la perspectiva de un self-cognitivo. Esta visión [¡muy particular!] equivale a una 'biología de la intencionalidad'. En efecto, se han contestado, sin ambigüedad, a dos problemas claves. [sinceramente creo que no es propio de un investigador en biología, el decir que ha desechado la ambigüedad en sus definiciones, cuando solo recurrió a metáforas (no siempre bien interpretadas) para justificar sus argumentaciones, que por carecer de sustento lógico, no son tales.]

Los problemas básicos del símbolo (Harnad, 1991) y la sintaxis (Searle, 1990). El primero se refiere al misterioso origen de la significación del símbolo natural, [algo de lo que desconoce su alcance] ya que, en la opción cognistivista clásica, hay una necesidad intrínseca de una asignación semántica arbitraria. [tanto la lingüística cognitiva inventada por Chomsky, como la semántica cognitiva pergeñada por Lakoff y Johnson supuestamente contraria a la teoría de Chomsky y a la que parece adherir Varela, son la misma cosa y ambas se basan en la arbitrariedad de la significación. El error de Varela es el mismo en el que caen todas las Ciencias Cognitivas, no importando cuál sea: considerar como contraparte verdadera de la realidad el 'significado', el cual en todos los casos es arbitrario; muy distinto si se hubiera considerado, como lo hace la Lógica Transcursiva, el sentido de la realidad.] La respuesta provista por esta aproximación es que: la significación surge en la emergencia de un punto de vista propio de la constitución autónoma del organismo, en todos sus niveles, comenzando por su Au básica. [todo lo cual es más arbitrario que la simple sintaxis chomskiana] El problema sintáctico básico exige que todas las operaciones sintácticas en un sistema de símbolos sean observador-dependientes. [esa es solo una de las jerarquías propuestas por Chomsky, hay tres más.]

La respuesta aquí, para lo anterior, es precisamente que la constitución de una unidad autónoma provee el significado [que como ya vimos es siempre arbitrario, por tener que responder a la lógica binaria del lenguaje cotidiano] para las regularidades que emergen como las bases de la composicionalidad. Esto puede manifestarse a nivel celular con el 'celebrado' código genético, para la síntesis de proteínas [¿esto no constituye un plan previo?], o en el cerebro, con las propiedades composiciones de los ensambles neuronales. [los que inventó absolutamente, porque no hay, aún hoy, mucha evidencia al respecto] No hay nada misterioso en la emergencia de tales regularidades [claro que no, pero si uno no explica la lógica que subyace a ellos, si no es magia, se le parece!] Luego, contrariamente a la mayoría del debate filosófico actual (Searle, Harnad o Dennett) [todos artífices de la Filosofía Cognitiva], no necesitamos tener una asignación observador-dependiente o alguna significación o composicionalidad. La clave son las propiedades de identidad generada por la auto-constitución del organismo. [claves que sirven, pura y exclusivamente, para tratar de justificar una arbitrariedad distinta, pero nada más.]

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!