enero 18, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 98)

Cuaderno V (páginas 585 a 590)

(Continuamos con el trabajo de Mario Toboso Martín. Trabajo de referencia: Tiempo y Sujeto (III) - Una revisión acerca del transcurso del tiempo.)

Hay dos movimientos fundamentales relativos al transcurso del tiempo: 1) (M1) el tiempo se presenta como una corriente en la que todo momento futuro vendría hacia el presente y se alejaría, finalmente, hacia el pasado; y 2) (M2) el transcurso del tiempo consiste en un avance progresivo del momento presente hacia el futuro. El 'momento presente' (MP) en relación a los dos movimientos planteados se puede abordar en un doble sentido; [lo cual es un verdadero problema y un indicador inequívoco de que algo está mal] al transcurso del tiempo según el movimiento M1 le corresponderá un MP que es parte misma de la corriente, que antes era futuro y de inmediato se hará pasado; es un presente 'fluyente'. Con respecto al tiempo que avanza hacia el futuro, según el movimiento M2 habrá que entender el presente como un punto 'fijo', que se mantiene con independencia del flujo temporal y que marcha hacia el futuro conservando en todo momento su propia cualidad temporal, pues es de igual manera 'presente' en cualquier momento de su recorrido.

Las imágenes asociadas a ambos movimientos temporales obedecen a elaboraciones de la consciencia del S en relación con la experiencia del fenómeno del transcurso del tiempo; o sea, dos aspectos distintos de una misma cosa. [la implicancia del tiempo en la psiquis, y no en la consciencia, no tiene nada que ver con estos dos 'movimientos'.] La distinción entre ambas imágenes se basa en que podemos observar este plano desde dos perspectivas diferentes, que no constituyen únicamente puntos  de vista teóricos desde los que el S elaborase las correspondientes perspectivas, sino que tienen su fundamento último en experiencias psicológicas y situaciones vivenciales características (Sanchez) [difiero con el autor. Definitivamente creo que sí son constructos teóricos y nada más]

El tiempo 'trascendental-imaginativo' (T-I) (Conrad - Martius) se funda en que la actualidad sólo es presente en un instante mínimo, que se concibe como un punto; [esto se representa, en LT, con el ahora (Ah)] de ahí que resulte necesaria la 'acción imaginativa' de la consciencia con el fin de obrar una prolongación del instante en los sentidos del 'ya no' y del 'todavía no', configurando así la corriente del tiempo en toda su dimensión. Este tiempo T-I integra la existencia objetiva de los fenómenos mundanos al ser, un puro objeto del pensamiento [tomando como pensamiento verdadero el pensamiento lógico] e imaginación que no posee más ser que el que le otorga la consciencia. [lo cual no es comprobable ni real]

Los movimiento M1 y M2 a pesar de diferenciarse cualitativamente, no deben considerarse, de un modo totalmente independiente, ya que comparten elementos a través de los cuales se completan. Por ejemplo, el futuro hacia el que se dirige el presente 'fijo' (M2), es el futuro que se supone que viene hacia el presente en el M1 [¡ya decía yo que algo andaba mal!] y, en cierto sentido, aquel movimiento lo tomo de éste otro con el fin de dar a su presente 'fijo' algo hacia lo que dirigirse. [es un bonito relato pero que carece de fundamentación lógica]

Los dos tipos de presente: 'fijo' y 'fluyente', se relacionan con los dos elementos 'vértice' y 'punto' en la 'estructura retentivo-protensiva' (ERP) que fueron propuestos en la diferencia entre Ah y MP. El presente 'fluyente' del M1 nos remite al punto transcurrente por medio del cual identificamos nuestra noción de MP. La relación entre ambas parejas de elementos presentes ('fijo' - 'fluyente') y Ah - MP se ve favorecida por la vinculación que se establece entre los dos primeros presentes, de acuerdo con la cual se considera que solo por la existencia de una posición fija del presente es posible atribuir la presencia al instante del flujo temporal, situación que se produce cuando el tiempo que viene del futuro pasa por el lugar del presente que existe en sí por sí, y es siempre actual. [esta modalidad 'axiomática' de describir el tiempo le resta credibilidad a la propuesta.]

El Ah mantiene su presencia en todo momento pese a que la corriente de estos 'transcurra' a través de él, [no es válida esta figura de 'punto fijo' boyando en una corriente.] de manera que siempre es el mismo, aunque nunca lo sea el MP que lo ocupa. El Ah solo puede ser 'presente', pero no en calidad de MP, antes lo contrario, se ha considerado que cada momento actual recibe el calificativo de presente en tanto y en cuanto se ubica en la posición de presencia {estar} representada por el Ah. Al margen de esta analogía, entre le presente 'fijo' y el Ah media una diferencia importante, la cual tiene que ver con el hecho que el primero, pese a la denominación de 'fijo', se supone ligado a un movimiento hacia el futuro, en tanto que al Ah corresponde el papel de posición de presencia del S y punto fijo o vértice, de la ERP {cuña}, en virtud de cuya permanencia aquél aprehende el transcurso del tiempo.

La ERP, como responsable de la componente distensiva de la temporalidad del S, integra de una manera adecuada todos estos elementos. Por un lado el vértice - el Ah - en cuanto posición asimilada al presente 'fijo' derivado del M2; por otro lado, bajo el aspecto de las dos semirrectas orientadas {cuña}, tenemos la corriente temporal de los momentos que, viniendo desde el futuro y en la forma del presente 'fluyente' propio del M1, pasan a través del vértice - igual que pasa el punto que con cada MP lo habita - para transcurrir, finalmente, hacia el pasado. Se debe destacar que los M1 y M2 no son sino puntos de vista distintos de un mismo fenómeno, y ambos son elaborados por la naturaleza 'temporizadora' de la consciencia del S en su condición de ERP. {cuña}

Se sugiere que para lograr una comprensión adecuada del transcurso del tiempo es necesario tomar en cuenta, estos dos movimientos, como si se tratara de un 'par de fuerzas' de cuya aplicación sobre un punto fijo se obtuviera como resultado un cierto movimiento. [no es muy feliz la metáfora, por si bien, en el tiempo, está involucrado el aspecto dinámico, no es a este tipo de 'movimiento' a que se refiere, sino a una transformación o cambio que pone en evidencia el carácter superficial o profundo de ambos 'tiempos'; esos que solo tienen en común un 'punto', el Ah.]

En cuanto a cuál es el movimiento que refleja la esencia del transcurso del tiempo, hay una disyuntiva (considerada errónea). Hay, basados en la disyuntiva, dos modelos del curso del tiempo: la 'fuga' (M1) en donde el acontecimiento, primero es futuro, en donde todo empieza, hacia el pasado, donde todo se acumula. La 'flecha' (M2) en donde el pasado produjo el presente, así como el presente está en proceso de producir el futuro. [al autor le faltó una alternativa, que de hecho, es la adoptada por la LT, en donde, todo comienza en el pasado (el presente aprehendido en la cuña anterior), y a partir de allí se 'predice' el futuro preparando todos los patrones de respuestas con que se llegará al presente.]

Como ejemplo de 'fuga' (San Agustín): "Pero mientras lo medimos, ¿de dónde viene (el tiempo), por donde pasa y adónde va? ¿De dónde, sino del futuro? ¿Por dónde, sino a través del presente? ¿Adónde, sino al pasado? Luego viene igual de lo que todavía no es, pasa por lo que no tiene duración y se dirige hacia lo que ya no es."

(SCH) "El tiempo, es así, aquel aparato de nuestro intelecto por el cual no parece existir Ah lo que comprendemos como lo porvenir; un engaño que desaparece, sin embargo, cuando lo porvenir se hace presente." [el tiempo no es ningún aparato del intelecto, es el motor psíquico.] Como ejemplo de 'flecha' (Chernin): "El tiempo no está parado, marcha constantemente desde el pasado, a través del presente, hacia el futuro". (Penrose): "La sensación del paso del tiempo es central para nuestros sentimientos de consciencia. Parece que nos estamos moviendo siempre hacia adelante, desde un pasado definido hacia un futuro incierto."

Los puntos de vista de la 'fuga' y de la 'flecha' se pueden considerar además, que ambos se constituyen en torno a dos parejas distintas de acciones por parte del S, que son la pareja "interpretar/justificar" de la versión hermenéutica o religiosa del tiempo; y la pareja "explicar/prever" de su versión determinista o científica, respectivamente. [ambas versiones, así consideradas, no tienen ningún sustento lógico coherente, ya que, la primera contrapone 'interpretar', que es un proceso psíquico profundo, con 'justificar' que es un proceso psíquico indirecto producto de la racionalización; mientras que la segunda contrapone 'explicar' que es un proceso psíquico superficial, con 'prever' que es un proceso psíquico de muy bajo nivel que controla la actividad volitiva.]

En cuanto al transcurso del tiempo, Merleau-Ponty {en "Fenomenología de la percepción"} nos ofrece una consideración particular: "Se dice que el tiempo pasa o transcurre, se habla del curso del tiempo. El agua que veo pasar se preparó, hace unos días, en las montañas, cuando las nieves se derretían; está ante mi, ahora, y va hacia el mar en donde desembocará. Si el tiempo es semejante a un río, fluye del pasado hacia el presente y el futuro. El presente es consecuencia del pasado y el futuro la consecuencia del presente." Esta perspectiva coincide con el M2 y la 'flecha'. No obstante ello, la metáfora del río en muy confusa ya que son acontecimientos sucesivos y por otro lado, se introduce un observador que sigue el curso de la corriente, y por tanto, las relaciones del tiempo se 'invierten'. [es bueno que se percate de la inconveniencia de la metáfora, pero no es tan bueno que excluya justamente a quien es el artífice del tiempo: el observador.] Las masas de agua no van hacia el futuro, se hunden en el pasado; [una hermosa expresión que alguna vez he copiado para expresar el transcurso del tiempo.] el futuro, el porvenir está del lado de las fuentes y el tiempo no viene del pasado. No es el pasado el que empuja al futuro dentro del ser; [justamente sí lo es; esto explica la capacidad predictiva (no preventiva) del cerebro.] el futuro no está preparado tras el observador. [no detrás, está en el observador o lo que es lo mismo, en el S.] se premedita delante de él, como la borrasca en el horizonte."

Así Merleau-Ponty introduce el punto de vista alternativo M1 y 'fuga' y ante esta dualidad concluye: "El tiempo no es, luego, un proceso real, una sucesión efectiva que yo me limitaría a registrar. Nace de mi relación con las cosas. En las mismas cosas el futuro y el pasado están en una especie de preexistencia y de supervivencia eternas... Lo que es pasado o futuro para mí es presente para el mundo." [Hay aquí errores importantes: el tiempo sí es un proceso real (subjetivo, claro); no sé qué quiso decir cuando afirma la 'preexistencia' del futuro y el pasado en las cosas. Subjetivamente el pasado, de alguna manera, preexiste, pero en el S no en las cosas.]

De manera que el tiempo no es una determinación propia de los acontecimientos, sino del modo en el que observador finito, al fraccionarlos de la totalidad espacio-temporal del mundo objetivo, permite que aquellos queden constituidos como sucesos temporales. [en la realidad subjetiva, el tiempo es absolutamente todo.] Así, no hay acontecimientos sin un alguien al que ocurren y cuya perspectiva finita funda la individualidad de los mismos. [esto dice de la estricta subjetividad del fenómeno.] El tiempo supone, por tanto, un punto de vista sobre el tiempo. [no solo el tiempo, sino la realidad subjetiva toda.] No es, pues, una corriente ni una sustancia que fluye. Si esta metáfora pudo conservarse desde Heráclito hasta nuestros días es porque, en la corriente, ubicamos subrepticiamente un testigo de su curso. (Merleau-Ponty) [si se pudo sostener la metáfora del río por tanto tiempo, y aún seguirá mucho más, es porque tenemos un testigo casi indeleble cual es la estructura psíquica, que se va formando en el transcurrir del tiempo. La LT es la única que permite, de alguna manera, desentrañar dicho devenir.]

Cabe imaginar que el tiempo encuentre fundamento en las condiciones subjetivas del conocimiento y en el modo particular de representación de los objetos por parte del S, que se concreta en la dimensionalidad temporal de la consciencia y conlleva la posibilidad de disponerlos según las líneas intencionales que trazan la memoria, la atención y el proyecto (un pasado y un futuro) (Sanchez) [El tiempo, en la psiquis del sujeto, encuentra su fundamento en la estructura que ayuda a formar y en la función que ayuda a controlar y regular. No es solo el conocimiento el que incide en la función psíquica, sino también la interpretación y la comprensión, derivados del aprendizaje y el entendimiento. Y definitivamente, el tiempo superficial (cronológico, lineal, irreversible) en conjunción con el tiempo interno (atemporal, cíclico y reversible) a través de los cuasi-infinitos Ahs son los que permiten la identificación de los objetos y su administración. Como vemos, el proceso que sustenta lo temporal en la psiquis es mucho más complejo que lo que se pretende esbozar en este trabajo.]

Afirma Merleau-Ponty: "No digamos ya que el tiempo es un 'dato de consciencia', digamos, más precisamente, que la consciencia despliega o constituye el tiempo. Por la idealidad del tiempo deja, en fin, aquélla de estar encerrada en el presente." [nos vamos a permitir disentir con Merleau-Ponty, ya que todos los procesos que evidencian alguna participación temporal, en la psiquis, son inconscientes. De manera que, la consciencia, es solo un evento subsidiario permitido por el tiempo interno o psíquico y no su artífice. Estar consciente es estar en un eterno presente. Cuando se pierde la consciencia (o disminuye como en el sueño), el tiempo cronológico no existe para el sujeto y sus proyecciones tampoco, es decir, el pasado y el futuro. Solo tenemos acceso a dichas proyecciones, aunque no de una manera ordenada, cuando soñamos. En el soñar quedan plasmados los vericuetos de la estructura psíquica liberados de la esclavitud del presente consciente.]

De acuerdo a Meleau-Ponty, es en el CP, donde tomo contacto con el tiempo y aprendo a conocer su transcurso. [vamos a corregir esto un poco. Es en el Ah (consciente) cuando la psiquis (es decir, el sujeto) toma contacto con el tiempo externo y esto le permite, a nivel superficial, aprender de la observación (en el sentido lado ≅ percepción), y a nivel profundo y en función del tiempo interno, conocer, vale decir, 'encarnar' lo aprehendido/aprendido (tener una vivencia), logrando capitalizar el primer eslabón de la cadena de procesos psíquicos que llevan a encontrarle sentido a la realidad.]

El CP está configurado, tanto por los actos como por su dimensión intencional, de suerte que no son los sucesos los que constituyen el pasado y el futuro, en calidad de vertientes retentiva y protensiva del citado 'campo', sino la intencionalidad [algo que el autor omite definir con precisión] propia y constitutiva de la consciencia que despliega la temporalidad, dejando, en su distensión de estar encerrada en el presente. [esta última afirmación es la única que, sin quererlo, acierta en parte con el mecanismo temporal real. Efectivamente, es durante la cuña (la distensión del autor) cuando el S deja de estar 'preso' en el eterno presente porque deja de ser consciente del paso del tiempo. Durante los 12,5 milisegundos que dura la cuña estamos inconscientes. Dado lo escaso de este tiempo es que, cuando estamos en estado de vigilia, no percibimos que estamos conscientes en forma intermitente. Por tanto, no es la consciencia la que 'despliega' la temporalidad, sino la función psíquica basada en el tiempo interno, quien administra lo temporal.]

La trama del tiempo se muestra como un tejido en permanente cambio, pues desde su CP el S reinterpreta a cada momento la realidad temporal que se basa, no en una sucesión de Ahs puntuales, cuya imagen conservara y que, enlazados unos a otros, formaran una línea, sino en la amplitud y extensión de su propio horizonte inmediato de actuación. [debemos contraponer a esto la evidencia de los 40 Ahs que maneja nuestro cerebro cada segundo. Esta evidencia, con el enfoque aquí adoptado, no puede explicarse.]

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!