enero 17, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 97)

Cuaderno V (páginas 579 a 584)

(Continuamos con el trabajo de Mario Toboso Martín)

Para completar la experiencia temporal por parte del sujeto (S) es necesaria la componente métrica de la temporalidad. Esta componente se basa en la noción de regularidad ofrecida por la existencia de 'relojes' (naturales o artificiales), cuyo periodo puede ser tomado en cada caso como factor de escala o unidad de medida. Por tanto un 'reloj' no será más que un sistema o proceso dotado de un movimiento  de naturaleza cíclica aproximadamente periódica.

El factor que sincroniza al 'reloj biológico' con el 'reloj solar' es la alternancia 'día-noche', o 'claridad-oscuridad'. La importancia de la luz se pone de manifiesto en el hecho que en los animales primitivos, el reloj biológico responsable de du ciclo de actividad y reposo se sitúa en el ojo. En las aves, este reloj pasa del ojo al cerebro y se encuentran neuronas sensibles a la luz. Los mamíferos poseen una ruta especial para transmitir la información sobre la luz ambiental desde la retina hasta el hipotálamo, separada de la vía que transmite información de la retina hasta la corteza visual. {¿qué pasa con los ciegos? ¿tienen un desajuste del reloj?}

En cuanto a la sensibilidad a la luz, los relojes biológicos humanos responden a ella exactamente igual que los animales, con la única diferencia que se precisa una intensidad luminosa mucho mayor para influir sobre el ritmo del reloj biológico humano. La melatonina (producida por la glándula pineal), actúa como intermediaria entre la luz y los relojes biológicos. Es posible que el cálculo ininterrumpido de la medida temporal sea llevado a cabo por los órganos que funcionan de una manera rítmica, inclusive el cerebro. Esto se apoya en que en la corteza cerebral ocurren, de un modo continuo, procesos eléctricos de carácter fundamentalmente cíclico. {Llinás et al.} El más relevante es el ritmo α (10 Hz). Wiener (Cibernética (1948) Metatemas (1998, p. 254)) supuso que tal ritmo podría ser el representante del reloj cerebral subyacente a la vivencia íntima subjetiva de la medida temporal. Todo esto sugiere que la componente métrica de la temporalidad del S tiene su origen en la periodicidad que emana del propio organismo. [En 1975, Llinás et al. descubren que la actividad oscilatoria de la Oliva Inferior del Bulbo raquídeo, que tiene una frecuencia de 10 Hz, origina lo que se conoce como 'temblor fisiológico' y que sirve para la coordinación de la actividad motora. Si bien, esta feliz coincidencia le da un gran crédito a la suposición de Wiener, no indica que esto tenga algo que ver con la vivencia íntima del tiempo por parte del S.]

La consciencia que supone el reflejo abstracto de todo lo intuitivo en conceptos no intuitivos de la razón, sumerge al hombre en la experiencia temporal que lo distingue de los animales. Estos viven solo en el presente; aquel en futuro y en el pasado. Ellos se hallan sujetos a las impresiones del momento y a la acción derivada de motivos intuitivos, en cambio al hombre le determinan conceptos abstractos, independientes del presente. [todas estas afirmaciones que proceden de Schopenhauer (SCH) no tienen más que un ligero parecido con lo propuesto por la Lógica Transcursiva (LT), pero en ningún caso, tienen esos fundamentos.] La clase de motivación ligada en el hombre a su capacidad inherente para las representaciones abstractas es el responsable de la distensión temporal [nuestra cuña, que se supone el equivalente a la distensión temporal, no tiene ese origen; de hecho, es imposible justificar lógicamente esta aseveración.] que configura su campo de presencia (CP). El resultado final de este procedimiento de representación que hace intervenir no solo a las representaciones abstractas, sino también a las intuitivas, puesto que ambas no pueden desligarse en la consciencia cognoscitiva del S, se expresa en la noción de 'realidad biológica' {contexto}, que puede definirse como 'la representación concreta del mundo exterior que construye el cerebro de una especie dada (Jacob). La precisión de esta representación evoluciona con el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. [esto, tan imprecisamente definido, en la LT encuentra un fuerte arraigo y una fundamentación lógica coherente.]

Se atribuye al concepto de 'tiempo' uno de los papeles principales al sugerir que a lo largo de la evolución, el parámetro tiempo debió haber sido incorporado progresivamente a la representación del mundo. La importancia que se le otorga como factor responsable de la distensión temporal, a esta facultad, se relaciona con el papel significativo de tales representaciones en el conocimiento de sí mismo por parte del S que se expresa por medio de la motivación a partir de la acción causada por los motivos abstractos que se distribuyen en el contexto temporal del CP. El hombre en virtud del conocimiento abstracto, abarca junto con la realidad presente, todo lo pasado y lo por venir, dominando así un horizonte que se extiende más allá de lo presente y lo real. [no es el conocimiento abstracto, sino la 'representación' del tiempo cronológico lo que determina la evolución estructural del aparato psíquico; mientras que su función depende del manejo, que en la cuña, se hace del tiempo interno, ese que no tiene ninguna representación paramétrica.]

Se propone que la experiencia del tiempo por parte del S debe vincularse a un cierto sentido de la identidad personal que pone en juego su capacidad para los conceptos y las representaciones abstractas y no puede derivarse de la sola presencia de procesos cíclicos en su organismo. [si bien es cierto que todo esto tiene que ver con fenómenos de identidad, no es precisamente la identidad personal la que está en juego, como luego veremos. Ahora, con lo que no tiene relación alguna es con los conceptos y las representaciones abstractas.] No se puede decir, que los relojes biológicos asociados a tales procesos 'midan' el tiempo, hasta que la razón del S, en cuanto a capacidad cognoscitiva encargada de su conceptuación, no aporte aquello sobre lo qué medir. En este caso el aporte no será otro que el propio CP. Los relojes biológicos no tienen una función cronométrica, sino reguladora del comienzo y del cese de actividades del organismo. [hay que darle crédito al autor, por esta última afirmación.]

La imagen que los hombres tienen de sí mismo no es, como se cree comúnmente, independiente del contenido de su saber, ni está separada de su experiencia del mundo. Constituye una parte integrante del universo socio-simbólico del hombre y cambia al mismo tiempo que éste.

La determinación del tiempo, consistente en la facultad humana para vincular entre sí dos o más secuencias distintas de transformaciones continuas de las cuales una sirve de medida temporal para las otras, supuso un ejercicio de síntesis intelectual que no fue ni sencillo ni inmediato. (figura)


[En la figura anterior se muestran las dos concepciones temporales vigentes en la antigüedad. La lineal que se basa en la noción judía, adoptada también por los teólogos islámicos y cristianos, en donde existe un evento pasado (el origen) representado por el génesis, y un futuro (el juicio final), con un claro tinte teleológico (todo está orientado hacia un objetivo o a una causa final, la noción aristotélica de aquello para lo que existe un objeto). En la ciencia, la concepción lineal, fue utilizada por Galileo y Newton para estudiar el movimiento. Norbert Wiener (1942) llamó sistemas teológicos a los sistemas cibernéticos, cuyo funcionamiento puede describirse como orientado a un fin (programado por humanos). La otra concepción es la cíclica que le pertenece a los griegos, en donde el tiempo, necesariamente, es un 'eterno caminar' por el pasado, el presente y el futuro; para volver a empezar luego de transcurrido un determinado tiempo, por lo cual, no debe considerarse un 'ciclo vicioso o dialelo', sino un 'ciclo virtuoso o generatriz'. Esta fue la concepción que adopté como inspiradora para definir el tiempo interno o psíquico, el leitmotiv de la Lógica Transcursiva; este devenir o transcurrir cíclico además, permitió la elección de su nombre.]

El tiempo especializado es característico de las ciencias - Bergson criticó esto considerando a este tiempo como 'falsificado', transformado en una forma de espacio y ajeno a las cualidades que al conciencia reconoce en la 'duración' real. Constituyéndose en un fluir único de continuidad inseparable, al ensamblar los distintos nuevos instantes. La 'duración' se perfila como la materia de la vida psíquica interpretable como 'persistencia de la existencia' (permanencia ≅ identidad).

A pesar de la notable simplificación asociada al uso del parámetro temporal y del empeño de la ciencia por ver en dicho parámetro una cualidad fundamental del 'mundo objetivo', debemos ser cautos ante la tentación de tomar la imagen parametrizada por la imagen real de la que procede. [ambas imágenes son inexistentes] la descripción en términos del parámetro 't' no es inherente a aquello que se nos muestra parametrizado, sino que refleja solo lo que en ello hay de representación y fenómeno temporal. [¡ni siquiera eso!] La parametrización, no nos remite a la naturaleza esencial de aquello que se estudia, más allá del mero fenómeno temporal, y tampoco corresponde a lo que el tiempo pueda ser en realidad.

Al apropiarse del concepto de 'tiempo' y representarlo en un escueto parámetro matemático, los físicos le están privando de gran parte de su contenido original y humano. [no pasa por ahí nuestro desconocimiento del tiempo] Consideran que tal representación corresponde, sin duda, al tiempo real, y que la presenta riqueza del tiempo psicológico humano deriva únicamente de factores de naturaleza subjetiva, ajenos a las pretendidas cualidades intrínsecas de su tiempo físico real.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!