enero 09, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 89)

Cuaderno IV (páginas 531 a 536)

(Continuamos con el trabajo de Francisco Varela)

Definir que una unidad es el mismo trabajo que definir qué queda en el exterior de ella, que se podría llamar 'entorno circundante'. Un examen más detallado hace evidente que desde 'adentro', la unidad autopoiética crea una perspectiva desde la cual el exterior es uno, el que no debe confundirse con lo físico circundante, ya que él aparece ante nosotros como un observador; el terreno de las leyes físico-químicas son simplificaciones desprovistas de esta perspectiva.

Es importante la distinción entre el entorno de un sistema vivo, el cual aparece como un observador, y su referencia a la unidad autónoma, a la que podríamos llamar, de ahora en más, simplemente: entorno; y el entorno para el sistema que es definido en el mismo sentido y que hizo surgir su identidad y solo existente en esta mutua definición, que en adelante, llamaremos: el mundo del sistema.

La diferencia entre entorno y mundo es un 'excedente' de significación, en el que reside el entendimiento de lo vivo y de la cognición, y está en la base de cómo el 'self' {Yo} se hace uno. En otras palabras, este 'excedente' es la madre de la intencionalidad. Es muy dificultoso, en la práctica, tener una visión de la dialéctica de esta mutua definición: ni el rígido aislamiento, ni la simple continuidad con lo físico-químico. Por el contrario, es fácil contrastar la unidad del mundo con su entorno, ya que es muy obvio que estamos estudiando ésta o aquella interacción molecular en el contexto de una unidad celular autónoma, y por tanto, perdemos completamente el 'excedente' agregado por la perspectiva del organismo. Este 'excedente', obviamente, no es indiferente a las regularidades y texturas (por ejemplo: las leyes) que operan en el entorno. Al contrario, el mundo del sistema es construido sobre esas regularidades, lo cual es lo que asegura que pueda mantener su acoplamiento todo el tiempo.

[Necesariamente tenemos que hacer algunos comentarios respecto a lo dicho hasta ahora por el autor. Lamentablemente y dado su marcado enfoque cognitivista, Varela queda atrapado en el mundo de la evidencia, de la apariencia; en el universo infinito de la ciencia (sin abordarlo científicamente); en donde unas 'leyes' establecen, arbitrariamente, una serie de regularidades y significaciones que nada tienen que ver con la verdadera realidad, esa que le pertenece por derecho propio al sujeto. Lo que Varela ha definido no es, ni un observador, ni un entorno, ni un mundo. Solo ha 'rozado' la apariencia de una 'realidad objetiva' establecida por decreto. No hay observador a menos que salgamos del sistema, como ya veremos a lo largo del desarrollo de la Teoría. Cuando se logra salir del sistema, es decir, se logra 'saltar' fuera de su límite nos transformamos en verdaderos observadores. La Lógica Transcursiva enseña como dar ese salto.]

Los SAu, debido a sus múltiples modos de identidad, están constantemente confrontando los encuentros (perturbaciones, shocks, acoplamiento) con su entorno, y lo tratan desde una perspectiva que no es intrínseca a los encuentros en sí mismos. Lo significativo para un organismo está dado por su constitución como unos procesos distribuidos, con un vínculo indisociable entre los procesos locales, donde ocurre una interacción (por ejemplo, las fuerzas físico-químicas que actúan sobre la célula), y la entidad coordinada que es la unidad autopoiética, dando lugar al manejo de su entorno sin la necesidad de recurrir a un agente central, que cambie el manejo desde afuera - tipo élan vital {o fuerza vital de Henri Bergson} - o un orden preexistente en una localización particular - tipo programa genético en espera de ser expresado. [todo esto estaría muy si el autor acertara en brindar alguna alternativa válida, desde el punto de vista lógico. Si así hubiera sido, sus argumentaciones no estarían tan carentes de contenido.]

La fuente de esta construcción del mundo es siempre la crisis en Au, que puede ser menor, como los cambios de concentración de algún metabolito; o mayor, como la disyunción del límite. [si hay 'disrupción' se acabó el sistema. La cuestión es saltar fuera del límite pero sin 'dañarlo'.] Debido a la naturaleza propia de la Au, cualquier crisis puede ser vista como la iniciación de una acción. [toda acción, indefectiblemente, es precedida por una crisis; por una desorganización que exige, para mantener la vida, una pronta reorganización. Del sentido de esta reorganización, dependerá la evolución y un aumento de la complejidad que ingresa en un nivel más elevado de desequilibrio estable (morfostasis); la generación de una nueva forma (morfogénesis), o la muerte del sistema, si no logra adaptarse a las exigencias de su entorno.] Esta acción se pierde en parte del sistema para que la identidad pueda ser mantenida. No hay teleología implicada en este 'para qué': se supone, en primer lugar, la lógica autoreferencial de la Au. [serios problemas tiene toda teoría que denosta otras alternativas, sin esgrimir una lógica sólida. Esto le hace cometer burdos errores, como por ejemplo, confundir el 'por qué' con el 'para qué']

La acción se torna visible como un intento de modificar el mundo. Resumiento: esta permanente e implacable acción sobre lo que está comenzando a faltar, desde el lado del observador, la ontogénica actividad cognitiva del sistema, lo cual es la base para la inconmensurable diferencia entre el entorno donde el sistema es observado, y el mundo dentro del cual el sistema es operado. [esta es una manera camuflada de expresar un rancio dualismo; ese que en apariencia, trata de desestimar.] Esta actividad cognitiva [algo que no ha caracterizado en absoluto] es paradójica desde sus múltiples raíces. Por un lado, la acción que se proyecta a un mundo, es un intento de restablecer el acoplamiento con un entorno que desafía la coherencia interna [según la supone la ciencia, esto es, la mera convención] a través de encuentros y perturbaciones. Pero tal acción, al mismo tiempo, demarca y separa el sistema de ese entorno, dando origen a un mundo distinto. Si bien es claro que describimos un X que perturba desde el exterior del organismo, ese X no es información. En efecto, para el organismo es solo eso, un algo, el material básico que 'in-forma' desde su propia perspectiva. En términos físicos, hay material pero no es para nadie. Una vez que hay cuerpo - aún en su mínima forma - comienza a ser 'in-formado' por un self, en la dialéctica recíproca que ya se explicó. [toda una diabólica (y no dialéctica) fútil que lejos de ser explicada, y mucho menos interpretada o comprendida, solo sirve para 'estirar' la mano de pintura con la que se trata de ocultar una superficie en donde esa pintura no se adhiere. Ni bien se da una 'pincelada', nuevamente queda toda la evidencia al descubierto, mostrando la superficie corroída  de la ignorancia.]

Tal in-formación nunca es una significación fantasma o bits de información, esperando a ser 'cosechados' por el sistema. Esta es una presentación, una ocasión para acoplarse, y es en este 'entre deux' que tal significación surge. (Varela 1979, 1988; Castoriadis 1987) El término 'cognitivo' tiene dos dimensiones constitutivas: 1ª) su dimensión de acoplamiento, esto es, un vínculo con su entorno, permitiendo su continuidad como entidad individual; y 2ª) su dimensión imaginaria, esto es, el 'excedente' de significado que una interacción física adquiere debido a la perspectiva provista por la acción global del organismo. [Nuevamente, demasiadas palabras para no decir nada.]

- Percepción, acción y neuro-lógica básica (cierre operacional del sistema nervioso): en la sección previa se ha presentado el entrelazado fundamental entre identidad y cognición [presentado, puede ser, solucionado no], que aparece desde los organismos mínimos. Ahora se mostrará cómo, el nivel más tradicional de propiedades cognitivas que involucran los cerebros de los animales multicelulares, en un sentido importante, la continuación de un proceso básico, muy similar. El desplazamiento desde una celularidad mínima a un organismo con sistema nervioso es rápido, y hay saltos de complejidad de variadas maneras en las cuales los organismos multicelulares surgen y evolucionan. Esta es una transición en unidades de selección y que implica poblaciones diferenciadas de células en un organismo adulto, así como vías de desarrollo 'astutas' para establecer una estructura corporal. [Asombra que un Biólogo de la talla de Varela sea tan poco preciso cuando describe los aspectos que caracterizan la evolución del sistema nervioso.]

Como recientemente lo ha establecido Buss (1987), la evolución del desarrollo es la generación de una 'ecología somática' que media los conflictos potenciales entre la célula y el individuo, mientras que el organismo está interactuando simultáneamente en forma efectiva con el entorno extrasomático. [hay algunos errores que no se pueden desdeñar. Buss no estableció absolutamente nada, simplemente sugirió una discutible alternativa a la teoría sintética de la evolución (al Neo-Darwinismo). Él sugiere que la 'unidad evolutiva' es el individuo y que existe un conflicto entre la célula y esta unidad individual; de este conflicto, según este biólogo, depende la jerarquía evolutiva y la manifestaciones epigenéticas. Si bien sugiere a la heterocronía como el principal vehículo del cambio evolutivo, no hace mención de la neotenia (la persistencia de estados iniciales/ancestrales en el individuo adulto). No hay ningún conflicto entre célula e individuo. El individuo no es la unidad evolutiva. La epigénesis es posible como un modificador de la expresión genética. La neotenia, como un caso especial de la heterocronía, explica la filogenia, no solo en lo biológico, sino en lo psíquico y en lo social. La Lógica Transcursiva muestra de una manera simple, que todas estas afirmaciones son factibles, y establece como unidad el PAU o patrón autónomo universal, que es la que permite una evolución del sujeto y no del individuo, unidad esta última que solo tiene sentido cuando se tiene en cuenta la vida en relación de los distintos sujetos. Además, el proceso evolutivo no es jerárquico, sino heterárquico. Varela mal interpreta la propuesta de Buss y además establece 'unidades' inexistentes como el entorno extrasomático. El soma o el cuerpo de cualquier ser vivo es parte del entorno; esto referido a la psiquis, claro, que por otra parte, reside en el cerebro y es parte fundamental de su funcionamiento.]

Se asume que la identidad de un organismo multicelular es marcadamente diferente a una entidad autopoiética mínima, en su modo de identidad, pero similar en que está demarcada como una entidad autónoma de su entorno. [no queda clara la diferencia.]

Ahora, ¿cuál es el lugar específico del sistema nervioso en la operación corporal de un multicelular? Dado que el movimiento es una parte integral del estilo de vida de un multicelular, hay un correspondiente desarrollo del sistema nervioso efector vinculante (músculos, secreción), y de las superficies sensibles (órganos de los sentidos, terminaciones nerviosas). La 'lógica fundamental' del sistema nervioso es que los movimientos están acoplados con un flujo de modulaciones sensoriales, en una modalidad circular. El resultado neto son correlaciones percepción-acción, que surgen de y son moduladas por un ensamble de neuronas intervinientes: la red interneuronal. Correspondientemente, las neuronas son las únicas entre las células de un organismo multicelular, en las que sus ramificaciones axónicas y dendríticas permiten contactos múltiples y extenderse a largas distancias (relativa al tamaño del soma celular), proveyendo un medio esencial para esta correlación sensor-efector intra-orgánica. [en primer lugar, las neuronas son las únicas células que poseen axones y dendritas; en segundo lugar, no es correcto que son las únicas células que posibilitan la transmisión de estímulos a la distancia. Como ejemplos podemos mencionar, el músculo estriado cardíaco que un sinsitio, es decir, una 'red' que permite reclutar varias células musculares para una acción conjunta y coordinada (la contracción cardíaca) y sin mediar ni una sola neurona. Otro ejemplo son los movimientos peristálticos del aparato digestivo, en donde el estímulo inicial provisto por una neurona es transmitido a una distancia mayor de dos metros, para eliminar los desechos de los alimentos ingeridos, procesados y absorbidos. Aquí, una vez que se da la orden de comenzar, no hay mediación de ninguna neurona, es un proceso exclusivamente muscular. Lo mismo ocurre en el tracto urinario o biliar.]

Contrario a la tendencia habitual, se ha enfatizado desde el principio, la ubicuidad de esta 'neuro-lógica' [esta 'neuro-lógica', además del nombre poco ingenioso por cierto, no tiene ningún asidero. En primer lugar, porque es una verdad de perogrullo que después de un estímulo viene una acción; y en segundo lugar, porque no tiene ninguna relación con todo lo dicho hasta ahora con respecto a la autopoiesis; es una acotación totalmente descolgada del sentido general del trabajo.]

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!