enero 19, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 99)

Cuaderno V (páginas 591 a 596)

(Continuamos con el trabajo de Mario Toboso Martín)

Así, a cada momento que viene, el momento precedente sufre una modificación; lo tengo 'aún en mano' {buffer} está aún ahí, y sin embargo se 'hunde' ya, y desciende bajo la línea de los Ah; para guardarlo es necesario que 'tienda la mano' a través de una delgada 'capa de tiempo'. Tengo el poder de alcanzarlo tal como acaba de ser, pues no estoy escindido de él, pero, en fin, no sería pasado si nada hubiese cambiado; empieza a perfilarse en mi presente, cuando era hace un instante mi presente. Cuando sobreviene un tercer momento, el segundo sufre una modificación, de retención que era pasa a ser retención de retención, y la capa del tiempo entre él y yo se espesa. (Merleau-Ponty) (figura)

La línea horizontal es la sucesión o serie de los 'Ah'. Las líneas oblícuas, las retenciones y protensiones de estos Ah vistos desde un Ah posterior y anterior, respectivamente. Las líneas verticales trazan las protensiones y retenciones sucesivas de un mismo Ah.

Cuando el AhA pasa a B y éste luego a C, retenemos aquel primero como AB y luego como AC; lo tenemos 'aún en mano' {buffer}, todavía está ahí, y sin embargo se hunda ya bajo la línea de los Ah. Este proceso de modificación se renueva de manera continua a cada momento. Así, cuando pasamos de B a C, se produce como una explosión y una desintegración de B en BC, a la vez que AB se perfila como AC. Lo que me es dado, de esta manera, no es, primero AB o AC o AD, ni remonto de estos 'perfiles' a su original A como se va del signo a la significación. Lo que me da es A visto por 'transparencia' a través de AB y este conjunto a través de AC y así sucesivamente, como veo el guijarro hundido a través de las masas de agua que se deslizan sobre él.

La noción de representación como tener 'aún en mano' el pasado inmediato, fue para expresar que no planteo el pasado - o no lo construyo - a partir de un esbozo realmente distinto del mismo y por un acto expreso, sino que lo alcanzo en su esencia reciente y, aún así, pasada. [en este último pasaje, Merleau-Ponty acentúa el fuerte tono filosófico y especulativo que tiene la propuesta de Husserl, y lejos de clarificarla la hace un tanto más 'compleja', pero dotándola de una complejidad sine materia.]

Por debajo de la intencionalidad 'de acto' debemos reconocer - en lenguaje de Husserl - una intencionalidad 'operante' que la posibilita. Así, mi presente se sobrepasa hacia un pasado y un futuro próximos, y los toca justo allí donde están, en el pasado y en el futuro mismos. [la LT maneja este tema a través de la cuña. En un Ah determinado 'pasan' dos cosas: se hacen evidentes las respuestas elaboradas de antemano (predicción) en base a lo percibido en la cuña anterior, y se 'almacena' lo percibido en lo que será el pasado de la cuña próxima. De esta manera se explica, de una manera coherente, cómo es posible un 'viaje' hacia lo recientemente pasado (hace escasos 25 milisegundos); si a esto se lo quiere llamar tener 'aún en mano' el pasado inmediato, no está del todo mal.]

Para tener un pasado o un futuro, no tenemos, por tanto, porqué reunir mediante un acto intelectual una serie de esbozos, pues estos poseen ya una unidad natural y primordial, y es el mismo pasado o futuro el que a través de ellos se anuncia. [efectivamente, así es.] Tal es la paradoja de lo que se puede llamar, con Husserl, la 'síntesis pasiva' del tiempo. [referido al tiempo, nada es pasivo. Justamente es el tiempo el paradigma de lo dinámico.]

Merleau-Ponty sugiere que lo mostrado en la figura no corresponde a una multiplicidad de fenómenos ligados entre sí, sino a un solo fenómeno de flujo. No hay, pues, en la figura un pasado, un presente o un futuro, no hay unos momentos actuales discretos A, B, C, ni unos esbozos realmente distintos AB, AC, BC, como tampoco una multitud de representaciones y una multitud de proyecciones. El surgir de un nuevo presente no provoca el 'amontonamiento' del pasado y un 'tirón' del futuro, sino que el nuevo presente [para nosotros el nuevo Ah] ya es el paso - en un único movimiento - del futuro al presente, y del presente recién sido al pasado. [esto está más acorde con nuestra propuesta: futuro → presente → pasado. Esto es lo que en LT se llama 'control predictivo basado en modelo'. Por otro lado, coincide con la concepción del tiempo que tenían los antiguos hebreos, que a diferencia de los griegos que concebían al hombre dentro del tiempo y ubicado en un punto presente mirando al futuro y dando la espalda al pasado; no concebían el tiempo como una línea o segmento espacial, sino dentro de un ciclo rítmico, en donde el pasado está delante de sus ojos, y lo contempla todo en su conjunto, mientras que el futuro se halla situado detrás, a su espalda. Así, el tiempo relativo (pasado/presente/futuro) se hace más relativo aún en la perspectiva hebrea, ya que no se relaciona con concepción espacial alguna (línea/extensión), sino con el ritmo vital: cada momento del tiempo se define respecto al movimiento de la vida (al tiempo subjetivo); de esta manera es admisible pensar en un pasado, en una acción aún no acontecida (futura), pero que puede predecirse como si estuviera aconteciendo en el presente. En nuestra concepción (griega) del tiempo, que es la que adopta la ciencia, se avanza hacia el futuro; en la concepción transcursiva (hebrea) del tiempo, se avanza hacia el pasado (se hace presente el pasado), en busca de un futuro. En los ajustes de la Teoría final se concibe un nuevo formato para expresar esto: el pretérito futuro (el pasado futuro) que lejos de ser un tiempo gramatical (verbal) es un tiempo vital, que puede quedar plasmado en el siguiente aforismo: "todo lo que fue, será", esto es, se tiene una respuesta ante la demanda del entorno antes que el futuro se haga presente. Podemos afirmar entonces, que si algo no fuera lo que fue, seguramente no es lo que parece ser. En esta concepción del tiempo nada se dice sobre una pretendida acción que va a desarrollarse en el futuro, pero que quedó completamente definida en el pasado indicando una anterioridad de la acción, como lo hace el tiempo verbal: futuro anterior, sino que se considera solo el ubérrimo pasado y no sobre el pobre y estéril futuro de los griegos. Debemos agregar que la concepción griega del tiempo que hemos contrapuesto aquí a la hebrea, no es la original, que también es cíclica, sino la versión latinizada que fabrican los católicos, de la mano de Santo Tomás de Aquino, cuando acepta y comenta las obras de Aristóteles, señalando (con aviesa intención) que eran compatibles con la fe católica. Lo que no dijo es que se basó en las traducciones desde griego de las obras de Aristóteles hechas por Averoes, a las que tergiversó, para adaptarlas a su teología sistemática y a su 'historia oficial' de la fe; no teniendo ningún empacho en combatir públicamente a los averoístas que defendían las obras originales de Aristóteles, en donde, por ejemplo, ánima no era el 'alma' de la iglesia católica, sino lo animado, la psique, el impulso vital; y en donde, al carecer el hombre de una naturaleza espiritual, la razón podía contradecir la fe sin dejar ambas de ser verdaderas. De más está decir que triunfó la iglesia católica, y a través de la escolástica, se dio origen a la teología como ciencia que pasó así a las universidades, en donde quedan 'mancomunadas' la razón y la fe, claro que con un franco predominio de esta última. Esta historia hizo crisis en el s.XIV cuando se pone en duda los preceptos tomistas y se ve que en la 'razón' tal como se la planteaba desde la escolástica, producto de una 'malversación' de las ideas aristotélicas, había severos límites. De esta manera se separan la Teología de la Filosofía, y desde esta, se desemboca en la ciencia de nuestros días; aunque, según una visión muy personal, el daño ya estaba hecho; esto es, la concepción teológica y teleológica del tiempo ya quedó insertada en la base de la ciencia y de allí para siempre.]

Los momentos A, B, C no sucesivamente, sino que se diferencian el uno del otro, y correlativamente A pasa a AB y de ahí a AC. Cuando B pasa a C, pasa igualmente a BC, y de modo simultáneo A, ya esbozado como AB se hunde aún más en AC. Dicho de otro modo, 'todo mi tiempo se mueve'. El sistema de las representaciones recoge en sí mismo a cada momento lo que, en un momento anterior, era el sistema de las proyecciones. Según el autor, hay una incoherencia en la figura anterior ya que el pasado y el futuro no pueden estar sobre la línea de los Ah. Tales puntos (Ah), debido al hecho de ser todos por igual 'actuales' no pueden 'presentarse' ante ningún observador, perdiendo así el carácter temporal y la posibilidad misma de sucederse. {no son recibidos como sucesivos porque tienen una duración subjetiva = 0} Por tanto, se puede decir que sobre la línea horizontal de los Ah todo punto es actual y presente, y por ello esta línea, en cuanto tal, no puede ser objeto de la experiencia temporal por parte del S. [el S vive los Ah como si de uno solo se tratara (el eterno presente del estado de vigilia) dada su corta duración interrumpida 40 veces por segundo.]

Se propone reemplazar la línea de los Ah, en calidad de serie ordenada de momentos actuales, por el vértice de la ERP, esto es, por el Ah, en cuanto posición de presencia del S, y punto fijo de su experiencia del tiempo, a través del cual se verifica a cada momento el transcurso del MP. [en LT corresponde con el vértice de cada cuña, pero eso no quiere decir que haya solo una cuña teórica, sino que hay una gran cantidad de ellas a lo largo del estado de vigilia del S.] (figura)

De acuerdo a la modificación propuesta por el autor (donde futuro y pasado son semiplanos separados a modo de 'gozne' por la línea de los Ah), en el punto B, los que el S conserva 'aún en mano' no es el punto A sobre la línea de los Ah, sino el esbozo o representación AB y el horizonte futuro hacia el que se perfila, no le remite al punto C sobre la misma línea horizontal, sino a la proyección CB. De manera que, para cada Ah particular, el CP del S, se reduce a la forma de 'líneas vivenciales' (trazos oblicuos) que parten del Ah en cuestión y se proyectan hacia sus dos vertientes; posicionado, por tanto, en el AhB, el S ya no tiene el Ah anterior A, sino que lo 'retiene' como pasado inmediato {buffer} en el esbozo AB. [como pasado de la cuña posterior] Por otra parte, tampoco puede decirse que todavía no tiene el Ah posterior C, puesto que su proyección {control predictivo} intencional no se dirige hacia el AhC, sino que 'protende' hacia el esbozo CB. Tanto el esbozo AB como el CB forman parte de la línea vivencial que pasa por el AhB y se proyecta sobre las dos vertientes, del CP (que corresponde a los semiplanos inferior y superior), y a ella se reduce este campo cuando el S se sitúa en dicho Ah. La sucesión de los Ah asociada a la línea horizontal, referida al continnum paramédico bien establecido que implemente en ella un sistema apropiado de 'fechas' [este 'esquema de fechas' la psiquis lo tiene en el espiral del 'ADN' que constituye la estructura psíquica.]

Se comparte el punto de vista de Merleau-Ponty al considerar que tales Ah, al no poder ser presentes a nadie, no tienen ningún carácter temporal y no pueden sucederse. [el autor, con esta última adhesión a la concepción de Merleau-Ponty arruinó la escasa coherencia que con su modificación había provisto a la propuesta del filósofo francés. Los Ah son la cúspide del presente en cada cuña, por tanto sí tienen carácter temporal; lo que sucede, y como ya hemos dicho, su duración aparente es = 0, por tanto, parece no ser tiempo alguno, pero en la realidad subjetiva representa la 'unión' del tiempo externo con el tiempo interno, de lo cuantitativo con lo cualitativo, de lo objetivo con lo subjetivo, que se logra sucesivamente cada 25 milisegundos.]

Debemos notar que el AhA, por ejemplo, es anterior a B, pero no es pasado con relación al AhB, sino que lo que es pasado con relación al AhB es el esbozo AB, que se hunde en el semiplano inferior. Una sucesión de Ah desde el punto de vista exclusivamente temporal puede ser absurda. Otra puede ser la conclusión si se considera decía línea desde un punto de vista espacial, según el cual se podría interpreta la relación antes-después, implícita en la línea de los Ah, en términos de una simple relación de izquierda a derecha. [que es exactamente, la que considera la LT como la representante del tiempo externo, cronológico e irreversible.] La concepción lineal del tiempo deriva del fenómeno de us transcurso (M1 y M2) (fuga y flecha). La relación transcurso/concepción lineal en el ámbito denominado 'sentido interno', es análoga a la relación entre las nociones de movimiento/trayectoria en el ámbito del sentido externo. [el sentido interno no está en relación con el tiempo lineal del antes-Ah-después, sino con el cíclico del pasado/pres-Ah-ente/futuro. El sentido externo directamente no existe; fuera de la psiquis solo existe el significado, ese compromiso de verosimilitud con la norma, con la institución, con la cortesía, con las apariencias, con la mentira y la hipocresía.]

Considerando los puntos de vista fuga y flecha, en la segunda figura, el movimiento a lo largo de las líneas verticales es 'hacia abajo', o sea, del futuro al pasado dentro del CP del S que corresponde a fuga y M1, con su presente 'fluyente' orientado hacia el pasado y situado en el punto de corte de cada línea vertical con la serie de los Ah. El punto de vista 'flecha', es esta misma figura, corresponde al movimiento sobre la línea horizontal ligada a la sucesión de los Ah. Según se estableció es de antes a después y reflejo de M2, con su presente 'fijo' avanzando sobre la línea de los Ah sin perder en ningún punto de su recorrido la cualidad de ser 'presente'. La línea sobre la que avanza el presente 'fijo' del M2 la toma 'prestada' del M1, como el trazo sobre el que se desarrolla su flujo particular del futuro a pasado, aunque, contemplado desde  la condición de presencia que caracteriza al presente 'fijo', aparece como la línea que enmarca la sucesión de los Ah. En ciertos aspectos el punto de vista 'flecha', según el cual avanza el presente 'fijo', entra en conflicto con la noción de Ah [¡menos mal que se dio cuenta!] como posición de presencia del S.

Sabemos que el Ah debe interpretarse como la posición desde la cual la presencia temporal permanente que otorga al S se coteja con el transcurso incesante de los MPs que en calidad de presente 'fluyente' transcurren a través del mismo. Es a partir de la aprehensión de este transcurso - que representa, en esencia el M1 y la fuga - que el S, desde el Ah, se halla en condiciones de plantearlo, a su vez, en términos del M2 - 'flecha' - , sin más que relativizar aquél movimiento del presente 'fluyente' e interpretarlo como un 'movimiento' efectivo de su propia posición de presencia - el Ah - hacia el futuro, lo que remite a la descripción del M2 y sugiere la analogía ya señalada del presente 'fijo' con dicha posición. [no mucho más que decir sobre esta innecesaria dualidad del tiempo presente, que lo único que hace es tratar de convalidar un enfoque metafórico que está equivocado.]

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana en el capítulo 100!]