junio 01, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 232)

Cuaderno X (páginas 1393 a 1398)

(Hoy, siguiendo con la misma modalidad que en Lingüística Teórica y Psicolingüística, veremos la primera parte del trabajo sobre Semiótica, auto-exigido para aprobar la Primera Unidad, claro que con una visión distinta a la sostenida por la Cátedra, con la que llegué a un acuerdo para presentar un avance de mi Tesis Doctoral, que versa sobre Semiótica.)

SEMIÓTICA

Unidad 1

Conceptos clave: Semiótica, semiosis, realidad, comunicación, significado, sentido, representación, signo, símbolo, pensamiento, lenguaje, estructura.

INTRODUCCIÓN
En este trabajo y desde un punto de vista concreto (aunque no por ello completo y definitivo), se abordan una serie de conceptos que constituyen el núcleo fundamental de mi Tesis Doctoral y que coinciden en gran medida, con la temática que aborda la Cátedra en esta primera unidad; aunque claro, con una visión muy particular sobre el asunto.

Semiótica aquí, será entendida no tanto como la disciplina que estudia los signos o las transformaciones de fenómenos naturales en fenómenos significantes, sino como aquella que permite estudiar la reconstrucción de sistemas lógicos. Siendo el sistema, en este trabajo, considerado como unidad de sentido y a la vez como constructo lógico, la perspectiva semiótica aquí abordada se orienta al estudio de la lógica del sentido y por tal circunstancia, el enfoque necesariamente es transdisciplinario abarcando aspectos que incluyen desde conceptos de la Lógica no clásica y la Filosofía del Lenguaje, hasta la Psicolingüística, entre tantas otras.

El objeto fundamental de este trabajo es aportar un método de investigación y un procedimiento descriptivo de una realidad capaz de explicitarse mediante una forma de expresión: el Lenguaje Natural.

Motivan este análisis, básicamente, dos hechos: por un lado, el reconocer que todo ser vivo (no importando su nivel de complejidad biológica) es capaz de hacer distinciones adecuadas o lo que es equivalente, dotar de sentido a su mundo circundante con fines de supervivencia; actuando y comunicándose a través de la construcción de un lenguaje natural; por otro lado, que como seres vivos que somos, ‘respiramos’ de esa misma ‘atmósfera semiótica’.

Como hipótesis de trabajo se plantea que la semiosis es una propiedad de lo real. Los sistemas reales (psíco-interno, bio-externo y socio-cultural) dan emergencia al lenguaje natural humano. Por tanto este lenguaje puede ser estudiado, analizando semióticamente tales sistemas reales. Estos sistemas auto-organizados emergen a su vez; entendiendo como emergencia, el resultado de una interrelación local estado-dependiente de los componentes básicos reales y su contexto. En este sentido, el acoplamiento dinámico y coherente de los sistemas auto-organizados con su contexto, establece una dimensión semántica: la semiosis¹ de lo real.

La metodología utilizada se basa en un análisis teórico de la posible estructura y génesis de los fenómenos reales (entre los que se encuentra el lenguaje natural humano) a través de una reinterpretación de las dimensiones: real, psíquica y lingüística, y en donde el sujeto y la subjetividad no sean un mero trámite cognitivo. El sujeto entonces, puede de esta forma, tener alguna presencia en la realidad y dejar de ser un extraño en su ‘propia tierra’. Esto es posible si hacemos confluir (modificados y adaptados): la abducción y faneroscopía de Pierce (1866-1887), la lógica dialéctica de Hegel (1817), el pensamiento complejo de Morin (1977), la semiótica de Greimas (1970), la cibernética de segundo orden de von Foerster (1974), la teoría de los sistemas sociales de Luhmann (1984), etc. Todo esto inserto en un marco referencial transdisciplinario².

MARCO TEÓRICO
El estado de la cuestión, es considerado desde dos puntos de vista: i) desde el objeto de estudio y ii) desde el aspecto metodológico.

i) Objeto de estudio
Tanto las Ciencias Naturales que se preguntan ¿cómo son los hechos?, como las Ciencias del Hombre que se preguntan ¿qué significan los hechos?, persiguen desde su óptica el caracterizar la realidad.

Uno de los pasos trascendentes (entre otros) con el fin de acotar el problema de la realidad lo constituyó la aparición del concepto de estructura: una ordenación de elementos según una ley de composición que determina sus relaciones (Piaget, 1968). No obstante, este concepto está imbuido de la ambigüedad propia del uso en diversos ámbitos y en distintas épocas. De hecho esta noción fue utilizada en matemáticas, básicamente en álgebra (Bourbaki, 1957); en psicología, relacionada con el concepto de la forma (Gestalt) (Köhler, 1930); en lógica (Piaget, 1949); en biología, donde a menudo se entiendió como sinónimo de sistema (Bertalanffy, 1968). También en lingüística (Saussure, 1916) y a partir de aquí se extendió a otras ciencias sociales. Así, surge en sociología (Radcliffe-Brown, 1952); en etnología - antropología (Levi-Strauss, 1974); en crítica literaria (Barthes, 1970); en filosofía (Foucault, 1966; Deleuze, 1988; Derrida, 1967), en psicología y epistemología genética (Piaget, 1949 y 1970); en Semiótica (Greimas, 1966); etc. Jean Piaget fue sin dudas, el científico más importante en esta corriente que se propone encontrar relaciones firmes entre estructura, lenguaje, biología, pensamiento y realidad. Aunque, a pesar de haber fundamentado con sus investigaciones, la Psicología Evolutiva; lo subjetivo y lo psíquico quedan relegados a unas pocas estructuras lógicas y abstracciones que el intelecto aprende a manejar, en distintos estadios.

No obstante la larga historia que acumula el estudio del lenguaje, es en los últimos 50 años en donde se define una tendencia de investigación que cambia radicalmente el enfoque de cómo se debe estudiar y bajo qué aspectos.

El hito que produce el quiebre es el surgimiento de las Ciencias Cognitivas que se inician en la Psicología y luego se extienden a la Lingüística. Pero, antes que esto sucediera, irrumpen en el espectro lingüístico, las innovadoras ideas de Noam Chomsky (1957), quien produce una impronta indeleble mediante su teoría de la sintaxis y su gramática generativa. Chomsky relega el significado a algo interpretativo y periférico al estudio del lenguaje. El objeto central de su interés es la sintaxis.
Las estructuras del lenguaje desde este punto de vista, no estaban guiadas por el significado. Por tanto, no necesitaba investigar la semántica asociada con las estructuras morfo-sintácticas; el foco estaba puesto en los principios estructurales internos del lenguaje, como constructos explicativos.

Completan este marco conceptual un fuerte apego al cartesianismo y al innatismo. Lo que actualmente conocemos como Ciencias Cognitivas es un conjunto de disciplinas que intentan explicar el fenómeno del pensamiento. Se podría separar lo que han sido las Ciencias Cognitivas clásicas basadas, fundamentalmente, en la concepción de la mente como una computadora que procesa información, también denominadas, genéricamente, Cognitivismo y el enfoque que surge en la década de 1970, que se basa fundamentalmente en la Lingüística y de ahí que se hable de Semántica Cognitiva o, de forma más general, de Lingüística Cognitiva.

Esta Lingüística Cognitiva apunta todo su interés hacia la relación: Lenguaje-Mente y no sigue la tendencia prevalente de explicar los patrones lingüísticos apelando a las propiedades estructurales internas y específicas del lenguaje. En vez de segregar la sintaxis del resto del lenguaje, en ‘componentes sintácticos’ gobernados por un conjunto de principios y elementos específicos de esos componentes, examina la relación de la estructura del lenguaje con las cosas externas al mismo; principios cognitivos y mecanismos no específicos del lenguaje que incluyen: la categorización humana, principios pragmáticos e interaccionales y principios funcionales.

Una de las presunciones compartidas por los investigadores que militan en esta línea, es que el significado es central en el lenguaje y debe ser el foco primario de estudio. Las estructuras lingüísticas tienen la función de expresar significados y por tanto las relaciones entre el significado y la forma son el tema principal del análisis lingüístico.

Las formas lingüísticas desde este punto de vista están estrechamente ligadas a las estructuras semánticas que ellas expresan. Por tanto pueden y deben ser investigadas las estructuras semánticas de todas las unidades lingüísticas significativas.

Esta manera de ver las cosas está en franca oposición con las ideas propuestas en la lingüística de Chomsky.

Se desarrollan también, siempre bajo las premisas cognitivas, distintas líneas de investigación que se orientan al aspecto funcional que ve el lenguaje como sistema comunicativo, proponiendo que es mejor estudiado si se lo considera, además del contexto cognitivo, en el experiencial y en el social. Igual desarrollo tienen otras líneas que orientan hacia las Neurociencias: Lingüística Neurocognitiva, o a la Psicología: Psicolingüística.

En fin, dado que la Lingüística Cognitiva ve al lenguaje como embebido en la totalidad de las capacidades cognitivas del hombre, los tópicos de especial interés para esta disciplina incluyen: las características estructurales de la categorización natural del lenguaje (tales como prototipicidad, polisemia sistemática, espacios mentales, modelos cognitivos, imaginería mental y metáfora); los principios funcionales de la organización lingüística (tales como iconicidad y naturalidad); la interface conceptual entre sintaxis y semántica (como lo explorado por la gramática cognitiva y la construcción gramática); el fondo experiencial y pragmático del lenguaje en uso; y la relación entre lenguaje y pensamiento, incluyendo cuestiones sobre relativismo y conceptos universales.

Para muchos lingüistas cognitivos, el principal interés de la disciplina descansa en una mejor aproximación a presunciones teóricas para las teorías sintáctica y semántica, que la que provee la Lingüística Generativa. Para otros, sin embargo, un aspecto importante es la oportunidad de ligar el estudio del lenguaje y de la mente para un mejor estudio del cerebro. Algunos, en una actitud mediadora entre el innatismo chomskiano³ y el constructivismo piagetiano, acercan ambas posturas a través de un estudio minucioso de la influencia del desarrollo cognitivo.

Creo que un enfoque como el de la Lingüística Cognitiva aporta una valoración del lenguaje simbólico y destrona la tiranía del lenguaje literal que lo concibe como un conjunto de signos con los cuales se puede establecer una correspondencia con el mundo exterior. Por otro lado, revitaliza el núcleo conceptual piagetiano en donde, los esquemas sensorio-motrices recurrentes, son la fuente de las estructuras cognitivas básicas como lo muestra fundamentalmente los trabajos de Lakoff (1987).

Así, según propone este autor, las estructuras conceptuales significativas surgen de: 1) la naturaleza estructurada de la experiencia corporal; y 2) de nuestra capacidad de proyectar algunos aspectos estructurados corporalmente a estructuras conceptuales. La clave de este enfoque es la acción; como una acción corporizada.

En resumen, hoy día, a pesar del abordaje polifacético (que no es transdisciplinario) del lenguaje, todos estos enfoques tienen algunas cosas en común, pero no en el sentido de corpus sino, en lo que no contemplan o en lo que en el fondo siguen siendo restricciones impuestas por las Ciencias Cognitivas clásicas:
1).- El lenguaje es un objeto interno, un módulo de la mente / cerebro (Fodor, 1983).
2).- El lenguaje es un sistema de conocimiento estático, o sea, una gramática interna (Chomsky, 1965).
3).- El lenguaje, en tanto que sistema de conocimiento, es utilizado por algún tipo de procesamiento, es decir, el lenguaje o la gramática se ponen en uso y está respaldado por un lexicón.
4).- El lenguaje se desarrolla en nuestras mentes de un modo no muy diferente a como otras partes de nuestro cuerpo crecen durante el proceso de desarrollo.
5).- Marcada adherencia a la lógica clásica (bivalente) y a los planteos de los sistemas formales.
6).- Uso de la Inteligencia Artificial como ‘modelo’ de funcionamiento.
7).- Exclusión taxativa y expresa del sujeto (del observador) y por ende de la subjetividad; adecuando sus propuestas al marco ontológico de la Ciencia Clásica (objetividad), a pesar de la categorización basada en la experiencia de alguna de ellas (Lakoff, 1987).

ii) Metodología
Desde la segunda mitad del siglo XX surgen distintas tendencias que podríamos unificarlas bajo una forma particular de pensar la realidad: como un conjunto de sistemas complejos adaptativos. Este paradigma puede ser abarcado por el término: complejidad. Esta complejidad a la vez de reflejar una estructura determinada, proyecta la producción de estructuras reorganizadas, como manifestación fundamental de sistemas intrínsecamente cambiantes e inestables.

Si bien los aportes que fundaron esta nueva visión científica son múltiples, hay hitos que deben ser destacados: “Cibernética” de N. Wiener (1948); “Introducción a la Epistemología Genética” de J. Piaget (1950); “El Todo y la Parte en las Sociedades Animal y Humana” de K. Lorenz (1950); “Sobre los sistemas autoorganizados y sus entornos” de H. von Foerster (1960); “Filosofía de las Formas Simbólicas” de E. Cassirer (1964); “Teoría General de los Sistemas” de L. von Bertalanffy (1968); “De máquinas y seres vivos. Autopoiesis: la organización de lo vivo” de H. Maturana y F. Varela (1970); “Autoorganización en los sistemas de no-equilibrio” de I. Prigogine (1977); “El Método” de E. Morin (1977); “Espíritu y Naturaleza” de G. Bateson (1979); “Entre el cristal y el humo” de H. Atlan (1979); “Teoría de las catástrofes y biología” de R. Thom (1979).

El abordar la complejidad según los fundamentos antes delineados y con una clara concepción dialéctica, da la posibilidad de encarar el estudio de aspectos habitualmente eludidos, aún por esta modalidad científica (a la cual adhería firmemente Piaget), como son todos aquellos que tienen que ver con la subjetividad.

RESUMEN ARGUMENTAL
La realidad aunque considerada como un continuum, puede ser divida arbitrariamente, para su análisis, en sistemas. Podrían ser definidos tres sistemas: psico-interno, bio-externo y socio-cultural.

Estos sistemas tendrían una estructura, una dinámica y una función homólogas. Lo real quedaría caracterizado mediante un bucle de interacciones que genera organización (a través del cambio o transformación intencional) entre sujeto y objeto lo que definiría una estructura discreta o aspecto superficial surgido de la disyunción de oposiciones, ensamblado a una estructura continua o aspecto profundo, con capacidad reorganizativa (regenerativa), que surge a su vez de la conjunción de esas mismas oposiciones. Estas dos vertientes estructurales son homólogas (sus elementos tienen origen, orden y función semejantes) pero formalmente, son complementarias, opuestas y además coexisten.

Quedaría constituido así un Patrón Autónomo Universal (PAU) que representaría la mínima expresión de complejidad real; la más pequeña evidencia de realidad que podríamos concebir: un hecho real o sémico. Esta unidad es considerada un verdadero sistema por representar una organización de elementos con capacidad reorganizativa, y que se explicita mediante una estructura genésica, dinámica y funcional que se autoproduce (autopoiesis), autoreproduce, autoorganiza y evoluciona gradualmente (epigénesis), complejizándose.

El proceso de captación de sentido se dispara cuando en un ser vivo (no importando su complejidad biológica) es inducida una estructura interna (homóloga al PAU) que permite ir ‘conociendo’ el mundo. Como bien dice Greimas¹⁰, para captar el sentido deben existir discontinuidades diferenciales y esto significa a su vez que quedan definidas al menos dos categorías formales: identidad vs. alteridad y conjunción vs disyunción. Para decirlo de otro modo, cuando captamos el sentido de algo, no captamos los elementos aislados que se nos presentan, sino la interrelación que los vincula. A las categorías ya mencionadas, conocimiento mediante, se van agregando otras que tienen la misma disposición dialéctica y es lo que va dando la estructuración básica de la realidad, y es además, lo que da sustento a la aparición del sentido que se va ‘corporizando’ en los seres vivos.

Por tanto Semiótica, aquí, es sinónimo del estudio de una lógica que anima y guía el surgir del sentido y deja clara la existencia de un ‘lenguaje universal’ que estructura al menos dos de los sistemas planteados: El bio-externo y el psico-interno.

En el plano de la expresión de los seres vivos se repite el mismo proceso. Se construye un lenguaje homólogo al anterior (que llamaremos, genéricamente, natural) que permite poner en evidencia dos de los aspectos que caracterizan a un ser vivo: la acción intencionada y la comunicación del ‘conocimiento’ de la realidad adquirido a través de la ‘corporización’ del sentido del sistema bio-externo en el sistema psico-interno. Esto da pie para que emerja un tercer sistema real: el socio-cultural en donde la moneda de cambio es precisamente, este lenguaje natural. Muy esquemáticamente se pueden expresar las relaciones antes delineadas de la siguiente forma:

Lenguaje Universal → Lenguaje Actancial¹¹ → Lenguaje Natural

Estos distintos lenguajes en realidad, son uno solo y el mismo lenguaje universal, nada más que con distintas modalidades expresivas según el sustrato en donde operan. Estas modalidades expresivas siempre se basan en el PAU y por tanto, dado el principio de homología, sus modos expresivos finales (el lenguaje natural) tienen como fundamento un sistema.

A los seres vivos los podemos dividir en tres grandes tipos biológicos:
Seres unicelulares o multicelulares sin Sistema Nervioso Central (SNC).
Animales o seres multicelulares con SNC.
Hombre

Cada uno de los tipos biológicos anteriores, utiliza una modalidad expresiva propia; siempre con la misma estructura, aunque con distintos elementos. Estas modalidades son:
Tipo 1: Señal (monádica: expresa solo acción)
Tipo 2: Signo (diádica: expresa la relación de dos objetos por medio de la acción)
Tipo 3: Símbolo (triádica: expresa la relación de un sujeto y un objeto por medio de la acción)

Como se puede apreciar, la complejidad de estas modalidades es creciente según el tipo biológico a que pertenezcan. Cada una de ellas es la adecuada para el desempeño de acuerdo al nivel evolutivo en que se encuentra el tipo biológico respectivo. A diferencia de la evolución biológica, aquí la ontogenia recapitula la filogenia; o sea, el signo que maneja el animal, incluye la señal de los seres inferiores y el símbolo que maneja el hombre, incluye las dos modalidades evolutivas inferiores a él.

Específicamente en el hombre, un hecho sémico (PAU) generaría una estructura psíquica, homóloga a la vertiente superficial (disyunción de oposiciones) del PAU, que al caracterizarse temporalmente, da origen a lo que llamamos idea. Luego, por un proceso de simbolización¹², esta idea traduciría el sentido desde esta estructura básica a un símbolo que tendría dos vertientes: una interna o continua (profunda) que representa el complemento de la idea y a la que llamaremos: pensamiento, de carácter no arbitrario e inconciente, patrimonio del sistema psico-interno; y una externa o discreta (superficial): el lenguaje natural respectivo (portador del significado), de naturaleza arbitraria, consciente e interpretativa, reglada por la convención y que como patrimonio del sistema socio-cultural, interviene en el proceso comunicativo. El lenguaje natural simbólico humano de esta manera, pasa a ser un fenómeno activo psico-bio-socio-cultural de índole intencional, autopoiético, autoorganizado y evolutivo; características estas últimas, que precisamente, enmarcan a todos los sistemas reales planteados y desde donde el lenguaje simbólico emergería. De esta forma, el signo lingüístico (símbolo), puede ser estudiado (observado) por la semiótica del PAU real homólogo que le dio origen, insinuando algunos caminos a seguir para dilucidar, en alguna medida, cómo se adquiere, comprende y produce nuestro lenguaje natural.

¹ Proceso por el cual se reconstruye un sistema.
²  Transdisciplina no es solo tomar prestados de unas disciplinas en otras, términos técnicos, sino aplicar aparatos conceptuales completos, adaptados, al nuevo objeto de estudio; p.e.: Autopoiesis (que procede de la biología – H. Maturana y F. Varela, 1970). En Semiótica la corriente transdisciplinaria más desarrollada es la Cibersemiótica de Brier, a la cual adherimos en parte.
³  M. Piattelli-Palmarini, 1983: 32.
⁴  M. Piattelli-Palmarini, 1983: 20.
⁵  A. Karmiloff-Smith, 1994: 29.
⁶  En el sentido hegeliano.
⁷  Morin, E. (1986: 429).
⁸  Término acuñado por Maturana y Varela (1970) en el campo de la biología para significar la capacidad de autoproducción de los seres vivos.
⁹  Este tipo de proceso es similar al postulado en biología, como responsable del desarrollo de un individuo a través del cual su estructura se diferencia y hace más compleja.
¹⁰  Greimas, A. J. (1973: 46).
¹¹  Que resume en un solo sistema la posibilidad de disparar una acción y la de construir una expresión; circunstancias que a veces pueden coincidir en un único acto.
¹²  Regeneración del sentido de lo captado.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!