febrero 17, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 128)

Cuaderno VI (páginas 765 a 770)

(Continuamos con el planteo general)

Para que las situaciones básicas planteadas anteriormente puedan caracterizar la continuidad de la realidad es preciso que dispongan de gradaciones continuas. Esto último es posible si tenemos en cuenta el 'grado de complementariedad' (ºC) que nos dice sobre la participación en la interrelación de los polos complementarios y antagónicos (S y O). Esta participación se da en un rango continuo entre 0 y 1 (entre 0 y 100% de participación), lo cual da la posibilidad de cubrir infinitas combinaciones. (figura)



(GA) Conjunto difuso: es aquel conjunto de elementos que son tomados de un continuum y no de un universo matemático, con lo cual sus límites no son categorías bivalentes, sino inciertos (polivalentes).

La figura anterior muestra un conjunto difuso de sistemas caracterizados por el grado de participación (expresado por ºC) de cada elemento constitutivo y cuya expresión es función del contexto en el universo que es la realidad. El conjunto de los sistemas reales posibles tiene términos primarios (definidos) que representan sus extremos. En otras palabras, un ºC = 0% de S, lo que da una predominancia absoluta de O, vale decir, un sistema en donde solo es tenido en cuenta el objeto, propio de los 'sistemas observados'.

En una situación contraria a lo anterior se encuentra la predominancia absoluta de S (ºC = 100%), lo que habla de un sistema en donde solo se considera el sujeto, propio de los 'sistemas observadores'. Cuando el ºC participación es del 50% de cada uno de los extremos, estamos frente a los 'sistemas auto-observados'. Queda claro que la realidad exhibe una estructura 'bilógica': bivalente (clásica) en sus extremos y difusa (integradora, ambigua) en su centro. [esta última aseveración que en sí es un error conceptual, será modificada y precisada cuando 'arribe Günther' a este escenario] Cuando el S se convierte en individuo (o muestra un comportamiento social), la línea media de la figura anterior caracteriza a los 'sistemas auto-observados', completando de esta manera la caracterización continua de la realidad.

Vista la realidad como este complejo difuso se caracterizan los distintos sistemas que la componen: el sistema observado que representa la materia y su unidad, la energía; el sistema observador que representa a los seres vivos y cuya unidad es el biocito; el sistema auto-observado que soy Yo como sujeto y cuya unidad es el psicocito; y el sistema auto-observador que es el otro como individuo, con el sociocito como unidad. Todas unidades discretas que describen una realidad continua.


Quedan así definidos los tres aspectos básicos de la realidad. (figura) Estos aspectos son: 1) lo estructural, representado por los sistemas básicos y sus relaciones que podríamos señalar como 'estáticos' o como el qué de la realidad. Los cambios que se suceden en el tiempo (estados) y los eventos que los modifican, lo dinámico y de control, el cuándo de la realidad. Y las transformaciones de contenido, lo funcional, el cómo de la realidad; todos los cuales y como muestra la figura son ortogonales entre sí.

Es importante retener el esquema anterior porque en él se basa la representación que una psiquis logra de la realidad, estructurándose y evolucionando de una manera homomorfa, como así también, cómo se estructura y evoluciona lo social, lo cultural y el lenguaje.

Volvemos a la primera cuestión planteada en el capítulo anterior: ¿cómo es posible el nacimiento de nuevos PAUs.?

Hay una sola respuesta general para esta pregunta: a través del azar y la necesidad. [esta afirmación que trata de ajustarse al dogma propuesto por Monod se verá ajustada a la única respuesta posible: por necesidad; pero no por una necesidad cualquiera sino por la única y verdadera necesidad: sobrevivir]

Abusando de la metáfora biológica vamos a proponer un posible mecanismo que conduce al nacimiento de un nuevo PAU. Ya hemos visto que un PAU está formado por dos mitades integradas y con las siguientes características: (figura)


En la parte derecha de la figura se puede observar la caracterización binaria desplegada de E y de su complementario lógico: G.

- Gametogénesis:
La gametogénesis es una función que se desarrolla en la etapa final de la maduración del E. El E es una disposición organizada que surge del cambio producido por S y que impacta en O. El bucle recursivo que se genera representa una disposición organizada caracterizada por la acción de resistir los embates ambientales. Si bien esta estructura organizada es muy resistente al cambio (a pesar de ser generada por él), no puede evitar que se produzcan 'oscilaciones' en su disposición, que su característica recursiva compensa para mantener una situación de estable de no equilibrio (estado estacionario), que es la dinámica compleja que ayuda a preservar su estructura y organización. [morfostasis]. Cuando estas fluctuaciones se acoplan, la inestabilidad es tal que le obliga a esta organización a enfrentarse a una disyuntiva: o bien se complejiza y se transforma en un sistema con otro estado de desequilibrio estable, o bien se desorganiza y 'muere'.

En esta bifurcación, fundamento del aspecto estructural de lo real, si E sigue el camino de la complejización, se produce una duplicación de su estructura básica, como muestra la figura siguiente.


Esta copia de E (E') gira hacia el 'plano complementario' en el sentido contrario a las agujas del reloj. En la parte (b) de la figura se muestra la situación cuando ya ha girado 90º. La copia (E') es perpendicular al E original, por lo que los valores binarios de sus vértices llegan a un máximo de su valor difuso (el 1 disminuye a 0,5, mientras que el 0 aumenta a 0,5), o sea, lo logra el 'tercero excluido' que proscribe la lógica tradicional. En otras palabras, estamos a mitad de camino entre el plano binario (bivalente) y el plano complementario.

Lo mismo sucede con el sentido de giro de esta estructura intermedia (b) que es perpendicular a E. Las valencias pasan de 6 en E a 4,5 en el emergente difuso Ed. La parte (c) de la figura anterior nos muestra cuando Ed gira otros 90º y se aloja totalmente en el plano complementario, por tanto, los valores de los vértices se transforman en los complementarios lógicos de sus originales. Así, el 0,5 de Ed que partió de 1 se transforma en 0; y el 0,5 de Ed que partió de 0 se transforma en 1.

Queda de esta manera definido G en donde las valencias son 3 (pierde el otro ¼ de la cantidad original) logrando un número haploide (la mitad de la célula madura), representando de esta manera una 'división celular meiótica'; el elemento clave para el potencial generatriz (al unirse a otro gameto) de G, una verdadera capacidad reorganizadora, al componer en el proceso de fecundación la conjunción, la unión; en fin, la interrelación entre S y O. Por tanto, E y G permanecen acoplados (por sus polos - nodos complementarios) constituyendo un verdadero sistema u organización compleja con capacidad reorganizativa.

[debemos aclarar que todo el ingenioso mecanismo descrito anteriormente será desechado porque está afectado de innumerables imprecisiones, por ejemplo y la más grave, está en la pregunta escrita en la misma figura: ¿por qué gira?; pero además porque luego se invocará un mecanismo más natural (biológico) para explicar esto, que de paso sea dicho, no surge como una vía alternativa al desarrollo, sino como una que evita la muerte.]

- Las valencias: el tema de las valencias es clave para comprender por qué un determinado E lleva acoplado determinado G, y por qué dos G se unen para originar, fecundación de por medio, un nuevo E.

Para asimilarlo mejor vamos a disponer los elementos de la realidad en un sistema de coordenadas cartesianas como el de la figura siguiente.


Así dispuestos los elementos conforman un hipercubo 2D cuyos vértices opuestos son complementarios lógicos, y una de sus diagonales divide o delimita cada uno de los componentes de un PAU maduro: E y G, con sus respectivos sentido de giro. El encuentro de las coordenadas (x/y = orden/desorden) que definen los elementos de la realidad, le asigna a estos elementos sus respectivas valencias que en definitiva, están expresadas por el equivalente decimal de su caracterización binaria.

Estas valencias establecen un 'orden' o sentido de giro que es inviolable y da razón de ser a un PAU, y obviamente a sus componentes pues establecen las características de las interrelaciones que definen el sistema. En ⓑ de la figura anterior se muestra el proceso de 'perdida' de valencias a medida que la copia E' gira levógiramente hacia el plano complementario. Partiendo de 6 valencias a los 0º (3V+2O+1S) pierde ¼ de este valor cuando llega a los 90º (Ed) y esto es porque S(1)→O(2), luego su punto medio es 1,5; V(3)→⊽(0), luego su punto medio es 1,5; finalmente O(2)→S(1), luego su punto medio es 1,5. Por tanto, 1,5+1,5+1,5 = 4,5v. Si el giro sigue hasta los 180º se pierde otro ¼ del valor inicial con lo que la cantidad total de valencias en G es de 3, vale decir, la mitad que en E' que era 6, de donde partimos.

La figura siguiente muestra un procedimiento para calcular el valor de las valencias de acuerdo al ángulo de giro, el cual tiene una relación inversa con la cantidad de valencias.


La pérdida de valencias por parte de G asegura que esta nueva estructura permanezca 'adosada' activamente a E, constituyendo un sistema a partir de una organización emergente. Este adosamiento se produce por la 'atracción' que se produce en sus nodos complementarios poseedores de valencias (S y O) dado el sentido de giro opuesto. Dijimos que este mecanismo es el que asegura la estabilidad dinámica (estado estacionario) de un determinado PAU. Adelantándonos podemos colegir que dos estructuras que tengan igual sentido de giro se rechazarán. Si bien esto es correcto, lo es solo para la relación entre E y su respectivo G. [afirmación que además de ser confusa está equivocada, como ya tendremos oportunidad de ver]

Veremos luego que en el proceso de fecundación, la 'atracción' no se establece por el sentido de giro ya que esto es válido solo para los isómeros, sino por la carencia de valencias de G, que busca completar éstas uniéndose a otra estructura semejante que carezca de lo que ella tiene. [algo que después se explicará por el mismo mecanismo complementario que usan las bases nitrogenadas del ADN/ARN] Aquí el sentido de giro de E (que define el sentido de giro aparente del PAU) tiene que ser igual a su 'pareja' ocasional para que se lleve a cabo la fecundación, que en definitiva es un proceso mediado por complementariedad relacional y no lógica, que es donde el giro tiene que ser opuesto.

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!