febrero 23, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 134)

Cuaderno VI (páginas 801 a 806)

Algunas ideas sobre la psiquis:

Dijimos que los seres unicelulares y cada una de nuestras células entre ellos, poseen una proto-psiquis, y que era asimilada a su condición de vida (¿procesos autopoiéticos?), y en donde, quien ejerce la función de control y mantiene la vida de relación con el entorno y con otras semejantes es la membrana celular en los procariotas, y junto con el núcleo en los eucariotas.

En los multicelulares se hace necesario la aparición de un nuevo tipo de célula que, fuera de controlarse a sí misma, sude a coordinar el funcionamiento de todas las células en conjunto, como un todo organizado que debe adaptarse y sobrevivir como tal. Estas células son las células nerviosas que facultan una potenciación de los mecanismos físico-químicos que sostienen la vida de esta 'comunidad' celular, representando el factor decisivo para que este conglomerado celular está 'vivo'. Aquí ya existe una verdadera proto-psiquis, en el sentido que las células nerviosas tienen una función fundamentalmente coordinadora; ahora existe un lugar fuera de la membrana celular y del núcleo de la célula, en donde se organiza el funcionamiento global.

Al complejizarse la estructura multicelular y al ir formándose ciertos subgrupos celulares que comienzan a asumir algunas funciones especializadas dentro del organismo total, se hace necesario también, que el mecanismo de coordinación y control se complejize, surgiendo de esta manera subestaciones de control regionales, para atender funciones suborganizativas que requieren atención más precaria, pero que retrasarían el control general, si todo estuviera bajo el gobierno directo de una sola estación. Esto va esbozando, por un lado, la aparición de 'órganos' específicos dedicados a determinadas funciones y entre ellos y fundamentalmente, el nervioso, como son los ganglios de los animales inferiores.

Porque la complejización no se detiene, y porque adaptarse y sobrevivir es cada vez más difícil, cada vez es más necesario delegar funciones de distinto tipo, a 'grupos celulares especializados' que llegan a constituir verdaderas organizaciones funcionales (los órganos), que a su vez, para poder cumplir con sus funciones, deben delegar funciones menores a otros grupos celulares con la misma especialidad funcional de base, pero con subfunciones secundarias. De esta forma se estructuran verdaderos aparatos que a su vez están coordinados por un órgano noble o central, como son el hígado en el aparato digestivo, el corazón en el aparato circulatorio, el riñón en el aparato urinario, el pulmón en el aparato respiratorio, y el cerebro en el aparato o sistema nervioso central (SNC). Según este esquema cualquier órgano noble podría ser el centro de coordinación general, dada la concentración importante de células que coordinan y controlan. Sin embargo, es el cerebro donde asienta lo que ahora ya podemos llamar: psiquis, como un sistema autónomo (autopoiético) de control y coordinación general.

Esto se puede explicar por dos razones, por un lado, en el aspecto nervioso, los aparatos que se encargan del aspecto alimenticio-nutricio (digestivo, respiratorio) comunican con el exterior en forma restringida y lo mismo sucede con el aparato urinario y el aparato circulatorio que ni siquiera se comunican abiertamente con el exterior; en cambio el sistema nervioso comunica todos los órganos con una central y además coordina toda la comunicación que esos órganos tienen (por su intermedio) con el exterior. Su mismo origen embriológico (el ectodermo, la misma capa embrionaria en donde se origina la piel) asegura, a través de sensores globales y especializados (órganos de los sentidos) que lo que sucede 'afuera' sea el determinante de lo que suceda 'adentro', con el único fin de adaptarse y sobrevivir.

Por tanto es el cerebro la central de coordinación y control funcional orgánica. Por otro lado, por ser el cerebro el órgano que muestra la mayor concentración de células nerviosas, profusamente interconectadas, es donde se aloja la psiquis, tomada no como el equivalente de vida (ya que esto está en cada una de las células del cuerpo), sino como el centro de coordinación de la coordinación, de la organización de la organización.

Con esto queda establecido que los animales (seres vivos con SNC lo cual incluye al hombre) tienen una psiquis que radica en el cerebro. En el hombre la psiquis tiene características distintivas que luego analizaremos. Además concuerda con lo que dice Lorenz: "la psiquis es un producto de la presión selectiva que tiene un valor de conservación de la vida y de la especie." En los distintos estamentos biológicos, llega inclusive como psiquis propiamente dicha, a desarrollar además una actividad integradora.

La proto-psiquis es un fenómeno epigenético, con una modalidad genética y un sustento en las etapas avanzadas de evolución neurológica. [esto que se puso aquí a modo de un aforismo aislado y sin mayor importancia, será determinante luego en el desarrollo y fundamentación de una parte importante de la psiquis.]

¡Nos encontramos mañana!