abril 11, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 181)

Cuaderno VIII (páginas 1087 a 1092)

(Hoy comenzamos con una serie de apuntes que sentarán las bases sólidas de la Teoría final. Siguen vigentes los comentarios: { } para los realizados en el momento de la redacción, y [ ] para los comentarios actuales)

Apuntes de Lógica Transcursiva - Transflexiva (reflexiva) o de los sistemas vivos (Salatino)

Sobre la base de la lógica transclásica de G. Günther edificamos una lógica tetravaluada o de los procesos transcursivos (transflexivos): [esta última denominación luego será desechada, por la fuerte connotación lógico-tradicional que tiene]

Bien dice Günther que una lógica bivaluada, como la aristotélica (estructuralmente simétrica), solo describe objetos, que puede dar cuenta de categorías objetivas (ontología clásica), y es irreflexiva porque solo se explican a través de la causalidad lineal (abierta: causa → efecto). La razón de esto es que permite una y solo una negación. Su lógica trivaluada, al permitir una segunda negación, da la posibilidad de reflexión, vale decir, explica una causalidad cíclica, recursiva, a través del manejo de 'lugares' de ocupación de los valores binarios clásicos, como 'iones lógicos'. Esto dota al sistema de un 'entorno' (algo de lo que, el sistema aristotélico, carecía). Así es posible describir como proceso reflexivo, la subjetividad y aún (según trata de demostrar, aunque a mi juicio sin mucho éxito), la autoconsciencia. Algo que cambia la ontología, ya que el sujeto (S) y la subjetividad, ahora también son determinados igual que los objetos aristotélicos, pero aquí, por una 'causalidad reflexiva' (estructuralmente asimétrica).

Günther puntualiza la agregación de un 'cuarto valor' para poder fundamentar ontológicamente la consciencia-autoconsciencia. (creo que pretendió describir el entorno de la subjetividad, así como, con el tercer valor, describió magistralmente, el entorno de la objetividad: la subjetividad) Construye de esta manera los sistemas que él llama: auto-reflexivos.

Sistemas irreflexivos = Simetría estructural (oposición) - una negación - lineal.
Sistemas reflexivos = Asimetría estructural - dos negaciones - cíclico.
Sistemas transflexivos = Simetría compleja - (oposición, complementariedad, concurrencia) - bicíclico (transcíclico) o en '8'.  {¿cinta de Möbius?} [La banda o cinta de Möbius, es aquella superficie no orientable que solo tiene una cara y un borde. Esto no tiene sentido, pues nuestro sistema psico-interno, por ejemplo, tiene una 'parte interna' y una 'parte externa', y una frontera, no un borde - De allí el profundo error conceptual de Lacan, cuando trata de reforzar la idea freudiana de la existencia de lo inconsciente, una dimensión que no significa "subyacente" a la consciencia; y quiere demostrar esta relación entre las dimensiones de lo consciente y lo inconsciente con la incorporación del objeto topológico denominado banda de Möbius, lo cual constituye, además de un soberbio desconocimiento de lo topológico en sí, una afrenta a la seriedad con que Freud asumió el Psicoanálisis]

Sigue habiendo, según yo veo, un bache importante, cuando se intenta relacionar objetividad con subjetividad, ya que Günther, de alguna manera, procedió como Aristóteles, pero a la inversa; aisló la subjetividad y dejó olvidado, o mejor relegado, a 'iones lógicos binarios' al objeto (O) y a la objetividad, pero no existe en su lógica, nada que los una, nada que le dé vida al sistema. La vida de un sistema solo se puede explicar desde un punto de vista lógico, si logramos 'unir', 'entrelazar', ensamblar ambos aspectos ontológicos; de lo contrario, hemos progresado, pero muy poco.

El pálido intento de Günther de describir, mediante un cuarto valor, la consciencia es, de alguna forma, un encaminarse hacia la solución definitiva, ya que trató de relacionar la subjetividad y la objetividad del S por medio de la autoconsciencia. Fue un buen intento, pero insuficiente, pues su sistema sigue inerte; carente de 'vida'. Solo logró describir, ontológicamente hablando, a quien porta, lleva, detenta la vida, pero no la vida misma. Entonces, prácticamente, volvemos a la 'cibernética clásica (o de los sistemas observados), y no a la de los sistemas observadores, como pretende fundamentar, siguiendo los, en apariencia, fabulosos trabajos de von Foerster. Esto sucede porque en realidad se necesita dar fundamento a una 'cibernética de los sistemas auto-observados', que además de explicar el comportamiento de los seres vivos, diga qué es la vida y cómo funciona la psiquis humana. [todas estas connotaciones cibernéticas, tan 'duras' a veces, luego se fueron morigerando, hasta casi desaparecer]

Analicemos algo más detenidamente la propuesta que Günther hace en "Cybernetic Ontology and Tranjunctional Operations". Allí dice que "no podemos hablar del componente subjetivo de la realidad, a menos que distingamos tres estados diferentes de él, que pueden ser:
a) una propiedad de otra cosa.
b) una estructura de identidad personal.
c) una autoreferencia de b)

Al primero (a) lo llama pensamiento.
Al segundo (b) un S objetivo o persona.
Al tercero (c) la autoconsciencia; y esto lo fundamenta en sendas variedades de 'rechazo' de una alternativa bivaluada:
a) rechazo parcial
b) rechazo total indeferenciado
c) rechazo total diferenciado; y los explica de la siguiente forma: a) un pensamiento es siempre un pensamiento sobre algo. Esto siempre implica una negativa parcial de identificación de forma subjetiva y contenido objetivo. Acepta, sin más, que cualquier contenido del pensamiento es, como tal, estrictamente objetivo en consecuencia, obedece (ciegamente) las leyes de la lógica bivaluada (sistema bivaluado).
b) una estructura de identidad personal o S está caracterizado lógicamente por el hecho de no tolerar, ni aún una identificación parcial o algo objetivo (bivaluado). El S como S, está en total contraposición con el total del universo, como sus objetos epistemológicos y lógicos (sistema trivaluado).
c) el sistema anterior (b) denota algo similar a tener conciencia de 'algo', una subjetividad con un contenido objetivo, pero no reflexión de su estado de ser consciente. Para esto se necesitan '4 valores', en donde el rechazo del sistema anterior se hace 'iterativo' (una iteración de consciencia).

Günther reconoce, a paso seguido, la insuficiencia de su propuesta que para que sea completa, tendría que cumplir cabalmente con la demanda hecha por Warren McCulloch: "si alguien puede especificar de manera finita y no ambigua lo que hace el cerebro con la información, podremos entonces, diseñar una máquina que haga lo mismo"; aceptando entonces que aunque no lo logró, su sistema lógico indica, al menos, las estructuras lógicas formales de cierto tipo de consciencia y autoconsciencia para comenzar a ser consciente de la información que se infiltra en el cerebro.

El intento es bueno, creativo y muy ingenioso, ya que utiliza el argumento del nivel de 'rechazo' de la objetividad para clasificar o determinar ontológicamente los componentes de la realidad y de alguna manera, la estructura psíquica humana, como parte de esa realidad.

No obstante, volvemos a señalar: el esquema es insuficiente, porque carece de un sustento ontológico de lo que 'liga' precisamente ambos aspectos ancestralmente dicotómicos de la realidad: objetividad y subjetividad; y me refiero con esto a la vida. Si de alguna forma simple, finita, no ambigua y lógica, podemos definir la vida es diciendo que: la vida es un ensamble (sistema complejo) de objetividad y subjetividad; siendo esta la única y verdadera base ontológica de la realidad, ya que este ensamble es universal; fundamenta así las verdaderas categorías ontológicas reales. [esto último puede ser un poco confuso, pues estamos invocando 'categorías' que son propias del pensamiento lógico; algo totalmente opuesto a lo subjetivo. Por esta razón luego serán, con una sólida fundamentación, abandonadas]

¿Cómo explica la Lógica Transcursiva, el 'puente' o 'ensamble' entre objetividad y subjetividad en forma finita y no ambigua?

Partiendo de la caracterización trivaluada de la subjetividad hecha por Günther, típico proceso reflexivo (en los términos de este autor) y caracterizador del 'entorno' del sistema que se describe, podemos ver que, en realidad, no se caracteriza exactamente la subjetividad, sino el entorno subjetivo de la objetividad, lo cual lo calificaremos como 'objetos'. Al incluir un 'cuarto valor', no describimos un 'registro' iterativo de esta subjetividad (autoconsciencia, según Günther), sino, un entorno del entorno, o lo que es equivalente: el entorno objetivo de la subjetividad, al cual denominaremos como SO (sujeto objetivo). Gráficamente sería:

 Vemos que la disposición así lograda, constituye un 'complejo' que llamaremos: 'ensamble', en donde ambas partes (por llamarlas de alguna forma cotidiana, 'polo objetivo' y 'polo subjetivo', respectivamente) están ligados por una zona común, que podríamos asimilar a una verdadera 'frontera' (la cual ya hemos definido anteriormente, en otro lugar). Ambos 'polos' son sistemas trivaluados y por tanto, como los definió su creador (Günther), son reflexivos.

¿Cómo es posible definir dos sistemas reflexivos trivaluados con solo 4 valores?


{a continuación dos intentos previos para preparar una respuesta coherente a la pregunta anterior}






Este esquema es genial porque explica la cuestión de los 'entornos' como el elemento que establece el 'puente real' entre el polo subjetivo (SO) y el polo objetivo (OS - objeto subjetivo). Si observamos detenidamente la figura adjunta, podremos ver que el origen de cada uno de los ciclos está en el polo opuesto; así, en SVO (011110) que define el polo objetivo, su comienzo (S01) está en el polo subjetivo. En otras palabras, es lo de subjetivo que tiene el polo objetivo, indicado por subíndice (O). Lo contrario sucede en el polo subjetivo: O⊽S (100001) que define el polo subjetivo, tiene su origen (O10) en el polo objetivo, indicado por el subíndice (S). Por otro lado, permite ver la estrecha asociación que hay entre O10 y organización (11); y por otro lado, la que existe entre S01 y desorganización (00).
{Como comentario al margen: la figura adjunta representa perfectamente los principios del I Ching. La filosofía del I Ching supone un universo regido por el principio del cambio y la relación dialéctica entre los opuestos. Nunca presenta una situación en la que no esté incluido el principio contrario al rector del signo, que conducirá a un nuevo estado. Los cambios se suceden de manera cíclica, como las estaciones del año, lo cual muestra claramente el concepto taoísta del yin y yang.}

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!