abril 02, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 172)

Cuaderno VIII (páginas 1033 a 1038)

(Continuamos con la Semiótica)

Antecedentes: Abelardo y Ockham pertenecen a la misma edad cultural y tenían algunas lecturas comunes: De Interpretatione de Aristóteles, en cuyo primer capítulo se nota la correspondencia entre las palabras escritas o habladas, las ideas y las cosas.

Hay dos rasgos fundamentales de la teoría abelardiana del lenguaje: a) un punto de vista originario. Como intelectual del S. XII, Abelardo es un teórico del Trivium, cuyas tres artes eran: su Gramática (desaparecida casi en su totalidad), su Dialéctica, y sus Glosas (Retórica) sobre los Tópicos de Boecio. Por tanto, su manera de entender espontáneamente el lenguaje está cercana al Gramaticus (término latino para un maestro de letras).

b) Su doctrina de la significación: aunque poco precisa, se caracteriza por una definición recurrente: significar es engendrar una idea, una intelección (generare intellectum). {en realidad por aquí empieza, y termina en el pensamiento} Como esta se remonta a Aristóteles, también la encontramos en Ockham, pero para éste, esta es la última de la cuatro definiciones de significar, haciendo intervenir en las otras tres, el concepto de suposición. De esta manera, en Ockham, la significación se interpreta en función de una lógica de términos, y en Abelardo, en función de una semántica (aunque mal definida), y de allí se perfila su doctrina: 1) El universal se define como un nombre y tiene una doble función, por un lado, significa nombrando las cosas diversas, y por otro, constituye una intelección común en relación con ésta. Ockham, en cambio, desplaza el fundamento de la significación al ámbito del intelecto. No estamos tanto ante una lingüistificación {permítaseme el término} del pensamiento, como ante el reconocimiento de una (gnoseo)lógica semiótica natural anterior a la lingüística, en cuanto gramática convencional.

2) No dice que el intelecto significa a la cosa (res). La intelección es una acción del alma que concierne a las cosas (pertinetem ad res), que concibe una cosa (concipit rem res), la tiene (tenet), la considera, la percibe (considerat, percipit); que se torna hacia una forma (informam dirigitur). Pero son los nombres los que significan las cosas. Es claro que las intelecciones no son signos (gran diferencia con los nominalistas del S. XIV). [¡Es increíble que en la actualidad se haya retrocedido 700 años!]

3) El lenguaje se relaciona con cosas y con pensamientos.

4) La necesidad de la proposición reside en la significación. La proposición dice de las relaciones recíprocas, pero no de las cosas. [algo que hoy no se comprende]

5) El lenguaje abre un dominio especial, distinto del de la cosas y el de las intelecciones. Las preposiciones tratan de las cosas constituyendo intelecciones. El lenguaje puede revelar conexiones reales de las que en principio no se tenía idea. {nuestra posición es intermedia. El pensamiento, como toda estructura real [luego será una función basada en una estructura: la idea], tiene una base lingüística (en el sentido lato), y por supuesto, está gobernado por una lógica específica - lo que resume estructura y comportamiento}

{La concepción gramática del pensamiento, en Abelardo, tiene origen en que para llegar a la Filosofía (en el S. XII), estudiaban Lógica; pero antes de la Lógica, estudiaban Gramática; y, dado que el objeto de la Gramática es el Lenguaje, se entiende que sea el Lenguaje en su totalidad el que signifique. Ahora, la Gramática como ciencia especial, no admite más que palabras. Nosotros la extendemos, para que en un sentido lato (estudio del Lenguaje Universal) admita a los PAUs (signos o verdaderos sistemas.}

La Gramática Especulativa: sus rasgos sobresalientes son:
1) El significado de una palabra se distingue de su modo de significar.
2) El modo de significar es un principio de construcción o de junción gramaticalmente correcto de las palabras en la frase. {¿sintaxis?}
3) El modo de significar interviene, tanto en el nivel semántico, como sintáctico. Se ve como una propiedad de la cosa significada.
4) Hay una correspondencia entre los 'modos de ser', 'modos de conocer' y los 'modos de significar'. Esta idea que surge en Aristóteles, es común a estos autores y alcanza su grado máximo en Tomás de Erfurt: en cada una de las dos últimas esferas (conocer y significar) distingue un 'modo pasivo', propiedad de la cosa, y un 'modo activo', ligado respectivamente, a la intelección y a la vox; un juego de identidades reales y de distinciones formales, permite articular entre ellos, el ser, el pensamiento, el lenguaje. {en mis palabras: idea - pensamiento - lenguaje = ¡maravilloso!}
5) Como la significación y sus modos son paralelos al ser y al pensamiento, y a sus modos, existe una gramática general constituida por la 'essentialia grammaticae', como lo expresa Boecio de Dacia: "al ser las naturalezas de las cosas semejantes para todos los modos de ser y los modos de conocer, son semejantes en todos los que hablas lenguas diversas, por consiguiente, los modos de significar son semejantes, y también, los modos de construir y hablar. Así, toda la gramática que está en una lengua es semejante a la que está en otra lengua. Hay una sola gramática, así como hay una sola lógica."
{evidente relación con la Lingua Universalis cartesiana y la estructura profunda de la Gramática Generativa y Transformacional de Chomsky. Por ende nos vamos a basar en Boecio y no en Chomsky}

{Resumiendo (he aquí el fundamento de mi Tesis): 1) el significado se distingue del modo de significar; 2) el modo de significar es un principio de correcta construcción gramatical; 3) el modo de significar pertenece a la sintaxis, y es a la vez, una propiedad de la cosa significada (semántica); 4) hay una correspondencia entre los modos de ser, los modos de conocer y los modos de significar; y 5) así como existe una Lógica Universal, también existe una Gramática Universal.}

{Según mi visión:
cosa (señal) → nociones → idea (signo) → pensamiento (símbolo interno) → lenguaje (símbolo externo)}

{Planteadas una serie de críticas nominalistas, por parte del autor, según yo lo veo, en realidad describen el lenguaje en sus dos acepciones principales: el de la Gramática Especulativa, que es el lenguaje en sentido lato y el que aporta la 'sintaxis' de la realidad; y el de Ockham, que es el lenguaje institucional, convencional. Para mí, el lenguaje es todo esto; ambos aspectos son válidos. Falta la unificación que yo intento hacer. [algo que Chomsky no logró]}

IMPORTANTE → Para la filosofía, la lógica ya no se contenta con estructurar la gramática, la reemplaza en lo que tiene de racional. El lógico se reserva las proposiciones declarativas en las que el lenguaje, transparenta los estados del mundo, tal como son para la experiencia. Las proposiciones (verdaderas o falsas) son los que estructuran y garantizan racionalmente el conocimiento. En la medida que dichas proposiciones son 'mentales', estructuran natural e internamente el conocimiento antes, de la comunicación. El conocimiento opera naturalmente mediante proposiciones. {esto significa, ni más ni menos, que estas propuestas promueven una pérdida de contacto con la realidad}

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!