abril 07, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 177)

Cuaderno VIII (páginas 1063 a 1068)

(Continuamos con Ockham)

Suposición, intención, pasión: núcleo de la semiosis del concepto signo-natural

Ockham no inventó ni introdujo la teoría de suposición en la lógica, ni en la filosofía, ni en la teología medievales. Ésta ya figuraba en Guillermo de Sherwood y Pedro Hispano (Papa Juan XXI). Este último permaneció con los demás lógicos del S.XIII, como realista, en cuanto al problema de los universales.

Suposición en general: Ockham remarca (no define) que la suposición es una propiedad de los términos, pero solo cuando están actualmente usados en proposiciones, y esa suposición es la posición - de algo - en lugar de otra cosa.

Considerada en sentido amplio, la suposición no se distingue de la apelación; sino que esta última, constituye unidad bajo la suposición.

Hay suposición del sujeto (S) y del predicado (P), por tanto, podemos decir que la suposición, de modo general, queda caracterizada como una propiedad de los términos solo en las proposiciones. Más aún, es una propiedad que un término tiene en referencia otro, a saber, del S al P, y viceversa.

Cuando decimos que el S suposita por algo, entonces está denotando que el P es P respecto al S como tal, o respecto del pronombre demostrativo que lo señala, o respecto del individuo significado por él. Cuando decimos que el P suposita por algo, queda denotado el S que funciona como S en relación con él o en relación con el pronombre demostrativo que lo señala.

El autor piensa que la semiosis, entendida como acción de los signos, incluye tanto la problemática semántica de la significación, como la problemática sintáctico-semántica de la suposición. Esto conduce a afirmar que es a este último nivel donde la acción de los signos, alcanza su plenitud semiótica. [sin dudas este enfoque se basa, exclusivamente, en el aspecto lingüístico, por lo que poco es lo que aportó a la Teoría final]

{Nota interesante para ser considerada en el trabajo sobre la realidad}
La concepción, según la cual el lenguaje, sea mental, oral o escrito es 'transparente' en relación con una realidad, {con lo cual no estoy de acuerdo, obviamente} se fundamenta en la prevalencia de la función representativa, producto del desconocimiento o la puesta entre paréntesis de su dimensión pragmática. Al final de cuentas, la pregunta apunta a establecer la independencia o dependencia de la relación semántico-sintáctica que se plantea en la proposición, de la relación pragmática entre las proposiciones y quienes las enuncian en circunstancias puntuales. Ockham, sin abandonar el representacionalismo, con sus gestos de contextualización, parece ir al rescate de una dimensión pragmática, esto es, de un uso de los signos en circunstancias tales que validad o invalidad la proposición.

Como buen lógico-semántico, el teólogo medieval estudia cómo las proposiciones (y los discursos) identifican fragmentos de la realidad. {tener en cuenta que, primero, son intensificados psíquicamente} La semántica se vincula con la manera en que el mundo, en su sustancia y su estructura es identificado por actos proposicionales (y discursivos). El significado de las proposiciones es un 'valor' determinado por condiciones de verdad que están fuera del lenguaje. {justamente porque son de carácter lógico} La semántica reconstruye los procedimiento por los que la 'identidad' de los elementos ontológicos es expresada. {pero basada en una sintaxis} Mientras tanto, la semiótica discursiva {al ser solamente lógica}, al incluir a la semántica como una dimensión, y al desbordarla, tiene otra finalidad, otro propósito.

La semiótica deja el problema de la realidad y atiende a los textos {¡Lacan!} en lo que los elementos ontológicos han sido sustituidos por unidades discursivas. {y por tanto, pretenden que la realidad funcione como lo hace la lógica clásica} La semiótica, en la historia del pensamiento, aparece como la 'filosofía primera', que cuestionaba la posibilidad misma de la pureza semántica. Peirce, en buena parte de sus escritos, apunta contra el 'mentalismo representacional' {entendido aquí, como un pensamiento representado por proposiciones lógicas. [la tendencia que hoy impera en las Ciencias Cognitivas]} de Descartes, y desbroza la dimensión pragmática. La mente no representa ontologías. {la psiquis es la ontología - la psiquis no representa la realidad, es la realidad} Si, en lugar de representación {con este término pasa lo mismo que con el término 'psiquis', están mal paridos - Ni bien son usados denotan que el pensamiento es estructurado lógicamente (en el sentido clásico), y que estamos hablando de Psicoanálisis o de una Psicología que no es de la forma, o sea, no científica o a lo sumo, seudocientífica. ¿Habrán aquí algunos prejuicios?} hablamos de signo, queda claro que la semiosis, nuestra esfera significativa, no es preexistente, transparente y estabilizada a priori. Es, más bien, dinámica: 'significativo' quiere decir 'interpretativo', 'creativo'.

Por lo tanto, Ockham vincula la semántica con la manera en que el mundo, en su sustancia y su estructura, es identificado por actos proposicionales (y discursivos). Privilegia al signo por sobre la especie y entiende la suposición como suposición operativa de lo real. {aunque no consigue despegarse de la lógica aristotélica, por lo tanto ... [lo completamos ahora: ... por lo tanto no sirve como base para utilizar esta semiótica en la definición de nuestra realidad subjetiva. Por tal razón, tuve que modificar absolutamente la semiosis y abordar la semiótica como la lógica del transcurrir, lo que me permitió definir correctamente la subjetividad y todo lo que de ella depende; por ejemplo, el funcionamiento psíquico.]

División de las suposiciones: se deben distinguir tres suposiciones:
1) Personal: universalmente es aquella que se da cuando el término supone su significación.
2) Simple: el término supone intención del alma, la cual no es el significado.
3) Material: el término no supone significativamente, sino por su voz o escrito.

{como conclusión de este punto podríamos decir que el lenguaje sirve para comunicar, no para pensar}

Esta teoría de la suposición, desplegada a nivel mental, es la originalidad de Ockham: de la inmediatez del contacto entre el alma y la cosa fluye la exigencia de intuición y evidencia fundaste que presenta laos términos (signos), denotando lo real dentro o fuera del alma. Los signos mentales denotan el 'algo' conocido {las ideas son lo conocido}. Constituye el primer conocimiento de la cosa. Aquí se condensan los resultados de la modificación de la noción agustiniana del signo.

Intención - función semantizadora natural: el concepto de intención ocupa un puesto clave en la arquitectura lógico-semiótica {hermoso término para referirse a estructura}, se ha visto su pertinencia en la teoría de la significación, y por tanto, queda evidenciada la orientación intencional de la suposición básica (personal), y de las derivadas (simple y material). En efecto, la intención es la orientación misma de la suposición, su transitividad, su direccionalidad desde el alma hacia la cosa. Para Ockham, la intención del alma es algo que hay en ella, apto para significar otra cosa. [bien sabemos que esto no pasa de ser una mera fantasía.] En el alma hay un dispositivo intencional cuya condición básica es la de apuntar más allá de sí. La intención equivale a una función. {y es la función apta para sobrevivir.}

De este modo, el concepto dice su remitencia intencional a la realidad. [en realidad (valga la redundancia) no nos dice nada] Las palabras, mediante lo ya conocido por el concepto {por la idea, ya que el concepto no existe}, se refiere  también a las cosas. Hay una aptitud semiotizadora en el centro mismo del alma {psiquis}: es el intelecto {pensamiento}. Como dice De Andrés, estamos ante una interpretación significativa de la intención.

NOTA: las intenciones del alma o conceptos tienen carácter de signos lingüísticos. A partir de esta afirmación central, las intenciones primeras y segundas aparecen como signos mentales. [algo que, por supuesto, no son] Aquellas como signos de las realidades exteriores {ideas}, y éstas como signos de estos primeros signos. {pensamientos} De forma que, podrían definirse diciendo que una intención primera es un signo de realidades exteriores, y una intención segunda es un signo mental {psíquico} referido a otro signo mental. {por lo tanto, el pensamiento es un símbolo en donde se origina el lenguaje para comunicar ese conocimiento.}

En esto reside la diferencia de Ockham con los autores previos.

NOTA: la intención tomista tiende hacia la forma individualizada y materializada de la cosa real , pero dicha forma existe inmaterial y universal en la mente. Entonces, el intelecto aprehende formas sustanciales universales. Esto es la intención de universalidad. [por supuesto, la acepción tomista de intención está marcadamente sesgada por su posición contrapuesta a Ockham; pero además, se trata de un realismo ingenuo. La única intención subjetiva es la de sobrevivir.] El intelecto puede aprehender lo que hace a Sócrates un hombre, pero no lo que lo hace Sócrates. Esa diferencia, para Ockham, es irrelevante: lo que lo hace Sócrates y lo que lo hace hombre es lo mismo. [como decíamos anteriormente, no solo es lo mismo, sino que es irrelevante frente a la subjetividad; solo puede tener alguna importancia a nivel de la significación lingüística.]

El intelecto aprehende individuos y gracias a eso, aprehende universales. {aprehende individuos en relación y esa relación es universal = PAU} [en la realidad solo se aprehende hechos, y los patrones relacionales de esos hechos son lo universal.] El ser intencional no es ya forma-especie por abstracción, sino concepto-signo {idea} por intuición. Esto no fue un cambio brusco; ya Escoto, mediante intención expresa, en primer lugar, un acto de voluntad, luego lo que llama una 'ratio formales in re' [razón formal objetiva]; en tercer lugar un concepto y en cuarto lugar, la razón que tiende a un objeto. En sentido estricto, la intención primera y segunda designan, respectivamente, la forma (o la esencia) absoluta de un acto simple, y la forma (o la esencia) propia del objeto de un acto comparativo, en tanto que fundamento de relación. En ambos casos se tea de la razón concebida como razón formal objetiva. [la que responde totalmente a la lógica aristotélica.]

Partiendo de esto, se entiende, que la palabra 'intentio' puede designar tanto el acto que tiende hacia un objeto {mi acepción preferida}, como el objeto mismo del acto. Sea acto de razón simple o acto de razón comparativa, la intención-concepto coincide, en realidad, con la relación entre la razón y el objeto del acto racional. Pero, hay que añadir que la intención en sentido estricto, o sea, como razón formal, corresponde a uno de los aspectos de la intención en sentido amplio; al concepto objetivo, esto es, a la forma o esencia {idea} del objeto del acto racional. En sentido amplio, la intención corresponde, a la vez, al acto de razón y al objeto de ese acto.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!