abril 08, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 178)

Cuaderno VIII (páginas 1069 a 1074)

(Continuamos con Ockham, pero antes, algunas precisiones con respecto al término 'homología' y la importancia de los aspectos que lo definen)

Referente al término 'homología':

(Biol.) Relación de correspondencia que ofrecen entre sí, parte que en distintos organismos, tienen el mimo origen aunque su función pueda ser distinta.
(Bioquim.) Relación de correspondencia que oreen entre sí, distintas moléculas o alguna de sus partes, que tienen origen y funciones semejantes.
(Geom.) Relación de los lados que en cada una de dos o más figuras geométricas semejantes están colocados en el mismo orden.

Homología estructural:

Entonces, de acuerdo a las definiciones anteriores, podemos decir que el término 'homología estructural' es correcto para describir la relación que existe entre 'idea' y 'realidad', y que sería la siguiente: la que surge de una unión entre la definición bioquímica (ya hemos usado esto antes, recordar los isómeros) y la definición geométrica: "relación de correspondencia que ofrecen dos estructuras, las que tienen origen y funciones semejantes, y sus elementos guardan el mismo orden."

La similitud, luego, es de origen, función y orden, y no de forma. No son ni iso ni homomorfos. Por tanto, la 'imago mundi' no existe. No hay identidad entre idea y realidad. (figura)

El esquema aristotélico (el de la derecha), muy a propósito para lo 'discreto' (binario), y que funciona con retroalimentación negativa. {aquí se resta la diferencia para corregir} Es dinámicamente estable. La abducción, que ocuparía el lugar de la función (esquema de la izquierda) podría ser la representante de lo continuo y funcionaría con retroalimentación positiva (?) {aquí se pondera la diferencia para crear} Su dinámica es genésico-evolutiva.

Se podría fundamentar el nuevo lenguaje (ontológicamente orientado) en estos tres aspectos reales: origen, función y orden, lo que resume las características salientes de un objeto de nuestra realidad, más que su estructura y comportamiento.

Para Aristóteles, el ser, no es el género común de todo (Porfirio - La Isagoge - capítulo II §32). En realidad, para él hay 10 primeros géneros (las categorías) que homonímicamente se les dice 'ser', pero esto es solo desde el punto de vista verbal (una cuestión de nombre): para Aristóteles, el concepto de ser tiene distintos sentidos. Así, en Metafísica - Libro II - dice: "ser significa que algo es verdadero" (capítulo 1). "La esencia, cuyo enunciado es una definición, también se llama sustancia de cada cosa. Así pues, resulta que la sustancia se dice en dos sentidos: el sujeto último, que ya no se predica de otro, y lo que, siendo algo determinado es también separable. Y es tal la forma y la especie de cada cosa" (capítulo 8)

Para nosotros, el ser se asemeja a una de las definiciones, que Aristóteles da en Metafísica, vale decir, es la forma y la especie de cada cosa; tomando 'cosa' lo que surge de un PAU, o sea, una idea que guarda con esa 'cosa' una homología estructural, que al provenir de una estructura universal, por un lado, unifica (por lo común), por su forma; y a la vez, diversifica y particulariza por 'decirse' de un sujeto (S) determinado; lo que tiene particularidades que no pueden encontrarse en otro ser o idea. Por ser general y particular al mismo tiempo, como ya veremos en otro lugar, esto da la posibilidad de generalización de una idea (lo que es la base de un concepto [esta particular definición luego será desechada, porque serán desechados los conceptos]), a más de decir sobre un particular {lo general está dado por lo continuo, y lo particular por lo discreto}

En el párrafo §39 - Capítulo 2, Porfirio resume muy bien, lo que queremos decir sobre el ser o la idea, en cuanto a su composición que expresa, al mismo tiempo, sobre lo individual y lo general: "el individuo aparece envuelto por la especie; la especie por el género. El género es un todo, el individuo una parte. La especie es a la vez todo y parte; pertenece como parte a otro que no es ella y como todo no pertenece a otro, sino que está en otros, porque el todo está en las partes".

Para nuestra clasificación en especies de los sistema reales, viene muy a propósito, el concepto de diferencia de Aristóteles (Porfirio, Capítulo 3). Hay diferencia en sentido común (por una alteración cualquiera - que hacen que el modo de ser de un objeto (O) cambia y diferencia en sentido propio (por un accidente que no puede separarse de un O). Una diferencia común hace a un O diferente, mientras que una específica, lo hacen otro. Estas son las que dan lugar a las divisiones de los géneros en especies.

Hay diferencias separables (accidentales) e inseparable (en sí).

Las inseparables están comprendidas en la definición de ser (idea) y hacen al S (otro). Las accidentales no hacen al S otro, sino diferente.

Las diferencias en sí no aceptan gradaciones (Aristóteles), pero en nosotros, sí. De hecho lo que distingue una especie de otra es el porcentaje de (S y O) que la constituyen, y esto ayuda a definir la cosa sobre la que después se tiene alguna idea.

Luego Aristóteles (Porfirio - Capítulo 3 - §12/§13) establece que entre las diferencias en sí, hay más que sirven para dividir los géneros en especies, y otras que sirven para formar especies de esas divisiones. Pero estas diferencias son complementarias. [S y O]

En el Capítulo 3 - §16, dice: "la diferencia es aquello por lo que la especie se sobrepone al género"; y más adelante se pregunta: ¿de dónde habían de sacar las especies sus diferencias?

Propone que una especie tiene, en potencia, todas las diferencias de los términos inferiores y en acto, ninguna y, como de lo que no existe no puede salir ninguna cosa, lo mismo que los opuestos, no luden darse al mismo tiempo en un mismo S". Esto último se contrapone con lo nuestro que, precisamente, definimos las especies como compuestas, simultáneamente, por sus opuestos en medida variable.




(Continuamos con Ockham)

Ockham, al presentar al intelecto y a la 'cosa' individual como causas parciales que confluyen en la producción del concepto-signo {idea} como efecto, se parece a Escoto quien, identifica la intención como acto y O; pero, al rechazar la distinción formal objetiva, se separa de su maestro. La intención no es más 'relación formal' sino función-signo {en mi caso: origen-función-orden (signo) - ideas}. Para Ockham, entonces, la universalidad del concepto no tendrá que ver con la realidad del acto intelectual, sino con su función significativa {para mí, idea tiene que ver con la realidad del PAU}. Por esta función (o semiosis) se define como 'intención': el acto intelectual tiende más allá de sí, hacia una realidad 'significable' a ser significada. {igual que en nuestro caso, aunque, la idea no es el significado de la realidad aprehendida, sino su conocimiento. El pensamiento, un paso más adelante y de indole estrictamente psíquica, significará la realidad y preparará todo para ser comunicada por el lenguaje convencional.}. Como 'intención', el concepto es un signo de la realidad, como tal es´ta en lugar de ella en todos los juicios y razonamientos, en los cuales interviene. [todo según la lógica tradicional]

El signo lingüístico convencional subordinado al concepto-signo-natural {idea → pensamiento: tiene que pasar de signo a símbolo}.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!