abril 04, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 174)

Cuaderno VIII (páginas 1045 a 1050)

(Continuamos con Ockham)

Jamás hay que afirmar la necesidad de una causa si a ello no nos obliga una razón evidente o la experiencia. Ni la una ni la otra enseñan algo de esas species. Cuando dos objetos, de los cuales, uno puede ejercer una acción el otro padecerla, se halla co-presentes, se dan todas las condiciones requeridas para que se realice la acción. Es la misma cosa, inmediatamente y sin intermediario, entre ella y el entendimiento, la que es aprehendida. Bastan el objeto y el entendimiento para explicar la intuición sensible y, consecuentemente, para explicar el conocimiento abstracto que de ella surge. {esta es nuestra ontología} [la caracterización de la intuición que se hace en la última parte del párrafo es absolutamente correcta. Luego de madurar la Teoría final y cuando desembocó en una teoría de la estructura y función psíquicas, se pudo determinar que, efectivamente, basta un objeto (idea = representante de la realidad externa = OO (estructura guía)) y el entendimiento (proceso psíquico superficial), para caracterizar la intuición, y para explicar la comprensión de algo (pensamiento abstracto) (y no el conocimiento, ya que este es el primer proceso psíquico que se logra con la aprehensión (percepción) y se concreta mediante la 'corporización' de lo percibido. Para más detalles sobre este apasionante tema: "Psiquis - Estructura y Función" - Salatino, 2013; que puede ser descargado desde Publicaciones, en esta página.]

La intuición sensible deja en el entendimiento una 'huella' (que es pasiva) {con lo que no estoy de acuerdo} [esta es la IDEA, la estructura psíquica, la memoria estructural o el 'registro' de la experiencia]. Luego de la intuición, el entendimiento es capaz de conocimiento abstracto. [de comprensión, esto es, de encontrarle sentido a la realidad] Esta 'notitia intuitiva' [datos intuitivos] es activada {re-activada}. No hace falta la specie para la formación de las ideas abstractas [todo lo contrario, sin specie no hay pensamiento - Salatino, 2013]; basta una simple disposición. Luego de consumada la intuición de ideas abstractas, queda en el entendimiento un 'habitus'. {desde aquí lo tomó Peirce, supongo} [este 'habitus' es la memoria operativa, la que determina la acción, la respuesta adecuada luego de haberle encontrado sentido a un hecho real. Es impresionante lo bien que coincide esta descripción con la teoría de la psiquis, la que fue desarrollada sin basarse en este texto.]

El concepto 'universal'

La primera noción de 'concepto' en Ockham equivale a los 'fantasmas' de la imaginación de los escolásticos anteriores. Esta imagen era particular y su 'universalidad' solo consistía en su predicación, o sea, aplicar esta imagen que sustituye a los objetos reales o una multitud de objetos particulares semejantes. En esta etapa Ockham model el concepto en la correspondencia entre las esferas psicológica y ontológica. {yo hago lo mismo, aunque con otros actores}

Originalmente creyó que el concepto universal era algo distinto al acto de pensarlo, que es la intelección. Luego, el concepto no tenía realidad, sino solo como un 'ser lógico', como un objeto del acto de pensamiento (en buen medieval: no tenía un 'esse subiectivae' [ser subjetivo], sino un 'esse obiectivae' [ser objetivo]). Como mero objeto de pensamiento no tenía ninguna realidad espiritual o psíquica o material, era algo mentalmente imaginado y por eso lo llamó: 'fictum' [ficción. Aunque aquí, Ockham se equivocó, puesto que esto no es ninguna ficción sino algo muy real, como lo es todo lo psíquico]

Un 'fictum' (esse obiectivae) o 'pintura lógica' es considerada verdadera representación del objeto en conexión con lo que ha sido primero constituido en su principio por el proceso de cognición abstractiva o intuitiva. [es correcto que éste es el primer elemento estructural de la psiquis cuando algo es percibido; no que no lo es, es que sea cognitivo. Esto es escasamente volitivo.]

Ha habido una evolución: el concepto ya no es precisamente la realidad subjetiva psicológica del conocer, sino la realidad objetiva del contenido intencional producido (gracias a una abstracción-ficción) por el intelecto-artífice al asemejarse a la cosa. [aquí se confunde continente con contenido. Ambos se dan al mismo tiempo. El continente es lo estrictamente subjetivo y psíquico y en este sentido, tan real como la 'cosa' misma; pero también y al mismo tiempo, se da lo 'objetivo' que es el contenido, en donde va a parar el objeto objetivo (OO), que también es un proceso psíquico de estructuración. Esta etapa está dentro de lo volitivo, no dentro de lo cognitivo.]

Ockham evoluciona a la teoría de la 'qualitas mentis' [cualidad de la mente] alternativa al 'fictum'. El universal no se encarnaría en el 'esse obiectivae' de 'fictum', en lo relativo a su ser real; más bien, sería un singular y en lo relativo a su función semiótica predicacional, sería propiamente un universal. [magníficamente intuido por Ockham, lo que luego cristalizara Hegel (1812/16) cuando integró lo general y lo particular de Aristóteles (excluyentes) en lo individual (aceptación de la concurrencia de los opuestos que proponía Heráclito) dándole relevancia a los aspectos profundos de la realidad subjetiva; y mejorara Peirce (1878) cuando propuso, mediante su 'abducción', el explorar los fenómenos observables (superficiales) para tratar de explicar los fenómenos no observables (profundos). Samaja (1993) provoca una simbiosis entre Hegel y Peirce y aporta un modelo de un 'espécimen', es decir, la ocurrencia de lo general en un particular; lo que podríamos llamar, sin equivocarnos, una 'muestra universal' (apoyando, de esta manera, la intuición de Ockham). Finalmente, la Lógica Transcursiva, completa y subsana los problemas que Samaja deja sin solución, al aportar un valor de verdad más. De esta manera, la intuición de Ockham no solo es sostenida, sino convalidada: el individual es un particular en apariencia y un universal en su esencia. Esto último define completamente la subjetividad.]

Los 'átomos cognoscitivos' primeros y simples del alma son así reducidos a una serie de 'elementos transparentes' en su función de denotar, perfectamente combinables entre sí, de acuerdo a una sintaxis inmanente al alma. frente a una subjetividad cognoscente, a nivel de los signos-términos, se da una pluralidad de instantáneas singulares, parciales, de la realidad contingente, destinadas a vincularse entre sí como elemento de un 'lenguaje interior'. Este artificio semiótico del alma es tan perfecto que no interfiere entre la subjetividad y la realidad; es una 'kénosis' [En la teología cristiana, la kénosis (del griego κένωσις: «vaciamiento») es el vaciamiento de la propia voluntad para llegar a ser completamente receptivo a la voluntad de Dios. Indudablemente, Ockham, por momentos no podía renunciar absolutamente a su formación eclesiástica.] que explica la falta de consciencia semiótica que marcó a la mayoría de los escolásticos anteriores. {el PAU es el resultado de una operación semiótica que responde a una 'naturaleza fáctica', pero no en términos de semejanza, sino de homología.} {En la realidad hay una 'semejanza ontológica', ya que está estructurada por universales (PAU) verdaderos signos lingüísticos naturales. Esto hace a la estructura psíquica homóloga con lo que se percibe}

Las dos acepciones de signo

1) Sentido amplio: signos rememorativos o representativos (no confinado al lenguaje)
Según Ockham un signo en sentido amplio es cualquier cosa que cuando es aprehendida, hace que otra cosa distinta de ella misma, que es habitualmente conocida, sea actualmente conocida. (definición inspirada en San Agustín). Aquí no se habla estrictamente, ni de proposiciones, ni de deducciones; se habla solo de cognición.

Ockham admite la transición de una cognición primera a otra cognición que es un conocimiento no recordativo (o no rememorativo), en dos casos: 1) la transición de la cognición de un singular a la cognición de un universal, y 2) en un silogismo, la transición de la cognición de la premisas a la cognición de la conclusión. Toma signo para cualquier cosa que recuerda, al conocedor, otra cosa; solo un signo tal, re-presenta, esto es, presenta de nuevo al conocedor, lo que anteriormente conocía.

{el autor de este trabajo hace una valoración muy estrecha del sentido ontológico, lógico y semiótico. La semiosis parte de lo ontológico y se soporta en una matriz lógica.}

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!