diciembre 06, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 55)

Cuaderno III (páginas 327 a 332)

Estoy dispuesto a desayunar un suculento café con leche con dos 'tortitas pinchadas', única licencia que me doy, en lo alimenticio, pues debido a mi desorden metabólico, no puedo ingerir azúcares en exceso ni nada que se transforme rápidamente en ellos, como los farináceos. Gracias a un régimen estricto he logrado bajar 20 kilogramos de peso y estabilizar muy bien, mi perfil lipídico y por supuesto, mi glucemia. ¡Hoy he amanecido con hambre! Cuando el primer bocado (el más rico de todos) iba rumbo a mi boca, siento un beso en mi calva cabeza, ya que estaba con el cerviz bajo, no en actitud de sumisión, sino como parte de mi postura viciosa adoptada a la hora de comer o de escribir. ¡Sí!, adivinaron, es el APM que resurgido como el ave fénix, venía, después de mucho tiempo, a compartir su desayuno conmigo.

Debo confesar que mi habitual fastidio, cuando se daba esta situación, hoy se ha trocado en algo difícil de definir, pero que en cualquier caso, es una mejor predisposición de mi parte para escucharlo y ver en qué situación se encuentra su relación con nuestro común ex-amigo; es seguro que viene a traerme algún chisme. - ¿Te enteraste de la novedad? - me preguntó, a lo que respondí negativamente. - ¿Ya no vas al Hospital? - continuó - ¡por supuesto que sí, si es el único trabajo que tengo en donde me pagan un sueldo! -, le aclaré.

{Sueldo, lo que se llama sueldo, no es, por dos razones: el monto y la falta de retenciones legales, excepto el impuesto por el pequeño monto percibido. Hacer ECGs a domicilio para la empresa de emergencias que ahora, por suerte, ya no dirige mi ex-amigo, y este misérrimo estipendio, es todo lo que me quedó luego de la trágica intervención de mi ex-amigo. Los magros honorarios que percibo son en concepto de mantenimiento del sistema informático que yo mismo desarrolle, hace tiempo atrás, para uno de los servicios más importante del Hospital desde donde me despidió mi ex-amigo. Cuando ocurrió aquella debacle, y ante amenazas, inclusive físicas, propinadas por el director supremo de la institución (mi ex-amigo), fui a hablar con el dueño del servicio, ya que es una empresa dentro de otra, para que me protegiera y así poder entrar al Hospital para seguir trabajando allí. La gran influencia que el Jefe del servicio tenía sobre mi ex-amigo, hizo que yo siguiera, aunque eso no evitaba que de vez en cuando, me lo encontrara en los pasillos o en la entrada al servicio, ya que él era el médico estrella de la institución en la colocación de marcapasos y estudios electrofisiológicos, dos de los procedimientos que se realizaban en el servicio}

- ¿Entonces, cómo es que no te has enterado, si es un secreto a voces? - siguió diciendo el APM. - ¡Yo voy el menor tiempo posible y no hablo con nadie, ni quiero enterarme de nada de lo que suceda allí dentro, porque no me interesa; suficiente daño he recibido por tratar de confraternizar con algunos seres despreciables que allí trabajan! - añadí. - ¡Está bien, te comprendo, pero esto que ha ocurrido te va a interesar, porque, me parece, es el principio del fin para nuestro, comúnmente odiado ex-amigo! - y continuó - Vos sabés que el Hospital fue literalmente comprado a  'dos pesos con cincuenta', por un grupo que integran, entre otros, tu Jefe actual, un amigo común y colega tuyo que tiene mucho dinero y un grupo externo de dudosa probidad. Una de las hermanas del integrante de ese grupo externo, médica ella y divorciada de un especialista como vos y con el cual has trabajado en la Obra Social Provincial, ha entrado a trabajar al Hospital; y que te cuento, que logró 'enamorarlo' a nuestro enemigo común. - {mi ex-amigo estaba también divorciado} - ¡Pero no entiendo qué relación tiene ese trivial suceso, propio de una telenovela, con el hecho de que la brillante carrera médico-administrativa de nuestro ex-amigo pueda terminar! -, le reclamé. Ante lo cual el APM siguió - ¡Muy simple!, tu actual Jefe tiene mucho peso en el 'nuevo' Hospital. Su socio externo tiene toda la 'no santa' intención de quedarse con todo. A tu colega médico ya le sacó toda la plata y para compensarlo por ello, lo puso como director médico del Hospital, pero bajo su absoluto control; y falta tu Jefe, que es un hueso más difícil de roer -.

- Igual, no me termina de cerrar la relación que existe entre ese amorío pasajero y la salud institucional de nuestro ex-amigo -, le manifesté. - ¡Acabás de dar con la clave de todo el asunto! -, espetó eufórico el APM. - Efectivamente, es un amorío transitorio, pasajero, o envenenado; como prefieras llamarlo - Yo, cada vez más desorientado, lo seguí escuchando, - ¡Mirálo de este modo!, la hermana de un príncipe malvado que quiere quedarse con un trono que no le pertenece, envía, como un dardo envenenado, a su hermana que no tiene ningún escrúpulo, para que enamore al príncipe azul, salvador del reino y su principal heredero; no olvides que tu Jefe ya está viejo y en cualquier momento decide abdicar y lo hará, seguramente en favor de su 'hijo adoptivo' (nuestro ex-amigo). Una vez logrado esto, todo el resto es cuestión de tiempo; solo resta que entre sábanas de seda, madrugadas de lujuria, de sexo y adulación, la malévola princesa convenza a nuestro príncipe azul para que conspire contra el rey (tu Jefe), ¡y listo! Luego el mismo hijo pródigo muerde la mano del que le dio de comer, echando del Hospital al rey, cancelándole el contrato de alquiler que hoy tiene, y asume él el reinado en representación del príncipe malvado (su futuro cuñado); pero antes de que esto último realmente ocurra, la malévola princesa rompe las cadenas amorosas que supuestamente la ligaban fielmente al príncipe azul, y convence a su vez, a su hermano, para termine despidiendo al príncipe azul del Hospital, asumiendo él como rey; y con todos contentos, esta bonita historia llega a su fin. - ¡Me parece que estás viendo mucha televisión! - le dije al APM, y como ya se había pasado toda la mañana, me levanté y fui a pagar los dos desayunos, despidiéndome de él con una sonrisa socarrona.

Continuación de: 'apuntes sobre la teoría general'. Este aspecto sutil es el que da a estos seres que nos proponemos definir, el aspecto más importante: su condición de vivos.

Podríamos intentar definir la psiquis como un suprasistema basado en relaciones jerárquicas y heterárquicas de comportamiento dinámico, sustentado en lo biológico, que utiliza la estructura orgánica como contexto para intercambio de información, materia y energía con el entorno, posibilitando fenómenos o mecanismos de control cruzado que aseguren la consecución de un fin: la vida, no como un fenómeno inicial absoluto, sino como producto de una evolución.

Los fenómenos o mecanismos de control pueden ser observados, y esto determina a la psiquis, también como un sistema. El grupo de fenómenos, sus influencias y observaciones hechas sobre este sistema, establecen sus fronteras. Luego, cualquier cosa que no se pueda redefinir como parte de una integración activa, es decir, que no pertenezca a dicho sistema, lo llamaremos entorno, y la interacción entre el sistema y tal entorno, definirá el contexto; o sea, lo biológico que a modo de 'regla de correspondencia', establece las equivalencias entre los eventos externos, los que se suceden en el entorno y en el contexto, y el registro que el sistema o aparato psíquico, hace para su interpretación (adaptación).

Ahora podríamos volver sobre nuestra primera definición de los seres vivos [capítulo anterior], y agregar que son compuestos, ya que están constituidos, al menos, por dos sistemas (no en el sentido dualista): uno (el biológico) de naturaleza continua o analógico, y otro (la psiquis) de comportamiento discreto o digital (que opera en unidad compleja). Desde el punto de vista de la teoría del control de procesos, podríamos decir que los seres vivos son sistemas híbridos, vale decir, un sistema analógico (continuo) controlado por un sistema digital (discreto), aunque aquí, el control es mutuo (convolución de dominios). Esta forma de control requiere algunas consideraciones en cuanto a las relaciones estructurales entre ambos sistemas.

En cuanto a la estructura psíquica, que ya fue descrita, y recordamos, está formada fundamentalmente por clases que evolutivamente devienen en psicocitos (células psíquicas maduras), aptos para procesar información estructurante y sus relaciones, soportados en la biología del Sistema Nervioso Central (SNC). La estructura biológica que interesa en esta relación se refiere al aparato perceptivo, que como ya vimos, se divide en dos subsistemas: el aparato perceptivo externo (APE), conformado por los dispositivos especializados en captura de información, de ubicación periférica y representados por los órganos de los sentidos, cuya función es recibir las entradas provenientes del entorno; y el aparato perceptivo interno (API), que consiste en dispositivos capturadores rudimentarios de información, dispuestos a nivel central (cerca del SNC), que están representados por los sensores (baroreceptores, presoreceptores, centros cerebrales, etc.), y cuya función es recibir las entradas provenientes del contexto. Estas entradas, en su conjunto, permiten caracterizar un aspecto de la realidad, cual es individualizar todo aquello que trasciende las fronteras del sistema psíquico, y que pueden afectar, favorecer o serle indiferente al sistema en su totalidad.

Desde que el aparato perceptivo se encarga de capturar la realidad, su funcionamiento está regido por un 'tiempo real', y como a su vez, es parte de un sistema analógico, tiene la particularidad de ser un 'tiempo continuo' (variable 't' de la física). Este sistema está permanentemente funcionando y el único modo que posee para conectarse con la realidad externa es a través de 'interrupciones' (tiempo discontinuo - interno) de este funcionamiento, que dan cuenta de si algo cambió para ser procesado, con una prioridad determinada, de acuerdo a la cantidad y cualidad de la entrada. Estas interrupciones son regulares y se producen, digamos, cada un milisegundo, lo cual es bastante rápido como para percibirse como un sensado continuo. La interrupción en sí misma, no consume tiempo interno, ya que es instantánea (t = 0).

Por otro lado, la realidad también es un 'continnum', vale decir, es 'arbitrariamente compleja', y como tal, imposible de percibir y registrar, si no se la discretiza. Si el aparato perceptivo tiene que depender de la discretización provocada por las interrupciones antes aludidas, sería muy pobre su capacidad de sensado y de registro, ya que un ciclo de 1 milisegundo es una eternidad en el dominio del tiempo real. Por esta razón se necesita un ciclo temporal mucho más corto (diríamos millones de veces más corto) para que los 'pasos discretos' del sensado operen prácticamente, tal como la realidad sucede. Una forma simple de lograr esto sería cambiar la duración del ciclo, reduciéndola (aumentando sensiblemente la frecuencia de sensado). Esto tendría que ocurrir de tal manera que el proceso de sensado habitual no se vea alterado, ya que este ritmo es fundamental par todo lo que tiene que ver con lo biológico. El equivalente sería: abrir una especie de 'cuña temporal' entre dos interrupciones contiguas, en donde el tiempo transcurra mucho más rápido (casi en tiempo real o cuasi-continuo). (figura)

tB = 1 ㎳

tBⁿ = 1x10⁻ⁱ⁸ seg. (1 attosegundo) = Tp

A este tiempo lo llamaremos: tiempo psíquico o tiempo interno.

Aceptando lo anterior queda definido una serie de relaciones psicosomáticas que plantean, en realidad, una cuña espacio-temporal que pone en contacto estrecho la estructura psíquica con la estructura biológica o somática. (figura)


Si imaginamos la estructura somática como una especie de 'banda' dispuesta como una hélice (o amplio espiral), en donde quedan representados el APE y el API, por sendas interrupciones periódicas de ocurrencia simultánea, los psicocitos estarían enfrentados en la periferia de dicha hélice con cada tétrada de interrupciones, oficiando cada una, de vértice de cada cuña.

[Más allá de los burdos errores conceptuales que hemos volcado en este capítulo; básicamente en lo referido a considerar como continuo el tiempo externo y discreto el externo; o el tiempo empleado por la cuña y su extravagante frecuencia, se han volcado aquí cuestiones básicas y fundamentales para la teoría, ya que nunca más se abandonarán; solo serán adecuadas y fundamentadas física y biológicamente. La principal de todas ellas es la disposición de la percepción en dos subsistemas, y una vez más, la naturaleza intermitente de la consciencia, con un tiempo externo de duración 'cero' durante su operación.]


¡Nos vemos mañana!