diciembre 09, 2013

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 58)

Cuaderno III (páginas 345 a 350)

Apuntes sobre: "Representación mental y consciencia" - Fernando Cárdenas - Psicología Científica.com, 2003)

La postura predominante en 1995 era la representación topográfica espacial complementaria con un análisis temporal. Esto da origen al concepto de 'binding' o integración. Anatómicamente estos circuitos trabajarían espontáneamente y serían paralelos, con el trabajo de vigilia y atención. Ha de entenderse espontaneidad, como un proceso organizado espacio-temporalmente, de forma que a nivel espacial establece contactos con ciertas ramificaciones dendríticas superficiales, a lo largo de toda la corteza.

Igualmente existe una secuencia temporal de funcionamiento que puede entenderse macroscópicamente, como un efecto de 'barrido' del estado de activación cortical, realizado en sentido rostro-caudal y a una altísima velocidad (aproximadamente una cada 12 ms; o sea, 80 veces por segundo). Juzgando el estado momentáneo de activación cortical, esos circuitos permitirían crear un continnum de comparación entre el(los) estado(s) inmediatamente anterior(es), y el estado actual; proceso que correspondería, según algunos autores, al fenómeno mismo de la consciencia. Se cuenta con una serie de datos experimentales que apoyan esta hipótesis; entre los más relevantes está el trabajo de Llinás y Rivary de la Universidad de N.Y. (1993). Según los datos obtenidos por estos investigadores, si se presenta una serie de dos 'click' (sonidos) distanciados temporalmente 12,5 ms o más, el estímulo percibido será juzgado como dos sonidos distintos; en cambio, si la distancia temporal en menor a 12,5 ms se percibirá como un único sonido.

Lo anterior dicho de otra forma, el cerebro realiza una lectura en 'quantum' temporales de 12,5 ms; todas las informaciones traducidas en 'puntos de actividad' cerebral, presentes en cada uno de estos 'barridos' temporales, serán compiladas como una sola 'imagen cognitiva', la cual se integraría con la leída en el siguiente periodo de 12,5 ms engendrándose, de esta forma, una representación topográfica espacio-temporal. Esta hipótesis se halla en la frontera entre la representación topográfica cerebral y la representación mental, apoyando las intuiciones de Williams James de finales del S. XIX, quien veía a la consciencia como una corriente que fluye o marcha.

Existe otra vertiente investigativa (fuera de la experimentación) que ha aportado gran cantidad de información sobre la consciencia: la Neuropsicología (NP), cuyo objetivo es el estudio de la organización cerebral de los proceso psicológicos tradicionalmente considerados como principales: atención, memoria, aprendizaje, cognición, motivación y lenguaje. Así, el trabajo fundamental de la NP ha sido el análisis de la alteración sufrida en estas funciones, como consecuencia de lesiones cerebrales o del envejecimiento.

Un caso interesante para analizar es el de la Agnosia, que se define como la pérdida del reconocimiento de estímulos, a pesar de hallarse intacta o relativamente intacta, la percepción de los mismos. Las Agnosias se pueden clasificar en función del canal afectado (visual, auditivo, táctil, etc.), o en relación a la función perdida (Prosopagnosia, Agnosia construccional, etc.). Si Multagnosia, p.e., hace referencia a la pérdida de la capacidad para integrar, en un todo coherente, los estímulos visuales presentados, a pesar de existir una visión normal. La Prosopagnosia implica la imposibilidad de reconocer el rostro de las personas, a pesar de reconocerlos por otros rasgos (voz, vestimenta, etc.).

Referido al reconocimiento de los rostros, se ha podido evidenciar la disociación entre componentes corticales y subcorticales, en el proceso de discriminación. Una persona con Prosopagnosia es capaz de juzgar el valor emocional asociado a un rostro, a pesar de no poder saber de quién se trata. (Cárdenas - Lamprea, 1995). Vinculamos de esta forma, procesos corticales con la percepción consciente, y los subcorticales con una percepción inconsciente.

Otro caso interesante es el de al 'visión ciega'; alteración debida a una lesión de las regiones posteriores de los lóbulos occipitales y caracterizada por el reporte de ceguera total hecho por el paciente, simultáneo con la posibilidad de activar los reflejos de acomodación a la distancia, adaptación a la intensidad lumínica, seguimiento de objetos, e incluso, identificación de imágenes en tareas de 'adivinación forzada' de figuras presentadas; tarea en la que se le solicita al paciente que luego de 'ver' un objeto (que, naturalmente, el niega poder verlo), señala en un grupo de láminas presentadas, cuál fue el objeto que vio.

Concomitantemente con otras pérdidas funcionales es posible encontrar Anosognosia, consistente en la ausencia de una toma de consciencia de la pérdida funcional, acompañada de un encubrimiento de la deficiencia. Veamos un caso: un paciente con 'visión ciega' (por lesión occipital posterior bilateral), pide ser desplazado en su casa, de cuarto en cuarto, pues asegura que en ninguno de ellos hay luz. Si se le dice que está ciego, se ríe incrédulo. Otro paciente, con parestesia superior izquierda (por lesión frontal posterior derecha), asegura que puede mover perfectamente la mano, y lo demuestra tomándola con la mano derecha y moviéndola en distintas direcciones. Otro paciente, con Afasia de Wernicke (por lesión temporo-occipital izquierda), cree que la gente está jugando a hablar en 'jerigonza' para que él no pueda comprenderlos. Otra paciente con Heminegligencia contralateral (por lesión parieto-occipital derecha), se asombra al observar su brazo izquierdo, pues considera que le pertenece a otra persona; posteriormente lo empuja y le 'habla' en tercera persona, etc., etc.

Aspectos a tener en cuenta:
- En algunas regiones cerebrales, además de poder encontrarse con un punto crítico para la ejecución de alguna función, reside la consciencia de esta misma función.
- La consciencia, tal y como ha sido definida (capacidad para saberse poseedor de uno mismo), correspondería en general, a un proceso no solo cortical, como tradicionalmente se sostiene, sino más bien a una integración funcional entre procesos corticales y subcorticales.
- Estos procesos corticales y subcorticales están, a su vez, compuestos por subunidades de procesamiento diferencial.
- El concepto de sí mismo (self), no depende de la integridad funcional del sistema.

Conclusiones:
La consciencia a pesar de ser un proceso cerebral, no puede ser localizada puntualmente en ninguna región restringida, correspondiendo entonces, más a un trabajo temporal de los circuitos anatómicos excitados externa e intrínsecamente. "La anatomía como espacio y la fisiología como dinámica temporal" (Jaramillo).

La consciencia se podría ver como un 'espacio virtual' de ejecución de la función mental, coordinado por la velocidad de realización del 'barrido tálamo-cortical'. Parecen ser éstos pues, los elementos cruciales en el surgimiento de la mente y de la consciencia, permitiendo comprender la existencia de tiempos mínimos de ejecución, problemas de aprendizaje, tales como la dislexia (Ribary, 1994), e incluso, la depresión, la cual parece estar asociada con el enlentecimiento de los ritmos del barrido tálamo-cortical.

El efecto ocacionado en el sistema por la pequeña parte de la realidad percibida es mínimo. Aunque está muy discutido, hace referencia el autor, a la función de 'resonador' asumida por el sistema nervioso frente a la información percibida. Dicho de otro modo, el sistema nervioso, al recibir información proveniente de los sistemas sensoriales, modifica su ritmo intrínseco de actividad (que para el caso, puede ser considerada como ruido de fondo), y hace un efecto de reinicialización (reset), permitiendo que ciertas poblaciones neuronales (talámicas inicialmente, y corticales posteriormente) se ubiquen funcionalmente en una frecuencia de 40 Hz; este es el máximo efecto posible logrado por la información retransmitida hacia el tálamo, y que como ya vimos, se transforma en la llamada 'mente'.

Relacionado con la genética, se propone un proceso de afinamiento de las conexiones sinápticas iniciado, en primera instancia, por un trabajo espontáneo de activación (presente incluso en la vida fetal), completado posteriormente con los contactos realizados por el organismo con el medio ambiente, en el cual se desarrolla. Esto es, el organismo al relacionarse dinámicamente con su medio, aprende cuáles redes neuronales fortalecer, y cuáles deshacer. Dada esta relación bidireccional, el organismo depende, en igual medida, de su relación con el entorno y de su carga genética para lograr su madurez y optimización funcional.

Una posible ruta a seguir en el futuro sería un punto intermedio entre las capacidades de resonancia del sistema cerebro-ambiente, y la obligada reestructuración continua del sistema nervioso como mecanismo de adaptación, utilizando quizás como herramienta meteorológica, los modelos de funcionamiento no lineal.

[No hay ninguna duda que en este trabajo está la clave neurobiológica de la teoría; lo que permanece aún sumido en un misterio para mí es: ¿por qué tuvo que pasar tanto tiempo (alrededor de 6 años) para que me diera cuenta cabal de ello?]

¡Nos vemos mañana!