septiembre 13, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 336)

Cuaderno XIV (páginas 2021 a 2026)

(En este capítulo, y ahora transformado en todo un Lingüista, presentaré el trabajo encargado a los pocos días de mi Defensa exitosa (27/4/2011), por el equipo de Investigación al que pertenezco en el Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. Se trata de parte de un capítulo de un libro que se está escribiendo como resultado de un proyecto de investigación sobre el género Defensa de Tesis, algo sobre lo que hoy, ya tengo experiencia)

DISCURSO MULTIMODAL

En este capítulo analizaremos el Discurso Multimodal y su relación con el género Defensa de Tesis.

El término ‘multimodal’ induce malentendidos ya que el discurso es per se multimodal. Los humanos usamos dos modalidades principales de la lengua para comunicarnos: la oral y la escrita, y no dos lenguas distintas. Dado el uso del término ‘multimodal’ en distintas disciplinas y bajo distintos criterios, la polisemia es una de sus características. Entre los distintos aspectos que cubre este término está el que pretende dejar constancia de la relación existente entre el discurso y una serie de elementos no lingüísticos que coadyuvan en la comunicación con nuestros interlocutores, es decir, lo gestual, las imágenes, lo gráfico, etc.

Para este último caso reservaremos aquí el término ‘multisemiosis’, el que abarcará el manejo de todo aquello que complemente el discurso académico-científico.

Una de las teorías que ha abordado el Discurso Multimodal es la Sistémico-Funcional a través de una extensión a los Sistemas Discursivos realizada por Jim Martin y otros (1992 – 2003) (en O’Halloran, 2005)

Este análisis parte del supuesto sobre el que se basa la teoría socio-semántica de Halliday, que considera el lenguaje como el recurso para construir el significado, es decir, un sistema de significados que construye la realidad de una cultura, y por otro, considera lo multimodal, solo como el análisis del significado dentro y a través de distintos recursos semióticos (texto, imágenes, gráficos, etc.).

En cuanto a la primera apreciación podemos decir que se sustenta principalmente en el concepto de significado y su confusión con el sentido que propone la Lingüística Sistémico-Funcional. Veamos esto con algún detalle:

La Lingüística Sistémico-Funcional (LSF) propone una serie de significados que operan como metafunciones del lenguaje. Estos son:

1.- IDEACIONAL: de carácter reflexivo y objetivo, cuyo propósito es entender el entorno. Este significado se divide en a) Experiencial: que posibilita la construcción de la experiencia y b) Lógico: el que atiende a las relaciones lógicas en el mundo.

2.- INTERPERSONAL: de naturaleza social y subjetivo, que deja constancia de la acción sobre los otros.

3.- TEXTUAL: que organiza el lenguaje en mensajes coherentes.

Por otro lado esta teoría sugiere distintos planos en los que opera la comunicación, a saber:
- REGISTRO
- GÉNERO
- IDEOLOGÍA y una serie de SISTEMAS LEXICOGRAMATICALES por donde transitan los distintos significados:
- MODALIDAD: para el significado interpersonal.
- TEMA: para el significado textual.
- TRANSITIVIDAD: para el significado experiencial.
- CLAUSULA COMPLEJA: para el significado lógico, bajo dos modalidades a) Relaciones lógico-semánticas y b) Interdependencia.

Dice Martin (1992) que la base para el sistema discursivo de la ideación es el léxico. Es decir, las unidades discursivas que subyacen a los ítems léxicos, se ligan mediante: (i) relaciones taxonómicas, (ii) relaciones nucleares y (iii) secuencias de actividad.

Este enfoque, muy similar al constructivismo radical [a) El conocimiento no es recibido pasivamente sino construido activamente por el sujeto cognoscente; b) La función de la cognición es adaptativa y sirve a la organización del mundo experiencial, no al descubrimiento de una realidad ontológica], nos plantea que la realidad, como tal, no existe, sino que es construida por el sujeto, pero sin su participación. En otras palabras, estas estructuras externas basadas exclusivamente en el lenguaje, no nos dicen nada sobre las verdaderas estructuras y funciones cognitivas que le dan sustento al sentido de un hecho o acto social, como puede ser, p. e. lo manifestado mediante el discurso oral, sino sobre un mundo o mejor, sobre una realidad ad hoc.

Además, la construcción del significado se basa estrictamente sobre el pensamiento lógico, o sea, en donde el significado lleva la marca indeleble de la verdad y los constructos que de allí surgen, tienen una relación con el mundo real que se vincula más a una teoría del conocimiento de neto corte cognitivista tradicional, que a una teoría del lenguaje, en un intento de acercamiento a las ciencias fácticas, pero que en definitiva lo aleja irremediablemente del sentido de la realidad y de las funciones psíquicas que en él subyacen, ya que no se ven necesariamente ligados a expresiones de estados psíquicos determinados.

Resumiendo: la LSF ve el lenguaje como un sistema socio-semiótico que a través de determinados significados construye la realidad de una cultura. Esta construcción es descrita metafuncionalmente. La metafunción ideacional construye la realidad natural, la metafunción interpersonal construye la realidad intersubjetiva y la metafunción textual construye la realidad semiótica.

Esta organización funcional intrínseca del lenguaje es modelada a través de la interacción con la organización del contexto social, la que en términos de Halliday, se llama funcionalidad extrínseca del lenguaje. O de otra forma, el lenguaje es visto como una interpretación del contexto social, cuyo resultado neto es la realidad de una cultura. Por otro lado, el contexto social definido y soportado convenientemente en lo anterior, afecta marcadamente el uso que se hace del lenguaje.

Toda esta elaboración está muy bien si se tiene en mente la sistematización necesaria para que todo el sistema pueda ser operado por un programa de computadora, como de hecho lo es, tanto la versión original de Halliday como algunas de sus variantes, p. e. la Gramática de Cardiff. Pero, a la vez, evidencia una serie de limitaciones importantes, de las cuales podemos enumerar al menos dos. La primera es que el carácter universal que se le asigna a las metafunciones no condice con la falta de definición y explicación de si éstas son meras generalizaciones o verdaderos rasgos inherentes al lenguaje humano. La segunda es que la función textual no tiene el mismo desarrollo teórico que las funciones ideativa e interpersonal, es decir, no pasa de ser una función puramente lingüística que se transforma en el instrumento operativo para las otras dos, pero que no tiene ninguna relación con el significado social ni es el resultado de los usos del lenguaje, apuntando así, a una absoluta autonomía de los aspectos puramente textuales (gramaticales), con respecto a un contexto socio-cultural dado.

Debemos convenir entonces, que toda esta elaboración por brillante que sea, nada nos dice sobre cómo se construye el sentido que tiene la realidad para el sujeto, ni cómo se elaboran, en el aparato psíquico, las distintas funciones cognitivas que le dan sustento a dicha construcción. En pocas palabras, no se tiene en cuenta que esa realidad que se pretende edificar no es una realidad científica u objetiva, sino una realidad subjetiva que es en donde opera el sentido.

El lenguaje solo puede aportar significado, es decir, una apreciación superficial y externa de lo que el sujeto percibe y elabora en su contacto con el entorno, pero de ninguna forma es aceptable que se le asigne al lenguaje, la tarea de soportar todo el funcionamiento cognitivo y social y mucho menos, que sea capaz de poner en evidencia sus mecanismos íntimos.

Habiendo bosquejado, según lo vemos aquí, cómo aborda lo multimodal la LSF y antes de analizar los aspectos complementarios que mencionáramos al inicio, revisaremos someramente algunas características discursivas que le son propias al género que nos ocupa, según la propuesta presentada en este capítulo.

En la Defensa de Tesis se dan, en forma simultánea, no solo las dos modalidades primarias de la lengua: oral y escrita, sino que además, aparece en escena, al menos, una modalidad secundaria: la lectura, modalidad esta que a veces, constituye la única utilizada (defensas leídas).

Como un fundamento de lo anterior, abordaremos una posible caracterización lógica dentro del discurso académico-científico del género Defensa de Tesis.

Toda disciplina dentro de la ciencia está definida por un objeto de estudio y por un método que posibilite su análisis.

El discurso como tal, constituye a la vez, un objeto de estudio y un método, claro que de disciplinas distintas. Estas disciplinas son la Sociología en donde oficia de método y la Lingüística, en donde se transforma en objeto de estudio.

Adelantándonos un poco en el análisis de los complementos discursivos a través de un ejemplo, veamos en el siguiente gráfico, las relaciones lógicas que se despliegan entre las dos disciplinas aludidas, al tomar como elemento común, el discurso académico-científico.


Figura 1: Caracterización del Discurso

La figura anterior nos muestra que el discurso en Sociología es el método para definir su objeto, en Lingüística en cambio, es el objeto para definir su método. Es decir, la primera trata de alcanzar el sentido (lo que se quiere decir) a través del análisis de la expresión, mientras que la segunda, trata de determinar la expresión, a través del significado (lo que se dice). Vemos también en la figura la asignación de códigos que resultan de la oposición oral/escrito y que nos permitirán comprender que esta oposición no es tal y como se la considera tradicionalmente, sino que representa además una situación de complementariedad y concurrencia (simultaneidad). En otras palabras, entre lo oral y lo escrito no hay un abismo insoslayable como parecen sugerir sus rasgos superficiales (un medio, una intención y un fin comunicativo distintos), sino todo lo contrario, se despliega entre ellos, profundamente, un continuum de solapamientos y mutua influencia.

La Defensa de Tesis constituye generalmente un ejemplo de esto último, ya que a la disertación oral se la suele complementar con elementos multimedios, entre otros, el texto escrito, existiendo así la posibilidad de un cambio modal, algo semejante a lo planteado por John Lyons en su ‘transposición medial’ (cfr. Oesterreicher, 1996 – Lyons, Semantics, Vol. I, 1996: pág. 87); por tanto, en la Defensa al coexistir el texto y sus condiciones de producción, deberá abordarse el género tanto desde lo pragma-lingüístico como desde lo socio-pragmático, ya que el acto comunicativo es en definitiva, un acto social.

En la Defensa de Tesis, entonces, se observa una organización lógica de lo oral y lo escrito que no es jerárquica, sino heterárquica (Salatino, 2009), es decir, coexisten y esa coexistencia se da en dos niveles (opuestos y complementarios): un nivel superficial de naturaleza discreta por lo que puede, eventualmente, ser operado por la lógica tradicional o algunas de sus variantes (p.e. lógica modal), y un nivel profundo de característica continua (difusa) que permite explicar tanto los solapamientos como la influencia mutua. Vemos que este ensamble de relaciones lógicas da lugar a un sistema complejo en donde operan, simultáneamente, dos lógicas distintas, en consecuencia, solo puede ser abordado cabalmente por una lógica transclásica (p.e. lógica transcursiva – Salatino, 2009).
Por otro lado, en la Defensa están presentes todas las modalidades del discurso. (Figura 2)


Figura 2: Modalidades del Discurso en la Defensa de Tesis

Como podemos observar en la Figura 2, además de las modalidades primarias (hablado/escrito), se dan en la Defensa, las dos modalidades secundarias (oralizado/transcripto), o sea, lo escrito hablado (Lectura) superficializando lo profundo a través de un significado explícito y su opuesto: lo hablado escrito (Notas) profundizando lo superficial a través de un significado.

Finalmente, la Defensa de Tesis, se distingue de otros géneros discursivos, porque en ella también coexisten lo monologado (en la exposición) y lo dialogado (en el coloquio).

El objetivo del tesista es ‘defender’ su autoridad en un tema determinado, o sea, construir el ‘sentido’ de su propuesta en los evaluadores y por su intermedio en la comunidad académica toda y para lograr esto dispone de dos cosas: el lenguaje y los complementos paralingüísticos.

Sobre la importancia del lenguaje en el género Defensa de Tesis se han ocupado los otros capítulos de este libro, aquí resaltaremos la relevancia de una serie de complementos que colaboran en la difícil tarea de construir el sentido.

Este proceso de construcción no surge desde ‘afuera’, es decir, no es extrínseco al sujeto, sino que es él mismo (en este caso el tesista) el que lo induce aportando materiales idóneos y son los otros (sus interlocutores) los que finalmente lo construyen, cuando interpretan al tesista.

El lenguaje en su modalidad oral es portador de la parte menos importante del sentido: el significado (lo que se dice) o aquello que queda registrado y se expresa en el texto escrito puro. Por esta razón, una Defensa de Tesis, no debería ser leída y mucho menos, carecer de un apoyo paralingüístico.

Para que la interpretación de los fundamentos del tema de tesis sea adecuada y completa, algo que el jurado también evalúa, la defensa debería ser una exposición oral apoyada, tanto en su organización discursiva como en sus aspectos conceptuales, en complementos que van desde lo gestual (señalización, p. e.) y expresivo (tono y firmeza de la voz), hasta lo multimedial que debe ser cuidadosamente diseñado.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!