septiembre 30, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 353)

Cuaderno XV (páginas 2123 a 2128)

(En el capítulo de hoy continuamos con el análisis del Autismo desde la Lógica Transcursiva)

Los cambios descritos en el capítulo anterior configuran un patrón en donde un cambio interno termina relacionado a un cambio externo mediante otro cambio interno (patrón: ∇∇V); en donde, la primera instancia del cambio interno (V0S) se constituirá en el sujeto objetivo (SO) , el cambio externo (V2), aquel que aporta para saldar la necesidad vital, reemplazará al objeto objetivo (OO) y la segunda instancia del cambio interno (V0V), reemplazará a la acción específica, actuando como un medio de interrelacionar los dos cambios anteriores, y es el que pondrá en funcionamiento el reflejo de succión, el llanto y posteriormente, actos más complejos, es decir, reemplazará al cambio objetivo (VO) que habitualmente relaciona sujeto y objeto.

En la ‘célula psíquica’, igual que en la biológica, tenemos: a) un ‘ADN psíquico nuclear’ de características lineales sobre el que se emplaza la memoria estructural o la historia del sujeto, sustentada en el subjetivón, esa manera de ‘ver la realidad’ subjetiva [El subjetivón representa la manera en que un sujeto ‘ve’ su realidad. En este sentido y para comprender mejor el concepto, podemos decir que el subjetivón es la menor expresión geométrico-funcional capaz de hacer evidentes las interrelaciones que existen en la realidad subjetiva entre sujeto y objeto, mediadas por un cambio o transformación. Así, de una manera burda, se puede decir que lo relacionado con el objeto es contemplado por algo parecido a una geometría descriptiva, es decir, lo que se ve de un cuerpo tridimensional representado en dos dimensiones a la escala correspondiente. Lo relacionado con el cambio o transfor- mación se puede asimilar a una geometría proyectiva, o sea, la modificación que sufre un cuerpo tridimensional cuando es observado desde un determinado punto (perspectiva) y que llevado al plano, coincide con lo aparente del nivel anterior. Finalmente, lo relacionado al sujeto se lo puede equiparar a una topología geométrica, esto es, a una caracterización de todo aquello que ligado al objeto aparente no se puede ver por estar en una cuarta dimensión, pero que representa la relación entre las dimensiones visibles (2D y 3D) y la cuarta dimensión no evidenciable. Si quisiéramos extender las comparaciones, podríamos decir que en un subjetivón está la posibilidad de contener todos los aspectos de un verdadero lenguaje natural, es decir, sus aspectos sintácticos (lo descriptivo) y patrimonio del sistema real bio-externo; sus aspectos semánticos (lo topológico) que radican en el sistema real psico-interno, y sus aspectos pragmáticos (lo proyectivo) que son los que quedan en evidencia en el sistema real socio-cultural. Lo descriptivo es la teoría que fundamenta lo proyectivo, o sea, las medidas que dan sustento a las proporciones, lo que se ve; mientras que lo topológico da sentido a la relación anterior aportando a lo que no es evidente] que nuestra madre nos hereda, y que se encuentra regida por el tiempo externo o cronológico, y b) un ‘ADN psíquico extranuclear’ que está alojado en una organela (el equivalente transcursivo de la mitocondria biológica), que tiene la capacidad de retener lo que sucede en el entorno a lo largo de algo más de 100 segundos (1.7 minutos), en 4096 espiras dispuestas en una estructura bicatenaria [Estructura dispuesta en dos cadenas opuestas y complementarias] circular, sin extremos. Esta estructura representa la memoria transitoria, la que está regida por el tiempo interno o cíclico, además de ser en donde se aloja el subjetivón materno.

Tanto el núcleo como la organela llegan a tener una disposición idéntica, la del subjetivón, lo que asegura la coherencia de lo que se traslada desde la memoria transitoria a la memoria estructural y viceversa. Cuando se agregan más organelas como sucede, por un lado, cuando alguna lengua tiene características propias que obligan a mantener una o varias disposiciones alternativas asociadas al subjetivón original, como sucede en menos del 10% de las lenguas conocidas, en donde se debe considerar, entre otros aspectos, un orden de las palabras más o menos libre; y por otro lado, cuando se aprende una segunda lengua. En ambos casos las organelas tienen una disposición distinta al subjetivón de base.

Una célula biológica humana puede contener entre 100 y 10000 mitocondrias y si seguimos con las equivalencias y considerando que una lengua, para ser manejada con soltura no solo debe ser aprendida, sino vivida, es que deberemos tener la capacidad de operarla al menos por un día entero. Las 24hs de cada lengua segunda ocuparía alrededor de 844 organelas. Es decir, que con la disponibilidad asignada para estos menesteres, debería poderse manejar sin mayores dificultades, al menos, 24hs de 12 lenguas distintas a la materna.

Algunos datos adicionales sobre el ADN mitocondrial: cuando la célula se divide, las mitocondrias se reproducen con independencia del núcleo. Las dos hijas que se originan luego de la división reciben, cada una, la mitad de las mitocondrias. El cigoto formado luego de la fecundación recibe solo las mitocondrias de la madre, con lo que se crea un árbol familiar que no se ve afectado por la recombinación de genes que tiene lugar entre el padre y la madre. El ADN mitocondrial es 10 a 20 veces más vulnerable a sufrir mutaciones espontáneas, que el ADN nuclear.

En el caso del trastorno autista la organela que acompaña naturalmente al núcleo sufre una mutación, probablemente por el injerto de ‘ADN psíquico paterno’. Biológicamente, las mitocondrias humanas se heredan a través del ADN materno, o sea, el ADN extranuclear de cualquier célula humana es idéntico al de la madre, por eso y aceptando las analogías, la organela que acompaña al núcleo es quien recibe el subjetivón materno para definir la lengua materna universal a seguir por el hijo. El ADN mitocondrial humano sigue la vía materna porque las únicas mitocondrias que son heredadas a los hijos son las que tiene el óvulo, ya que el espermatozoide las tiene en su cola, para darle la energía necesaria para movilizarse. Cuando el espermatozoide fecunda el óvulo penetra solo su cabeza, perdiéndose su cola y con ella sus mitocondrias. Sin embargo se ha demostrado que en algunas ocasiones algunas mitocondrias del espermatozoide pueden ingresar al óvulo. (Baron-Cohen, 2004, p.  39)

La ‘organela psíquica paterna’ tiene una disposición muy primitiva, pues en ella se proyecta solo el patrón de cambios primigenios, pero alterados. La alteración aludida es la misma ya referida anteriormente como PAF psíquico del autista y pueden expresarse en cualquiera de sus tres variantes: ∇∇V, V∇∇, ∇V∇, según corresponda. La organela paterna anómala reacciona con el subjetivón transmitido por la madre y se origina así una única organela mutante que contendrá a partir de aquí, el patrón que representará la lengua materna universal y desde donde se desarrollará el lenguaje natural del niño autista.

Este patrón alterado es siempre el mismo: O∇O, en cualquier niño autista y no importando la variante de subjetivón aportada por la madre, según se puede ver en la figura 2.


Fig. 2 Mutación en el Espectro Autista

El patrón O∇O, es decir, un lenguaje universal en donde dos objetos son relacionados mediante un cambio interno, dará origen a posteriori, a una estructura psíquica muy particular y por ende al lenguaje natural correspondiente.

Vamos a caracterizar, desde la LT, la dinámica psíquica de los niños del EA.

Según vimos anteriormente, el PAF genérico autista, presenta variaciones importantes con respecto a lo que se observa habitualmente. Estas modificaciones, no solo son estructurales, sino que inciden directamente en la función psíquica, es decir, en su pensamiento.
De acuerdo al PAF descrito, podemos disponer los elementos que constituyen un PAU autista, esto es, el lenguaje universal (LU) que rige su vida psíquica, o lo que es lo mismo, la unidad lógica que tendría que relacionar su biología y lo social, con lo psíquico. (figura 3)


Fig. 3 PAU del Espectro Autista

Como se observa en la figura, el PAU del espectro autista está integrado, como habitualmente, por una triada superficial dextrógira (V0S-V0V-V2), y una triada profunda levógira (V0S-V3-V2), y también como ocurre en un PAU habitual, la operación de composición superficial es XOR, y a nivel profundo es la equivalencia (≣).

La aplicación cíclica de las operaciones anteriores a los niveles respectivos y a los elementos pertinentes, responde a las leyes de la LT, como muestra la figura.

Si tenemos en cuenta, no los cambios ingénitos, sino los elementos concretos que entran en juego, vemos que el núcleo del subjetivón autista es O∇O, es decir, dos objetos (de los cuales uno es el propio sujeto) relacionados por un cambio interno.

Si O∇O es el núcleo de la célula psíquica del EA, su gameta será SVS. (figura 4)


Fig. 4 Subjetivón del Espectro Autista

Es importante resaltar que tanto el núcleo del subjetivón, como la organela, es decir, donde se aloja la mutación del subjetivón materno, son idénticos; igual que en cualquier psiquis que no tenga las características del EA.

Este subjetivón autista no admite más organelas que la resultante de la mutación ya señalada, por lo tanto estos niños tienen vedada la posibilidad de aprender otra lengua que no sea la materna, y aún esta, a veces, con muchas deficiencias e inclusive, no aprenderla jamás, como sucede en el 25% de los niños incluidos en el EA.

Cuando se estructura la psiquis, como ya señaláramos en otros trabajos, el núcleo del subjetivón constituye el ‘molde’ desde el cual se formarán las ideas, la base de la historia del sujeto; y desde la gameta, se guiará, entre otras cosas, la funcionalización de esa idea, esto es, se formará el pensamiento.

Si se observa la disposición de la gameta en el subjetivón autista, se verá que está formada por dos sujetos relacionados mediante un cambio externo [Se debe tener en cuenta que la gameta, transcursivamente, es la negación clásica del núcleo]. Esta disposición es idéntica a la que planteáramos en otro trabajo (Salatino, 2009, p. 257), como característica de un ‘lenguaje formal’, o sea, no natural, y que responde a la lógica binaria del pensamiento lógico [El mismo sustento propuesto para el discurso científico. (Salatino, 2009)]. Aquí, tal vez, esté la explicación de por qué, algunos niños del EA, más específicamente, varios de los que presentan el síndrome de Asperger, muestran algunas características que los hacen aparecer como ‘superdotados’ o muy inteligentes. También, en cierta medida, explicaría la evidente falta de relación que tiene el pensamiento autista con la realidad.

Una vez analizadas las características básicas que identifican la estructura y función de la psiquis de los niños incluidos en el EA, vamos a dar fundamento a los hallazgos clínicos, en las áreas del aprendizaje y de la comunicación.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!