septiembre 14, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 337)

Cuaderno XIV (páginas 2027 a 2032)

(En el capítulo de hoy continuamos con el "Discurso Multimodal")

Sin entrar estrictamente en el diseño gráfico del complemento multimedial (aspecto que será abordado más adelante), podemos decir que estos recursos son fundamentales a la hora de construir el sentido, ya que permiten expresar la parte más importante de éste, aquella que refleja el pensamiento del tesista y no solo una idea global como lo hace la comunicación oral usada sin otro respaldo.

Dada esta posibilidad, surgen algunas sugerencias sobre los contenidos mínimos necesarios que deberían quedar plasmados en una diapositiva.

Antes de comenzar a elaborar los contenidos mínimos se debe desterrar la idea, por demás errada, de que una diapositiva representa, al disponer de contenidos restringidos, una reducción o pérdida del nivel conceptual, o sea, del rigor científico que supuestamente se le ha conferido al escrito de la tesis.

Si existiese una tal reducción sin dudas se debería, no al poco espacio disponible, sino a la esterilidad de las ideas que se pretenden proyectar en la diapositiva.

Como primera medida, debería hacerse un boceto global de la presentación, algo semejante a cuando se elabora el índice general de un libro y esto por varias razones: a) permite acotar el número total de diapositivas y su distribución según las distintas partes de la tesis, b) posibilita establecer el ‘hilo conductor’ de la disertación, c) proporciona los elementos necesarios como para elaborar una especie de ‘menú’ de acceso a los distintos temas y d) cuando esto es plasmado en la presentación, transmite al jurado, la idea de unidad y coordinación temática del trabajo.

El punto c) anterior requiere una ampliación. Las presentaciones en PowerPoint® o en otros medios similares, tienen como objetivo principal, el transmitir un flujo de razonamiento sólido y no solo mostrar ‘datos inertes’ o gráficos bien logrados. El no prestar atención a este detalle, puede derivar en situaciones como las siguientes:

- Alguien se pregunta (o pregunta) algo que el tesista está a punto de decir, lo cual, solo es posible solucionar alterando la secuencia de diapositivas.
- Alguien se pregunta (o pregunta) algo que no estaba previsto.
- La audiencia se queda atascada en cuestiones no conducentes y el tesista pierde el dominio del tema central de la disertación.
- La audiencia espera algo diferente de lo que el tesista está presentando, ya sea por una mal interpretación inducida en la audiencia, o tal vez, porque se está dando la impresión de una no muy adecuada interpretación del tema sobre el que, supuestamente, versa la presentación, por parte del disertante.

Todas las situaciones anteriores pueden preverse si se logra plasmar en la presentación, cuál ha sido el ‘flujo de razonamiento’ al armarla, el que permite reflejar directamente cómo se ha abordado el tema de investigación y cómo se lo ha resuelto, es decir, mostrará de manera explícita que el haber tomado todos los recaudos necesarios, permite transmitir un razonamiento claro, bien argumentado y correctamente elaborado.

Existen varias formas de solucionar lo anterior, aquí solo veremos un par de ellas.

I) PowerPoint®: en este utilitario se puede lograr una estructuración adecuada del tema a través de los títulos de las diapositivas o en su defecto, si el título y subtítulo resultaran demasiado extensos, utilizar un pequeño apartado (separado por una delgada línea del contenido principal) al pie de la diapositiva. ¿Qué debería figurar en estos sectores?

La idea es construir una especie de árbol jerárquico que relacione los temas principales (capítulos) y los temas secundarios (puntos dentro de cada capítulo), con el tema central de la tesis (el tronco del árbol). (Figura 3)


Figura 3: Menú índice

Algunas reglas sencillas a seguir para el armado del ‘árbol’:
- Si no surge otra posibilidad, por lo menos debería proyectarse una diapositiva en donde figure el árbol completo con sus ramas principales (capítulos) y sobre lo que se hará una breve descripción para resumir de lo que tratará la exposición.

- Todas las diapositivas deberán tener el título de la tesis, el nombre del capítulo de que se trate y por supuesto, como título de la diapositiva, el del punto dentro del capítulo que se va a desarrollar.

- Cuando se va a cambiar de capítulo, en vez de incluir una diapositiva con el nombre de éste, se puede colocar el árbol presentado al comienzo, con todos los nombres de los capítulos en blanco y solo resaltado el nombre del capítulo que se va a analizar.

II) Otra forma de solucionar el tema del menú o árbol guía (o guión expositivo) es mediante programas de computadora dedicados, que permiten generar presentaciones de una manera sencilla (igual que en PowerPoint®), pero que están dotados de una mayor funcionalidad.

Entre los muchos disponibles, aquí mostraremos brevemente a Autoplay Media Studio®, un software de bajo costo, con el cual y mediante una programación muy intuitiva y simple, se puede obtener una presentación interactiva (lo que facilita su manejo), que cumple con lo antes especificado.
Veamos un ejemplo: (Figuras 4 y 5)


Figura 4: Portada



Figura 5: Capítulos y su desarrollo

Vemos en las ilustraciones perfectamente destacados, el planteo general del tema y un detalle del punto que se está desarrollando, con su diapositiva correspondiente, inserto en todo el esquema, lo cual le permite a la audiencia no perder la relación del tema actual con lo ya dicho, a la vez que ‘conoce’ lo que va a venir, lo cual al menos, evitará preguntas prematuras. Por otro lado, es posible acceder y proyectar cualquier diapositiva de la presentación en cualquier orden y las veces que sea necesario.

Una vez ubicados, tanto el tesista como la audiencia en los puntos a tratar, deberemos ocuparnos de los contenidos conceptuales de las distintas diapositivas. Este paso es fundamental en la construcción del sentido, que deberá ser complementado, como luego veremos, con sus aspectos semióticos.

Pero antes, algunas sugerencias:
- Evitar la colocación de párrafos textuales extraídos de la tesis, que supuestamente se usarán durante la presentación como una ayuda memoria, al leerlos. Esto desluce la disertación, además de distraer la audiencia en su lectura. Una excepción a esta recomendación será el caso de definiciones propias en donde lo textual sea trascendente.

- Evitar los diagramas compuestos por ‘trozos de texto’ ligados secuencialmente mediante flechas, que supuestamente intentan evidenciar un flujo de razonamiento. El tener que leer un texto, aunque pequeño, distrae al disertante y a la audiencia, y por otro lado, deja la sensación de la lectura de una lista, más que mostrar un encadenamiento lógico de razonamientos.

- Evitar el uso de diagramas propuestos por otros autores, ya que difícilmente estos reflejarán los razonamientos del disertante y lejos de ello, pueden hacer evidentes algunas inconsistencias en la investigación.

- ¡Nunca ‘cortar y pegar’! Ya que, si no se cae en el plagio, lo que puesto en evidencia provocaría la desaprobación del trabajo, deja ver al menos, una incoherencia entre el estilo ‘pulido’ de lo pegado y el estilo del resto de la presentación.

Elaborar adecuadamente una diapositiva no es una tarea simple, pero tampoco imposible. Su diseño, más allá de seguir algunas reglas semióticas, debe tener un contenido que preste ayuda: al tesista para hilar correctamente la disertación, y a la audiencia para construir adecuadamente el sentido de lo que se está diciendo, o sea, para entender lo que se quiere decir.

Una forma posible de hacer que una diapositiva preste tales utilidades, es tratando de expresar los pensamientos involucrados en la argumentación, gráficamente.
S
i bien el aspecto gráfico de algo conceptual puede malinterpretarse, asumiendo que lo respalda alguna ecuación matemática, lo cual podría tomarse, en ámbitos humanísticos y sociales, como una trivialización de lo que se pretende comunicar, hay formas de realizar tales gráficos, sin que esto ocurra. Básicamente se debe buscar la neutralidad de tales gráficos, vale decir, explotar sus aspectos topológicos [La topología es una rama o área de conocimiento de las matemáticas que estudia las relaciones lógicas de los objetos geométricos en función de su situación en el espacio y de sus relaciones con otros objetos, también estudia la relación entre centro y periferia en dichos objetos] en lo que a relaciones lógicas se refiere.

Tomemos por ejemplo un supuesto texto escrito, en donde su autor dice lo siguiente (aportando un significado):

“La sufijación derivativa como mecanismo formador de nuevas palabras, puede modificar o no, una categoría léxica”

Para apoyar la aseveración anterior, supongamos que da los siguientes ejemplos:
“Modificación de la categoría léxica: (N = nombre; V = verbo; A = adjetivo)

De N → V: periodo → periodizar (verbalización denominal)
De N → A: arena → arenoso (adjetivación denominal)
De V → N: ofrece → ofrecimiento (nominalización deverbal)
De V → A: envidiar → envidiable (adjetivación deverbal)
De A → N: puro → pureza (nominalización deadjetival)
De A → V: puro → purificar (verbalización deadjetival)

Preservación de la categoría léxica:
De N → N: arena → arenal
De A → A: blanco → blancura
De V → V: besar → besuquear”
En realidad lo que el autor quiso decir (aportando un sentido), está representado en el siguiente gráfico de relaciones: (Figura 6)


Figura 6: Sufijación Derivativa
Referencias: N = nombre - A = adjetivo - V = verbo
El sentido de las flechas indica la transformación de las categorías
Las relaciones en color rojo indican preservación categorial

En la Figura 6 podemos apreciar la totalidad de las relaciones lógicas que sustentan el mecanismo de formación de nuevas palabras a través de la Sufijación Derivativa, la cual al añadir un morfema a un lexema, puede producir o no, un cambio en la categoría léxica. Además, el elegir una sola familia de palabras, refuerza el concepto al que se le quiere dar sentido.


BIBLIOGRAFÍA

Lyons, J. 1996. “Semantics” – Vol. I – Cambridge University Press.
Oesterreicher, W. 1996. “Lo hablado en lo escrito. Reflexiones metodológicas y aproximación a una tipología”. En Kotschi / Oesterreicher / Zimmermann (eds.). El español hablado y la cultura oral en España e Hispanoamérica. Vervuert, Iberoamericana, 317-340.
O’Halloran, K. L. 2005. “Mathematical Discourse. Language, Symbolism and Visual Images” Londres, Continuum.
Salatino, D. R. 2009. “Semiótica de los sistemas reales” Tesis Doctoral. FFyL – UNCuyo.
Ventola, E. et al. 2002. “The Language of Conferencing”. Frankfurt , Peter Lang.

¡Nos vemos mañana!