marzo 28, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 167)

Cuaderno VIII (páginas 1001 a 1006)

(Hoy damos a conocer el texto original del Proyecto de Tesis Doctoral presentado en Febrero del 2006, para su aprobación)

Tema: SEMIOTICA DE LOS SISTEMAS REALES

Análisis semiótico de la emergencia psico-bio-socio-cultural como método de observación del lenguaje.

Antecedentes

Sobre el lenguaje se ha dicho casi todo, que es un fenómeno, un proceso, un sistema, un medio, un dominio y se lo ha enfocado, entre otras, para su estudio desde la Semántica, la Pragmática, la Sociología (como sistema comunicativo), la Semiótica, la Psicología, la Antropología, la Filosofía y aún la Biología.

No obstante la larga historia que acumula su estudio es en los últimos 50 años en donde se define una tendencia de investigación que cambia radicalmente el enfoque de cómo se debe estudiar el lenguaje y bajo qué aspectos.

El hito que produce el quiebre es el surgimiento de las Ciencias Cognitivas que se inician en la Psicología y luego se extienden a la Lingüística. Pero, antes que esto sucediera, irrumpen en el espectro lingüístico, las innovadoras ideas de Noam Chomsky, quien produce una impronta indeleble mediante su teoría de la sintaxis y su gramática generativa. Chomsky relega el significado a algo interpretativo y periférico al estudio del lenguaje. El objeto central de interés es la sintaxis.

Las estructuras del lenguaje desde este punto de vista, no estaban guiadas por el significado. Por tanto, no necesitaba investigar la semántica asociada con las estructuras morfo-sintácticas; el foco fueron los principios estructurales internos del lenguaje, como constructos explicatorios. Completan este marco conceptual un fuerte apego al cartesianismo y al innatismo.

Lo que actualmente conocemos como Ciencias Cognitivas es un conjunto de disciplinas que intentan explicar el fenómeno del pensamiento. Se podría separar lo que han sido las Ciencias Cognitivas clásicas basadas, fundamentalmente, en la concepción de la mente como una computadora que procesa información, también denominadas Cognitivismo y el enfoque que surge en la década de 1970, que se basa fundamentalmente en la Lingüística y de ahí que se hable de Semántica Cognitiva o, de forma más general, de Lingüística Cognitiva.

Esta Lingüística Cognitiva apunta todo su interés hacia la relación: Lenguaje-Mente y no sigue la tendencia prevalente de explicar los patrones lingüísticos apelando a las propiedades estructurales internas y específicas del lenguaje. En vez de segregar la sintaxis del resto del lenguaje, en «componentes sintácticos» gobernados por un conjunto de principios y elementos específicos de esos componentes, examina la relación de la estructura del lenguaje con las cosas externas al lenguaje; principios cognitivos y mecanismos no específicos del lenguaje que incluyen: la categorización humana, principios pragmáticos e interaccionales y principios funcionales.

Una de las presunciones compartidas por los investigadores que militan en esta línea, es que el significado es central en el lenguaje y debe ser el foco primario de estudio. Las estructuras lingüísticas tienen la función de expresar significados y por tanto las relaciones entre el significado y la forma son el tema principal del análisis lingüístico.

Las formas lingüísticas desde este punto de vista están estrechamente ligadas a las estructuras semánticas que ellas expresan. Por tanto pueden y deben ser investigadas las estructuras semánticas de todas las unidades lingüísticas significativas.

Esta forma de ver las cosas, está en franca oposición con las ideas desarrolladas en la Lingüística de Chomsky.

Se desarrollan también, siempre bajo las premisas cognitivas, distintas líneas de investigación que se orientan al aspecto funcional que ve el lenguaje como sistema comunicativo, proponiendo que es mejor estudiado si se lo considera, además del contexto cognitivo, en el experiencial y en el social. Igual desarrollo tienen otras líneas que orientan hacia las Neurociencias: Lingüística Neurocognitiva, o a la Psicología: Psicolingüística.

En fin, dado que la Lingüística Cognitiva ve al lenguaje como embebido en la totalidad de las capacidades cognitivas del hombre, los tópicos de especial interés para esta disciplina incluyen: las características estructurales de la categorización natural del lenguaje (tales como prototipicidad, polisemia sistemática, espacios mentales, modelos cognitivos, imaginería mental y metáfora); los principios funcionales de la organización lingüística (tales como iconicidad y naturalidad); la interface conceptual entre sintaxis y semántica (como lo explorado por la gramática cognitiva y la construcción gramática); el fondo experiencial y pragmático del lenguaje en uso; y la relación entre lenguaje y pensamiento, incluyendo cuestiones sobre relativismo y conceptos universales.

Para muchos lingüistas cognitivos, el principal interés de la disciplina descansa en una mejor aproximación a presunciones teóricas para las teorías sintáctica y semántica, que la que provee la Lingüística Generativa. Para otros, sin embargo, un aspecto importante es la oportunidad de ligar el estudio del lenguaje y de la mente para un mejor estudio del cerebro.

Creo que un enfoque como el de la Lingüística Cognitiva aporta una valoración del lenguaje simbólico y destrona la tiranía del lenguaje literal que concibe el lenguaje como un conjunto de signos con los cuales, se puede establecer una correspondencia con el mundo exterior. Por otro lado, revitaliza el núcleo conceptual Piageteano en donde, los esquemas sensorio-motrices recurrentes, son la fuente de las estructuras cognitivas básicas como lo muestra fundamentalmente los trabajos de Lakoff y Johnson. Así, según proponen estos autores, las estructuras conceptuales significativas surgen de: 1) la naturaleza estructurada de la experiencia corporal; y 2) de nuestra capacidad de proyectar algunos aspectos estructurados corporalmente a estructuras conceptuales. La clave de este enfoque es la ACCIÓN, como una acción corporizada.

En resumen, hoy día, a pesar del abordaje polifacético (que no es transdisciplinario) del lenguaje, todos estos enfoques tienen algunas cosas en común, pero no en el sentido de corpus sino, en lo que no contemplan o en lo que en el fondo, siguen siendo restricciones impuestas por las Ciencias Cognitivas clásicas, a saber:
1).- El lenguaje es un objeto interno, un módulo de la mente / cerebro.
2).- El lenguaje es un sistema de conocimiento estático, o sea, una gramática interna.
3).- El lenguaje, en tanto que sistema de conocimiento, es utilizado por algún tipo de procesamiento, es decir, el lenguaje o la gramática se ponen en uso y está respaldado por un lexicón.
4).- El lenguaje se desarrolla en nuestras mentes de un modo no muy diferente a como otras partes de nuestro cuerpo crecen durante el proceso de desarrollo.
5).- Marcada adherencia a la lógica clásica (bivalente) y a los planteos de los sistemas formales.
6).- Uso de la Inteligencia Artificial como herramienta para simular el funcionamiento del lenguaje y aún como «modelo» de funcionamiento.
7).- Exclusión taxativa y expresa del sujeto, del observador y por ende, de la subjetividad; adecuando sus propuestas al marco ontológico de la Ciencia Clásica, a pesar de la categorización basada en la experiencia de alguna de ellas.
8).- Exclusión de la reflexividad.

Fundamentación de su necesidad

Convencido de que para llegar a un lugar que no se conoce hay que tomar el camino que no se conoce, es que al aproximarme a la miríada de «caminos conocidos» para abordar el lenguaje los cuales, a veces, son francamente contrapuestos; veo con claridad algo que a primera vista puede parecer trivial: los métodos utilizados para su abordaje, están francamente separados de su objeto de estudio.

Advierto una cierta mutilación en los conceptos de que se valen para explicar las variadas características de nuestro lenguaje y por ende, las acciones que se toman, padecen de ese mismo grado de mutilación.

Hay un desgajamiento entre lo antropo-social y lo llamado natural del lenguaje y me es claro que sería oportuno intentar una reorganización de la estructura misma de lo que entendemos por lenguaje.

En la actualidad la amplitud enciclopédica y la radicalidad de estos abordajes «parciales», hacen difícil e intimidante el desafío pero, a la vez, dado el nivel de convencimiento de que es posible especular sobre el tema, es que decidí, no cuestionar lo ya habido que es mucho e importante sino, aportar un punto de vista que provoque la reflexión sobre el tema y ayude a transitar con cierta confianza, aún por un camino desconocido que aunque tal, no carece del suficiente rigor científico como para ser tenido en cuenta.

Por el hecho de que el estudio del lenguaje se ha intentado desde todas sus aristas y dada la tajante separación que existe entre ciencias humanísticas y naturales, ninguna ciencia natural ha querido reconocer la condición social que el lenguaje tiene, ni su origen cultural; negándose así la realidad social que estas ciencias poseen como también la realidad física que las ciencias humanísticas tienen. Peor aún, ninguna ciencia ha querido reconocer lo más objetivo que el lenguaje posee: el ser vivo que lo utiliza.

La tendencia actual en investigación nos marca como imposible el abordar al hombre (mucho menos la vida) y su mundo. Es tal la diversidad de conocimientos y tal su abundancia que es imperativo especializarse para por lo menos, lograr un dominio decente de una parcela del saber general. Entonces, los investigadores se integran en equipos especializados en donde, lo que prima es lo «especializado» y no el equipo. No hay visión global posible; el saber no es producido para ser articulado y pensado sino, antes bien, para ser atesorado y utilizado anónimamente. Las cuestiones generales son rechazadas por vagas, imprecisas, abstractas y no operativas.

No es posible articular ciencias del hombre y ciencias de la naturaleza y mucho menos su conocimiento con su vida. El hombre y su mundo (en donde por supuesto el lenguaje es parte esencial) está despedazado entre las ciencias, repartido entre las disciplinas, atomizado entre informaciones diversas.

Así se puede ver que, lo que prevalece en general es la disyunción, la simplificación, la reducción.

Hay, según lo veo, una necesidad imperiosa de volver a unir lo disjunto y complejizar lo reducido; sólo de esta manera podremos pretender observar el lenguaje que como fenómeno psico-bio-socio-cultural exige, no la visión totalizadora que oculte las dificultades de su conocimiento, ni la teoría unitaria que lo sujete a una mágica fórmula lógica, sino un principio organizador e integrador que asocie la descripción del objeto y la descripción de la descripción pero, sin relegar a quien describe.

No se pretende eliminar las distinciones y oposiciones sino, invertir la supremacía de la simplificación que siempre es disyuntiva y reductora.

Es una propuesta de inclusión guiada por un pensamiento complejo y no por los modos del pensamiento simplificante y lineal que IDEALIZA (pretendiendo que sólo es real lo inteligible), que RACIONALIZA (encerrando la realidad en el orden y la coherencia) y que NORMALIZA (eliminando lo extraño, lo irreductible, lo misterioso).

Es claro entonces que aquí método, se opone francamente a un enfoque «metodológico» tradicional en donde, el modo de investigar queda atrapado en una red de recetas técnicas. En el método que se propone no se respeta el orden (en desmedro del desorden), la claridad (ocultando lo oscuro), la distinción (disimulando las interacciones) ni la disyunción (excluyendo al sujeto, la antinomia y la complejidad).

Como dice Edgar Morin (1986): ‘Método es lo que enseña a aprender’

La etimología de la palabra método nos dice que significa caminar y Antonio Machado dijo: ‘Caminante no hay camino, se hace camino al andar’. Es esta una oportunidad de caminar en la búsqueda de un pensamiento y una acción que pueda reparar lo que está mutilado, relacionar lo que está disjunto, pensar lo que está oculto.

Esta propuesta no constituye un caso aislado sino que forma parte de un amplio movimiento emergente que está teniendo lugar en los más diversos campos de la ciencia y de la cultura.

A esta propuesta integradora la llamamos: ‘SEMIOTICA DE LOS SISTEMAS REALES’ y representa un esfuerzo interpretativo que reivindica el colocarse fuera de los parámetros que tradicionalmente han servido para caracterizar el lenguaje y que se ven como estrechos y restrictivos. Se cuenta con las bases suficientes como para articular esta nueva concepción y ellas están en la TRANSDISCIPLINA.

Es una caja de herramientas necesarias para estudiar las formas del lenguaje; o sea, la génesis dinámica y estática de estas formas.

El fundamento lógico del método aquí propuesto es razonar ‘hacia’ una hipótesis y no ‘desde` una hipótesis. Es un razonamiento desde los hechos hacia la hipótesis que señala su causa o los explica. Se pasa de la observación de ciertos casos a la suposición de un principio general que dé cuenta de ellos. Se pasa del efecto a la causa, esto es, se explica. De hecho, es el único razonamiento que se ve como posible, para la introducción de nuevas ideas. La base son las semejanzas, similaridades o analogías aunque, tomando también en cuenta, las diferencias. Se infiere de hechos de una clase, hechos de otra, basándose justamente en las características de esos hechos; sus semejanzas. La analogía es considerada no sólo como proporcionalidad sino, como margen de diferencias. Esta analogía así vista, implica cierta vaguedad que se tiende a reducir al máximo, en un intento de universalización. Es un proceso de abstracción mediado por el establecimiento de paradigmas o prototipos: la causa ejemplar. La vaguedad debe ser aceptada como algo real y admitir que lo desordenado, es el estado primario de esta realidad. La indeterminación real tiene dos formas: la vaguedad y la generalidad. La generalidad no es reductible, la vaguedad si. Vaguedad es lo mismo que indefinido pero, no debe confundirse con ambiguo, que es lo equívoco. La vaguedad es un aspecto pragmático del lenguaje, dependiente del contexto comunicativo que exige interpretación.

La universalización que aquí se pretende, es de carácter hipotético y revisable. Es un modo o proceso en que, frente a los datos particulares, se plantea una hipótesis explicativa o universal; se trata de encontrar conexiones entre las cosas, por sus semejanzas y sus diferencias, que puedan llevar a una ley general. Una captación de lo universal en lo particular, aunque de una manera provisional y corregible. Se trata del conocimiento que pasa de los efectos a la causa. Son en definitiva, aproximaciones evolutivas y epistemológicas que según se propone, el hombre realiza de manera instintiva y son además, un mirar lo abstracto de forma concreta, haciendo una especie de hipóstasis de las relaciones que rigen las cosas.

Se ve la necesidad de volver a confiar en la universalización e ir dejando a la vera del camino, los particularismos y relativismos. Se debe poder salir de lo meramente particular y concreto. Este es un método para universalizar sin traicionar lo particular, para llegar a lo común sin borrar completamente sus diferencias. Nos llevará a superar tanto el relativismo caótico como el universalismo ingenuo, admitiendo la vaguedad, y tratando de reducirla lo más posible después de haberla reconocido como real.

En definitiva, el método propuesto para la observación del lenguaje, se estructura en la forma en que según yo veo, funciona la realidad y el intelecto humano dentro de ella; o sea, la estructuración psíquica, la elaboración de ideas y pensamientos y finalmente, la producción del lenguaje responden a una intuición de tipo instintivo de las leyes, esencias o universales de las cosas de la naturaleza, de la sociedad y de la cultura; es una integración compleja (opuesta, complementaria y concurrente) desde lo sensorial hasta lo intelectual, desde lo particular hasta lo universal, desde lo múltiple hasta lo unitario, pero que se da de una manera no consciente sino, como un acto directo que conduce de la multiplicidad de la percepción a la unidad de lo conceptual en donde lo lingüístico, la sintaxis, es su columna vertebral.

De las múltiples influencias de las que esta propuesta se nutre, que son muchas, las más importantes son las de PEIRCE y GÜNTHER. Ellos son el eje central desde el cual se orienta la mirada a través de la Semiótica y la Lógica Transclásica.

Esta particular forma de observación propuesta, representa a su vez, un particular observador del mundo y del fenómeno humano.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!