marzo 08, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 147)

Cuaderno VII (páginas 879 a 884)

(Continuamos con el trabajo de G. Günther)

Parte II

Desde que nos propusimos ignorar el problema del 'thou' hemos descartado, dentro del marco de este trabajo, la fuerte sugerencia de que la subjetividad es una parte esencial de cualquier entorno. Dejaremos esta situación así permanentemente, ya que la subjetividad (Sb) del 'thou' no es nuestra propia Sb, la cual emerge en la auto-referencia.

El 'thou' es siempre un producto de la hetero-referencia, y es nuestro propósito mostrar que, aún la Sb del 'ego' personal - fuera de nuestro conocimiento sobre otros S - no es algo de lo que podamos hablar, encerrados dentro de una personalidad individual, sino está distribuida sobre un sistema viviente y sus entornos.

La relación del Yo personal y su entrojo puede, de acuerdo a la experiencia de cualquiera - asumir dos aspectos básicos. O bien, la influencia del entorno puede ser tan poderosa que el Yo no puede participar, sino solo conformarse y adaptarse a las fuerzas que se ejercen sobre él desde afuera; o por el contrario, el estado del entorno puede ser tal que permanezca neutral frente a las necesidades del sistema viviente que él envuelve.

En el primer caso no hay manera en la cual la Sb del organismo vivo pueda ejercer por sí mismo, como un proceso de toma de decisiones. Solo puede registrar pasivamente los mensajes que recibe desde el exterior, y cuando trate de describir su mundo circundante y su propia posición en él, solo lo hada en términos de causalidad física y su concomitante necesidad lógica.

Esto significa que los estados cambiantes del S pueden asumir un carácter cognitivo y pueden ser descritos en términos de Rz teórica; las leyes que son dictadas por la existencia objetiva del mundo tal cual es. [la 'existencia objetiva' solo alcanza para mostrarnos cómo aparenta ser el mundo, y nada más.]

Sin embargo, si uno asume que la relación entre el sistema viviente y el entorno entra en un estado en el cual, el entorno no influencia positivamente la Sb, a la que le da abrigo; luego, la Sb en sí misma, con el objeto de vencer esta indiferencia, y de mantener sus características de vida, no puede ayudar (colaborar), sino entrar en un rol activo. Es importante destacar que asume un rol activo y no solo puede ser activo. Esto es un criterio básico para separar lo inanimado de la materia viviente. Si en un caso específico el mundo no ejerce una influencia observable positiva sobre una entidad, a la cual él envuelve, y la entidad en cuestión permanece inactiva, nos inclinamos a asumir que nos enfrentamos a un mero caso de indeterminación, los cuales son vistos que ocurren a veces en el dominio de la Sb objetiva. Pero, si un sistema está estructurado de tal manera que su propia organización interna lo fuerza a reaccionar positivamente ante la neutralidad del entorno por un acto de auto-determinación, luego hablamos de un sistema vivo de Sb.

El punto es que el mundo como una totalidad ontológica, a saber: sistema o sistemas + entorno, siempre está totalmente determinado. [esto es solo la apariencia que investiga la ciencia] Pero el nexo causal puede, aparentemente, ir en dos direcciones: o bien, comenzar en el entrojo y propagarse él mismo dentro del sistema, con lo cual, él es ambiental; o puede dar la apariencia de tener su punto de comienzo dentro de la Sb de un sistema vivo y llevarlo desde aquí adentro del entorno. En este segundo caso la tradición clásica habla de 'libertad de la Vo'. {libre albedrío} Una semblanza de la indeterminación parcial de la realidad aparece solo si tenemos, por un lado, la vista epistemológica del mundo como una 'contextura subjetiva' de la objetividad. Esta es exactamente lo que la tradición clásica de las ciencias naturales nos ha dado, y que siguiéndola hasta las últimas consecuencias , se ha arribado a la teoría de la mecánica cuántica, donde el principio de Heisenberg de la incertidumbre, ha demostrado que hay una cierta medida de indeterminación el al descripción de un objeto aislado.

En esta coyuntura es necesario puntualizar que no podemos hablar propiamente de dos cadenas de causalidad, una originada en el O inanimado, y otra en el animado, tal como todos los sistemas de vida tienen originalmente, emergiendo de muchos entornos de los cuales ellos mismos están excluidos.

el hecho es que hay solo una cadena de causalidad originándose desde y diseminándose a través del entorno (mundo ambiental), y siendo reflejado dentro del entorno a través del medio de las sistemas vivos. Pero la ley de la determinación se expresa en sí misma en dos distintas modalidades.

Debemos distinguir entre causalidad reflexiva e irreflexiva. Lo que queremos significar es que la cadena de causalidad, por su pasaje a través de un sistema vivo, sufre un cambio radical de carácter.

Cuando Arnold Gehlen [filósofo y sociólogo alemán, 1904 - 1976] escribió su "Teoría del libre albedrío" [Theorie der Willensfreiheit] en 1933, prestando atención a dos hechos básicos sobre los aspectos vomitivos de la sociedad: 1) (siguiendo el ejemplo de Leibniz ) la libertad de la Vo nunca debe ser interpretada como una pérdida de la determinación causal en el sentido físico, sino que esto significa un exceso positivo de determinación engendrado por los sistemas vivos y agregado a las condiciones físicas del O, y 2) la libertad nunca es dominio de la materialidad del evento, sino de su 'forma estructural'. [¡esta observación es realmente trascendente!] Lo que pase de acuerdo a las condiciones físicas del mundo como objetividad, puede pasar de todas formas, como determinado por la causalidad irreflexiva. No hay escape para esto. El evento per se no puede ser evitado si su forma es capaz de 'modificación'. Puesto en forma diferente, si observamos dos eventos en el mundo, y decimos que uno es un suceso objetivo, exclusivamente determinado por causas físicas ambientales, y el otro evento es una 'acción espontánea" disparada por el 'libre albedrío', solo queremos decir que si bien ambos eventos son totalmente determinados, tanto como lo es la causalidad objetiva, sin embargo difieren considerablemente con respecto a su forma estructural. [ya aprenderemos, en la Teoría final que, no solo difieren, sino que son opuestos, complementarios y concurrentes.]

Una acción volitiva del llamado 'sujeto' involucra una complejidad estructural mucho mayor que lo que podemos observa en la llamada causalidad física irreflexiva en el O. Pero no vamos a equivocarnos en esto - un proceso de volición es una causalidad determinada como una 'avalancha de truenos' que vienen ladera abajo en la montaña. Lo que ha producido el mito que una Vo totalmente indeterminada, es el hecho de la transferencia de la causalidad desde el O al mecanismo de la Sb, que agrega mucho más riqueza  estructural al nexo causal que si tuviera la apariencia de una nueva fuerza emergente, la cual es vista como completamente distinta de la cadena de determinación que mantiene a los objetos juntos (relacionados). 

Establecimos más arriba que el mundo como una totalidad de O + S está totalmente determinado; aunque lo viéramos como un O aislado, su determinación no se vería completa. Por otro lado, si viéramos al S aislado, su libertad o ausencia de determinación no se vería total, sino solo como libertad. No obstante, si asumimos la realidad como una integración de objetividad y subjetividad, como totalmente determinada, podríamos explicar la situación diciendo que la causalidad de la 'contextura objetiva' del universo hace un bucle (feedback) a través de la Sb, hacia dentro del entorno. [esto último, se podría decir sin equivocarnos demasiado, es la regla de oro de la propuesta de Günther, y lo que me inspiró para delinear las bases de la LT] Se debe ser cuidadoso en hacer estas aseveraciones pues, el 'feedback' a que nos estamos refiriendo es de mucho mayor complejidad que el que observamos en los sistemas físicos. [la Teoría final demostrará que su complejidad es la misma, lo que ocurre es que, la subjetividad, no puede explicarse con solo el 'feedback' (retroalimentación negativa) sino mediante una conjunción simultánea con la retroalimentación positiva. La primera explica el aspecto superficial de la realidad subjetiva, mientras que la segunda, hace lo propio con el aspecto profundo u oculto de la misma. Esto último, quizás, sea el aporte más significativo de la Teoría final a través de la LT.]

La idea de 'feedback', la cual está muy establecida en la teoría computacional, no involucra un cambio en la forma estructural, que la causalidad sufre cuando pasa a través de un sistema de Sb.

Desde que el sistema volitivo necesita una 'imagen' del mundo con el objeto de tomar decisiones y producir acciones basadas en tales decisiones, vamos a llamar a la alegada libertad de voluntad: 'causalidad imagen inducida'. [esta actitud de pseudo-servilismo a los cánones objetivistas, menoscaba en parte, el brillante desarrollo que hizo Günther. La Teoría final corrige esto, dándole así a este increíble desarrollo teórico, el vuelo que se merece.] La causalidad objetiva del entorno sin tal feedback a través del sistema volitivo está 'carente de imagen'. Dado que la tradición clásica de la ciencia, reconoce solo el tipo de causalidad que no es filtrada a través de una 'imagen', es inevitable que el mito del poder subjetivo se origine. [cuando comenzamos a considerar todos estos aportes por fuera del punto de vista de la ciencia tradicional; cuidado que no estoy diciendo de una manera no científica, sino por un método alternativo que es tan científico como el tradicional, ese 'mito' se transforma en real. Eso es lo que hizo la LT.] Un poder que actúa de una manera completamente indeterminada, independiente, y aún, contraria al nexo causal del universo físico. Pero repetimos, a menos que recurramos al misticismo, el cual no tiene lugar en la ciencia, [la Teoría final demostrará cuán equivocado estaba Günther, y los científicos tradicionales en general, al considerar el 'mito' como algo execrable.] la libre Vo no puede llamarse pérdida de determinación, sino que es un agregado de factores determinantes formales sobre la base de una complejidad estructural incrementada del evento. [este 'floreo dialéctico' esconde debajo el límite insoslayable que tuvo el trabajo de Günther, a la hora de definir adecuadamente la subjetividad, respondiendo en el fondo, al radical punto de vista científico, el cual pretendió desechar desde el principio, pero que a la postre terminó aceptando.]

Estos factores deben agregarse a los datos determinantes del universo sin sujetos de la tradición clásica; [ese fue el error que cometió el autor] y una vez que hagamos esto, sí podremos decir que la totalidad de la realidad como la integración de S y O está totalmente determinada y como tal es un objeto legítimo de investigación científica y diseño cibernético. [insisto, esto fue lo que arruinó este enfoque tan particular; el someterse a las limitaciones de la ciencia tradicional para que su trabajo no fuera desestimado por no ser 'científico'. De todas maneras, este fue para mí, el estímulo más importante que me movió a tratar de 'enmendar' este error y completar un trabajo tan pulcro y esmerado, como digno de una mente privilegiada.]

El concepto clásico de universo contiene - antológicamente hablando - 'agujeros negros' en la estructura de la realidad que son insuficientemente llenados por los productos de una teoría que establece que nuestro universo sísmico está sumergido en un mundo sobrenatural, penetrando ocasionalmente 'este valle de lágrimas' ocasionalmente y produciendo los antes mencionados 'agujeros' de irracionalidad y de una total ausencia de determinación.

Hemos puntualizado antes que al distinción entre materia inanimada y organismos vivos, la encontramos en el criterio que un sistema viviente es inevitablemente forzado a actuar en una situación donde su comportamiento no es dictado totalmente por el entorno.

Vamos a dar una razón del por qué de la ocurrencia de tal dualidad de actitudes. Una Vo ambiental siempre domina un sistema de Sb en situaciones donde el primero muestra una mayor complejidad estructural que el sistema sobre el que actúa. [esto último también constituye un límite auto-impuesto por parte del autor, al considerar cada elemento constituyente de la realidad como un sistema en sí mismo, cuando hubiera debido considerar, como lo hace la LT, a sus interrelaciones como un sistema.] Sin embargo, hay otra situación donde la relación entre un sistema vivo y su entorno está caracterizado por el hecho que el entorno - en tanto concierne al S - muestra una complejidad estructural menor que la Sb que el muestra. Esto significa que si queremos describir las posibles actitudes de la actividad subjetiva, podemos asumir con respecto al mundo que lo rodea, que contamos con dos relaciones inversamente ordenadas jerárquicamente.

En el primer caso, el mundo externo está en la 'punta' de la jerarquía y de las reglas de incondicionalidad sobre el S; mientras que en el segundo caso (la relación jerárquica inversa) el S es soberano y reina supremo sobre el O. Es obvio que en el primer caso, la Sb aparecerá como un sistema cognitivo. En el otro, se manifestará en sí mismo como volición. [esta distinción forzada que hace entre sistema cognitivo y volición no está bien fundada, porque nunca deja de invocar la monocontextura de la realidad objetiva. ¿Dónde se nota eso? en considerar 'ambos extremos' como jerárquicos, y esto como ya deberíamos haber sospechado, es una respuesta servil ante el carácter transitivo, esto es, ante el imperio del tertium non datur (el tercero excluido) de la lógica aristotélica, que como veremos más adelante, el autor intenta desestimar, e inclusive, reemplazarla por una lógica transclásica o policontextural.] La ilustración siguiente puede ayudar a comprender las relaciones mutuas entre Sb como cognición y la Sb como volición. Las figuras que allí se muestran - estructuralmente hablando - son una imagen en espejo, una de la otra. Solo no debemos olvidar que las dos esquemas se refieren a una Sb solitaria y no a la distribución de cognición y volición sobre un incontable número de centros de Sb.





La Fig#1 representa de una manera muy simple la relación de un S y su entorno, si su vida se manifiesta en sí misma como un sistema cognitivo. En otras palabras, se refiere a un patrón de pensamiento basado en la percepción de un mundo externo. En la Fig#2 el mismo sistema de Sb determina su relación con el entrojo en forma de decisiones. Sus actos no como una entidad razonada ligada por leyes de la lógica, sino como un mecanismo relativamente espontáneo de la volición. [se le escapa al autor que todo este mecanismo, en sí mismo, constituye ya una lógica.] La flecha única indica la dirección de volición y el flujo de la causalidad imagen inducida. [algo que no existe, como no sea en el 'limbo' del pensamiento lógico.]

En la Fig#1 el entorno representa por el rectángulo, causa un evento dentro del sistema cognitivo. En la Fig#2 la volición produce un evento en el mundo externo. Las flechas dobles indican que el flujo inverso de los eventos siempre lo encabeza una configuración estructural, la cual es 'simétrica y ambivalente', e implica una duplicidad; en resumen, una relación de intercambio. Las flechas simples significan un odre unidireccional. Las dos figuras muestran que las relaciones mutuas de la cognición y la volición con respecto a su entorno son exactamente inversas. [esto es así también en la LT].

Las dos figuras anteriores representan, se puede decir [aunque no se debe], una separación abstracta de los mecanismos entrelazados de la cognición y la volición. En realidad hay, por supuesto, un constante intercambio entre los dos y debemos decir que uno de ellos no puede operar sin estar permanentemente soportado por el otro.

No hay pensamiento sin una mixtura de volición y viceversa, la volición sin un componente intrínseco de consciencia teórica [modo impropio, por ambiguo, de referirse al pensamiento.], sería totalmente ciega. Por el momento, sin embargo, ignoraremos este necesario interjuego y describiremos las funciones de la Rz y de la Vo en un estado de aislamiento artificial que sugieren las dos figuras separadas anteriores.

La Fig#1 representa, esencialmente, la antigua teoría de la caracterización de la cognición como la concebía Demócrito. De acuerdo con él, todas las cosas envían pequeñísimos mensajes a la mente. Estos mensajes tienen la forma de copias infinitamente pequeñas de los objetos que percibimos; estas copias o diminutas réplicas de las cosas entran en nuestra consciencia teórica, de esta manera, somos conscientes de la forma y de todas las otras propiedades de los objetos del universo. Es altamente significativo que esta teoría que tuvo mucha aceptación en la antigüedad, interprete el proceso del conocimiento como uno en el cual, el sistema cognitivo permanece esencialmente pasivo. El S de Demócrito de lo cognitivo, requiere apenas algo de actividad, pues no recibe una masa caótica de sensaciones desde la cual debe formar, con su esfuerzo, las imágenes mentales.

De acuerdo a Demócrito estas imágenes están ya formadas en el entorno, por los objetos mismos. [esta es la base de la estructuración del sistema socio-cultural propiciado por la Teoría final] Este proceso ambiental es proyectado dentro del sistema cognitivo, y este último no agrega nada al mismo. [¡error!, sí que lo hace, como ya tendremos oportunidad de ver.] Para usar una analogía moderna: el sector cognitivo de la mente, se comporta como la pantalla de un cine sobre la cual el proyector tira las imágenes creadas en la película; la pantalla no contribuye en nada con la película, ella solamente refleja pasivamente lo que le llega. Por supuesto, imposible hoy día subscribir totalmente esta vieja teoría de la imagen. Pero ella contiene indudablemente un elemento de verdad, que implica que al relación entre la actitud cognitiva de la Sb y el entorno es asimétrica o relación ordenada en la cual el entorno juega la parte dominante.

La cognición implica una jerarquía [he aquí uno de los marcados límites de la teoría de Günther. Cualquier proceso subjetivo es una heterarquía y no una jerarquía.], como una relación ordenada de materia y forma, en la cual, el mundo dicta a la mente qué hay, y el sistema congnitivo no tiene elección, sino aceptar los hechos y someterse a él. [otra seria limitación que se auto-impone el autor, al perder de vista que, si bien los hechos se dan y así son percibidos, no hay en ningún momento un acto de sometimiento, sino de adaptación, vale decir, una lucha permanente para sobrevivir en función de solucionar las propuestas permanentes y cambiantes del entorno. Someterse, como dice Günther, en esta situación significa solo una cosa: la muerte.]

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!