marzo 09, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 148)

Cuaderno VII (páginas 885 a 890)

(Continuamos con el trabajo de G. Günther)

Debemos tener en mente que la relación entre S y O es siempre no simétrica, y por lo tanto, una expresión de un orden jerárquico; mientras que la relación entres objetos - excluyendo estrictamente la Sb - siempre puede reducirse a una relación simétrica. Ha sido frecuentemente puntualizado que las leyes de la física son expresión de una simetría y en cualquier circunstancia en que los físicos encuentran una asimetría, ellos ven de encontrar un fenómeno compensatorio con el fin de reconstruir la simetría perdida. [esta simetría tiene que ver con cuestiones metodológicas. El único método que le ha resultado a la ciencia es el establecer igualdades, a como dé lugar. Todas las constantes, coeficientes, factores de distintos tipos, etc.; representan, como bien dice Günther, triquiñuelas compensatorias con tal de lograr la igualdad anhelada, sin la cual, las interpolaciones y las extrapolaciones, de las que se abusa habitualmente en el ámbito científico, no serían posibles ni 'creíbles'.]

Lo anterior quiere, seguramente decir, que un universo completamente desprovisto del menor trazo de Sb, puede ser imaginado siempre como una estructura perfectamente [idealmente] simétrica. [todo fenómeno viviente, ergo, todo fenómeno subjetivo es por fuerza asimétrico. Esta asimetría es el producto del desequilibrio estable que permite mantener la vida. La simetría estática que la ciencia promueve es propia del mundo inerte, por lo cual la ciencia jamás podrá abordar el tema de la subjetividad, de una manera ontológica.] Y en la descripción de tal universo es donde el ideal de la tradición de la ciencia, ha puesto su esfuerzo. [Günther aquí, manifiesta la larvada esperanza en que, la Cibernética de la Cibernética (o Cibernética de segundo orden) que promueve con carácter de ciencia von Foerster (el director del Laboratorio de Biología Computacional de Universidad de Illinois, en donde trabajaba el autor, y a quien llamaba 'nuestro Sócrates electrónico') reemplace a la ciencia tradicional; algo que nunca ocurrió.]

De lo anterior se sigue que la lógica bi-valuada que gobierna las leyes de la naturaleza como una contextura de mera objetividad, está basada en una relación intercambio simétrico, como la representada en la Fig#3 (de la ilustración siguiente). Este patrón estructural abstracto no debe confundirse con la tabla clásica de: Positivo/Negativo.


La Fig#4 muestra la tabla de negación de la lógica binaria. Ambas tablas representan el mismo patrón estructural de una relación de intercambio mutuo, pero la diferencia crucial es que, en el primer caso, tenemos una mera relación simétrica, mientras que en el segundo caso, esta simetría está cargada por un valor de ocupación 'positivo' y 'negativo'. Proyectando la relación de 'positivo' y 'negativo' sobre el patrón simétrico de intercambio mutuo, significa que para el caso específico de la lógica binaria clásica, 'positivo' y 'negativo' deben considerarse estructuralmente simétricos; y subjetivamente, deben ser interpretados como su antítesis lógica de 'verdad' y 'falsedad', como lo muestra la Fig#5.

Pero siempre se debe tener en cuenta que las Fig#3, 4, y 5, epistemológicamente hablando, no son idénticas.

Lo que las Fig#4 y 5 tienen en común con la Fig#3 es que todas representan relaciones simétricas de intercambio; aunque la ocupación de valores de la Fig#4 nos decir algo adicional: que si los 'positivos' y 'negativos' son proyectados en la Fig#3, luego la negación puede asumir una relación simétrica con la afirmación, pero solo en este caso específico.

Podemos ver cómo he mostrado en trabajos anteriores, que la relación de Afirmación (+) y negación (-) pueden ser asimétricamente interpretadas porque es posible aumentar el número de (-), mientras los (+) permanecen siempre como un valor solitario.

La Fig#5, luego, indica que si y solo si la condición de la Fig#4 es aceptada, luego es posible interpretar la relación de 'positivo' y 'negativo', como una antítesis de verdadero y falso.

Es necesario puntualizar esta distinción entre la mera estructura de una relación de intercambio simétrica y sus dos aspectos de ocupación por valores, para prevenir el error que, cuando continuamos hablando sobre relaciones de intercambio mutuo, nos referimos a una ocupación de valores en el sentido de la Fig#5 a menos que lo aclaremos expresamente.

Podríamos volver a nuestra discusión sobre la Fig#1 en donde mostrábamos la situación básica de un sistema cognitivo único y su entorno.

Continuaremos, descartando el hecho que pueda haber otros sistemas cognitivos con distintos centros de Sb. Es obvio que cualquier sistema de Rz - no importando si opera desde la base de nuestra Sb o de alguna extraña - no se descubre únicamente en términos de raciones ordenadas, y en una situación cognitiva; tenemos que ver a este último no en el entorno, sino en los mismos confines del sistema cognitivo - en su espacio mental (conceptual) como ya se dijo. El intercambio, en efecto, provee la más elemental base estructural para todos los procesos cognitivos, porque deben ser ocupados por valores lógicos, como en la tabla de negación de las que hay en cualquier texto de lógica elemental.

Desafortunadamente, ninguno de los planteos lógicos elementales modernos, da una explicación de la significación ontológica de la tabla básica clásica de la negación. Trataremos de llenar este abismo. [abismo que es 'lógico' que exista (permítaseme el juego dialéctico) porque Aristóteles ya aclaró que su lógica no tenía nada que ver con la realidad. Ontológicamente hablando, la lógica binaria es neutra.]

El ser objetivo, como una contextura carente totalmente de Sb (irreflexiva) es 'uni-valuada'. Nada puede decirse de ella, sino que 'es'. {yo diría que 'existe', lo cual es un elemento óntico, no ontológico} En contraste, podemos ver que, la lógica con que esperamos proyectar la estructura del 'ser objetivo' es bi-valuada. La razón para esta diferencia es que esa proyección [quiero aclarar que el autor usa en su trabajo el término 'mapeo'; considero que 'proyección' es su equivalente más adecuado; es decir, menos ambiguo.] es un proceso, y uno no puede describir el movimiento mental y cambio que involucra tal proceso, mediante un valor único; son necesarios un mínimo de dos valores. [esto es absolutamente correcto. Pero además, se necesita de una 'operación' lógica que represente a esa transformación o cambio, como ya tendremos oportunidad de ver. Con solo dos valores, tampoco solucionamos el problema.]

Porque si, por ejemplo, dispusiéramos de tres valores, lo cual significa una afirmación y dos negaciones, luego la relación entre afirmación y negación, en general, sería ordenada {asimétrica}. Solo si tenemos una afirmación y una única y total negación, la relación entre los dos sería de la forma de intercambio simétrico, y esto es exactamente lo requerido si necesitamos la oportunidad para un proceso en donde la aserción puede ser reemplazado por una negación, y la negación transformada en una aserción. [tomando aserción como su equivalente: afirmación, vemos que es lo que precisamente ocurre en la lógica clásica, en donde la negación de la negación es igual a una afirmación.]

Porque si la relación entre afirmación y negación fuera de tipo ordenada - como es el caso de los sistemas multivaluados, luego nuestra lógica no podría describir jamás la relación cambiante de varios contenidos del pensamiento. [es necesario que insista en que el lector desestime toda referencia al pensamiento hecha de esta manera, pues como ya hemos visto y luego probaremos, este tipo de 'pensamiento lógico' no existe. Antes bien, y para que se pueda seguir de una manera coherente el hilo de la exposición, le sugiero que cambie 'pensamiento' por 'subjetividad'. Del verdadero pensamiento ya nos ocuparemos en su debido momento.] Una relación ordenada describe 'qué es', lo cual significa que los sistemas multivaluados son 'ontologías formalizadas' y no descripciones de procesos volitivos de pensamiento o cognición. Es esta indiferencia ante la significancia ontológica de la tablas de negación, la que muestran los Cibernetistas indefensos, cuando se enfrentan con sistemas de lógica multivaluada, los cuales han prohibido largamente la aplicación de la lógica transclásica al diseño de computadoras. [dada la posición particular en la que se encontraba Günther, es decir, investigando desde el seno mismo de las ciencias cognitivas (las esclavas irredentas de la lógica binaria), se comprende que pretenda hacernos ver que había solucionado el tremendo problema ontológico de la subjetividad, mediante una lógica multivaluada que 'podía' expresar mediante una simple formalización, dicha ontología.]

La mente cognitiva es un sistema vivo solo mientras la Sb de sus razonamientos está suspendida entre los dos polos de una relación de intercambio simétrica. [esto, dicho de una manera más coloquial, sería equivalente a: la subjetividad es 'algo' que se despliega más allá de la apariencia de la realidad objetiva.]

Esta relación provee la libertad de equivocarse, una libertad tal, que el mero O no tiene. [¡genial observación!] Y esto es el hecho por el cual toda Sb viviente está cognitivamente basada sobre una total simetría entre afirmación y negación, lo cual hace de conexión entre cognición y aquello que es reconocido como el nexo causal que sugiere la teoría del conocimiento de Demócrito.

Pero con el objeto de proyectarse a su entorno, la Sb requiere el 'cambio' para expresar también la relación jerárquica entre ella y su entorno. [cada vez que el autor usa la palabra 'jerarquía' denota la situación esclavizante a que hicimos referencia en un comentario anterior. Luego, a medida que progrese el desarrollo de su teoría veremos que hace un uso más adecuado del término.] Esto es lo que hace a la teoría de la lógica clásica (como distinta del mero cálculo lógico) extremadamente dificultosa, porque sus leyes simétricas significan, implícitamente mucho más, que sus estados expresivos. Lo que sus estados expresivos dicen es la estructura formal de la objetividad (asubjetiva) proyectando en un espacio conceptual. Pero lo que también, indirecta y latentemente implica, es la dependencia del sistema cognitivo con su entorno. Esta relación es solo implicada [conjeturada] y no expresada, y en efecto, no positivamente expresada por las leyes de la lógica binaria. [nuevamente, aquí el autor usa el término 'bi-valuada' en vez de 'binaria' pero debido a que el primero me resulta poco 'amigable', prefiero el segundo. En cuanto a la aseveración en sí, allí tenía todos los elementos como para haber proscrito el concepto: 'pensamiento lógico'; una pena que no lo hiciera.]

Por tanto observamos una insuficiencia fundamental de esta lógica: no puede establecer un puente sobre el abismo entre forma y contenido [entre discreto y continuo, entre cantidad y cualidad, entre objetivo y subjetivo, entre O y S]. Para la tradición clásica la relación entre forma y contenido o materia, aparece como jerárquica. Esto apunta a la distinción entre S y O. Esta tradición nos dice que la Sb es forma y la objetividad es materia. Pero la imagen del mundo que la cognición proyecta dentro de su espacio mental, no refleja en su estructura simétrica ningún desbalance esencial entre forma y materia. Cognición implica simetría Sb o lógica. Este es el motivo por el cual en la Fig#1 [la ilustración mostrada en el capítulo anterior - ver -]  colocamos una flecha doble dentro del cuadrado, como un símbolo de intercambio simétrico. Cualquier cosa dentro del dominio cognitivo de la consciencia - no importa si intrínsecamente es asimétrico o no - está preso dentro del 'lecho de Procusto' de la simetría. [se debe hacer caso omiso a las expresiones tales como 'cognitivo de la consciencia', porque parten de una serie de prejuicios de los que el autor, nunca se pudo liberar, pero que no menoscaban en absoluto su gran propuesta. En cuanto a la expresión 'lecho de Procusto' (usada ante algo que pretende forzar la realidad para que quepa en su modelo ideal), nunca más a propósito para describir la situación puntualizada al comienzo de este comentario.]

Sin embargo, un sistema vivo se encuentra a sí mismo como una posición adicional relativa a su entorno, donde se comporta, no cognitivamente, sino como un mecanismo volitivo. En la situación vomitiva, el mensaje enviado por el entorno, que le dice a la mente que las cosas son así y así, y la mente debe comportarse acorde, se vuelve totalmente irrelevante.

Pasaremos a considerar el tema del 'libre albedrío'. La idea de que una acción vomitiva de un sistema viviente surge de una pérdida de determinación en este mundo físico es solo posible, si aceptamos la vieja tradición de que el 'alma' es un ciudadano de un mundo sobrenatural, el cual mora solo temporalmente en el cosmos físico. Si esto es así, transcurre con sus poderes de espontaneidad que tienen su origen en aquellas regiones trascendentes del espíritu.

Si descartamos este concepto, luego la idea de una acción volitiva de un sistema viviente surgiendo de la mera pérdida de la determinación es inconcebible. Si vemos el problema desde el punto de vista cibernético en donde el universo es consciente de sí mismo, no como una totalidad en el sentido del pan-psiquismo, sino consciente de sí mismo en ciertas 'localidades preferentes' con una estructura altamente compleja, luego podemos decir - sin recurrir a la idea de influencias irracionales y sobrenaturales - que la necesidad de mantener el estado de un nivel de complejidad, el cual es más alto que el del entorno, la Vo produce eventos en un sistema de consciencia. Si ocurre una situación en la cual, la diferencia estructural entre el sistema y el entorno no está mantenida desde el exterior. [esta es la parte de la teoría de Günther que menos convence por estar soportada sobre las mismas bases que pretende desestimar por neutras e inertes.]

Debemos entender que una relación de intercambio simétrica es absolutamente neutral en sí misma, relativa a la distribución entre S y O. En la actitud cognitiva del S, la relación de intercambio hace posible y dispara un movimiento mental que resulta en la proyección del mundo.

La lección que hemos aprendido es que los juicios ontológicos que gobiernan la relación cognitiva del S con el mundo, pueden motivar la volición, pero no controlan el mecanismo de la acción volitiva. [este hallazgo, más allá que el autor nunca sospechó siquiera la tremenda verdad que encierra, fue lo que me obligó a buscar y me permitió encontrar todo el amplio fundamento biológico que tienen los actos volitivos. Él lo trata de explicar mediante meros mecanismos formales que pretenden destacar las diferencias ontológicas entre una relación simétrica y una asimétrica.]

Ahora podemos decir que un sistema de Sb es un mecanismo, aunque no de tipo clásico, en el cual dos 'programas' interactuantes de cognición y volición regulan su relación con el entorno concurrentemente. [este pequeño párrafo, redactado de una manera algo confusa, encierra en sí toda la brillante propuesta de Günther, sobre la cual se sustenta la LT y por ende, la Teoría final.]

Para la Rz clásica, la cual está atada a un universo poco subjetivo [yo diría asubjetivo, si cabe el término] desde un lugar sobrenatural fuera del mundo, tuvo siempre la idea de la verdad absoluta de que los objetos tienen identidad per se, y pueden ser descritos como tales, sin ningún reparo en el S que los describe. [¡otra gran observación!]

Esto admitía, por supuesto, que la Rz humana, la que estaba extraviada dentro de este mundo, por un accidente ontológico, por decir así, por razones prácticas no pudo nunca producir una descripción totalmente adecuada del O. Esto permanece como un ideal inalcanzable, aunque los esfuerzos científicos al menos, convergen hacia allí. [de lo que no se percata el autor es que ese 'allí' es ubicado, exactamente, en la dirección opuesta en la que realmente está. Luego, la ciencia cada vez está más alejada de la realidad subjetiva.]

Para el punto de vista cibernético [desde la nueva Cibernética que propone el autor, se entiende], el que ve al cosmos como una estructura compuesta de S y O, no hay tal verdad absoluta per se, y no es concebible la objetividad absoluta del S cognitivo. Solo podemos establecer que el universo le ofrece a nuestra consciencia subjetiva, dividido en un sector cognitivo y otro volitivo, dos aspectos complementarios de objetividad, los que son accesibles para nosotros solo por métodos hermenéuticos [expresión, esta última, que confunde un poco, porque da la impresión que su visión está restringida a una interpretación 'textual' de la realidad.], porque el mundo, o bien puede ser interpretado como un sistema en donde domina la Sb, o como un substrato indiferente e inerte.

Ambas interpretaciones son igualmente válidas [algo con lo que no estoy de acuerdo], aunque igualmente incompletas, cuando la una es usada sin la otra, para interpretar la totalidad del universo provisto de vida. Hasta ahora estos dos aspectos han sido mantenidos  cuidadosamente separados y se ha hablado mucho sobre una dualidad de métodos de investigación. [se refiere a los usados por las ciencias naturales y los que dice que usan las 'Ciencias Sociales o Humanísticas'] No obstante, usando los métodos hermenéuticos es posible definir un vínculo estructural entre ellos sobre la base de la tesis que: cognición y volición son precisamente aspectos complementarios de la Sb. [aquí me queda un poco más claro el porqué de las limitaciones de la Teoría de Günther. La lícita aspiración de unir lo que hace mucho tiempo nació como separado y hasta antagónico, esto es, la ciencia natural y las humanidades, incluida la filosofía, no justifica apelar a algo tan anodino, desde el punto de vista lógico, como la hermenéutica. La Teoría final logra un acceso legítimamente científico de los aspectos involucrados en el ámbito humano, sin la necesidad de dejarse sobornar, ni por la verdad mentirosa (relativa) de la ciencia clásica, ni por los efluvios de la metafísica.]

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!