marzo 29, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 168)

Cuaderno VIII (páginas 1007 a 1012)

(Continuamos con el texto original del Proyecto de Tesis Doctoral)

Objetivos

Podríamos dividirlos en un objetivo principal y en varios objetivos secundarios.

Objetivo Principal:
Obtener una herramienta científica para la observación del lenguaje que lo enfoque desde los aspectos que hacen a su verdadera estructura, usos y significado; esto es: desde un punto de vista psico-bio-socio-cultural; útil para ‘ver’ o ‘estudiar’ las conexiones y continuidades entre los ‘estratos’ de entidades o eventos aparentemente desconectados.

Objetivos Secundarios:
- Proponer una solución evolutiva a la relación entre la esfera de significación y el entorno.
- Sugerir cómo surge la psiquis, cómo se estructura y funciona a través de delinear el aspecto de las representaciones psíquicas, cómo se representa el espacio-tiempo y determina el mecanismo de la simbolización, origen del lenguaje.
- Plantear cómo se adquiere el lenguaje humano y cómo fue la evolución hasta él.
- Esbozar cómo surgen, evolucionan y se ‘heredan’ los patrones socio-culturales.
- Establecer las pautas de diseño y construcción lógica de un autómata capaz de un comportamiento simbólico, vale decir, donde signos-estímulos generen símbolos-respuesta que permitan generar una estructura (psiquis) que registre tal experiencia (aunque vedando la posibilidad de acceder a dicha estructura subyacente) y además faculte un comportamiento socializado (lenguaje).

La importancia de los resultados a obtener está basada en desarrollar alternativas posibles que estén involucradas en la comprensión y producción del lenguaje humano. La posibilidad de dar un fundamento lógico a aspectos epistemológicos que puedan aproximar a una distinta y renovada Teoría del Conocimiento. En plantear recorridos alternos en la Teoría de la Información y aún en la Teoría de los Sistemas.
En renovar el enfoque que hoy se tiene de la Inteligencia Artificial vale decir, que no sólo sirva para simular burdamente mínimos aspectos de la realidad de los seres inteligentes sino, desarrollar una aptitud adaptativa y evolutiva para resolver problemas. Esto último sólo se ve como posible, dotando a un autómata, con la habilidad de hacer distinciones que tengan un valor evolutivo y que puedan ser comunicadas por medio de un lenguaje (signo de verdadera inteligencia).

Hipótesis de trabajo

Lenguaje es todo lo que tenga una sintaxis. Como tal, la realidad es un fenómeno lingüístico (el término lingüístico tomado en sentido lato, no en lo referente al lenguaje verbal). La SEMIOTICA DE LOS SISTEMAS REALES estudia los signos que estructuran esta realidad: verdaderos Patrones Autónomos Universales.

La realidad es un continuum y lo que da esta continuidad es la SINTAXIS por tanto, la realidad es un fenómeno lingüístico caracterizado por una cadena sintáctica cuyo último eslabón (de un proceso recursivo/reflexivo) y empalme con el primero, es el Lenguaje Simbólico Humano. Visto así, el lenguaje como tal, surge en los distintos niveles de la vida, como una necesidad de estar en sintonía con la realidad. No podría no haber lenguaje, esto sería incompatible con la vida individual y colectiva.

De lo anterior se infiere que la vida es también un fenómeno lingüístico como lo es la realidad en la que ésta se da.

No existe realidad más allá del lenguaje. No hay realidad extralingüística.

El lenguaje no describe la realidad, es la realidad.

La realidad es una sintaxis universal. (sintaxis que habla sobre una estructura y interrelaciones entre elementos constitutivos)

El lenguaje es un fenómeno activo psico-bio-socio-cultural de índole intencional, autopoiético, autoorganizado y evolutivo.

- Es un fenómeno activo porque genera realidad (es genésico). Esto lo hace real. El lenguaje es acción.
- Está estrechamente ligado a lo Protopsíquico/Psíquico ya que su origen, como sistema, se soporta en los constituyentes del sistema Protopsíquico/Psíquico: Sentimientos, Ideas o Pensamientos; según el caso. Aquí lo psíquico no debe tomarse en el sentido rígido que le asignan los Psicólogos de lo humano; o sea: que es todo aquello que sólo puede explicarse psicológicamente, vale decir: mediante procesos psíquicos. Siguiendo a K. Lorenz (1968) diremos que los procesos Protopsíquicos/Psíquicos nacen bajo la presión selectiva y tienen un valor de conservación de la vida y de la especie. Si hubiera una explicación, esta estaría de acuerdo con un sistema de impulsos o instintos que no presupone lo psíquico, sino que en su evolución posterior requiere una actividad suplementaria integradora; y agregamos: que a la postre, deviene en sustento de la vida y en los animales; está soportada en verdaderos ‘ensambles’ de células nerviosas.
- Es un fenómeno ligado a la vida pero, no porque se necesite una determinada anatomía que lo haga posible, sino por el hecho de que el lenguaje es sinónimo de vida. Todo ser viviente detenta un lenguaje. Es un fenómeno universal en el mundo viviente y cumple con las exigencias lingüísticas para que así sea, tiene una sintaxis a cualquier nivel de complejidad que se lo considere. Dicha sintaxis, según la complejidad biológica, está soportada por SEÑALES (en unicelulares y multicelulares sin Sistema Nervioso Central), por SIGNOS (en multicelulares con Sistema Nervioso Central - animales no humanos) y SIMBOLOS (en el hombre - animal simbólico (Cassirer, 1964)). Es un fenómeno ligado a la vida por tres de sus rasgos distintivos: su autoorganización, su capacidad de autoproducción y su capacidad para evolucionar.
- Es un fenómeno social porque es el medio utilizado por los seres vivos para comunicarse con los demás seres con quienes comparten la realidad.
- Es un fenómeno cultural (el simbólico), porque es convencional y arbitrario y se ajusta a las pautas de una determinada cultura.
- Es intencional porque es utilizado por el ser vivo, en beneficio propio; para preservar la vida.
- Es autopoiético porque se constituye como un todo sistémico en el que las partes, los componentes del sistema, no tienen sentido si se aíslan de una red global de procesos constructivos íntimamente relacionados entre sí, que continuamente producen y transforman dichos componentes. Esta red global de relaciones establece una dinámica de auto-mantenimiento en la cual acción y constitución significan lo mismo para el sistema: es decir, su ser es su hacer, su actividad es la continua reconstrucción de todo aquello que lo constituye como unidad operacional. La autopoiesis lleva consigo, pues, que componentes y procesos queden imbricados en una lógica de producción cíclica, recursiva. Una organización autopoiética se define, por lo tanto, como una red de producción de componentes que i) participa recursivamente en la misma red de producción de componentes y ii) realiza la red de producciones como una unidad en el espacio en el que los componentes existen. Un sistema autopoiético puede sufrir transformaciones a partir de dos tipos de fuentes: el ambiente, visto como una fuente de eventos independientes, en el sentido de que no están determinados por la organización del sistema, y el propio sistema, como fuente de estados que pueden aparecer como una compensación a una perturbación, pero que pueden en sí mismos considerarse perturbaciones que generan cambios compensatorios. En la fenomenología del sistema autopoiético estas dos fuentes de perturbación son indistinguibles, están unidas para formar una única ontogenia. Las continuas interacciones de un sistema plástico con perturbaciones recurrentes producirá una selección continua de la estructura del sistema. Esta estructura determinará, por un lado, el estado del sistema y su dominio de perturbaciones permitidas, y por otro, permitirá al sistema funcionar en un entorno sin desintegración. Este proceso se denomina acoplamiento estructural. Si consideramos también el entorno del sistema como un sistema plástico, entonces el sistema y el entorno tendrán una historia acoplada de transformaciones estructurales (Varela, 1979).
- Es autoorganizado porque cumple con los preceptos básicos de toda autoorganización, a saber:
i) Descentralización: las interacciones entre los componentes del sistema no están determinadas por una unidad de control que especifique el comportamiento del mismo.
ii) Retroalimentación: normalmente la interacción entre los componentes es recursiva. Al formar parte de una red de interacciones acopladas, los resultados de un comportamiento anterior de un componente se reinsertan de nuevo en el mismo, realimentándolo. La realimentación puede ser positiva, en la que el resultado del comportamiento original se refuerza, o negativa, en la que se reduce. Este tipo de relación entre las unidades del sistema hace que algunas fluctuaciones de su dinámica se amplifiquen mientras que otras tiendan a desaparecer.
iii) Transiciones de fase y ruptura de simetría. Tiene transiciones de fase de segundo orden, propias de los sistemas complejos, el sistema presenta bifurcaciones, es decir, dos conjuntos de soluciones igualmente estables. Cualquier mínima perturbación lleva a la evolución dinámica del mismo hacia una de ellas, produciendo una ruptura de simetría. De este modo el sistema puede combinar la estabilidad y el cambio en estadios sucesivos; aunque siendo rigurosos con el concepto, adopta en su evolución distintos estadios de desequilibrio dinámico estable (Estados Estacionarios) de complejidad creciente. Esto permite su evolución.
iv) Emergencia: la interacción entre los componentes del sistema produce propiedades dinámicas emergentes, no deducibles en principio de las propiedades de los componentes. Estas nuevas propiedades, que habitualmente toman la forma de estructuras funcionales, son las que permiten que el sistema se auto-mantenga.
- Es evolutivo tal como lo es el ser vivo. Este último crece en complejidad hasta llegar al hombre; el lenguaje igual, inclusive haciendo la misma incorporación del nivel evolutivo inferior, en el inmediato superior. Se puede decir que lo filogénico recapitula lo ontogénico.

Algunas consecuencias de la hipótesis planteada serían que:
- Existe una relación semiótica entre signo y objeto de la realidad (emergente).
- Existe una relación semiótica entre la estructura de un emergente y la estructura psíquica.
- Existe una relación semiótica dinámica (temporal) entre la relación emergente y la idea.
- Existe una relación semiótica funcional (simbólica implícita no arbitraria) entre idea y pensamiento.
- Existe una relación semiótica simbólica explícita arbitraria entre pensamiento y lenguaje simbólico.
- Existe ergo, una relación semiótica entre lenguaje simbólico, pensamiento y realidad.
- La organización de nuestro sistema simbólico emerge de la realidad, de la cual formamos parte.
Parafraseando a Vygotski (1934): ‘el pensamiento es sintaxis interiorizada y el lenguaje simbólico, el pensamiento comunicado’.

[continuará ...]

¡Nos encontramos mañana!