mayo 11, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 211)

Cuaderno IX (páginas 1267 a 1272)

(Continuamos con el surgimiento de la psiquis y la consciencia, en la evolución)

Aquí, estructura, se toma como organización, como sistema, como relaciones (interrelaciones), que facultan una determinada actividad, por tanto, no es nada que pueda encontrares en una mesa de disección, cuando se explora el cerebro; como tampoco encontraremos la vida (la psiquis celular), ya que para estudiar una neurona, bajo un microscopio, le quitamos la vida.

La protopsiquis es una estructura funcional, como el esqueleto, o el hígado, el corazón, o cualquier órgano, que posee una estructura física (el cerebro), y una o más funciones estructuradas. Si contamos con la posibilidad de tener en nuestras manos un esqueleto, para estudiarlo, es porque le hemos privado de sus funciones (sostén, hemopoiética, etc.); y lo mismo pasa con el corazón, el hígado, y, por supuesto, con el cerebro.

Así, como en el corazón, por ejemplo, surge su función principal (bomba aspirante/impelente) como una actividad conjunto de todas sus células, en el cerebro ocurre algo similar, nada más que aquí no hay nada que se 'mueva', como para poner en evidencia tal actividad ante el ojo desnudo. No obstante, hay actividad eléctrica que sí se puede registrar; y si bien, aún no se acierta en entender cómo esta actividad registrada, estructura una función de control y de regulación, es evidente que está en la base de su funcionamiento.

El control de las llamadas 'funciones superiores' del cerebro, aparentemente, están 'alojadas' en la corteza cerebral. Aunque se han descubierto funciones importantes. (tal vez las más generales, que son reguladas por grupos celulares que se disponen en la sustancia blanca) La corteza tiene una disposición particular de sus células nobles. Esta disposición, de ser real, podría dar pie a una 'estructura funcional' que se concreta en una 'geometría biológica' que, fuera de su disposición espacial, podría sostener una disposición funcional estructurada en base a interrelaciones mediadas por su proximidad, y su nivel de activación.

Esta disposición funcional, esta 'forma' o estructura, la llamaremos: 'psicocito' (o célula psíquica, en honor a Ramón y Cajal), y representa, igual que cualquier célula, una unidad funcional de la estructura y actividad psíquica. Como veremos luego, cumple con todas las funciones que tiene una célula orgánica, y también, como ésta, es una parte del sistema célula-entorno, llamado 'realidad', que se ha especializado en tramitar la energía (experiencia) de una manera determinada, que le da individualidad, sin perder conexión (periódica) con el entrojo, del cual depende su 'vida'. Pero, fuera de colaborar para que todo el sistema progrese, también elabora por cuenta propia, para asegurar su existencia individual, como polo diferenciado.

Esta unidad es tan real, y está tan viva, como cualquier célula del organismo, por tanto, no puede ser explicadas desde el punto de vista de la observación, pues para observar la estructura tenemos que 'matar' las células cerebrales, perdiéndose entonces, la función: la psiquis.

Comportamiento: no es solo lo observado, cuando un organismo actúa, sino, los cambios observables que son los indicadores de los procesos reales de reorganización dirigidos hacia el resultado de la acción. La psiquis es una estructura en organización dinámica continua. (reorganización permanente)

Inconsciente/consciencia: (luego los explicaremos) solo una acotación interesante de T. Järvilehto (TJ): donde puntualiza el poco interés que ha mostrado la Psicología Cognitiva tradicional por la consciencia, ya que igual que el behaviorismo clásico, sostiene la idea que el 'procesamiento de información' debe ser estudiado sin usar este concepto. En el mejor de los casos es considerada, la consciencia, como un epifenómeno y no se intenta la separación teórica entre inconsciente/consciente. Sinceramente creo que no se tiene la más pálida idea de cómo explicarlo, sin que se derrumbe todo el 'edificio' teórico en el que habita la Psicología Cognitiva de hoy.

Otra observación importante (TJ): si suponemos que la consciencia subyace, de alguna manera, en el uso del lenguaje, luego no podemos ir más allá de la consciencia y ser de alguna otra forma, conscientes.

Una definición usual de consciencia: facultad personal, privada, individual y subjetiva; oculta en algún lugar del alma o del cerebro. Este error parte, según TJ, del hecho de considerar, por un lado, una separación absoluta entre el organismo y el entorno; y por otro, la idea de que algunas partes del cerebro pueden ser conscientes. A mi modesto juicio, es el mismo erró que se comete cuando se dice, ligeramente: el lenguaje representa la realidad.

Consciencia: (del latín: com - scire) = conocer juntos; conocimiento en común.

{El incosciente se encarga de vigilar lo individual que se va construyendo en función de la estructura psíquica básica. La consciencia tiene como tarea, vigilar el 'papel' de esta individualidad, en lo social}

El hecho que la consciencia sea, a la vez, individual y social, no es una contradicción. La metáfora de la libido y el deseo sexual (Freud) lo explica bien. La libido, de origen inconsciente, impele al individuo (lo hace consciente) de su valor individual, que parte del propósito fundamental de sus ancestros: sobrevivir. Por lo tanto, todo lo que sea 'bueno' para esto, es bueno para el individuo: el sexo es en beneficio propio, para su satisfacción. El deseo sexual, en cambio, depende de la consciencia social, ya que representa una libido (impulso - pulsión freudiana), canalizada de acuerdo a normas, pero con un fin de preservación de la especie. En esta lucha individuo/sociedad, que libra cada individuo y la cual exige ser consciente individual y colectivamente, en general, triunfa el individuo. (la pulsión es más fuerte) El hombre, básicamente, es egoísta (no altruista), y esta es la razón.

Siempre (o casi siempre) se parte considerando el beneficio personal, y como un epifenómeno, el atenerse a las reglas sociales y al cumplimiento de la 'obligación' que supuestamente tenemos, como especie. En esto, nada nos distancia de nuestra animalidad básica. La premisa fundamental es sobrevivir (y esto, signifique lo que signifique); y esta premisa, lo es tanto para la célula, para el animal, como para el hombre.

La realidad es registrada en la psiquis, en última instancia, como una representación sígnico-simbólica implícita de las relaciones entre sujeto (S) y objeto (O), a través del cambio (acción). En el lenguaje se exprese, como una representación simbólica explícita (arbitraria y convencional) entre S y O, a través del cambio (acción). La realidad se nos muestra en 'patrones universales' (PAU) anidados, que representan o expresan, mejor (es un lenguaje), las interrelaciones cíclicas (reflexivas) que 'son' y 'existen', entre S y O a través del cambio (V), dispuestas con capacidades 'vitales'. Autoorganización, reorganización, autoreproducción, autopoiesis, evolución, y transmisión genética.

El lenguaje de la realidad es la posibilidad de estructurar una comprensión del cambio, para alcanzar una explicación y entendimiento de nuestro propio comportamiento, además de comprender el sentido, la función y el propósito del lenguaje verbal. Este lenguaje real da la posibilidad, mediante la estructuración psíquica que induce (epigénesis), en fin, de la existencia para nosotros, del pasado y del futuro, en nuestro presente, dando así, la oportunidad de respaldarse en lo que pasó, para predecir lo que que va a pasar. Es la conjunción, la unión que produce un 'Ahora' único y perpetuo, común al tiempo interno (cíclico y continuo) y a un tiempo externo (irreversible y discreto), lo que nos da la impresión de continuidad de los estado de consciencia y nos permite usar el lenguaje verbal para describir el proceso de cambio (acción) que interrelaciona un S (que podemos ser nosotros mismos), y un O (que también podemos ser nosotros mismos).

La concepción de la Psicología Cognitiva clásica nos dice que la actividad perceptiva es algo que nos revela los fenómenos básicos del mundo externo, independientemente de nosotros y que después, reproduce en nuestro cerebro, como una especie de representación. Así, desde este punto de vista, las propiedades de ese mundo 'objetivo' están fuera nuestro, y se 'construyen' en nuestro cerebro mediante computaciones de nuestras redes neuronales.

Nuestra propuesta, sobre la realidad, trata de revertir esta postura de división en dos sistemas distintos: el organismo y el entorno, pero, no adhiriendo a la teoría de TJ, la cual nos parece demasiado radical y casi dogmática, sino proponiendo que la realidad es una sola sí, un único sistema, pero cíclicamente emerge la individualidad que interactúa con el ambiente, con el entrojo, el el contexto. Esto solo es posible si podemos definir, como intentamos, un lenguaje universal que estructure la realidad toda, y permita dar sustento a sistemas cerrados y abiertos, al mismo tiempo; o sea, individualidades que cíclicamente sean 'una' con su entorno, y además puedan construir interrelaciones con sistemas semejantes en verdaderas comunidades.

Todos los elementos de esta realidad propuesta, hablan este 'único lenguaje'. El entorno, los organismos, la psiquis individual, la psiquis colectiva; en fin, el último eslabón de esta cadena recursiva, nuestro lenguaje verbal, que trata de expresar nuestro conocimiento individual para coordinar una acción conjunta, sin perder de vista que somos individuos, somos reales, tan reales como lo es nuestro entorno, nuestra organicidad, nuestra psiquis, nuestra sociedad, y nuestra cultura.

Así, nuestro lenguaje verba se transforma en un medio de expresión que surge desde su propia realidad, a la dula no representa, sino que liga, a modo de proceso reflexivo (último eslabón) al ambiente, al entorno, al contexto (primer eslabón), que, cíclicamente, como dijimos, constituye uno con nosotros. El lenguaje verbal es, por esto, motivo y de acuerdo a nuestra postura, un 'emergente' psico-bio-socio-cultural, cuyo propósito es unificar, completar el ciclo que significa la realidad.

De esta manera propuesto, el lenguaje verbal, es una necesidad humana, ya que es la única forma de ligar cíclicamente nuestra hipertrofiada individualidad, al ambiente que pertenecemos. Ningún otro organismo de la escala biológica tiene semejante necesidad. Un simio nunca va a hablar, y esto no es porque sea un ser inferior al hombre (fisiológica o intelectualmente), sino porque no es el lenguaje verbal una necesidad para su existencia; como tal entonces, su psiquis (protopsiquis, si se prefiere) está estructurada de otra forma, y puede prescindir de este, nuestro último eslabón.

Nuestra propuesta es que la acción del individuo no es disparada ni comandada, sino controlada, y que la relación entre lo que se percibe y la acción posterior es sustentada sobre un nivel de interrelación funcional entre S y O, que constituyen un evento estructurante de la realidad.

Este nuevo punto de vista permite ver en los eventos (en su estructura) a los inductores de estructura psíquica Por tanto, las IDEAS que son las unidades estructurales de esta psiquis, no son representaciones, sino participantes obligados de la realidad, ya que, esta estructura que ellas posibilitan, dan forma a la psiquis de una manera homóloga, como la realidad, a través de los eventos es organizada (estructurada). En este sentido, decimos que estos eventos y la psiquis (que participa de estos eventos), desde un punto de vista estructural, son 'universales'.

Como consideración final, debemos remarcar que esta nueva posición presupone (como ya dijimos) una interrelación funcional entre S y O. El agregar la cualidad funcional a esta relación, no es suficiente para distinguirla de la posición dualista, a la que aludimos anteriormente.

La clave de la distinción está en el tipo de relación: interrelación. Una relación solo implica conexión entre, por lo menos, dos elementos [o dos 'porciones' distintas del mismo elemento]. La interacción considera la influencia de un elemento sobre el otro, o aún, la influencia mutua (en cualquier sentido). En cambio, la interrelación, implica una interacción, pero que posibilita un grado de organización, lo que da origen a una estructura, a una forma organizada que conduce a la formación posterior de un sistema. El elemento que representa esta organización es el 'cambio', que integra la relación entre los elementos de base.

Este tipo de relación da lugar a fenómenos importantes, por ejemplo, se pueden 'estructurar' los elementos de una manera reflexiva, cíclica, recursiva; lo cual, fuera de constituir el aspecto dinámico de esta estructura, permite explicar una modalidad de 'causalidad cíclica continua', algo desechado en la causalidad lineal del dualismo clásico. Es posible establecer relación de un elemento con el mismo; y por último, los elementos considerados (S y O) en la relación, cumplen con tres condiciones insoslayables e inextricables: son opuestos, complementarios y concurrentes. Estas últimas características le dan, a esta estructura organizada, la categoría de unidad compleja. Esto es lo que hemos llamado: 'unidad mínima de complejidad estructural real', que constituye un patrón estructural emergente que penetra toda la realidad, por lo que ingresa a la categoría de universal, y permite, al generar estructura psíquica compleja, reunir en un solo patrón estructural dinámico, lo causal y lo predictivo, dando cumplimiento a la hipótesis planteada al inicio, y mostrando cómo se pueden estudias las ideas y las categorías sobre una base real y con una lógica abierta , y no cerrada y binaria. [lo de las categorías luego sería descartado]

¡Nos encontramos mañana!