agosto 01, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 293)

Cuaderno XII (páginas 1761 a 1766)

(En este capítulo mostraremos las conclusiones a las que arriba nuestra investigación, y parte del Apéndice y del Glosario que acompañaron a mi Tesis, con lo cual se concluye el escrito, que fue entregado el 25 de Noviembre de 2009, para su evaluación)

CONCLUSIONES

Analizando, en un principio, la realidad del universo diseñado para el estudio y luego cada sistema real propuesto, hemos arribado a los siguientes resultados:

1. Se pudo fundamentar, desde lo lógico-filosófico, una posible visión de la realidad que se muestra como una estructura dinámica y compleja y que se constituye en función de una unidad evolutiva que siendo capaz de contener todos los elementos considerados reales da cuenta además, no solo de su existencia, sino también de su funcionamiento y de las correlaciones continuas que ellos sustentan.

2. Fue posible individualizar una estructura lógica básica (Patrón Autónomo Universal), que de alguna manera, liga este universo planteado con nuestro verdadero universo y nuestra realidad con la de aquel, haciendo válidas (universales) dentro de límites claramente especificados, las conclusiones a las que se arriba.

3. Se proveen los elementos básicos de una nueva herramienta: la Lógica Trascursiva que justifica, por un lado, un lenguaje universal (LU), que según se ha demostrado, puede considerarse como el marco de referencia, el cual permite caracterizar ‘todo’ cuanto acontece en esta realidad planteada como una estructura dada, por distintos sistemas y sus relaciones. Por otro lado, una disposición (organización) de los sistemas como un arreglo heterárquico de estructuras jerárquicas, distribuido a modo de tres ‘hélices homólogas, producidas por el ciclado de sus respectivos patrones universales a través del tiempo (devenir). Cada hélice es doble, con una cadena superficial y otra profunda, unidas ambas, por sus puntos complementarios. Esta estructura homóloga convalidó un LU en el que ‘estaría escrita’ la lógica del universo que hemos definido, y además, nos permitió deslindar los mecanismos por medio de los cuales ‘se transmiten’ en el tiempo las ‘características hereditarias’, tanto biológicas y psíquicas como socio-culturales. Esto constituyó el sustento fundamental de las manifestaciones típicamente subjetivas: la vida, el conocimiento y el lenguaje natural. Con la presentación y amplia definición de esta herramienta se da cumplimiento al principal objetivo de esta investigación.

4. Habiendo caracterizado los aspectos evolutivos de la unidad operativa, la tabla siguiente es un intento de integración de la suerte evolutiva de toda la realidad subjetiva, tal como se ha propuesto en este trabajo y su relación con otras propuestas.


Figura C1 - Unidades Operativas

5. De la tabla anterior se puede concluir que han quedado caracterizadas tres unidades fundamentales (que tienen su raíz en el PAU) y que son el núcleo basal de los tres sistemas reales que hemos tratado de describir. Estas unidades son: una unidad lógica (sustento del sistema bio-externo), una unidad de sentido (sustento del sistema psico-interno) y una unidad semiótica (sustento del sistema socio-cultural).

6. La concurrencia de estas tres unidades definen un UNIVERSO SEMIÓTICO al que podríamos llamarle (pidiendo prestado el término a I. Lotman) semiosfera y que constituye el semio-sistema en donde nace, se desarrolla, se reproduce y muere, la subjetividad.


Figura C2 - UNIVERSO SEMIÓTICO

7. Partiendo de demostrar la posible existencia de un lenguaje universal que rige la realidad y por tanto a los aspectos biológicos de esta, y basados en el código de la vida, fue posible afianzar una fuerte relación entre ésta biología básica y la biología evolutiva dada la relación de coincidencia establecida entre las bases nitrogenadas y las contexturas del sistema propuesto, lo cual derivó en la confección de una tabla de ‘codones subjetivos’. Esto posibilitó ubicar un núcleo desde donde, mediante un proceso evolutivo (del que la Lógica Transcursiva deja constancia), se pudo arribar a los patrones básicos que estructuran la realidad subjetiva; demostrando así que, de la misma forma que sucede en el mundo biológico y con una disposición lógica idéntica, está estructurado todo lo que tiene que ver con la vida. y dentro de ella, lo que tiene importancia fundamental a la hora de establecer las bases de la supremacía del hombre como ser vivo, es decir, la historia filogenética del Sistema Nervioso Central. Sin dudas tal superioridad estuvo dada por la aparición de un medio comunicativo calificado que a diferencia del que poseyeron los demás seres vivos, permitió la transmisión de la experiencia adquirida y posibilitó actividades reorganizativas importantes sobre lo ofrecido por el entorno. Aunque la aparición del lenguaje simbólico marcó una diferencia insoslayable, fue el desarrollo del SNC el que posibilitó tal diferencia.

8. De un resumen de los hechos filogenéticos relevantes del SNC y de cómo los trata la Lógica Transcursiva da testimonio la figura siguiente en donde se adoptó la metáfora geométrica para dejar en evidencia la progresión, nivel a nivel, de la complejidad anatómico- funcional del SNC. Para interpretar mejor el esquema, diremos que el hilo conductor de su explicación es la proyección geométrica.

Figura C3 - Resumen filogenético del Sistema Nervioso Central

9. Se logró reafirmar a través de la homología del sistema psico-interno con los otros sistemas reales, la posible existencia de un lenguaje universal, también en este nivel. Esta nueva confirmación nos permitió describir, desde lo funcional, la estructura psíquica o ADN psíquico. Aquel que tomó tal denominación por estar constituido por codones subjetivos.

10. Se logró un pormenorizado detalle del sustento biológico (neuronal) de lo que hemos llamado en esta investigación: psicocito o célula psíquica; es decir, la unidad estructural y dinámico-funcional de la psiquis.

11. Se pudo ver que el ‘motor’ del funcionamiento psíquico es el llamado: tiempo interno, de cuya probable existencia se dieron sólidos fundamentos físicos que lo signaron como el responsable del manejo cognitivo.

12. Se trataron aspectos importantes que hacen a la comprensión del lenguaje, soportados en la consciencia y los estados de ensueño. Estos hallazgos permitieron mostrar un posible funcionamiento psíquico que liga los distintos tipos de memoria, el manejo de los elementos del tiempo interno (pasado, presente y futuro) y su repercusión en la expresión lingüística mediante una esquematización vivencial del presente en un AHORA que relaciona directamente, frontera mediante, lo objetivo y lo subjetivo.

13. Como material de estudio de la estructura y funcionamiento psíquicos se analizó la ironía, contrastándose dicho análisis lógico transcursivo con una importante teoría pragmalingüística. Se pudo ver que la ironía constituye una especie de ‘piedra rosetta’ o de trilobite semiótico que nos posibilita desentrañar, de alguna manera, el por qué de nuestros pensamientos e ideas y cómo nuestro lenguaje natural enmascara o trastoca la realidad que pretende comunicar al pasar por el filtro subjetivo de la psiquis.

14. Se pudo desentrañar, con un grado importante de coherencia, la estructura lógica que subyace a la trama social y cómo ésta se ajusta en un todo, a un lenguaje universal del que se pudo descifrar su ‘composición genética’ con la importante ayuda biológica.

15. Fue posible realizar la propuesta de un esquema de la genética social del lenguaje natural simbólico y su derivación desde lo socio- cultural como uno de los integrantes fundamentales de la subjetividad humana, con lo cual se prueba la hipótesis central de este estudio. Como consecuencia también fue posible probar la siguiente hipótesis secundaria: el lenguaje natural humano y dentro de él, las distintas lenguas, son producto de una evolución genética manifiesta a través de una variabilidad evolutiva, que completan el objetivo de esta investigación.

16. Mediante un par de ejemplos significativos se pudo, en primer lugar, sentar bases metodológicas firmes para la construcción de un modelo de observación del lenguaje natural humano demostrando, más allá de su operatividad, cómo es posible indagar, mediante su uso, sobre otros aspectos socio-culturales que están indefectiblemente ligados a la subjetividad y de los cuales poco ofrece el enfoque tradicional, tanto de los aspectos lingüísticos involucrados (gramaticales, por ejemplo), como también de los aspectos lógicos que se invocan dogmáticamente. En segundo lugar, se dejó definitivamente establecido que la expresión herencia social es no solo procedente sino altamente conveniente a la hora de tratar de ofrecer una explicación de lo que es la cultura (desde su origen hasta su influencia) y de cómo el lenguaje permite proyectar patrones conductuales haciendo uso del sustrato afectivo y esto nos ha posibilitado de alguna manera, vislumbrar el carácter estratégico que involucra esta forma de proceder. Se utilizó la (des)cortesía como prototipo estratégico ya que es uno de los patrones (de los muchos que existen) más utilizados en el trato cotidiano.

17. Por otro lado, se dejó constancia de que no solo el hombre y los animales superiores comparten aspectos biológicos, sino que todo ser vivo posee (cada uno en su nivel de complejidad) equivalentes universales y además, que cuando se considera la formación de comunidades (de animales, de plantas) o grupos socio-culturales humanos, la comunicación entre sus integrantes es fundamental para explicar la conducta aparente que muestran.

18. Por último se remarcó que la (des)cortesía es una de las tantas estrategias para sobrevivir (para solucionar el mayúsculo problema que significa vivir) utilizada exclusivamente por el hombre y esto se desprende del hecho de que para ser ejercida necesita de un lenguaje simbólico (interpretado), que por superficial, permita aparentar. El hombre a través de la (des)cortesía muestra que aprendió a ser superficial (aprendió a mentir), un logro evolutivo no alcanzado por ningún otro ser vivo del universo.

Con los resultados expuestos entre los puntos 4 y 18 se cumple con todos los objetivos secundarios que se propuso este trabajo.

En conclusión: desde un enfoque semiótico-transcursivo (desde la lógica del sentido) de los emergentes psico-bio-socio-culturales fue posible abordar los aspectos subjetivos del lenguaje simbólico humano.

Finalmente, y como en toda investigación, esta que nos ocupa ha planteado nuevas problemáticas o aspectos que podrán ser abordados como una extensión del presente trabajo o como una apertura a temáticas diferentes.

En el área de la sociolingüística en donde, mediante el ensamblado de las relaciones lógicas propuestas a modo de ligados {Molécula que al ser reconocida por otra es capaz de provocar una respuesta biológica} entre los elementos sociales elementales y los roles personales que permiten definir desde el comportamiento de las creencias (mitos, religiones, dogmas, ideologías, etc.) hasta el cumplimiento de un deseo, tanto en su forma adecuada como desmedida (surgiendo roles como los del líder, el autócrata, etc.), se pueda analizar la producción lingüística que tipifica cada una de estas situaciones abarcando así no solo lo que deriva de una cultura particular sino de aquello que se origina desde la misma condición humana.

En el área de la psicolingüística, encarar proyectos de investigación que apunten a mejorar nuestra comprensión de la estructura psíquica que da sustento tanto al origen como a la comprensión y producción del lenguaje, basadas en las pautas iniciales planteadas en este trabajo.

En el área de la lingüística teórica poder desarrollar software adecuado que posibilite algo más que una traducción literal o una interpretación rudimentaria del lenguaje. Esto se puede lograr porque, según lo propuesto y demostrado en esta investigación, es posible analizar el lenguaje desde el lenguaje mismo y no desde la estructura de un lenguaje formal y ficticio que como quedó claro a lo largo de toda esta exposición, tiene bastante poco que ver con nuestro lenguaje nativo.

En el área de la pragmática lingüística y quizás con extensiones que trasciendan la especialidad (Inteligencia Artificial, Mecatrónica, etc.), la posibilidad de implementación de autómatas con capacidad de elaboraciones simbólicas no matemáticas que le permitan manejar un ‘lenguaje propio’ que, a no dudarlo, sería un buen aporte no solo a la comprensión de lo que nuestro lenguaje es, sino a la industria, ya que se podrían fabricar mecanismos autónomos que respondieran a órdenes habladas pero no como consecuencia de una programación previa, sino de una elaboración en tiempo real de la comprensión de la misma.

APÉNDICE

Nota 1 (Gamut, 2003: 195)

Nuestra lógica es un sistema tetravalente que surge del producto del sistema bivalente tradicional (0, 1) por sí mismo, obteniendo como valores de verdad los pares: 00, 01, 10 y 11.

Esto permite evaluar un determinado sistema (como nuestro PAU) bajo dos aspectos diferentes e independientes (superficial y profundo) y representar las evaluaciones en forma interrelacionada. En el universo definido en este trabajo hay solo dos clases que lo ‘animan’: ELEMENTOS y CAMBIO. Esta disposición constituye una conexión de Galois; o sea, el planteo de la oposición de dos elementos a través de otra oposición. En otros términos, la oposición entre Sujeto (S) y Objeto (O) no se hace en forma directa sino a través de otra oposición, la de tener o no tener una propiedad.

TABLAS DE VERDAD


Desde el punto de vista práctico es posible, a través de este sistema lógico, considerar en forma simultánea, independiente e interrelacionados los aspectos superficial y profundo de la realidad planteada en nuestro universo. Básicamente, la independencia aludida deja en claro las características lógicas de estos aspectos. Así, el aspecto superficial, lo maneja como si fuera un sistema discreto, vale decir, de los que responden a la lógica bivalente, cumpliendo de esta manera, el precepto de la lógica transclásica (Günther, 1959), tratando a sus elementos como un arreglo de sistemas binarios distribuidos, que al constituir una conexión de Galois, (como ya vimos) los transforma en un proceso cíclico que ‘gira’ en un sentido determinado (en este caso dextrógiro).

En cambio el aspecto profundo lo maneja como un sistema continuo, pues relaciona los polos opuestos a través del ‘cero’ del sistema de referencia. Este detalle independiza este tratamiento del dispensado al aspecto superficial. En otras palabras, el estado de este aspecto no depende de los ‘valores de verdad’ alcanzados por cada uno de los elementos individuales (como sería un comportamiento ‘todo o nada’ o cíclico ‘a saltos’), sino de la ‘mezcla’ (por decirlo de alguna forma) de los componentes presentes en un instante determinado. Esto permite que no se individualice cada elemento en particular, sino una composición, o la indicación del grado de participación de cada uno en el estado actual del sistema, o del aspecto considerado. Esta forma de ‘mapeo’ de un estado del sistema es gradual (infinitos valores entre 0 y 1) y determina cuándo se alcanza un valor de verdad concreto, en el aspecto superficial. Como esta estructuración del aspecto profundo también cumple con una conexión de Galois, cicla pero con características especiales: es reflexivo y gira en sentido contrario al anterior.

Este aspecto profundo no puede ser tratado por la lógica bivalente, sino que lo debe ser, a través de una lógica de ‘infinitos valores de verdad, o sea, una especie de lógica difusa.

Por lo dicho, el PAU, al tener integrados ambos aspectos observa un comportamiento ‘poli-lógico’ ya que es bivalente en su periferia (estructura), es difuso en su núcleo (función) y relacional (cíclico) en su dinámica. De esta manera es posible aplicarlo a todas las dimensiones de la realidad. La lógica tetravalente aquí propuesta (Lógica Transcursiva) puede manejar simultáneamente todos estos aspectos reales.

Nota 3
Homeomorfismo entre el triángulo y el trifolio

Figura A7 - Homeomorfismo topológico

De acuerdo al gráfico anterior, el plano superficial (triángulo) y el plano profundo (trifolio) son equivalentes al representar el pasaje de uno a otro, una transformación continua (sin cortes ni interrupciones). Ambas son funciones continuas, de hecho, se trata de una misma función expresada de dos maneras distintas. Ocurre que el plano superficial (el triángulo) aparenta ser discreto por que al girar (hacia la derecha) cambia bruscamente de dirección dando la impresión de girar ‘a saltos’ (de a pares). El plano profundo en cambio, al cambiar de dirección suavemente, da la impresión de algo continuo y además, dadas las modificaciones sin interrupciones producidas sobre la forma original, se obtiene un trifolio que gira en sentido inverso (hacia la izquierda). La propuesta gráfica tiene la fuerza de ser coherente con lo que se pretende mostrar en cuanto a las características típicas de los niveles superficial y profundo.

GLOSARIO

ADN social: o base germinal de la cultura. Especie de memoria colectiva que estructura lo social y que se soporta en el pasado conservado tradicionalmente. Es la estructura sobre la que se fundamenta la herencia social o la transmisión de los caracteres adquiridos.
Acto sémico: o semiosis. Es el proceso por medio del cual, el hombre, intenta encontrar sentido a la realidad en que opera.
Cambio: aspecto de la realidad que actúa como mediador entre lo subjetivo y lo objetivo. Las interrelaciones que se establecen pueden diferenciarse en dos tipos contrapuestos. Por un lado, aquellas que promueven la organización de un sistema de relaciones y que constituye el cambio aparente, evidente y superficial. Por otro lado, aquellas que establecen una desorganización de las relaciones, esto es, el cambio oculto y profundo que posibilita, al hacerse superficial, reorganizar todo el sistema de relaciones.
Codones subjetivos: equivalentes lógicos de los codones biológicos (los que forman los aminoácidos) y que por pertenecer a todo ser vivo como ellos, sirven para elaborar una propuesta evolutiva de un núcleo subjetivo fundamental desde donde hayan derivado los patrones básicos que estructuran la realidad subjetiva, de una manera similar a lo sucedido en la realidad biológica.
Comunicación afectiva: es aquella que se caracteriza por estar arraigada en los fundamentos biológicos del medio comunicativo. Se pueden distinguir tres tipos: a) instintiva: que se manifiesta en las tendencias primitivas y especificas cuyo fin es la conservación y protección inmediata de la vida y la continuidad de la especie, b) emocional: que queda explícita en la muestra de los estados afectivos internos y c) emotiva: que a diferencia de la anterior, no siempre es una manifestación de estados internos y se ajusta a la convención socio-cultural.
Conexión de Galois: a grandes rasgos se puede decir que es una manera particular de oponer dos conceptos a través de otra oposición. Si dos conceptos pertenecen a distintas categorías y uno de ellos en mejor conocido, a través de la Topología se puede establecer un homomorfismo entre ambas categorías (o sea, compararlas). Si se toman dos pares de conceptos, que son vistos en cada par, como funciones opuestas, y si en uno de estos pares, por ejemplo: sujeto - objeto, queremos establecer una relación de oposición concurrente, es decir, en donde ambos elementos, a pesar de ser excluyentes para la lógica clásica, estén presentes al mismo tiempo, se los puede oponer a través de otra oposición de las mismas características. Esto permite su comparación y el establecimiento de la estructura algebraica que descubrió Galois en 1832: el grupo. Este grupo cumple con una serie de características que convalidan la pertinencia de la comparación entre estos pares y permite demostrar que dos conceptos se pueden considerar opuestos sin ser excluyentes. Esta interpretación de la conexión de Galois posibilita establecer una relación entre lo objetivo (lo conocido) y lo subjetivo (lo desconocido), sugiriendo así que lo subjetivo debería corresponder también, de alguna manera, a los hechos reales.
Contextura: (Günther, 1976) o dominio lógico binario. Es aquel dominio en donde son considerados solo dos valores lógicos: verdadero (1) y falso (0). Sus características fundamentales son: organización jerárquica, transitividad obligada y causalidad lineal.
Cromosoma social: unidad organizativa del ADN social. En la realidad biológica el ADN está empaquetado en sus respectivos cromosomas, los cuales disponen de unidades (genes) que promueven el ordenamiento de una determinada secuencia de hechos futuros que harán al desarrollo y crecimiento de un ser vivo. En la realidad social, aceptando la metáfora biológica, podemos definir un equivalente cromosómico que estaría integrado por genes dispuestos en dos niveles: a) un nivel codificador, de ubicación y expresión superficial directa a través del cambio evidente y b) un nivel regulador, de ubicación profunda y expresión superficial indirecta a través de un cambio oculto acumulativo.
Cuña temporal: es la brecha temporal que permite explicar por qué un mismo hecho real se ‘ve’ distinto desde lo objetivo que desde lo subjetivo. Es el ‘tiempo externo no consciente’ que transcurre entre un ahora y otro en el mundo de la objetividad en donde, la simultaneidad es relativa, es decir, en donde no hay un ‘ahora eterno’, sino una sucesión de ellos. Esta pluralidad temporal no es percibida dado que permanecemos sumidos en la inconciencia mientras discurre la cuña (que dura 12.5 mseg). Luego la sensación es de conciencia permanente y de un fluir continuo del tiempo externo. Durante la cuña temporal (en el tiempo interno) se producirían fenómenos subjetivos importantes, como son: actualización de la memoria de corto plazo y la posibilidad de predicción que muestra nuestro cerebro, y todo esto mientras en la superficie nada, aparentemente, cambia.
Heterarquía: término introducido por McCulloch en 1945 para referirse a la situación de interdependencia que debe existir entre niveles o subsistemas diferentes en los cuales se desarrollen procesos distintos en forma simultánea. Es considerada, como estructura, complementaria a la jerarquía.
Lengua materna universal: modo de comportamiento de un determinado subjetivon. La tendencia a manifestarse de una determinada forma queda manifiesta en el orden de los elementos de su núcleo.
Lenguaje natural: o segundo lenguaje. No solo es un medio comunicativo, sino también un reorganizador de la realidad, que surge como una necesidad evolutiva de todo ser vivo. Presenta tres variantes: a) táxico, b) sígnico y c) simbólico, según la complejidad biológica y comunicativa del ser vivo que se trate, es decir, seres simples, animales y el hombre, respectivamente.
Lenguaje negativo: lenguaje lógico con múltiples negaciones en donde, negación, se entiende no como algo negativo, sino como algo no designado. Lenguaje universal: O primer lenguaje. Es el medio comunicativo y ensamblador de los sistemas reales.
Nicho ontológico: (Salatino, 2008) se denomina así, por un lado, a la posición del observador o punto de vista desde donde son hechas las observaciones, y por otro, al lugar en donde se alojan los objetos y sujetos. Bajo este último aspecto es asimilable al concepto de contextura.
Patrón autónomo universal: (PAU) núcleo lógico fundamental de la realidad. Patrón ontológico-relacional que muestra una estructura compleja, es decir, sus elementos estructurales guardan una triple relación de: oposición, complementariedad y concurrencia (simultaneidad).
Patrón de acción fijo: (PAF) (Llinás, 2003) expresiones conductuales que surgen de la operatividad de módulos de actividad motora y que evidencian, tanto aspectos de índole automático que llevan un fin estratégico, como aspectos tácticos de carácter voluntario. En este trabajo se los considera el fundamento de la generación de hábitos y se los divide en tres tipos: a) innatos, b) modificables por la experiencia y c) adquiridos. Cada uno de estos tipos es operado en los distintos niveles de complejidad cerebral (ver filogénesis del sistema nervioso). Psicocito: O célula psíquica. Arreglo lógico-funcional constituido por ocho neuronas teóricas fuertemente interconectadas, que permite dejar constancia del funcionamiento y disposición neurológica cerebral según las últimas investigaciones (Llinás, 2003) y explicar así un posible funcionamiento psíquico en donde se pueda ‘representar’ los dos niveles en que hemos dividido la realidad, es decir, superficial y profundo, mediante ideas y pensamientos, respectivamente. Esta disposición permite postular como plausible el manejo cognitivo a través de una estructura y función psíquicas, uno de los aspectos subjetivos que distinguen al hombre. Su ‘motor’ es un ensamble temporal sincrónico de dos ciclos (el del tiempo externo y el del tiempo interno) con sentidos de giro opuestos que permiten retener en su discurrir, aspectos que surgen del contacto que la psiquis mantiene con el exterior (ya sea extracorpóreo o del propio organismo) y de aquellas manifestaciones originadas en su propio funcionamiento.
Psiquis: es esa necesidad vital que tiene como función ‘sostener’ el reconocimiento del límite (frontera) entre lo interior y lo exterior y relacionar tal conocimiento con el entorno. El ser capaz de tal reconocimiento y de establecer esas relaciones, la faculta para ser además, la residencia permanente de todos los aspectos subjetivos, ya sean estos, volitivos o cognitivos.
Rol personal: tipificación del comportamiento subjetivo derivada de los roles sociales que quedan especificados mediante las figuras sociales. De la operatividad de los roles sociales surgen los tres roles personales básicos: a) dominador, b) dominado y c) indiferente.
Semiótica: lógica del sentido.
Símbolo: término polisémico que atraviesa vertical y horizontalmente la cultura humana de la mano con distintos aspectos del quehacer intelectual e impulsor de comportamientos a veces no tan racionales. Desde los jeroglíficos egipcios hasta la tabla periódica de los elementos de Mendeleiev, desde el pez de bronce de los primeros cristianos hasta nuestra bandera, el símbolo abarca se podría decir, sin temor a equivocarnos demasiado, toda la gama de manifestaciones que nos ‘hace humanos’.
No obstante la enorme variedad de matices que se puedan albergar bajo el alero de un símbolo, todos tienen algo en común. Todos buscan escapar de las borrascosas aguas del olvido, de la lluvia implacable del tiempo que todo lo borra, pero, en cualquier caso, todos también ‘representan’. Representan pensamientos, altibajos morales, convenciones sociales, progresos, dogmatismos, creencias, soberbia intelectual, estrechez y necesidad, sabiduría y barbarie.
De todos los aspectos naturales mencionados y de los muchos que se escapan, tomaremos el único que los reúne a todos: la representación.
Se tiene la tendencia de pensar en una imagen que refleje alguna realidad cuando uno invoca el término representación y por ende el concepto de símbolo. Esta tendencia no tiene asidero y trataremos de fundamentarlo.
La palabra símbolo, en su acepción griega, deriva de un vocablo que significa juntar, unir o encontrar algo que permita un reconocimiento. Esta sucinta definición abre un pequeño resquicio por donde penetrar al corazón simbólico. Admitir que un símbolo es solo lo que representa una realidad otra de la que estamos experimentando, es admitir ingenuamente que una imagen representada va más allá de los elementos que la constituyen, tomándola por ‘real’ por el único hecho de ‘parecerse’ a lo que intenta representar.
Esta adherencia a lo visual de la representación hace que no podamos ‘ver’ paradójicamente, lo que está más allá de la mera apariencia y no pasa de ser una metáfora del espejo que se transforma en espejismo cuando nos acercamos a ella. Los símbolos son naturales en el hombre y no es algo que se ofrece desde fuera para que, en su aprehender, ‘registre’ una convención. El símbolo es parte de la unidad psíquica humana, es lo funcional complementario de lo aportado por los mismos datos sensoriales sean estos provenientes del entorno o desde nuestra biología y que constituyen la estructura de la psiquis. En el aparato psíquico en el cual se fundamenta el conocimiento humano es donde lo simbólico cumple una función puesta al servicio de comprender el mundo que nos rodea, dándonos una enorme capacidad que excede y en mucho, nuestra sensibilidad o nuestra memoria. Esta capacidad simbólica que nos caracteriza como humanos se inicia con el pensamiento y se proyecta en nuestro lenguaje, permitiéndonos así dar tratamiento a todas las cosas y a todos los problemas que nos son inherentes, ya sean estos místicos, abstractos o prácticos.
Este método de adaptación es patrimonio exclusivo del hombre y nos da la posibilidad, no ya de valorar cuantitativamente una simple reacción como lo hace cualquier animal que responde a un signo cualquiera según un significado asociado, sino de contemplar aspectos cualitativos que nos dan una nueva dimensión de la realidad vivida. Las realidades inmediatas se transforman en ‘semióticamente reales’, las sensaciones se transforman en manifestaciones de sentido. Se distancian así, gracias al símbolo, las reacciones orgánicas propias de la animalidad de las respuestas puramente humanas.
Unidad de sentido: unidad operativa del sistema psico-interno que tiene como núcleo un PAU y cuya denominación abreviada es FREN. Su representante característico en la realidad es el pensamiento.
Unidad lógica: unidad operativa del sistema bio-externo que tiene como núcleo un PAU y cuya denominación abreviada es GEN. Su representante paradigmático en la realidad es el código genético.
Unidad operativa: o patrón autónomo universal (PAU). Es el núcleo lógico fundamental de la realidad, estructurado como una conexión de Galois.
Unidad semiótica: unidad operativa del sistema socio-cultural que tiene como núcleo un PAU y cuya denominación abreviada es REM. El elemento real que la representa es el lenguaje natural.
Universo semiótico: o semiosfera. Es la confluencia ‘ortogonal’ de las unidades operativas lógicas de los sistemas reales, en donde todo lo real adquiere sentido.
Urlingua: o lengua originaria. Lenguaje universal dispuesto según seis dominios, en dos variantes distintas (dextrógira y levógira) y cuya tipología se basa en el orden de sus elementos, o sea, en su sintaxis. Se la propone en este trabajo como el presunto origen de nuestro lenguaje natural. La urlingua está especificada en su estructura por el dominio real o subjetivon respectivo, representando así, un modo de ver la realidad.

¡Nos vemos mañana!