agosto 05, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 297)

Cuaderno XIII (páginas 1785 a 1790)

(En el capítulo de hoy veremos los fundamentos del lenguaje universal y de los sistemas reales)

FUNDAMENTOS DE UN LENGUAJE

Casi nadie dudaría en afirmar que el lenguaje representa de alguna forma la realidad, pero además, que lo hace de una manera un tanto particular, mediante una mezcla no muy bien definida de arbitrariedad y subjetividad. El aspecto arbitrario da la pauta de la existencia de normas y éstas, de su íntima relación socio-cultural.

Si quisiéramos progresar algo en nuestra indagación quizás deberíamos centrar nuestra atención en observar más de cerca la idea que tenemos sobre la realidad.

La aparente infinitud de lo real hace ciclópeo cualquier intento de caracterización. Luego, para enfocar este importante aspecto, adoptaremos una metodología algo limitada pero que nos permitirá, al menos, hacer algunas aproximaciones.

Señalaremos en primer lugar, algunos ‘actores básicos’ (o identidades) de la realidad y las condiciones mínimas que justifiquen su existencia.

La realidad evidente nos muestra, como vimos, a SUJETOS y a OBJETOS. Los primeros como representantes de lo que tiene vida en nuestro universo y los segundos de la materia supuestamente inerte. Las condiciones mínimas que delatan su existencia nos obligan a considerar algunas cosas; entre ellas, la AUTONOMÍA y por ende la caracterización de límites y del entorno, la ubicación en el universo observado de estos ‘actores’ y el lugar que ocupa entre ellos, el observador.

Llamaremos NICHO ONTOLÓGICO (Salatino, 2008, p. 94) (contextura) por un lado, a la posición del observador o ‘punto de vista’, desde donde son hechas las observaciones, y por otro, al lugar en donde se alojan los objetos y sujetos. Estos nichos elementales permiten que SUJETO(S) y OBJETO(O) mantengan una relación directa. Interpretaremos por otro lado, como nicho compuesto aquel que represente una relación indirecta (mediada) entre SUJETO y OBJETO. A este nicho es al que denominamos CAMBIO o TRANSFORMACIÓN (V) y denota, como vimos, el aspecto organizador de este sistema de relaciones. Hasta aquí ‘lo que se ve’, lo aparente, lo superficial de este universo que estamos ‘construyendo’.

Sabemos que algunas cosas que nos muestra nuestro mundo, no siempre son tal cual aparecen. Este detalle vamos a plasmarlo en la estructura de lo que estamos pergeñando. Para ello vamos a suponer que la relación directa que habíamos establecido entre SUJETO y OBJETO no es tal; aparece como tal pero en realidad, también es una relación indirecta, o sea, un CAMBIO, pero en este caso, OCULTO (⊽) o no evidente. A esta transformación oculta (o profunda si se prefiere) le haremos asumir el aspecto desorganizador o desestabilizador del sistema, y lo alojaremos en otra contextura a la que le asignaremos como identificación ‘00’ porque contiene en su interior la no-designación (lo negativo) de cada una de las contexturas que desconecta o diacroniza. En otras palabras, deja constancia de la concurrencia (simultaneidad) de dos no-designaciones (de lo que ‘no se ve’), y desde el punto de vista lógico (clásico) es una conjunción porque retiene la ‘ausencia simultánea’ de lo que tienen en común.

Este patrón ontológico-relacional pretende caracterizar una determinada ‘región’ de la realidad en cuanto a los vínculos existentes entre sus ‘actores básicos’, y desde el punto de vista lógico, plantea una estructura a la que llamaremos compleja (Morin, 1986, p. 101) ya que, tal como sucede con las identidades compuestas de Günther (1979, pp. 203-240), sus elementos estructurales guardan una triple relación, que aquí es de: oposición, complementariedad y concurrencia (simultaneidad).

Este núcleo lógico fundamental que se estructura como una ‘oposición mediada por otra oposición’, constituye lo que llamaremos Patrón Autónomo Universal (PAU) el cual es mostrado en su esencia, junto a lo dicho anteriormente, en la figura siguiente.


Wittgenstein (1922) en su "Tractatus Logico-Philosophicus" analizó la relación entre lenguaje y realidad y lo hizo dejando entrever que a través del lenguaje podemos concebir no solo cómo es el mundo, sino también cómo no lo es; es más, cómo podría ser. Más allá de todas las críticas de las que haya sido objeto esta visión de la realidad (a mi juicio, inmerecidas y en su mayoría surgidas desde una interpretación errónea), rescatamos este concepto de ‘lenguaje’ en un sentido lato. Un lenguaje que, como expresión de la trama real en un conjunto de espacios lógicos (contexturas) determinados, constituye una genuina sintaxis, una expresión a la que Wittgenstein compara con una proyección geométrica:
“ ... una figura geométrica puede ser proyectada de distintas formas, cada una de ellas en un ’lenguaje’ diferente, pero las propiedades de proyección de la figura original permanecen inmutables” (TLP: 2).
Esta inmutabilidad de la forma (que en definitiva expresa su lógica) es en sí, un lenguaje universal (LU). Un lenguaje que no solo es aplicable a un determinado universo, sino a cualquier universo posible.

Proponemos como el LU de la realidad al núcleo lógico fundamental (PAU) que acabamos de especificar.

Siguiendo con Wittgenstein (TLP, 1.1) podemos decir entonces que el mundo deja de ser un conjunto de cosas con sus distintas propiedades y atributos para transformarse en un conjunto de hechos, y que nosotros ‘nos hacemos figuras’ de esos hechos (TLP, 2.1).

LOS SISTEMAS REALES


La realidad no es finita aunque la ciencia la aborda como si lo fuera. Con fines analíticos es lícito aceptar que, si bien la realidad no es discreta, puede ser objeto de discretización. Con el propósito de estudiar la realidad la dividiremos (arbitrariamente) en diversos sistemas de tal forma que, reunidos, la abarquen en su totalidad.

Sistema Socio-Cultural

Si retomamos la caracterización que hicimos más arriba de las distintas contexturas propuestas como integrantes obligados de la realidad, podemos componer una ‘figura’ de lo que se nos hace presente, o sea, de los hechos tal como quedan configurados al representar interrelaciones entre S y O e interrelaciones intersubjetivas/intrasubjetivas. Básicamente, una suerte de composición inconmensurable de estas figuras, representará en nuestra realidad, la vida en mutua relación que es, según lo vemos aquí, el motor que impulsa la gestación o regulación de la dinámica de los demás sistemas reales, siendo además, el ámbito real en donde el lenguaje humano asumirá todo su protagonismo. A esta composición la llamaremos sistema Socio-Cultural.

Con las relaciones planteadas elaboramos una figura que oficia de unidad operativa y a la que llamaremos HECHO REAL o REM {Proviene del griego ῥήμα(rema), que entre otras cosas significa: asunto, suceso, hecho, etc.}, que podrá tener distintas características según la ‘región’ de la realidad considerada. (figura anterior)

Como se puede apreciar el REM tiene como núcleo lógico fundamental el PAU y como fue puesto en evidencia al hablar de las relaciones intercontexturales, pueden identificarse en él elementos superficiales y profundos. Se pueden definir de esta manera, dos triadas: una superficial (SVO) que representa el parecer (lo cuantitativo) y una profunda (O⊽S) que representa lo oculto (lo cualitativo).

Sistema Bio-Externo

Planteado el marco socio-cultural real y suponiendo que estas caracterizaciones únicas están distribuidas de una manera no homogénea en todo el universo, pasaremos a considerar al par sujeto-objeto como un actor real necesario.

Los nichos ontológicos S (01) y O (10) pueden ser ‘ocupados’ indistintamente por cualquier ser vivo o por cualquier objeto. Estos considerandos dan la base para definir genéricamente, otro de los sistemas estimados como integrantes de la realidad: el Bio-Externo, que es el encargado de dejar constancia de los aspectos físicos de la vida.

Llevando la arbitrariedad al extremo, serán considerados solo tres niveles de seres vivos:
a) Unicelulares o multicelulares sin Sistema Nervioso Central (SNC) (animales sencillos y plantas)
b) Multicelulares con SNC (animales)
c) Animales que a través de la interpretación dan sentido al entorno (hombre)

Sin tener en cuenta la diversidad de aspectos físicos que puedan estar presentes en la realidad, tomaremos como unidad operativa de este sistema real el GEN.

Basados en los fundamentos del método que se asume como responsable de que la vida permanezca en el tiempo, generando más vida, es decir, en el código genético, configuraremos nuestro GEN. Sin abundar en detalles, que daremos oportunamente, podemos decir que esta unidad está constituida por cuatro contexturas las cuales llevan como ‘nombre’ el de las bases nitrogenadas que constituyen la clave de la vida (Watson, 2004, p. 100).

Como se pone en evidencia en la figura anterior el GEN también tiene como núcleo lógico el PAU y por tanto, se pueden definir en él, dos triadas: una superficial (CAG); y otra profunda (GUC) que representan, a nivel de la molécula de ARN el codón y el anticodón; y a nivel genético general: el fenotipo y el genotipo, respectivamente.

Sistema Psico-Interno

Todos los seres vivos son autónomos y esta autonomía se pone en evidencia al ser observados como diferentes a su entorno. Poca vida puede tener una estructura que no se ‘sepa’ diferente a lo que lo rodea. El establecer el ‘límite’ entre lo ‘interno’ y lo ‘externo’ es una prerrogativa del ser vivo. Al sistema real capaz de ‘sostener’ este ‘conocimiento’ y de relacionarlo con el entorno, lo llamaremos: Psico-Interno y será quien se encargue de los aspectos subjetivos (volición y/o cognición).

La unidad que utilizaremos para estructurar este sistema es el FREN {Proviene del griego φρήν (phren) que entre otras cosas significa: mente, entendimiento, razón, pensamiento, memoria, atención, conciencia, sentido, etc.} y, que como las dos anteriores, también responde al mismo LU, vale decir, su núcleo lógico fundamental es el PAU. (figura anterior)

Podemos ver que las contexturas definidas en el FREN son las mismas y con la misma disposición que las que se encuentran en el REM. Esto obedece a que se asume que la estructuración y funcionamiento psíquicos dependen en un todo de la experiencia que el ser vivo tenga de la realidad en que vive. Los hechos impactan en lo psíquico y dan la posibilidad de su estructuración. Como en los casos anteriores, aquí se pueden definir dos triadas: una superficial (SVO) que llamaremos idea y una profunda (O⊽S) que llamaremos pensamiento.

[continuará ... ]

¡Nos vemos mañana!