agosto 09, 2014

Historia de la Lógica Transcursiva (Capítulo 301)

Cuaderno XIII (páginas 1809 a 1814)

(Hoy veremos la semiosis como un proceso evolutivo, y la presencia de un lenguaje universal (LU) en la realidad biológica)


La semiosis, según la vemos aquí, pudo ser el proceso evolutivo por medio del cual lo vivo fue adquiriendo el LU que estructura toda la realidad subjetiva. Primero habría sido el entorno y luego la vida que como algo diferente, asimiló la ‘estructura lógica’ de lo que la rodeaba, haciéndose homóloga para aprender, evolucionar y permanecer.

La aparición del SNC, permitió corporizar ciertos procesos que se automatizaron para una mejor adaptación. El crecimiento exponencial en la complejidad de los distintos sistemas incrementó el consumo de recursos; el agotamiento precoz de éstos obligó a reponerlos, y el modo de reposición, escindió el mundo biológico en dos grandes subsistemas: el de los vegetales y seres simples (con los recursos a la mano) y el de los animales en quienes su SNC, les permitió buscar el sustento que fueron incapaces de producir, obligándolos a grandes desplazamientos plagados de amenazas, que indujeron la estructuración de la protopsiquis como un mecanismo de alerta y control.

La aparición de otros organismos individuales, propulsó la aparición de un medio de comunicación entre ellos, para asegurar la supervivencia y la reproducción. Lo anterior sugiere que, fuera del LU como sustento estructural de la realidad, pudo aparecer (hace unos 100000 años) otro lenguaje (el lenguaje natural) que fuera utilizado como medio de comunicación entre pares, pero no para transmitirse información, sino como un modo de reorganizar la realidad circundante, con el único fin de una mayor y más adecuada adaptación.


El LU en los seres vivos está en su ADN y lo pondremos en evidencia, asignándoles códigos binarios a sus bases nitrogenadas.

El ADN está formado por cuatro bases nitrogenadas dispuestas en parejas: Adenina-Timina y Guanina-Citosina, unidas por moléculas de azúcar (desoxirribosa) y fosfato. Estos elementos forman una especie escalera en espiral, cuyos "peldaños" son las bases nitrogenadas unidas por enlaces de hidrógeno y las "barandas" o armazón, los azúcares y fosfatos.

Las cuatro bases del ADN pertenecen a dos grupos químicos complementarios: pirimidinas y purinas. Dada la disposición estructural de estos dos grupos, podemos asignarle, a cada base, un código binario que las individualice. Esta asignación determina la formación de dos oposiciones igual que en el PAU. Los códigos decimales (que se justifican en los binarios), surgen de su asignación a distintos tipos de enlace químico (fuerza que mantienen unidos los átomos de cada molécula).

Se vio que es posible ordenar en forma creciente las distintas bases nitrogenadas de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) si tenemos en cuenta la presencia (y su cantidad) o la ausencia de determinados tipos de enlaces entre los átomos de Nitrógeno (N). Se logra así una correspondencia entre códigos binarios y decimales que concuerda absolutamente con el PAU.

[continuará ... ]

¡Nos encontramos mañana!